Showing posts with label hohokam. Show all posts
Showing posts with label hohokam. Show all posts

Sunday, April 7, 2013

La minería y la industria manufacturera en Sonora


Este artículo es la conclusión del tema de la historia de algunas minas del norte de Sonora sobre las que me he extendido en artículos recientes, y a la vez el primero del siguiente: historia de la industria fronteriza, por ello se convierte en una recapitulación y un anticipo a la vez.

Potencial minero de Sonora
Intentar cubrir en una publicación como ésta la historia minera de un Estado que tiene manifestaciones tan ricas como las del nuestro, al grado de que es el principal Estado minero de México, sería extremadamente ambicioso de mi parte y a la vez absolutamente irreal.

Son muchísimas las minas y el potencial minero de Sonora. Así, siguiendo una hilera de franjas cuyo tamaño distinto nos indica lo poco que se ha explotado este potencial en Sonora, y se extienden con dirección general Noroeste al Sureste de Sonora, y partiendo desde la esquina Noreste del Estado yendo hacia el Sur, nos encontramos primero con las minas de cal cercanas a Agua Prieta (franja blanca en la esquina superior derecha de la imagen); a éstas les siguen las de cobre que hay en la franja que va de Cananea hasta Nacozari, ya desarrolladas, aunque la franja de yacimientos potenciales se extiende por todo el Estado (franja anaranjada); después vienen los placeres y minas de oro principalmente sobre la región de Altar y el Desierto pero que pasan sobre el Río San Miguel y terminan, desarrollados, ya sobre el de Sonora, aunque al igual que con el cobre, el potencial de yacimientos auríferos se extiende por toda la geografía sonorense (franja amarilla). Después siguen las minas de fierro que hay entre Carbó y Bacanora (pequeña franja roja); luego está la franja que rodea principalmente a Hermosillo y que produce desde cemento, pasando más hacia el Este por carbón hasta barita, aunque también aquí hay importantes extractoras de oro (pequeña franja azul). Y finalmente, ya en el extremo Sur de Sonora encontraremos otras de plata, sal y yeso (pequeña franja blanca en el extremo inferior de la imagen) si no se me escapa alguna otra.

Pero cambiemos al siguiente tema, a la historia de la industria manufacturera en nuestra región fronteriza. Pues bien, para empezar es necesario aclarar que la industria manufacturera aquí no comienza con el programa de las maquiladoras como se supone. Los orígenes de la industria, entendida como la manufactura social en nuestra región, se esconden en la bruma de los tiempos. Así, para el arqueólogo que investiga nuestros sitios prehispanos es lugar común encontrar  o bien conchas marinas extraídas del Golfo de California que fueron trabajadas como joyería ya fuese por la cultura Hohokam del Sur de Arizona, por la Trincheras de Sonora o bien por la Paquimé de Chihuahua; o también puede hallar restos de cerámica polícroma cuyos estilos se encuentran en el actual Estado de Chihuahua. O bien, también diseminada entre los restos de la antigua presencia humana de todo el norte de Sonora y Sur de Arizona se encuentra una lítica de pedernal color rojo obscuro, originada en el puerto que une a Magdalena con Cucurpe. El ojo entrenado del investigador descubre aquí y allá los restos de hornos en los que el hombre primitivo calentaba este pedernal para quebrarlo con calor y hacerlo manejable, para poder fabricar con él puntas de proyectil y otras herramientas que pueden encontrarse también sobre toda nuestra región.

Esqueleto de  un pequeño guacamayo hallado en Nogales
Pero si el lector escéptico aún conserva su incredulidad, para borrarla debe saber que en una de las pocas investigaciones de naturaleza arqueológica que se han realizado dentro de la mancha urbana del Nogales actual, en una que se realizó hace poco en la lomita donde se encuentra el edificio recién construido por el Condado de Santa Cruz, en Nogales, Arizona, fue hallado el esqueleto de un guacamayo joven, de unas ocho semanas de nacido; es una ave que no se encuentra naturalmente en todo Sonora sino que inicia en los terrenos más cálidos del actual Estado de Sinaloa. ¿Quién lo trajo a la actual frontera de Nogales? ¿Formó parte de redes de intercambio como las que existieron en el antiguo Paquimé, actual Casas Grandes, Chihuahua, en donde los arqueólogos encontraron hileras de criaderos de estas aves cuya pluma verde metálica era aprovechada en el preciado arte plumario? ¿Por qué, acompañando a estos criaderos de guacamayas también fueron halladas millones de conchas marinas procedentes del Golfo de California?

Pero el espacio se me termina y debo saltar al inicio de la presencia europea en nuestra región, y así recordar que no es casualidad que el principal logro del preclaro misionero de la Pimería Alta, Eusebio Francisco Kino, fue precisamente darle continuidad a esta concepción fronteriza, frontera entre la forma nativa y la europea de vivir; entre las fórmulas de explotación racional del medio como la ganadería, la agricultura o demás, aunque también más profunda e ideológicamente, reemplazó la costumbre nativa de dividir el tiempo únicamente en cíclicos meses lunares y otros anuales, por otra con ciclos más cortos, por la semana que cuenta los días laborables y los de descanso o de oración.

A donde quiero llegar es que esta región fronteriza fue y continúa siendo una zona donde a través de la industria, la manufactura pues, el habitante desde siempre ha aprendido fórmulas de acción colectiva que lo incorporan dentro de áreas mayores de ideología y de convivir.

Monday, January 23, 2012

La Prehistoria en Arizona


Con éste, le doy inicio a una pequeña serie de artículos de reseña histórica en conmemoración del centenario de la fundación del vecino Estado de Arizona, lo que ocurrió el 14 de febrero de 1914. En esta ocasión recorreremos en un bosquejo extremadamente somero, el espacio no me permite extenderme más, los orígenes de la presencia humana en Arizona, mientras que en las siguientes veremos cómo la historia de esa región se encuentra íntimamente relacionada con la de Sonora. Pero no nos adelantemos…

Punta Clovis
Los primeros seres humanos en Arizona fueron cazadores de grandes mamíferos que dejaron restos de su presencia alrededor de 10,000 años antes de Cristo, principalmente en las márgenes del río San Pedro, al norte de Cananea, en sitios arqueológicos donde quedaron yacimientos de huesos de mamut entremezclados con unas puntas de proyectil de tamaño grande y muy bien logradas, que conocemos como puntas Clovis.

Estos yacimientos nos permiten reconstruir cómo subsistían los indígenas siguiendo a las cada vez más pequeñas manadas de mamuts, para cazarlas en las lagunas que había entonces en las márgenes de ríos como el San Pedro. Y cuando los mamuts se fueron extinguiendo en forma gradual, posiblemente por el cambio climático, la subsistencia basada en la cacería fue siendo reemplazada por la recolección de semillas silvestres y la cacería de animales más pequeños, hasta llegar a una tradición cultural que conocemos como Arcaica del Desierto. Así fue cómo acompañando al nuevo método de subsistir aparecieron los metates planos para moler las semillas silvestres.

Y habiendo transcurrido gran parte del periodo Arcaico, llegó la siembra del maíz al actual Arizona. El maíz había sido domesticado siglos antes en el centro del actual México y es posible que haya sido introducido a Arizona por medio del comercio en fechas hoy desconocidas pero que marcaron un verdadero hito en nuestro devenir, aunque no hayan constituido un rompimiento radical visible con el pasado, ya que los nativos continuaron viviendo igual  a cómo lo habían hecho durante siglos.

Posteriormente, alrededor del año 300 antes de la era Cristiana, y procedente del actual centro de México, otro grupo humano llegó a la región. Nosotros les llamamos Hohokam siguiendo la costumbre de los Pápagos, que así les llaman. Traían consigo las tecnologías de la agricultura y la cerámica y se establecieron en la región desértica, aprovechando los cauces de los ríos Salado, Gila y Santa Cruz; es decir, vivían aproximadamente desde la actual frontera hasta los alrededores de las actuales ciudades de Tucsón y Phoenix, que obviamente entonces no existían.

Construyeron una enorme red de canales de riego con una extensión de varios cientos de kilómetros; canales que llegaron a medir hasta veintitantos metros de ancho por 6 de profundidad y utilizaban para regar sus cultivos de maíz algodón, frijoles y calabazas. Así surgió una forma dual de subsistencia: agricultura mezclada con la recolección y cacería, sedentarismo y trashumancia. Los cultivos se hacían por marzo, y conforme avanzaba el calor veraniego se dedicaban a la recolección de vainas de mezquite y los frutos del saguaro, la cholla, etc.

Restos de esta cultura pueden aún ser vistos a lo largo del Río Santa Cruz, del lado Sonorense y para quien los sepa reconocer, aún hasta cerca del actual San Lázaro. También adquirían concha marina del Golfo de California con la que hacían joyería, grabándola con ácido para hacer dibujos sobre su superficie; además, del centro del actual México importaron el juego de pelota y los cascabeles de cobre.

Más hacia el norte, en la esquina noreste de Arizona se desarrolló otra cultura que conocemos como Indios Pueblo. Se caracterizó por la construcción de enormes edificios de adobe, algunos de los cuales alcanzaban hasta 7 pisos de altura, así como por casas de adobe o de piedra en las cuevas. Chaco Canyon, en Colorado, es su mejor exponente.

Y todavía otra tradición cultural más, ubicada en el extremo Este de Arizona y Oeste de Nuevo México, y extendiéndose a las porciones correspondientes de Sonora y Chihuahua, fue la cultura Mogollón. En particular, destacó su comercio con las plumas de aves como guacamayas, así como joyería elaborada con conchas que comerciaban con la costa del Golfo de California. Su exponente más notable es Paquimé, en Chihuahua.

No se conocen exactamente las causas que llevaron a la desaparición de estas culturas que habían florecido en los actuales Arizona, Sonora, Nuevo México y Chihuahua, pero a partir del siglo XIV todas se fueron derrumbando y la gente regresó a una subsistencia menos organizada y más dependiente de la recolección y la cacería, que fue lo que los europeos encontraron en la región a su llegada. En particular, se cree que los Hohokam fueron los ancestros de los Pápago o Ojódam, como ellos se autodenominan.