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Monday, April 29, 2013

La Economía y lo social en Nogales durante el porfiriato


Ya describí ejemplos de la industria manufacturera en esta región en los inicios de Nogales, es decir, durante los años del porfiriato. Indudablemente, por entonces la producción agraria rebasaba no únicamente en Nogales sino en todo México, y  con mucho, a la producción en otras actividades económicas como fábricas, servicios, etcétera. Sin embargo, el espacio de estos artículos me encamina a limitarme: únicamente cubriré en éste la dimensión social entonces, aunque con pequeñas referencias a la actividad económica, para poner lo económico dentro del contexto social.

En cuanto a la producción agraria, en el municipio de Nogales, en 1902, se produjeron en la Hacienda La Arizona, dos toneladas de manzana, una de pera y dos de durazno. Esto mientras que las otras haciendas del municipio no reportaron producción frutícola ese año. De cualquier manera, el  principal productor agrario del consumo regional era el municipio de Magdalena, en donde se cultivaba la mayoría de los vegetales y frutas.

Ahora bien, en las haciendas del municipio había el siguiente ganado en 1910: Santa Bárbara y Buenavista, de Manuel Mascareñas, con 5,000 cabezas; La Arizona, de herederos de Guillermo Barnett, con 2,000 cabezas; Cíbuta, de José Pierson, con 1,000 cabezas; rancho de Camou con 500 cabezas, y Agua Zarca, de Luis Carrillo, con 150 cabezas.

Sin embargo, la principal actividad  en este municipio ya desde entonces era el comercio internacional, el cual tuvo un crecimiento  impresionante en los años iniciales de la aduana nogalense, aunque ya para 1900 se había estabilizado. Veámoslo con números: si en 1881 se habían exportado por Nogales cerca de 6 mil pesos, para 1910 se habían alcanzado poco más de 10 millones de pesos. Eso mientras que las importaciones por Nogales durante ese 1910 fueron de poco más de 5 millones de pesos. Y si comparamos  las exportaciones por Guaymas durante ese mismo 1910, que fueron de casi un millón de pesos, o sus importaciones que fueron de cerca de cinco, logramos una idea de la preponderancia que tuvo ya desde entonces Nogales como puerto internacional, así como de las características del comercio aduanal e internacional sonorense: por Nogales se exportaba y por Guaymas se importaba. Y aquí cabe que agregue que el peso valía entonces alrededor de 50 centavos de dólar.

Por entonces, Nogales contaba con una población de 2,500 habitantes dividida en 700 hombres, 800 mujeres, 575 niñas y 425 niños. De ellos, 128 varones y 112 niñas asistían a la escuela. Había 24 kilómetros de calles y 20 de callejones, ninguno pavimentado. La población contaba con 600 residencias, y aunque había electricidad pública y agua, no había ni bomberos ni tranvías o periódicos. La compañía de teléfonos contaba con 34 subscriptores mientras que el Banco de Sonora se encargaba de proporcionar los servicios pecuniarios.

Había, además, varias agencias aduanales de las que la más antigua era la de los hermanos Sandoval y tres hoteles cubrían las necesidades del viajero: el Moderno, el París y el Sonora. Para el relajamiento se encontraban el Club Internacional o bien el Teatro Ramírez, orgullo nogalense por ser el mejor del Estado, y que recientemente había sido construido al estilo Luis XIV. se encontraba ubicado donde hoy se encuentra el Edificio del Estado, tenía una capacidad de 1,200 espectadores y 225 lámparas incandescentes que podían simular cualquier efecto luminoso. Su capacidad y requisitos de mantenimiento probablemente se encontraban por encima de lo local, ya que casi de inmediato se sumergió en problemas financieros, a pesar de que su dueño era un pariente cercano del Gobernador del Estado, José María Maytorena.

La principal fábrica de la población era la de máquinas de coser Singer, establecida en 1895, que alcanzaba una producción anual de 5,000 máquinas y en la que los obreros ganaban entre 2 y 3 pesos diarios; este salario se encontraba por encima de lo normal para Sonora y para México, que era alrededor de 1.50. Sin embargo, estas cifras salariales no nos muestran toda la realidad social existente. Esta era que la mujer recibía la mitad del salario del hombre, mientras que los niños la cuarta parte.  En el Distrito de Magdalena, al que pertenecía Nogales, la cantidad de obreros industriales más aproximada que he encontrado corresponde a 1908, cuando se empleaban 167 hombres y 130 mujeres, y aproximadamente 10 niños.

Nogales era un lugar privilegiado en cuanto al progreso que había experimentado. El ser frontera le hacía disfrutar  de bienes, recursos y formas de vida que no eran comunes en el resto del país. De cualquier manera, los desajustes sociales asociados con el rápido crecimiento económico, no únicamente en esta frontera sino en todo el Estado y país, la creciente urbanización y en consecuencia la mayor interacción humana, la necesaria adaptación a métodos novedosos de producción, la imposición política que intentaba conservar el control social mexicano, las crecientes esperanzas de mejoramiento económico, la filtración hacia la cotidianeidad local de las noticias mundiales que anunciaban ya un siglo XX de un creciente igualitarismo social contribuyeron, todos, a dirigir al país al movimiento social que vería México durante los siguientes años, y en el que esta frontera jugaría un papel tan importante.

Sunday, April 21, 2013

La industria manufacturera nogalense durante el porfiriato


Este lugar limítrofe entre las cuencas de los ríos Asunción y Santa Cruz fue aprovechado desde siempre, no únicamente para el comercio de bienes regionales sino también para darles, aquí, valor agregado con la meta de venderlos o cambiarlos después con un mayor precio o mayor valía. Ese mecanismo funcionó desde siempre en esta región.  Obviamente, en sus inicios y salvo algunas contadas excepciones, los productos eran principalmente de origen local y regional, aunque conforme avanzaron los años gradualmente fueron siendo utilizados materiales básicos producidos o adquiridos en otras regiones.

Pasaron los años, y esta ubicación estratégica provocó, después del Tratado de la Mesilla y con la paz porfiriana, inicialmente el incremento del comercio entre Sonora y Arizona, lo que llevó al mejoramiento de mecanismos de control gubernamental del comercio así como en las comunicaciones, es decir la aduana, la zona libre y el ferrocarril. A ellos les seguiría la fundación del municipio y población de Nogales en 1884. En otras palabras, el comercio y la manufactura, aquí, anteceden a Nogales, no al revés. En esta serie me centro en la manufactura y no en el comercio por la amplitud de estos temas.

Después de la fundación de Nogales, fueron muchas las empresas que aprovecharon esta posición estratégica para establecer, aquí, fábricas. Sería cansado hablar de todas ellas, por lo que en esta serie las categorizo y presento un ejemplo de cada una de ellas.

Por ejemplo, el Decreto No. 7, del 6 de noviembre de 1905, emitido por el Congreso del Estado, autorizaba la operación de la Gran Fábrica de Pastas Alimenticias, para elaborar todo tipo de pastas de harina. Como consecuencia, poco después inició operaciones la fábrica en un local en donde ya había otra, de fósforos. La comprendían los salones de maquinaria, con motores impulsados por petróleo y cuyos obreros eran varones, en los que se convertía la harina procedente de los molinos de la región en diversos tipos de pastas como fideos, tallarines, macarrones y gran cantidad de otras pastas.

Después de darle forma a la harina en la de distintas pastas, éstas eran transferidas a cinco salones de secado, en donde eran sometidas al calor que proveían tuberías de vapor, y allí se les secaba por un equipo de señoritas y algunos niños. Las pastas eran empacadas luego en cajas para su comercialización a un mercado regional como Cananea, en donde por ejemplo en marzo de 1906 hubo pedidos por 40 mil libras, además de otros lugares como La Colorada, Hermosillo, Guaymas o Magdalena. Se decía que tenían costos un 25% más  baratos que en Estados Unidos.

Su dueño era Antonio Campillo, quien al haberse casado con Victoria Elías, hija de José Elías y Ana Salazar, lo convirtió en yerno de los dueños originales del rancho Los Nogales. Debido a eso, cuando se había realizado el Plano del Fundo Legal de la Población de Nogales, en 1884, una de las calles principales de la población adoptó su nombre, la Calle Antonio Campillo, paralela a la frontera.

Ahora bien, poco antes de iniciar el movimiento revolucionario de 1910, otra fábrica nogalense también alcanzaba renombre regional. Se trataba de la “American Clothing Company” de Luis B. Fleischer, yerno de Manuel Mascareñas, dueño a su vez de algunos ranchos sobre el río Santa Cruz, Buenavista y Santa Bárbara. La fábrica ocupaba principalmente a mujeres, 60, así como a 15 varones, y se formó con un capital de $20,000 pesos. Un hermano de Fleischer, Ricardo, poseyó otra fábrica ya mencionada en mi artículo anterior, “El Negrito Poeta” que hacía cigarros. Esta fábrica había iniciado operaciones en junio de 1898, después de la asociación de Fleischer con Anacleto Varona, la que tendría una duración de 25 años, y se había formado con un capital de $10,000 dlls.

Por otro lado, la ubicación estratégica de Nogales no únicamente fue aprovechada en beneficio de esta población sino también del de otras. Por ejemplo, en 1895 había iniciado operaciones en Ures “Ortega, Hernández y Compañía” con un telar que hacía cobijas, sarapes, así como casimires con lana que importaba por medio del ferrocarril desde El Paso, Chihuahua, y lo traía a Nogales a través de Estados Unidos.

También por entonces había una fábrica de calzado que había logrado cierta prominencia por haber sabido aprovechar las ventajas asociadas con la ubicación estratégica de Nogales: utilizaba materiales, pieles y cueros principalmente provenientes de México mismo, ocupaba a 6 obreros, y alcanzaba un capital de $5,000 pesos. Otra empresa que ya mencioné en mi artículo anterior fue la enlatadora de frutas y leche condensada establecida en 1895 el rancho La Arizona, de un bisabuelo del autor de estas notas.

Obviamente, este enorme desarrollo económico provocó cambios en nuestra legislación, normatividad, estructura impositiva y relaciones interregionales, aunque esos son temas que por su amplitud quedan afuera de nuestra perspectiva. Sin embargo, me atrevo a asegurar que las operaciones comerciales y fabriles que aprovecharon la ubicación estratégica de Nogales estuvieron asociadas con el enorme desarrollo del comercio e industria en el resto del Estado de Sonora durante esos años.