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Monday, November 12, 2012

El Cananea de Sonora


Ya vimos en los artículos anteriores que el significado de Cananea no es “carne de caballo,” que existe otro Cananea en Brasil en una región fronteriza entre las posesiones de España y de Portugal, y que la primera y única ocasión en que Eusebio Francisco Kino muestra nuestro Cananea ocurre en el mapa de Sonora que elaboró entre 1696-1697.

A la llegada de Juan Matheo Manje a Sonora, el sabio mexicano Carlos de Sigüenza y Góngora, primo suyo, lo puso en contacto con el mundo intelectual de la Nueva España, facilitándole el acceso a algunas obras clásicas de la historiografía americana. Esto no es suposición mía; en opinión de  Ernest Burrus, biógrafo de Kino “…aún con nuestras fuentes incompletas y defectuosas, es posible descubrir en Manje a un hombre de excepcionales intereses y cultura…”  además que, como prueba de su erudición, Manje menciona innumerables autores en su obra; entre otros podríamos citar La Monarquía Indiana de Torquemada y Los Naufragios de Cabeza de Vaca, el Año Mexicano de Sigüenza y la Memoria de Casanate, las Cartas de Agreda y la Historia General de Herrera, el Mundus Subterraneus de Kircher y el De Re Metallica de Barba, la Historia Natural de Acosta y los Comentarios Reales de Garcilaso de la Vega, la Historia de la Conquista de México y la Crónica del Perú de Calancha, la Filosofía Natural de Venegas y la Política Indiana de Solórzano Pereira; Manje mismo dice que posee “…una relación manoscrita antigua que ube del padre frai Agustín Betancur, coronista de la Relijión de nuestro seráphico Padre san Francisco…” refiriéndose al Teatro Mexicano. Es improbable que Vetaucur le haya dado ese manuscrito a un joven desconocido, si no tuviese éste a alguien de prestigio, Sigüenza, que lo recomendara.

En sus lecturas, Manje debió conocer la condición fronteriza entre las posesiones españolas y portuguesas que tuvo Cananea del Brasil debido al Tratado de Tordesillas. Por ejemplo, en uno de los libros que nos cita, la Historia General de Herrera se menciona: “Hai en la Costa de estas Provincias, desde la Tierra del Brasil hasta el Rio de la Plata, conocidos cinco o seis Puertos razonables: el Puerto de San Vicente… enfrente de Buen Abrigo , Isla por donde pasa la Linea de la Demarcacion [del Tratado]; y seis Leguas al Sur el Rio Ubay; i el Puerto, e Isla de la Cananea…; i adelante el Rio de la Barca…”

Reconstruyendo la cronología de sucesos, tenemos que Manje llegó a Sonora empezando 1694 y de inmediato se dispuso a acompañar a Kino en sus viajes exploratorios que, ¡Ojo! por alguna razón desconocida no se dirigieron hacia el Norte pasando por la futura Cananea, sino hacia el Oeste. En febrero de ese año acompañó a Kino hacia la costa del Golfo de California; un mes después seguían con otra a la costa; en junio iban nuevamente al poniente, a Caborca, y fue entonces cuando empezaron los combates con los indígenas en Mututicachi, Bacoachi, Cuchuta y pueblos aledaños a la futura Cananea, los que culminarían con el asesinato del padre Francisco Xavier Saeta en Caborca, y más represalias españolas y contraataques indígenas que llegaron hasta inmediaciones de la misión inicial de Kino, según nos dice Manje mismo: “Librose (si no del susto) de la conjuración e incendio sólo los pueblos de la misión de Nuestra Señora de los Dolores.” Es decir, estuvo entonces a punto de perderse el Norte del actual  Sonora.

El mapa de 1696-1697
Fueron sucesos que vinieron a detener, a desalentar el impulso de penetración europea hacia el Norte y al Oeste. Bajo esas circunstancias Kino elaboró su mapa de 1696-1697, en el que además de ser el único en que localizó a Cananea, también dibujó al padre Saeta en el momento del martirio, uniéndolos simbólicamente. Es decir, en su mapa Kino convertía así a la región de Cananea en frontera de comunicación entre su misión y las ubicadas más allá, o sea la misma función fronteriza que tuvo Cananea de Brasil, que en su caso era frontera entre las posesiones españolas y las portuguesas.

El paisaje de praderas, aproximándose a Cananea
Esta condición fronteriza para nuestro Cananea también lo es geográfica; por ejemplo, todavía hoy es impactante para el viajero moderno que va de Sur a Norte ir siguiendo el paisaje de los cañones y cañadas del río Sonora y del San Miguel que se encuentran hacia el Sur, y percibir cómo en la región cercana a Cananea el panorama se amplía, se extiende a enormes praderas y bosques interrumpidos únicamente por la sierra de Cananea,  frontera hacia los ríos San Pedro y Santa Cruz hacia el Norte, y la sierra de Los Ajos, hacia el Este, rumbo a Chihuahua.

Además, lo fronterizo también lo fue en lo cultural, ya que en esa región de Cananea convergían las culturas Pima que se encontraba hacia el Poniente, la de los Opata que radicaban más hacia el Sur, y la de los Suma, hacia el oriente.

Esa condición fronteriza de Cananea, en Sonora, y posiblemente como asociación mental con la muerte del Padre Saeta, llevó a que en adelante en sus viajes exploratorios hacia el Norte, Kino y Manje siguieran la ruta del Río San Miguel para saltar después, siguiendo el actual Puerto de San Antonio, al río Santa Cruz y más hacia el Norte, pero siempre evadiendo las aparentemente fáciles praderas de Cananea.

Sunday, April 29, 2012

La Colonización de Sonora


Todos reconocemos el pasado. Sin embargo, es poco lo que en realidad sabemos acerca de cómo se realizó la penetración hispana a nuestro Estado de Sonora. Por eso es que, intentando resolver esta situación, escribo ahora estas líneas.

Después de la caída del Imperio Azteca en 1521 ante las armas de Hernán Cortés, a finales de ese mismo siglo los españoles ya habían penetrado hasta el actual Estado de Sinaloa. Por entonces, el motor de las conquistas eran las empresas o expediciones privadas, financiadas por alguien que conseguía el permiso para penetrar a lo desconocido y alimentadas por la esperanza de, al igual que como había sucedido en el altiplano central, también aquí encontraran enormes riquezas.

El primer europeo en cruzar Sonora fue Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un náufrago de la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida quien después de ocho años de épico viaje, en 1536 llegaba a Sinaloa, la región más norteña conquistada hasta entonces por los españoles, después de pasar, parece ser, por el actual Estado de Sonora. Se deduce que pasó por Sonora debido a las descripciones del medio natural que hizo, así como por su mención de un lugar en donde le dieron "seiscientos corazones" de venado para comer. Acompañándolo iba un morisco, de nombre Estebanico.

Su regreso provocó que el Virrey de Nueva España enviara ahora al fraile Marcos de Niza a investigar la región, y para guiarlo fue escogido Estebanico. Este sería muerto por los indígenas, aunque al regreso de Fray Marcos, narró haber visto grandes ciudades desde la distancia, lo que generó un enorme entusiasmo.

El Virrey, Antonio de Mendoza, organizó entonces otra expedición, encabezada ahora por Francisco Vázquez de Coronado, y como guía fue escogido el mismo Fray Marcos. Esta expedición cruzó también el territorio sonorense, y en o cerca del lugar en donde le habían dado los corazones de venado a Cabeza de Vaca, fundó el pueblo de San Gerónimo. Y aunque llegó hasta el territorio del actual Nebraska, no logró encontrar  ningún tesoro. El desaliento provocado por la falta de noticias positivas ocasionó que el financiamiento privado de nuevas expediciones se secara, y no fue sino hasta que la Corona Española y la Iglesia llegaron  a un acuerdo entre sí, a través del cual la Corona financiaría a misioneros que realizaran la conquista pacífica de los territorios desconocidos, que se reanudó el esfuerzo de penetración español  al noroeste novohispano.

Y aquí es necesaria una pequeña disgresión explicatoria. Debemos agregar que los misioneros no tenían una perspectiva localista, ya que no veían a los pueblos aislados, individuales, sino en relación con su pertenencia a regiones, o Rectorados como les llamaron.

Así, las primeras entradas misionales a Sonora se originaron desde Sinaloa: para 1614 los misioneros Jesuitas habían penetrado al delta del río Mayo y para 1619 al del Yaqui y dos años después fundaban las misiones de Tecoripa y Cumuripa, mientras que para 1622 las de Macoyahui, Onavas, Movas y Nuri y para 1627 llegaban a Sahuaripa, Bacanora y Avivechi , y un año después a Tónichi. De esta manera surgieron los Rectorados de Nuestro Padre San Ignacio de los Ríos Yaqui y Mayo (1 en el mapa adjunto), y el Rectorado de San Francisco de Borja (2 en el mapa adjunto).

En 1629 fundaban las misiones de Mátape, Nácori y Batuc, y para el 36 llegaban a Tepache, así como al río de Sonora, ya que ese mismo año fundaron Ures. Para 1638 habían penetrado al río San Miguel y fundaron Nacameri (actual Rayón), aunque sobrevino en seguida una pugna con un grupo de Franciscanos que habían sido llevados por Pedro de Perea al río de Sonora.

En 1644 los Jesuitas fundaban Oposura y Cumpas, para penetrar aceleradamente después a lo largo de ese río, ya que un año después habían fundado Huásabas, Óputo (actual Villa Hidalgo), Techicadéguachi, Bacerac, Bavispe, Huachinera, Nácori y Bacadéhuachi. Así surgió el Rectorado de los Santos Mártires de Japón, en el Noreste del actual Sonora (3 en el mapa adjunto).

Habiéndose aclarado la pugna con Pedro de Perea acerca de las misiones de los ríos de Sonora y San Miguel, en 1646 los Jesuitas fundaban Sinoquipe y un año después entraban al río San Miguel, a la región donde viviera Perea, y fundaron las misiones de Cucurpe y Tuape. Así nació el Rectorado de San Francisco Xavier en los ríos de Sonora y San Miguel (4 en el mapa adjunto). Estas misiones por muchos años fueron la frontera no sólo de la Opatería sino de la penetración europea al noroeste de Sonora. En seguida, el esfuerzo de penetración Jesuita se dirigió a reforzar lo conquistado en la región serrana sonorense, y en 1654 fundaron las misiones de Cuquiárachi, Cuchuta, Teuricachi y Tevidéhuachi; mientras que veinte años después las de Yécora y Rebeico.

No fue sino hasta 1687 cuando llegaba el misionero Eusebio Francisco Kino en que nuevamente revivió, con toda fuerza, el esfuerzo misional, ahora dirigido hacia el noroeste del actual Sonora, con la fundación de unas 26 misiones en la Pimería Alta y el nacimiento del último, Rectorado de Nuestra Señora de los Dolores (5 en el mapa adjunto).

Sin embargo, en 1767 fueron expulsados los Jesuitas de todos los dominios españoles, y un año después llegaron los Franciscanos a reemplazarlos. El sistema misional, sin embargo, había cambiado para entonces, ya que la orientación del gobierno español no era conservar el modo de vida indígena, sino incorporarlos al sistema establecido por los europeos, y en consecuencia los privilegios de los Franciscanos eran menores que los que habían tenido loe Jesuitas. Así, los  nuevos misioneros se dedicaron principalmente a construir y reconstruir los templos misionales, que son las antiguas iglesias que actualmente encuentra el viajero.

Con el advenimiento del siglo XIX, la secularización del sistema misional se dio en épocas distintas para diferentes regiones de Sonora, aunque acompañado del movimiento de Independencia de nuestro país.  Vendría después hasta mediados de ese siglo XIX un periodo de guerras intestinas en Sonora, como la guerra de castas, y después sobrevendría la intervención europea. No fue sino hasta el Porfirismo, a finales de ese siglo XIX, que Sonora despertó como una fuerza económica, y su desarrollo estuvo basado en la minería y ferrocarriles.

Sobrevendría después la revolución, que se tradujo en la nacionalización de lo construido durante el Porfirismo, y actualmente vivimos el periodo posrevolucionario, cuando nuevamente surge la empresa privada como agente principal de cambio.