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Sunday, November 18, 2012

Los inicios de la mina de Cananea


Y así llegamos a la historia del mineral de Cananea. Y para comprenderla, es necesario entender la geología que le dio lugar a este tipo de yacimientos de los que tanto Sonora (con Cananea, Nacozari, etcétera) como Arizona (con Ajo, Morenci, Jerome, Sierrita, y otros) son famosos mundialmente. Estos yacimientos se encuentran en la geografía actual de Sonora y Arizona a lo largo de un cinturón que va de Noroeste a Suroeste de ambos Estados, y se formaron después de que un proceso geológico llamado Orogenia Laramide (que inició hace unos 80 millones de años y concluyó hace unos 40) formó una cadena de volcanes en la costa de lo que era entonces Sonora y Arizona. La lava que afloraba entonces empezó a interactuar con las rocas preexistentes, acumulando distintos minerales en la zona de contacto, dependiendo del tipo de roca preexistente. Posteriormente, esos minerales, cobre, plata y otros  fueron “lavados” por el agua del subsuelo, la que los concentró en distintas capas, y así es como se produjeron zonas con alta concentración de minerales y otras con concentraciones mucho menores.

Mina de tajo abierto en Rusia
Ahora bien, durante los inicios de la explotación minera en Sonora y Arizona se extraían los metales como plata y oro por túneles que iban dirigidos a las zonas de alta concentración de minerales. Después, durante los inicios del siglo XX, con el surgimiento del uso de la electricidad la demanda mundial del cobre también despegó y se desarrollaron nuevas tecnologías mineras como la de tajo abierto en la que ya no se acudió tanto a los túneles sino que la capa del suelo que cubre esos yacimientos es removida totalmente para facilitar la extracción de los metales que se encuentran en concentraciones menores. Este es un bosquejo de la historia geológica de Cananea y de la minería asociada; veamos ahora su historia.

Después del misionero Eusebio Francisco Kino, quien como ya vimos fue el primero que mencionó a Cananea, el siguiente que habla del lugar fue el misionero también Jesuita, Ignacio Pfefferkorn, quien describió una visita al lugar a mediados del siglo dieciocho: “cuando uno penetraba en la mina de plata de Cananea, a unas dos o tres brazas de profundidad, se veía con asombro, ayudado por la luz de la lámpara qué grande y qué maravillosa es la naturaleza en ese estrato subterráneo. Imagínese un salón cubierto con tapices entretejidos con plata arriba y abajo, en tal forma que por todos lados estaba vetado con plata pura.” Obviamente, era una mina dirigida a una de las zonas de alta mineralización.

Para marzo de 1762 el Gobernador Interino de las Provincias de Sonora y Sinaloa, José Tienda de Cuervo le escribía al Virrey, diciéndole que parecía que había mucha plata alrededor de Cananea, aunque la gente no tenía dinero para explotar esos yacimientos, y pocos meses después le informaba de “un paraje llamado La Cananea, donde por sus proporciones me parece preciso fundar un Real que sirva de beneficio de metales.” Pero tampoco nada resultó, ya que en el reporte que escribió el misionero Juan Nentvig, decía:  “Al norte de Arizpe está el real de Bacanutzi [Bacanuchi], poco menos, y de éste al norueste, el de la Cananea, despoblado del todo el año del 63.”

La siguiente mención de Cananea ocurre a principios del siglo XIX, cuando  el minero y comerciante chihuahuense, Francisco Manuel de Elguea, quien había comprado en 1804 el llamado “Criadero de Santa Rita del Cobre” en el entonces Chihuahua también adquirió la mina de Cananea. Elguea había conseguido un contrato para abastecer al gobierno de Chihuahua con cobre de Santa Rita para la manufactura de monedas, y algunos sostienen que hizo lo mismo con la producción de Cananea. De cualquier manera, lo aislado del mineral de Cananea y los constantes ataques de los Apaches le impidieron desarrollarla totalmente.

Así pasó el tiempo, y el 9 de junio de 1822 Gabriel Romo, apoderado de "Don José María y Nepomuceno Arballo vecinos del Real de la Cananea,” pagaba 498 pesos, cuatro reales y cinco granos a la Tesorería, para adquirir “siete sitios de tierras realengas para cría de ganado mayor y tres caballerías de pan llevar que comprehenden los parages nombrados Los Nogales, ojo de agua y otros valdíos;” el ojo de agua al que se refería era el actualmente llamado Ojo de Agua de Arvayo en las afueras de Cananea, mientras que  Los Nogales es un lugar diferente a esta población fronteriza.

Arvayo también se asoció con don José Pérez y con su hijo, el Teniente Coronel Ignacio Pérez, y establecieron una hacienda de beneficio en la falda Noreste de la sierra de Cananea, en la que producían lingotes con plomo, cobre, plata y oro, los que eran llevados en burro hasta Guaymas en donde eran embarcados a Gales, en la isla británica, a ser fundidos, aunque ahora el levantamiento Apache que empezó en 1831 y duraría hasta mediados de siglo forzó el abandono de esas nuevas operaciones.

Monday, November 12, 2012

El Cananea de Sonora


Ya vimos en los artículos anteriores que el significado de Cananea no es “carne de caballo,” que existe otro Cananea en Brasil en una región fronteriza entre las posesiones de España y de Portugal, y que la primera y única ocasión en que Eusebio Francisco Kino muestra nuestro Cananea ocurre en el mapa de Sonora que elaboró entre 1696-1697.

A la llegada de Juan Matheo Manje a Sonora, el sabio mexicano Carlos de Sigüenza y Góngora, primo suyo, lo puso en contacto con el mundo intelectual de la Nueva España, facilitándole el acceso a algunas obras clásicas de la historiografía americana. Esto no es suposición mía; en opinión de  Ernest Burrus, biógrafo de Kino “…aún con nuestras fuentes incompletas y defectuosas, es posible descubrir en Manje a un hombre de excepcionales intereses y cultura…”  además que, como prueba de su erudición, Manje menciona innumerables autores en su obra; entre otros podríamos citar La Monarquía Indiana de Torquemada y Los Naufragios de Cabeza de Vaca, el Año Mexicano de Sigüenza y la Memoria de Casanate, las Cartas de Agreda y la Historia General de Herrera, el Mundus Subterraneus de Kircher y el De Re Metallica de Barba, la Historia Natural de Acosta y los Comentarios Reales de Garcilaso de la Vega, la Historia de la Conquista de México y la Crónica del Perú de Calancha, la Filosofía Natural de Venegas y la Política Indiana de Solórzano Pereira; Manje mismo dice que posee “…una relación manoscrita antigua que ube del padre frai Agustín Betancur, coronista de la Relijión de nuestro seráphico Padre san Francisco…” refiriéndose al Teatro Mexicano. Es improbable que Vetaucur le haya dado ese manuscrito a un joven desconocido, si no tuviese éste a alguien de prestigio, Sigüenza, que lo recomendara.

En sus lecturas, Manje debió conocer la condición fronteriza entre las posesiones españolas y portuguesas que tuvo Cananea del Brasil debido al Tratado de Tordesillas. Por ejemplo, en uno de los libros que nos cita, la Historia General de Herrera se menciona: “Hai en la Costa de estas Provincias, desde la Tierra del Brasil hasta el Rio de la Plata, conocidos cinco o seis Puertos razonables: el Puerto de San Vicente… enfrente de Buen Abrigo , Isla por donde pasa la Linea de la Demarcacion [del Tratado]; y seis Leguas al Sur el Rio Ubay; i el Puerto, e Isla de la Cananea…; i adelante el Rio de la Barca…”

Reconstruyendo la cronología de sucesos, tenemos que Manje llegó a Sonora empezando 1694 y de inmediato se dispuso a acompañar a Kino en sus viajes exploratorios que, ¡Ojo! por alguna razón desconocida no se dirigieron hacia el Norte pasando por la futura Cananea, sino hacia el Oeste. En febrero de ese año acompañó a Kino hacia la costa del Golfo de California; un mes después seguían con otra a la costa; en junio iban nuevamente al poniente, a Caborca, y fue entonces cuando empezaron los combates con los indígenas en Mututicachi, Bacoachi, Cuchuta y pueblos aledaños a la futura Cananea, los que culminarían con el asesinato del padre Francisco Xavier Saeta en Caborca, y más represalias españolas y contraataques indígenas que llegaron hasta inmediaciones de la misión inicial de Kino, según nos dice Manje mismo: “Librose (si no del susto) de la conjuración e incendio sólo los pueblos de la misión de Nuestra Señora de los Dolores.” Es decir, estuvo entonces a punto de perderse el Norte del actual  Sonora.

El mapa de 1696-1697
Fueron sucesos que vinieron a detener, a desalentar el impulso de penetración europea hacia el Norte y al Oeste. Bajo esas circunstancias Kino elaboró su mapa de 1696-1697, en el que además de ser el único en que localizó a Cananea, también dibujó al padre Saeta en el momento del martirio, uniéndolos simbólicamente. Es decir, en su mapa Kino convertía así a la región de Cananea en frontera de comunicación entre su misión y las ubicadas más allá, o sea la misma función fronteriza que tuvo Cananea de Brasil, que en su caso era frontera entre las posesiones españolas y las portuguesas.

El paisaje de praderas, aproximándose a Cananea
Esta condición fronteriza para nuestro Cananea también lo es geográfica; por ejemplo, todavía hoy es impactante para el viajero moderno que va de Sur a Norte ir siguiendo el paisaje de los cañones y cañadas del río Sonora y del San Miguel que se encuentran hacia el Sur, y percibir cómo en la región cercana a Cananea el panorama se amplía, se extiende a enormes praderas y bosques interrumpidos únicamente por la sierra de Cananea,  frontera hacia los ríos San Pedro y Santa Cruz hacia el Norte, y la sierra de Los Ajos, hacia el Este, rumbo a Chihuahua.

Además, lo fronterizo también lo fue en lo cultural, ya que en esa región de Cananea convergían las culturas Pima que se encontraba hacia el Poniente, la de los Opata que radicaban más hacia el Sur, y la de los Suma, hacia el oriente.

Esa condición fronteriza de Cananea, en Sonora, y posiblemente como asociación mental con la muerte del Padre Saeta, llevó a que en adelante en sus viajes exploratorios hacia el Norte, Kino y Manje siguieran la ruta del Río San Miguel para saltar después, siguiendo el actual Puerto de San Antonio, al río Santa Cruz y más hacia el Norte, pero siempre evadiendo las aparentemente fáciles praderas de Cananea.

Sunday, October 28, 2012

El origen del nombre Cananea


Y así llegamos a la mina símbolo de esta actividad en Sonora, al ícono minero por excelencia en México, a Cananea.

El mapa de Kino de 1696-1697, con la ubicación de Cananea 
Este espacio no me permite extenderme sobre el tema y en consecuencia lo comprimiré en varios artículos. La primera mención con que contamos en donde aparezca el nombre de Cananea, la sonorense, se muestra en un mapa del misionero jesuita de la Pimería Alta, Eusebio Francisco Kino,  realizado entre 1696-1697. Allí se lee, junto a la imagen del misionero mártir Francisco Xavier Saeta, el nombre de Cananea, hacia el Norte del río Sonora en su nacimiento, al Norte de Bacoachi y Mututicachi y al Este del Real de Bacanuchi. Es decir, donde se encuentra el mineral objeto de este artículo. Esta fue, curiosamente, la primera y única mención del lugar hecha por el misionero .

Ahora bien, hay varias versiones acerca del origen del nombre de Cananea. Una de ellas sostiene que se deriva del lenguaje Apache, y que quiere decir “carne de caballo;” así que intentando conocer la opinión sobre este asunto de un historiador amigo, cananense por excelencia, el Ingeniero Humberto de Hoyos, le hablé y pregunté al respecto. Su respuesta fue: “tengo aquí lo que significa carne de caballo en los tres idiomas apaches y en nada se parece a Cananea.  Para mí que viene de la mujer de Canán. Yo considero que es de origen religioso, porque también hay una Cananea en Brasil, en donde no hay Apaches.” 

Que Cananea no es un nombre exclusivo de nuestra región lo prueba la isla de Cananea (Cananeia en portugués), en Brasil, lugar y nombre que menciona ya el Español Alvar Núñez Cabeza de Vaca después de su odisea norteamericana entre 1528 y 1536, en la que atravesó nuestra región de Sonora y Arizona. 

Cabeza de Vaca estuvo después en América del Sur y en su Relación General de 1545 describe cómo le tocó tomar posesión de la isla de Cananea por parte de España, es decir, siglo y medio antes que Kino: “tomé la posesión en nonbre de Su Magestad en la Cananea que está en veynte e çinco grados poco más o menos en la dicha costa de Brasil. Este puerto de la Cananea está çinquenta leguas de la dicha ysla de Santa Catalina.”  Y aquí cabe que agregue que la posición geográfica exacta de la capital de esta isla, con una población actual de poco más de 12 mil habitantes, es precisamente 25 grados Sur, y 47° 56’ Oeste, en el Estado de Sao Paulo, Brasil. Es una región que se encuentra orgullosa del hecho de haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a su enorme diversidad biológica.



El obelisco en la plaza de Cananea, Brasil
Sin embargo, en la plaza principal de la capital municipal de Cananea, Brasil, hay un obelisco que recuerda su fundación por el portugués Alonso de Sousa o Pero Lobo en 1531. Esta nota se basa en el diario del explorador portugués, que reza así: “Sábado. 12 del mes de agosto [1531], con viento noreste, navegábamos con rumbo oeste-suroeste y al mediodía vimos tierra … yendo así costeando, el capitán mi hermano [Martím Afonso de Sousa] ordenó que nos acercáramos a tierra … y yendo en dirección suroeste, topamos con una isla … y reconocimos que era la isla de Cananea, surgimos entre ella y la tierra en un fondo de siete brazas. ”

En otras palabras, a lo que quiero llegar es que no hay duda de lo antiguo del nombre de Cananea, aplicado a esa región de Brasil, y que tanto Brasil como España se disputaron su posesión.

La razón de estas pugnas entre España y Portugal por su posesión se debe a que esa isla se encontraba ubicada precisamente en la región fronteriza entre España y Portugal, ya que allí se situó la frontera entre las posesiones americanas de ambas naciones a través del Tratado de Tordesillas. Esto lo prueba “La Argentina,” obra escrita por Ruy Díaz de Guzmán en 1612, que dice: “Los castellanos [que vivían en la isla de Cananea] respondieron que no conocían ser aquella tierra de la Corona de Portugal, sino de Castilla… De estas demandas y respuestas vino a resultar muy gran desconformidad entre los unos y los otros…”

Ahora bien, cuando surge la pregunta: ¿Porqué se le puso a nuestro lugar sonorense el nombre de Cananea? Encontramos la respuesta en el significado ideológico que debió tener Cananea en aquel entonces, derivado de que al igual como sucedía con el Cananea de Brasil, también nuestra Cananea fue una región fronteriza. Fronteriza en lo cultural y lo geográfico-hidrológico.

En lo primero, según un libro publicado por el INAH en 1984, y cuyo autor es el ahora Doctor en Historia, Ismael Valencia Ortega, "la región de Cananea fue históricamente zona de iinfluencia de los grupos Opatas, Pimas y, más tardíamente, Apaches. Así, Cananea se convierte prácticamente en un punto fronterizo entre estos grupos..."

Y en lo geográfico-hidráulico, en Cananea se encuentra el parteaguas entre las cuencas de los ríos Sonora hacia el Sur y el San Pedro hacia el Norte. Es decir, entre la Sonora explorada hacia el Sur y las regiones desconocidas hacia el Norte.

Esas son las dos razones por las que, al igual que el Cananea de Brasil, el de Sonora se encontraba en una región fronteriza, y probablemente por eso mismo Kino ya no vuelvió a incluir a Cananea en sus mapas posteriores, porque él había recorrido la frontera de lo conocido hacia más allá.

Sunday, April 29, 2012

La Colonización de Sonora


Todos reconocemos el pasado. Sin embargo, es poco lo que en realidad sabemos acerca de cómo se realizó la penetración hispana a nuestro Estado de Sonora. Por eso es que, intentando resolver esta situación, escribo ahora estas líneas.

Después de la caída del Imperio Azteca en 1521 ante las armas de Hernán Cortés, a finales de ese mismo siglo los españoles ya habían penetrado hasta el actual Estado de Sinaloa. Por entonces, el motor de las conquistas eran las empresas o expediciones privadas, financiadas por alguien que conseguía el permiso para penetrar a lo desconocido y alimentadas por la esperanza de, al igual que como había sucedido en el altiplano central, también aquí encontraran enormes riquezas.

El primer europeo en cruzar Sonora fue Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un náufrago de la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida quien después de ocho años de épico viaje, en 1536 llegaba a Sinaloa, la región más norteña conquistada hasta entonces por los españoles, después de pasar, parece ser, por el actual Estado de Sonora. Se deduce que pasó por Sonora debido a las descripciones del medio natural que hizo, así como por su mención de un lugar en donde le dieron "seiscientos corazones" de venado para comer. Acompañándolo iba un morisco, de nombre Estebanico.

Su regreso provocó que el Virrey de Nueva España enviara ahora al fraile Marcos de Niza a investigar la región, y para guiarlo fue escogido Estebanico. Este sería muerto por los indígenas, aunque al regreso de Fray Marcos, narró haber visto grandes ciudades desde la distancia, lo que generó un enorme entusiasmo.

El Virrey, Antonio de Mendoza, organizó entonces otra expedición, encabezada ahora por Francisco Vázquez de Coronado, y como guía fue escogido el mismo Fray Marcos. Esta expedición cruzó también el territorio sonorense, y en o cerca del lugar en donde le habían dado los corazones de venado a Cabeza de Vaca, fundó el pueblo de San Gerónimo. Y aunque llegó hasta el territorio del actual Nebraska, no logró encontrar  ningún tesoro. El desaliento provocado por la falta de noticias positivas ocasionó que el financiamiento privado de nuevas expediciones se secara, y no fue sino hasta que la Corona Española y la Iglesia llegaron  a un acuerdo entre sí, a través del cual la Corona financiaría a misioneros que realizaran la conquista pacífica de los territorios desconocidos, que se reanudó el esfuerzo de penetración español  al noroeste novohispano.

Y aquí es necesaria una pequeña disgresión explicatoria. Debemos agregar que los misioneros no tenían una perspectiva localista, ya que no veían a los pueblos aislados, individuales, sino en relación con su pertenencia a regiones, o Rectorados como les llamaron.

Así, las primeras entradas misionales a Sonora se originaron desde Sinaloa: para 1614 los misioneros Jesuitas habían penetrado al delta del río Mayo y para 1619 al del Yaqui y dos años después fundaban las misiones de Tecoripa y Cumuripa, mientras que para 1622 las de Macoyahui, Onavas, Movas y Nuri y para 1627 llegaban a Sahuaripa, Bacanora y Avivechi , y un año después a Tónichi. De esta manera surgieron los Rectorados de Nuestro Padre San Ignacio de los Ríos Yaqui y Mayo (1 en el mapa adjunto), y el Rectorado de San Francisco de Borja (2 en el mapa adjunto).

En 1629 fundaban las misiones de Mátape, Nácori y Batuc, y para el 36 llegaban a Tepache, así como al río de Sonora, ya que ese mismo año fundaron Ures. Para 1638 habían penetrado al río San Miguel y fundaron Nacameri (actual Rayón), aunque sobrevino en seguida una pugna con un grupo de Franciscanos que habían sido llevados por Pedro de Perea al río de Sonora.

En 1644 los Jesuitas fundaban Oposura y Cumpas, para penetrar aceleradamente después a lo largo de ese río, ya que un año después habían fundado Huásabas, Óputo (actual Villa Hidalgo), Techicadéguachi, Bacerac, Bavispe, Huachinera, Nácori y Bacadéhuachi. Así surgió el Rectorado de los Santos Mártires de Japón, en el Noreste del actual Sonora (3 en el mapa adjunto).

Habiéndose aclarado la pugna con Pedro de Perea acerca de las misiones de los ríos de Sonora y San Miguel, en 1646 los Jesuitas fundaban Sinoquipe y un año después entraban al río San Miguel, a la región donde viviera Perea, y fundaron las misiones de Cucurpe y Tuape. Así nació el Rectorado de San Francisco Xavier en los ríos de Sonora y San Miguel (4 en el mapa adjunto). Estas misiones por muchos años fueron la frontera no sólo de la Opatería sino de la penetración europea al noroeste de Sonora. En seguida, el esfuerzo de penetración Jesuita se dirigió a reforzar lo conquistado en la región serrana sonorense, y en 1654 fundaron las misiones de Cuquiárachi, Cuchuta, Teuricachi y Tevidéhuachi; mientras que veinte años después las de Yécora y Rebeico.

No fue sino hasta 1687 cuando llegaba el misionero Eusebio Francisco Kino en que nuevamente revivió, con toda fuerza, el esfuerzo misional, ahora dirigido hacia el noroeste del actual Sonora, con la fundación de unas 26 misiones en la Pimería Alta y el nacimiento del último, Rectorado de Nuestra Señora de los Dolores (5 en el mapa adjunto).

Sin embargo, en 1767 fueron expulsados los Jesuitas de todos los dominios españoles, y un año después llegaron los Franciscanos a reemplazarlos. El sistema misional, sin embargo, había cambiado para entonces, ya que la orientación del gobierno español no era conservar el modo de vida indígena, sino incorporarlos al sistema establecido por los europeos, y en consecuencia los privilegios de los Franciscanos eran menores que los que habían tenido loe Jesuitas. Así, los  nuevos misioneros se dedicaron principalmente a construir y reconstruir los templos misionales, que son las antiguas iglesias que actualmente encuentra el viajero.

Con el advenimiento del siglo XIX, la secularización del sistema misional se dio en épocas distintas para diferentes regiones de Sonora, aunque acompañado del movimiento de Independencia de nuestro país.  Vendría después hasta mediados de ese siglo XIX un periodo de guerras intestinas en Sonora, como la guerra de castas, y después sobrevendría la intervención europea. No fue sino hasta el Porfirismo, a finales de ese siglo XIX, que Sonora despertó como una fuerza económica, y su desarrollo estuvo basado en la minería y ferrocarriles.

Sobrevendría después la revolución, que se tradujo en la nacionalización de lo construido durante el Porfirismo, y actualmente vivimos el periodo posrevolucionario, cuando nuevamente surge la empresa privada como agente principal de cambio.

Sunday, April 1, 2012

Mátape

Al fin puedo atender peticiones, por lo que cubro el siguiente tema: Mátape, un pequeño poblado ubicado en el centro de Sonora; lugar donde confluyen las regiones situadas más al Sur con los asentamientos de los ríos San Miguel y Sonora hacia el norte; sitio que formó parte de una antiquísima ruta comercial que en la década de 1530 seguiría Cabeza de Vaca en su odisea para regresar al mundo colonizado por los europeos; región que conocimos como Opatería, palabra que no existió en su lenguaje nativo, aunque a finales del siglo XVII los españoles decidieron catalogar así a los diversos grupos humanos de esa zona: Teguimas, Eudeves y otros.

El Padre Andrés Pérez de Rivas escribió de memoria, 20 años después de los hechos, un libro titulado “Historia de los Triunfos de la Santa Fe.” En él menciona a un cacique de Sahuaripa, Sisibotari, a quien actualmente se le ha intentado atribuir una influencia regional, extendiéndola por toda la Opatería y aún hasta el río de Sonora; recordemos, sin embargo, que los nativos no tuvieron una identidad política y en consecuencia el área de influencia de estos caciques no se extendía más allá de su inmediatez geográfica.

El Padre Pedro Bueno, quien probablemente llegó a Mátape en la década de 1630,  terminó un templo en 1646 que 30 años después era descrito como “una de las iglesias más hermosas y espaciosas de la provincia, un edificio con tres naves y varios altares. Posee finas obras de arte, sus ornamentos son de los más ricos y sus cálices y adornos del altar principal son de plata forjada.” Además, durante su administración fue establecida una pequeña escuela en el lugar.

Bueno sería sucedido por Daniel Angelo Marras en 1656, y bajo él la escuela alcanzó el rango de un colegio incoado; es decir, un centro de enseñanza al que algo le faltaba para ser colegio completo. No se conocen sus planes de estudios aunque se enseñaba allí a leer y escribir, a tocar instrumentos musicales como el arpa y guitarra, actividades manuales como carpintería, sastrería, zapatería o la curtiduría de pieles, además de hilar y tejer; y aunque erróneamente se piensa que fue el único, la verdad es que en Oposura fue establecido otro colegio en 1680.

Por entonces, la misión de Mátape era de las principales del actual Sonora. El Padre Marras explotaba la agricultura regional y a él se debe la introducción de la ganadería masiva a Sonora ya que incrementó el hato ganadero de su misión de unas 600 cabezas que había a su llegada a unas 50,000 cuando partió; como manifestación de la riqueza de su misión, estableció una corrida anual de unas 5,000 cabezas de ganado que eran llevadas a Sinaloa para embarcarlas y venderlas en la ciudad de México. Además, esclavos no indígenas le ayudaron a formar un monopolio de venta de productos agrícolas, ya que sus precios eran más bajos que los de sus competidores españoles, y además llegó a poseer dos minas y una refinería de metales, aún en contra de los preceptos jesuíticos bajo el argumento de la necesidad de sostener el Colegio.

Para 1678 le asistía Juan Osorio, quien en 1683 se convirtió en rector del colegio y misionero del distrito, y de allí en adelante Mátape requirió de dos ministros, uno para la misión y sus visitas, y otro para el colegio; mientras, la fundición no duró mucho, ya que los superiores jesuitas ordenaron en 1695 cerrarla.
Alrededor de 1726 llegaba Cayetano Guerrero quien construyó una hermosa iglesia a la Virgen de Loreto, adjunta al templo principal, y su sucesor, Guillermo Borio, quien serviría allí hasta su muerte en 1763, adornó profusamente tanto al templo como la capilla con costosas pinturas, decoraciones de plata y cálices de oro. Mientras, los métodos de financiamiento de sus misioneros continuaron siendo atacados porque tenían una tienda que ofrecía productos a precios más bajos que los importados por los europeos. Esta situación duró hasta que sus últimos jesuitas, Miguel Almela y Jacobo Sedelmayr, recibieron la prohibición expresa de operarla.

Al recibirse el Real Decreto de expulsión, 51 jesuitas fueron reunidos en Mátape, se les leyó la orden de exilio de los dominios españoles, fueron puestos en prisión y enviados a Guaymas para embarcarlos a Europa. Y a diferencia de las misiones de la Pimería, allí no serían reemplazados por Franciscanos sino que la antigua misión fue secularizada. Por entonces, Mátape poseía una extensa biblioteca que desafortunadamente desapareció durante la revolución mexicana.

Continuaría la influencia de la Ilustración, y en 1867 a Mátape se le cambió el nombre por el de Villa Pesqueira; de cualquier manera, la tradición educativa del lugar se conservó a través del tiempo: el año pasado de 2011 su escuela primaria, Benito Juárez y sus 76 alumnos, fue calificada como la mejor de Sonora.