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Sunday, July 21, 2013

Cómo armonizar la situación actual nogalense

Hemos visto ya cómo, y debido a su crecimiento reciente, Nogales más o menos se ha dividido en dos: el nuevo Nogales ubicado hacia el Sur de la ciudad que es donde se encuentran la mayoría de los nuevos negocios como cines, tiendas departamentales, fábricas y los nuevos desarrollos habitacionales.  Y el viejo Nogales, ubicado a su vez hacia el norte y cercano a la frontera; una parte de la ciudad que basó su economía en su condición de ser frontera ya que allí se localizaban las tiendas de curiosidades, los principales restaurantes como la Caverna y demás atractivos turísticos. Esta parte de la ciudad se encuentra actualmente desprovista de una función social o económica al haber desaparecido el turismo de la ciudad, aunque disfruta de una envidiable cercanía con la Unión Americana.

Es decir, se trata de dos secciones nogalenses con vocaciones económicas diferentes. La fronteriza, cuyo destino estuvo íntimamente relacionado con el comercio turístico, y la nueva que vive actualmente en comunión directa con la modernidad de nuestro país.  Pero también hay que recordar que compartimos los nogalenses un riquísimo pasado en la formación del México actual durante la revolución mexicana; además, que nos enfrentamos diariamente al problema de la relación del hombre con la naturaleza,  sea ésta la cantidad y origen del agua que sostiene la existencia humana aquí o bien la enorme inmigración reciente que hemos tenido hacia esta ventana de nuestro país; y además hemos ideado la promoción de nuevas formas del turismo, como el médico, a la vez que diariamente asistimos también, en relación con el tema de la salud, al surgimiento en la vida cotidiana del nogalense y el sonorense de nuevos estilos de vida que se expresan desde nuevas dietas hasta nuevas manifestaciones de nuestro coexistir moderno. El problema a resolver, entonces, se reduce a cómo armonizar la complejidad de todas estas dimensiones.

Y si bien en la década de los 60 el gobierno federal  le apostó a la industrialización fronteriza con el éxito ya de todos conocido, hoy nos tocaría a nosotros, nogalenses, encontrarle una solución a esta situación de múltiples facetas. Si en la década de los 60 el gobierno federal podía aún idear ese proyecto, hoy los nogalenses hemos ya alcanzado la mayoría de edad y podemos, nosotros mismos, encontrarle una solución total a nuestra compleja realidad fronteriza actual.

Esta misma semana, según el periódico El Imparcial, la Coordinadora Nacional de Artes Visuales del INBA, Magdalena Zavala Bonachea, declaró en Ciudad Obregón que “los museos en Sonora requieren de diversificar y modernizar lo que le ofrecen a un público cada vez más ávido de nuevas propuestas”  y profundizóesa idea cuando habló acerca de “la diversificación de ofertas museísticas, no sólo la visibilidad de las ofertas, sino que haya propuestas diferentes para los distintos tipos de público, porque hoy en día hablar sólo de público es muy genérico.”

Pues bien, tenemos que el viejo Nogales, el antiguo Nogales, cuenta con un edificio de museo que se podría convertir en el detonante de esa solución de múltiples dimensiones para esta frontera y como plan piloto inicial, susceptible a ser aplicado regionalmeente después, aunque requeriría la adecuación de toda la ciudad en una “propuesta diferente” tanto para los nogalenses mismos como para quien nos visite.

Es decir, utilizándolo como punto de partida, podría muy bien convertir a toda esta ciudad en un escaparate en donde se muestre a los nogalenses y a los que no, la enorme aportación que han tenido en la formación del Nogales actual tanto la revolución mexicana como el programa de maquiladoras, que muestre también cómo Nogales intenta solucionar la problemática ecológica local mediante hábitos sociales o educativos  de ahorro de agua, o bien que sirva de detonante de la modernización y adecuación de la oferta turística integral local para el visitante, hoteles, restaurantes, entretenimientos, basándolos siempre en la modernización de los estilos locales de vida, sean éstos de dieta a través de la sustitución de grasas y carbohidratos por recetas aún por descubrir o de otros modos de expresión sociales.

Recuerdo, por ejemplo, que durante las visitas guiadas que acostumbraba un servidor ofrecerles a grupos de turistas de la nación vecina, éstos mostraban incredulidad cuando les decía que los nuevos nogalenses no habían llegado a esta frontera después de que la oficina del empleo local les hubiera confirmado un trabajo aquí, sino que lo hacían llamados por un tío, un hermano o algún otro familiar que les había precedido a esta frontera utilizando la mecánica social de las redes familiares.

Pero además, siempre me ocurrió que uno de los momentos más emotivos era cuando en las guarderías de las maquiladoras, los turistas veían a los infantes jugando o bien durmiendo después de comer. Los rostros turísticos que se asomaban tras las ventanas de las guarderías se veían a sí mismos reflejados en esos infantes porque comprendían entonces que todos, al fin, somos iguales: todos, miembros de la familia humana. En ese escaparate se podría convertir el Nogales actual. En nosotros estará el lograrlo.

Sunday, July 14, 2013

La vocación del centro de Nogales

Ya veíamos en el artículo anterior de esta serie cómo la parte nueva de Nogales, la ubicada en términos generales al Sur del Centro Cultural Los Nogales (CECUN), vive en relación diaria con las maquiladoras, en general con la educación tecnológica, y que allí se encuentran las tiendas departamentales modernas, los centros de diversión y de cultura. En resumen, se trata de un nuevo Nogales alejado de su condición fronteriza.

Así, ahora dedicaré mi atención al antiguo Nogales, al más cercano a la frontera. La antigua vocación de este antiguo Nogales que por características propias de su geografía se halla precisamente en la frontera estuvo relacionada precisamente con ella. En esta zona se encontraban las tiendas de curiosidades de las que vivía gran parte de los nogalenses. También aquí estaba la antigua plaza de toros, hoy un edificio desmantelado debido a que su última corrida de toros ocurrió hace ya muchos años. En esta zona se encuentran, igualmente, muchos de los restaurantes, aunque no todos, que vivían del turismo estadounidense, y el principal de todos, la Caverna, actualmente también hoy ya desapareció. Es un Nogales que ha quedado desnudado de alguna función como zona urbana o de una vocación económica para el sustento de los nogalenses.

Y si nos preguntamos sobre el destino futuro de esta zona Norte de la ciudad, del Viejo Nogales, inevitablemente llegamos a la conclusión de que éste, sin duda, tendrá que radicar precisamente en su condición fronteriza, condición íntimamente relacionada con el turismo.

Sín embargo, las condiciones que promuevan a este turismo ya cambiaron. Hace ya varios años que se habla del turismo médico como atractivo local fronterizo, no únicamente de Nogales sino de toda la frontera de México con los Estados Unidos. Pero sea como sea, inevitablemente el turismo médico deberá también estar asociado con otras clases de turismo. Y es que sería poco menos que imposible que únicamente se desarrollara la oferta médica, dejando de lado a todo el potencial asociado que se relaciona con la oferta de lo nacional hacia el exterior.

De esta manera, a la dimensión médica será necesario agregarle otros atractivos, y lo que sigue lo digo por experiencia personal, ya que me ha tocado ser testigo del imán que constituye para el visitante ver una muestra sobre cómo se vive actualmente en esta frontera; una muestra de nuestro presente y a la vez de nuestro pasado.

Como inicio del inventario con que contamos, se debe de considerar que en el Viejo Nogales se halla el edificio del Museo de la Ciudad, un edificio cuya vocación futura deberá estar vinculada a la atención lo mismo del connacional que del turista, por lo que será necesario adecuar su uso a ambos: o sea convertirlo en un escaparate de lo nuestro para quien nos visite y a la vez una ventana reforzadora de nuestra identidad para el nogalense que entre a sus puertas. En otras palabras, deberá cumplir con esa función doble: escaparate nuestro para el turista y espacio de autocomprensión para el nogalense.

Y si cambiamos nuestra mirada hacia otras dimensiones de lo que podríamos ofrecer, tanto a nacionales como a extranjeros, tenemos que también nos sirve de una enorme ayuda el saber cómo surgió Tijuana al turismo, porque podríamos adoptar para Nogales los principios intemporales que hicieran famosa a la actual principal ciudad fronteriza entre México y los Estados Unidos.

Así, veremos que un factor importantísimo del atractivo tijuanense estuvo en el famoso Casino del Agua Caliente, y dentro de éste, deberemos recordar que gran parte de su clientela acudía a un restaurante que se hizo famoso, y así recordaremos el antiguo adagio: “al corazón se llega por la boca.”

Los menús del restaurante eran impresos diariamente con platillos que sumergían a los clientes en un escapismo romántico de la cotidianeidad foránea con tintes exóticos. Esto se debía a que diariamente se ofrecían al comensal guisados de venado con arroz silvestre, filetes de basa cubiertos de salsa “au vin blanc Silensienne,”  o bien para los desayunos se podía acudir a los huevos revueltos con cerebros de becerro. Sin embargo, no únicamente se ofrecían allí platillos que eran o aparentaban ser de la cocina internacional, sino que también la cocina mexicana reinaba como atractivo para quien deseaba explorarla. De esta manera, el chef que había sido contratado en Nueva York ofrecía igualmente machaca con huevos revueltos, enchiladas de pavo, chiles rellenos o bien pipián de pato en salsa de ajonjolí. Estas comidas usualmente iban acompañadas de una bebida de algún vino regional, como claret Santo Tomás o si el comensal era más exigente, de un champagne de la casa francesa Veive Clicquot, y como postre también podían acudir al  supuesto dulce mexicano de nieve de pitahaya.

Sin embargo, también deberemos tener en cuenta de que actualmente han cambiado las dietas, tanto la mexicana como la estadounidense. En el Sonora actual, el platillo tradicional de la carne asada con tortillas de harina de agua, a la que se le agregan salsa de tomate rostizado y frijoles refritos, cada vez más es reservada para días especiales en familia en los que el sonorense contemporáneo puede participar en ese ritual que revive “la sencillez de la vida del campo.”

Y es que la velocidad del Sonora actual también ha cambiado a nuestros platillos en lo que se conoce como nueva cocina sonorense. Es una cocina en la que los apremios obligan a que se consuman cuando mucho tacos de carne asada, de cabeza o de birria, o bien como símbolos de la creciente globalización en los alimentos, las pizzas y los hot dogs (al estilo sonorense o sinaloense), e igualmente vemos cómo curiosamente ocupa un importante lugar en nuestra dieta sonorense contemporánea el platillo japonés del sushi.  Al mismo tiempo, la dieta estadounidense abandona cada vez en mayor grado a las harinas y demás carbohidratos, aunque sería demasiado cansado extenderme sobre este tema.

Y como complemento de lo anterior, también deberemos considerar la oferta hotelística local, con atractivos que la hagan digna de nuestro nuevo México. Sin embargo, el espacio de este artículo es reducido por lo que únicamente hablaré aquí de la comida.

Por todo lo anterior, debemos de estar seguros de que el turismo médico no es suficiente como elemento interesante local sino que es necesario el estreno de otros atractivos nuevos. Entre éstos podría muy bien estar la apertura de diferentes escaparates de nuestra identidad contemporánea, los que se ofrecieran acompañados de platillos rediseñados con elementos globales, como lo es nuestra cocina sonorense actual, y que estuvieran simultáneamente adaptados a la nueva dieta del extranjero; podríamos lograr todo eso si aprovechásemos igualmente las capacidades nuestras, por ejemplo para diseñar esos platillos se podría acudir a las escuelas de gastronomía regionales. Y aquí hay que recordar aquel otro adagio nuestro: "Querer es poder."

Sunday, July 7, 2013

Los Nuevos Dos Nogales

Ya leíamos en los artículos anteriores cómo, debido al establecimiento de las maquiladoras en Nogales a partir de la década de 1960, esta población explotó en población; pero además debido a su orografía particular fue creciendo en forma diferente a las demás limítrofes nacionales que lo hicieron extendiéndose apegadas a la frontera internacional. Así, fue creciendo de Norte a Sur siguiendo la cañada del arroyo que le diera nombre, Arroyo Los Nogales.

En la década de los 70 u 80 del siglo pasado, lugares que se encontraban afuera de la mancha urbana, en nuestro día constituyen el centro geográfico de Nogales, Sonora. De esta manera, la hoy antigua estación del ferrocarril, edificio que fuera edificado en un punto que en aquel entonces se pensó que pasarían muchísimos años para que fuera absorbido por el crecimiento urbano, en nuestros días, desprovisto de cualquier función y como edificio vacío, únicamente sirve para definir sobre el terreno el centro geográfico nogalense, un centro que atestigua cómo el antiguo Nogales es reemplazado por un Nogales de pasos a desnivel y de velocidades cada vez mayores, un Nogales de espacios que escapan de la angosta cañada que le diera origen a la población debido a que, precisamente allí, la cañada se ensancha.

Así, este nuevo Nogales, Sonora, un Nogales que se encuentra delimitado hacia el Norte por el edificio del  Centro Cultural los Nogales (CECUN) y que como vemos crece hacia el Sur, en forma cada vez más intensa busca independizarse de su condición fronteriza. Esto se debe a que han surgido en su seno comercios, tiendas, centros de diversión y de cultura, en fin alternativas del ser que son propuestas naturales a las condiciones locales y que  buscan todas ellas una nueva identidad, una nueva forma del vivir nogalense, como si estuvieran hastiados de nuestra condición fronteriza.

Si bien hasta la década de 1970 la calle Morley de la ciudad vecina se había convertido en la tienda de toda la Costa del Pacífico mexicana, hoy ya no lo es y ha sido reemplazada por otras opciones que ya no requieren del cruce transfronterizo de los nogalenses y sonorenses para subsistir, son condiciones que ya no piden la entrega de un documento para poder adquirir cualquier artículo, de subsistencia o no, de satisfacción social o individual, de mera curiosidad o de superficialidad curiosa. Este es el Nogales de hoy, el Nogales cotidiano, el Nogales de todos sus habitantes; un Nogales que superficialmente no requiere de una alteridad fronteriza para subsistir porque todo lo encuentra en su propio seno. Y digo superficialmente, porque en el fondo mucha de la economía local se encuentra basada en la industria maquiladora, porque la educación superior está encaminada hacia la industria de la transformación, porque la diversión se basa en cánones que son, también, aparentemente foráneos en su origen; porque, a fin de cuentas, muchos de los que viven y trabajan aquí son empleados de la globalización económica.

Pero además, frente al aparente extranjerismo local nogalense del que muchos compatriotas se quejan cuando llegan aquí, muchas de las características propias de lo mexicano también se imponen en esta frontera ya que, por ejemplo, aún en el seno de este nuevo Nogales y como acto reivindicador, la antiquísima costumbre mesoamericana del tianguis perdura en muchas manifestaciones finsemanales de las que la más grande de todas ellas ocurre precisamente a lo largo de la calle principal de la Colonia Colosio, la mayor invasión urbana local; es una calle que se convierte de vía de transporte como lo es todos los días, en un enorme mercado en donde el visitante puede encontrar en cualquier sábado o domingo desde un veterinario para sus mascotas hasta tambos para almacenar el cada vez más escaso líquido vital no únicamente local sino sonorense: el agua; o cualquier niño hallará un juguete, electrónico o no, que alimente su imaginación, o bien el ama de casa podrá adquirir los abarrotes que le ayuden a paliar lo caro de la vida. Todo éste es el nuevo Nogales cotidiano, el individual, un Nogales micro que a fin de cuentas depende del Nogales macro, de nuestra condición fronteriza, del comercio internacional.

Y es que acompañando a ese Nogales, aunque cercano a la frontera, otro Nogales más se conserva. Es el Nogales de las cada vez más disminuidas tiendas de curiosidades. Es el Nogales de la violencia transfronteriza, es el Nogales donde vive la gente que tiene la posibilidad de asomarse y ver, aunque sea desde lejos, al Nogales de la nación vecina. Es el Nogales que ve pasar, día con día, a los cotidianos ferrocarriles cargados de autos exportados que fueran fabricados en el interior del Estado; es el Nogales que cíclicamente, año con año, atestigua cómo la gente del Sur de Sonora transforma a la avenida Plutarco Elías Calles en un gigantesco estacionamiento, esperando su turno para poder cruzar la frontera e ir, como antes, de compras a la Unión Americana; es el Nogales que…

En resumen, son dos Nogales que conviven cotidianamente buscando, cada uno, una respuesta absoluta a lo impermanente del coexistir cotidiano.


Sunday, June 30, 2013

Consecuencias de la industrialización nogalense

En el anterior artículo de esta serie vimos cómo, frente a la interpretación local nogalense de que nuestra vocación natural era el turismo, el gobierno federal le apostó a otro destino basado en la industrialización. Así, empezando la década de 1960 se implementó la idea de la maquiladora, o sea el uso de mano de obra mexicana para terminar piezas extranjeras en México, las que serían después devueltas a los Estados Unidos y comercializadas allá. En este artículo veremos, con la ventaja que nos ofrece la retrospectiva, cómo vinieron a alterar las maquiladoras al Nogales de entonces.

Una de las principales consecuencias de la industrialización fue que los nogalenses, en vez de acudir a comprar todo a la población vecina, estadounidense, volteáramos ahora hacia el Sur y recuperásemos nuestra condición de mexicanos. Si bien hasta entonces la mayoría, si no es que todas las tiendas locales se encontraban en Arizona, ahora empezaron a surgir otras más del lado mexicano, las que ofrecieron desde alimentos, pasando por ropa hasta artículos muebles.

Otra consecuencia que tuvo la industrialización, indudablemente, fue una enorme emigración de gente a la frontera, la que tuvo como resultado internacional que la nación vecina fuera endureciendo las medidas contra la entrada a territorio estadounidense de connacionales, y de esta manera los mismos Estados Unidos contribuyeron a que recuperásemos nuestra condición mexicana.

Además, en esta frontera surgieron en la década de 1970 instituciones de educación superior encaminadas a la educación tecnológica, aunque significativamente otras carreras más que también surgieron entonces ya que se pensó que tendrían éxito, como Licenciado en Turismo, fueron eventualmente desechadas debido a que su mercado no fructificó y reemplazadas por aún más carreras orientadas a la industria maquiladora. Hoy vemos cómo los niveles educativos que se ofrecieron localmente no llegaron a ser lo suficientemente elevados para alentar el salto que representaba el surgimiento de maquiladoras con capacidades más complejas. Por ejemplo, aunque ya hay la oferta local de maestría (en Sistemas Computacionales), aún no se producen localmente doctorados o niveles equivalentes que lleven a una elevación de la calidad de lo producido localmente, lo que sí sucedió en las otras principales ciudades sonorenses, como Hermosillo o Ciudad Obregón.

Además, el ineludible factor de escasez del agua será el determinante futuro de la actividad económica motriz de esta frontera. Es imposible sostener niveles masivos de ocupación de empleos de baja productividad frente a la creciente escasez del vital líquido local.

Y por otro lado, también se han producido recientemente, no únicamente en Nogales sino en todo México, otros cambios en la dimensión social: en primer lugar un gradual envejecimiento de la población nacional e igualmente la local; y aunado a ello, la creciente importancia de la clase media como actor social. Y aunque no han aparecido aún análisis del crecimiento de la clase media en nuestra población, por otro lado se perciben sus efectos, ya que el surgimiento de centros comerciales y de diversión nogalenses son una prueba fehaciente de ello.

Pero además, es precisamente la ubicación geográfica dentro de Nogales de estos centros de convivencia social la que nos ofrece un indicio de que gradualmente la condición fronteriza local ha ido perdiendo importancia como factor de atractivo social. Esto se debe a varios factores: en primer lugar, y a diferencia de todas las demás ciudades fronterizas mexicanas con la nación estadounidense, que han crecido pegadas a la frontera, dependiendo social y económicamente de su condición fronteriza, alcanzando su mayor superficie en las regiones aledañas a la frontera, esta ciudad, tal vez debido a lo angosto de la orografía en la región aledaña fronteriza, ha crecido siguiendo la cañada, o sea hacia el Sur, hasta el grado de haber llegado a constituir dos entidades. El Nogales antiguo, menor en población, cercano a la frontera y que depende en mayor grado para su subsistencia de la nación vecina, y el Nogales nuevo ya que es de reciente creación, situado hacia el Sur de la ciudad.

En este nuevo Nogales es donde se encuentra la invasión urbana proletaria, Colonia Colosio, pero también aquí en este nuevo Nogales es donde vive la mayoría de la nueva clase media Nogalense. Toda esta gente ya no depende económicamente de nuestra condición fronteriza local, por ejemplo no acude a hacer sus compras a la nación vecina porque todo lo puede adquirir en el nuevo Sur de Nogales. Se trata de un nuevo Sur nogalense que, por cierto, se convierte gradualmente en el nuevo centro geográfico de la ciudad.

Así, el surgimiento de la industrialización fronteriza nogalense a partir de la década de 1960 provocó una enorme y profunda sucesión de cambios locales que han llevado a nuestra situación actual, una situación aparentemente paradójica: un Nogales que depende de su condición fronteriza en lo macro, pero que se aleja de ella en lo micro. Sin embargo, el espacio se me agota, por lo que continuaré con el tema en el próximo artículo.

Sunday, June 23, 2013

Antecedentes de la Industrialización fronteriza

Ya hemos visto en cada uno de los artículos anteriores de esta serie cómo se llevó a cabo la industrialización de la frontera Norte de México, claro, centrándonos en Nogales y en sus particulares circunstancias. Así analizamos sus consecuencias en la población local y su incidencia sobre la infraestructura social, en la educativa en particular o en lo ecológico, en el uso del recurso agua. Sin embargo, hace falta presentar una imagen general acerca de cómo se llegó a donde nos encontramos actualmente.

Nogales había surgido como un lugar en la geografía sonorense ubicado justo en el punto en que bajan de altura las regiones montañosas situadas hacia el Este de Sonora para transformarse en las regiones desérticas situadas más hacia la costa, al Oeste, por cierto las más áridas que hay en Norteamérica. Era el lugar ideal en cuanto a su clima anual para facilitar el transporte entre México, en particular Sonora, situado hacia el Sur, y el Norte, Arizona de la Unión Americana. Pero eso no fue todo; en este mismo lugar dos ríos casi logran tocarse comunicando a Sonora hacia el Sur con Arizona hacia el Norte. Sus nombres, el Asunción y el río Santa Cruz.

La ubicación estratégica del lugar llevó a que durante la paz porfiriana surgiera en forma espontánea en el paraje una población, una sociedad cuya meta desde entonces fue utilitarista.  Los que venían aquí lo hacían y aún hoy lo hacen, muchos de ellos como último recurso de vida, que llegan y se encuentran esta barrera real, cultural y sicológica del fin de la realidad mexicana y el inicio de la estadounidense, y ya sea que inicien aquí un negocio y por medio de él formen su nueva biografía o bien vengan con la intención de cruzar la frontera, aunque siempre o casi siempre lo hacen con la finalidad de iniciar una nueva vida, de escribirse una nueva historia de vida.

Y así, después del porfiriato vendría la revolución mexicana, y al terminar ésta, ocurriría la gran depresión económica mundial de la década de 1930, época que coincidió, en México, en Sonora y aquí en Nogales, con la intención del Estado Nacional de convertirse en el rector supremo y guía total de una sociedad mexicana  que intentaba encontrar un nuevo punto de equilibrio entre los diversos poderes posrevolucionarios; de esta manera fue cómo se presentó, entonces, una pugna entre los poderes espirituales definidos y los terrenales que intentaban imponer su supremacía. El poder terrenal del Estado intentó convertirse en rector supremo de la sociedad, aunque a fin de cuentas se mostró insuficiente para resolver toda la complejidad social, cultural y espiritual que afloraba ya desde entonces en el ser mexicano, y la consecuencia natural, casi obvia, fue que el Estado Secular falló. Falló porque al intentar convertirse en el árbitro supremo no logró descifrar las verdaderas causas, las raíces nutricias de la espiritualidad mexicana, sonorense, nogalense.

Y así pasaron aquellos años de las décadas de 1930 y 1940, cuando todo indicaba que la vocación de nuestra ya ciudad sería el turismo. Era una aparente vocación que fue reforzada por la Segunda Guerra Mundial, fue un conflicto que convirtió a esta ciudad fronteriza en un escaparate turístico, fue una época que llevó a que surgieran aquí dos Nogales, el Nogales diurno alimentado por las tiendas de curiosidades y restaurantes que sostenían la imagen exótica, inasequible del “old Mexico,” y el Nogales nocturno de los soldados de los fuertes estadounidenses aledaños a la frontera que convirtieron a esta ciudad en vehículo de satisfacción de sus ansias carnales juveniles. Pero continuó pasando el tiempo…

Ya durante la siguiente década, de1950, se creía que se había logrado ver la meta hacia la cual deberían encaminarse los esfuerzos de todos, ésta se lograría persiguiendo una fórmula económica y social basada en el turismo. Sin embargo, esa perspectiva era errónea, ya que aunque los notables de la ciudad apoyaban este proyecto económico y social para la frontera, el turístico, por otro lado las realidades de la nueva relación con la nación vecina y la ya desde entonces creciente globalización en lo económico, que desde la perspectiva mexicana se debía de expresar también en lo social, en la emigración en particular, eran vistos con creciente preocupación desde las esferas dirigentes nacionales mexicanas.

Una de las primeras manifestaciones de esta nueva vigencia había ocurrido durante la década de 1920, cuando como resultado de una crisis económica estadounidense el precio del algodón, del que Arizona era gran productor, se vino abajo, y como consecuencia Nogales se vio inundado de trabajadores mexicanos del campo que fueron despedidos y expulsados del Estado vecino, de la nación vecina. Otra, fue el impacto creciente local del valor de nuestra moneda, el peso, frente al dólar, ya que por ejemplo precisamente en abril de 1954, al anunciarse que el gobierno federal de México había decidido construir un edificio federal para albergar a todas las instancias nacionales nogalenses justo a un lado de la garita principal, para que se presentara como un ícono de la presencia nacional, de nuestra realidad fronteriza mexicana, el día 19 el peso mexicano fue devaluado por lo que ese proyecto, modificado, tendría que esperar a ser realizado hasta la década de 1960 a través del Programa Nacional Fronterizo (PRONAF).

De esta manera fue cómo durante esos años que precedieron a la década de 1960, el gobierno federal fue diseñando otro programa económico y social para Nogales, era un proyecto que se fundamentaba en un cambio radical en la función social y económica de esta frontera: en su industrialización.

Sunday, June 16, 2013

El agua y el crecimiento futuro de Nogales

Hasta ahora hemos analizado el comportamiento histórico social nogalense en relación con la industria manufacturera, que en su inmensa mayoría consiste en la maquiladora. Ahora  intentaremos aventurar escenarios sobre el comportamiento futuro de la población nogalense misma. Y a pesar de que superficialmente pensaríamos que el factor humano fuese el factor decisivo para intentar una aproximación hacia nuestro futuro, la realidad es que hay otro que resultará determinante en el comportamiento por venir de la población nogalense, de nuestra economía y de nuestra calidad de vida. Este es el acceso al recurso más valioso no únicamente de Sonora y de Arizona, sino también definido como recurso escaso mundial: el del agua.

Intentando encontrar una solución a este problema, podríamos muy bien intentar realizar un balance frío, numérico, económico entre las obvias ventajas que ofrecen las maquiladoras contra el costo que implica la explotación del recurso agua sobre esta cada vez mayor población fronteriza, no únicamente en forma directa sino en costos indirectos, y así hallar el punto de equilibrio entre ambas dimensiones. Pero déjenme explicar que esta perspectiva no es demagógica, sino que únicamente intento determinar si existe un límite a nuestro crecimiento, o lo que es lo mismo, si esta ciudad de Nogales tiene un tope máximo de crecimiento más allá del cual es imposible pasar. La pista nos la ofrece el hecho de que absolutamente toda el agua que se utiliza en esta ciudad cayó en forma de lluvia recientemente, debido precisamente a nuestra orografía.

Perfil del Terreno alrededor de Nogales
Yendo de Norte a Sur, Nogales está situado en la cúspide de una pirámide en la que el punto más alto se encuentra en el Puerto de Encinas, al Sur de esta población, con una altura sobre el nivel del mar de 1,330 metros. Desde este punto, tanto hacia el Norte como hacia el Sur, el terreno va en descenso gradual, y Tucsón, en Arizona, se encuentra más o menos a la altura de Santa Ana, a unos 700 metros sobre el nivel del mar; mientras que Phoenix, Arizona, tiene unos 100 metros más de altura que Hermosillo en Sonora, que alcanza unos 200 metros de altura. De esta manera, toda el agua que se utiliza en esta ciudad de Nogales fue depositada durante la pasada temporada de lluvias sobre la cuenca del río Santa Cruz hacia el Este de Nogales, o la del Asunción hacia el Sur.

Ahora que si adoptamos la orientación Este a Oeste como nuestra aproximación a este análisis, tenemos que hacia el Oeste de Nogales la precipitación es muchísimo menor que en Nogales, debido a que hacia allá se encuentra una región con condiciones cada vez más desérticas. Y al mismo tiempo, hacia el Este de Nogales, estamos en competencia con los minerales de Cananea que requieren de agua para sus procesos extractivos del metal rojizo.

Es decir, existe un tope físico al crecimiento futuro nogalense determinado por el acceso al agua, del que ya hablan algunos análisis, como el reciente “ Effects of climate change and population growth on the transboundary Santa Cruz aquifer”, que proyecta que para alrededor del 2060 se estabilizará la población nogalense de Sonora, antes que ocurra lo mismo con la del lado de Arizona.

Y es que desde el inicio de esta población, el elemento agua fue determinante para su crecimiento. Inicialmente se utilizaba la que se extraía del subsuelo de la misma cañada de Los Nogales, hasta que en 1898 fue fundada la compañía de agua de Nogales, la que abastecía del líquido a ambas poblaciones. Vino la revolución y, debido a sus estragos, Nogales, Arizona se vio obligada a independizar su abastecimiento y se construyó un acueducto desde el río Santa Cruz, mientras que Nogales, Sonora, continuó abasteciéndose de la cuenca de Los Nogales.

Pasaron los años, y al concluir la etapa bélica revolucionaria, en 1923 se perforaban unos pozos en Las Chimeneas, donde actualmente se encuentra la Unidad Deportiva sobre el Arroyo de La Granja, y se pensó que ese abasto de agua resolvería el problema local.

Sin embargo, Nogales continuó creciendo, y en 1948, copiando a nuestra ciudad hermana, también el lado sonorense construyó un acueducto para traer agua desde el río Santa Cruz, para “resolver de una vez por todas el problema del agua de Nogales;” y así pasaron nuevamente los años hasta que durante la década de 1990 se construyó un acuaférico para traer a Nogales el líquido desde el río Asunción, en Los Alisos, y un Presidente de la República vino a inaugurar esas obras frente a la Plaza Hidalgo, y nos dijo; “finalmente, el problema del agua en Nogales ha sido resuelto;” pero siguieron pasando los años, y en esa carrera interminable para conseguir agua de las cada vez más escasas fuentes del vital líquido alrededor de Nogales, actualmente vivimos dentro de otro periodo de respiro entre esas crisis cíclicas que convierten cada vez en forma más grave, los veranos, en una sedienta ciudad a esta población fronteriza.

Sunday, June 9, 2013

La educación reciente en Nogales

Una consecuencia muy interesante y tal vez inevitable del programa de industrialización fronteriza aquí, en Nogales, ha sido la del cambio en la composición de la sociedad nogalense, así como en la de las características educativas de los fronterizos. Y aunque no existen buenas estadísticas de la población o del nivel educativo de los nogalenses, de cualquier manera los censos nos aportan información valiosa que no podemos hacer a un lado.

Para comenzar, ya sabemos que asociado con el crecimiento de la población nogalense estuvo el establecimiento, en 1975, del Instituto Tecnológico de Nogales que, aunque se piensa que fue una consecuencia de la industrialización, en realidad la idea de construir una institución educativa con esa orientación data de mucho antes. Por ejemplo, la Iglesia Católica planeaba ya desde 1955  “hacer un Instituto Tecnológico que tanto necesitamos...” en terrenos de la actual Colonia Chulavista. Sin embargo, la historia de los intentos de construcción de infraestructura educativa en Nogales no son el tema central de este artículo, por lo que regresaré al principal.

Para  llevar a cabo este análisis, he dividido a la población de Nogales en tres grupos principales de edades, basándome en las características socioeconómicas que corresponderían a cada grupo: el de los menores de 20 años, que serían los jóvenes que aún no se incorporan o bien se van incorporando a las actividades económicas; otro grupo es el de los que tienen entre 20 y 30 años y que correspondería a aquellos que acaban de terminar sus estudios y son los que participan activamente en la vida económica, mientras que el tercero, y únicamente con la meta de tener un parámetro, correspondería al de los mayores a 30 años.

distribución por edades de los nogalenses
Pues bien, según los censos del 2000 y 2010, es asombroso el crecimiento porcentual que tuvo el grupo de los mayores de 30 años, que corresponde al 33% del total el 2000, y al 49% el 2010, lo que constituye un hecho indiscutible: la población de Nogales está pasando por un proceso de envejecimiento gradual, ya que fue precisamente el sector poblacional de estas edades el que provocó el crecimiento de Nogales durante las décadas pasadas. Se trata de las edades de mayor productividad material; son aquellos que buscan empleos en trabajos no calificados, ya sea porque han sido expulsados desde sus regiones nativas o porque no han logrado empleos en sus lugares de origen debido a que no han mejorado su formación académica. En consecuencia, tenemos que se están manifestando factores ocultos, importantísimos, que están provocando esta redistribución de las edades de la sociedad nogalense.

Otro cambio fundamental entre el 2000 y el 2010, radica en los niveles educativos que tienen los nogalenses, y que nos indican que gradualmente se eleva el nivel académico que han alcanzado. Por ejemplo, entre aquellos que tenían entre 15 y 17 años, que se infiere corresponden a los que tienen o cursan niveles de secundaria o equivalente; según el censo del 2000, el 54% de ellos asistía a la escuela, los que para el 2010 habían subido al 74% del total.

Pero otro proceso aún más dramático e ilustrativo de la recomposición educativa de los nogalenses es que si tomamos como referencia a los mayores de 14 años que hayan alcanzado algún grado de carreras, mientras que en el 2000, el 26%, o sea la cuarta parte del total eran técnicos comerciales con SECUNDARIA terminada, para el 2010 su proporción del total había bajado al 10%. Este cambio de proporción ocurrió haciendo que crecieran los técnicos con PREPARATORIA terminada, que el 2000 alcanzaban el 8%, mientras que el 2010 habían subido a casi el 14%, aunque hay que agregar que también crecieron numérica y proporcionalmente aquellos que habían alcanzado grados de maestría o doctorado, ya que mientras que el 2000 comprendían el 3% para el 2010 alcanzaban el 6%.

disciplinas educativas de los nogalenses
Ahora bien, si tomamos como nuestra base de análisis a este grupo de los que alcanzaron niveles académicos superiores, encontraremos que las disciplinas derivadas de administración (Economía, Administración y Turismo) eran la mayoría, ya que comprendían el 30% de los profesionales. A esta orientación académica le seguían en proporción las Ingenierías (Civil, Extractiva, Metalúrgica, Computación, Informática, Eléctrica, Electrónica, Mecánica, Industrial, Transportes, Aeronáutica y Topográfica) con el 24.98% del total de los profesionales. En seguida estaban las Ciencias Sociales (Ciencias sociales, políticas, administración pública, relaciones internacionales, comunicación, derecho y geografía), con el 9.07%, y finalmente las disciplinas de Educación (Educación y Pedagogía) con el 7.78% del total. Hay que agregar que un 12% no especificaron la dimensión en la que se habían recibido.

En resumen, se puede decir que la población nogalense, según los censos que se realizan cada decenio, actualmente tiende al envejecimiento, y a pesar de que la mayoría de la población no ha alcanzado niveles académicos superiores, o sea el 91% del total, entre aquellos que sí los han logrado hay una clara tendencia a incrementar aquellos que tienen niveles de profesionistas y de posgrado, y en particular en disciplinas relacionadas con la naturaleza de la economía de esta frontera, que serían Administración, Contabilidad e Ingenierías.

Sunday, June 2, 2013

Bonanzas y Depresiones en las Maquiladoras de Nogales

Para darle inicio a la industrialización fronteriza en esta población fronteriza, en marzo de 1967 el gobierno del Estado de Sonora expropiaba un predio de 57.06 hectáreas al Sur de la entonces mancha urbana para establecer allí el Parque Industrial de Nogales. Poco después, en abril de 1969, el gobierno municipal le arrendaba a Epitacio Paredes como representante de la compañía Parque Industrial de Nogales (PINSA) , un total de 46.1418 hectáreas para la construcción del primer parque industrial de esta frontera, tarea que le tocó realizar a la compañía estadounidense Arthur C. Little. Mientras se construía el parque industrial, Richard Campbell empezó rentando algunos espacios en el centro de Nogales a algunas compañías estadounidenses con el fin de convertirlos en fábricas, y al inaugurarse el parque industrial de PINSA en 1970, Campbell ideó el plan Shelter (plan de albergue), que después se aplicó a otras fronteras y regiones, aunque en esta región ha operado a través de la compañía Sonitronies-Collectron, cuyas oficinas principales se encuentran en Tucsón, Arizona.

Así fue cómo la meta mexicana de industrializar la frontera estableciendo fábricas de ensamble en las que se aprovecha mano de obra mexicana para darles el acabado final a productos ya sea mecánicos o electrónicos, los que después son regresados a Estados Unidos con valor agregado, fue aprovechada por el plan Shelter, el que actualmente ofrece a las compañías internacionales la posibilidad de operar en México con bajos costos y riesgos, es decir, “manteniendo control de su núcleo y de sus funciones de valor agregado y estratégicas”  a través del uso de “profesionales experimentados que manejan los muchos detalles especializados para realizar negocios en México.”

Entre las ofertas del Plan Shelter se cuenta la “administración de recursos humanos, de salarios y beneficios, de importaciones y exportaciones, los cumplimientos fiscal y de impuestos, condiciones ambiental y de seguridad, de salud ocupacional, la procuración de consumibles, la administración del parque y de infraestructura, de transporte obrero, de servicios de cortesía a los clientes, de asuntos de gobierno y comunidad,”  todo a cambio de una tarifa que se les cobra a esas compañías y que se basa en horas-persona trabajadas.

El triunfo que alcanzó el plan Shelter radicó en su orientación hacia grandes compañías internacionales. Fueron empresas que se convirtieron en las pioneras de la segmentación del proceso productivo en el mundo, o globalización de la producción, como se le llama hoy. Entre ellas se podrían mencionar a Fairchild, Magnavox, Packard Bell o a Motorola. Esta última  fue la primera compañía gigante en ubicarse aquí en 1967, aún antes de la apertura del parque industrial, reubicación que le llevó a lograr grandes ahorros en producción al disminuir los costos derivados de los salarios, que son más bajos que en Estados Unidos. De esta manera se produjo una verdadera explosión en el número de las maquiladoras nogalenses, ya que para 1974 se habían colocado en esta frontera un total de 40 maquiladoras que le daban empleo a 9,646 fronterizos sonorenses.

Sin embargo, la causa de su éxito también la hizo vulnerable a los ciclos económicos mundiales, ya que el número de maquiladoras y la cantidad de obreros fueron desde siempre una expresión de las condiciones económicas de la nación vecina. El primer periodo de depresión en el universo de las maquiladoras, por ejemplo, ocurrió entre 1974 y 1975 cuando una depresión económica estadounidense provocó el despido del 31% de los empleados y que desaparecieran muchas de esas empresas.  A esta depresión le seguiría, entre 1976 y 1979 otro de recuperación económica estadounidense que llevó a que en este último año se alcanzara un total de 12,183 obreros, y que para entonces la maquiladora se hubiera convertido en la principal fuente económica nogalense. Para 1976, de las 36 maquiladoras que operaban en Nogales, un total de 17 se ubicaban en el parque y de éstas la mayoría no se basaban en Arizona.

En años subsecuentes continuaría este proceso de altibajos económicos en la maquiladora, siempre dictados por la situación económica estadounidense. Así ocurrió durante una depresión económica entre 1980 y 1982 que sería cansado particularizar, aunque más recientemente, otra bonanza de la maquiladora alrededor del 2000 llevó a que se alcanzara un volumen de casi 39,000 obreros que trabajaban en alrededor de 90 empresas. Y después, el 2003 nuevamente decayó tanto el número de empresas, a 73, como de obreros, a 25,540. Posteriormente, en 2010 se alcanzaba en Nogales un total de 31 mil empleos, y ya al acercarnos al día de hoy, durante el Foro Económico Binacional realizado aquí, en Nogales, durante este año, el mes de marzo de 2013, Roberto Moreno, Gerente General de Sonitronies, informó que en Nogales se le da actualmente empleo a alrededor de 35,000 obreros. Por otro lado, el éxito que alcanzó el parque industrial de PINSA llevó a la apertura de otros parques industriales más, dispersos en el tiempo y a lo largo de la geografía nogalense, entre los que se encuentran El Cid, la Ciudad Industrial de Nogales, San Carlos o Nuevo Nogales.

En resumen, las maquiladoras proporcionan empleos a mexicanos, aunque también se asocia su funcionamiento con desequilibrios cíclicos económicos. Hay caídas en el empleo y en la cantidad de maquiladoras ocasionadas por las depresiones de la economía estadounidense; o periodos de bonanza económica estadounidense que producen el crecimiento de demanda laboral, aunque al incrementarse la inmigración se ocasionan problemas sobre la infraestructura urbana nogalense, como escasez de vivienda que por ejemplo llevó al plan fallido de establecer dormitorios comunales para los obreros en 1984, además de invasiones que impiden el crecimiento ordenado nogalense, o bien de problemas de drenaje que producen contaminación ambiental, o de periodos de inestabilidad obrera, etcétera.

Sunday, May 26, 2013

Las maquiladoras y la población nogalense

El más importante resultado del Programa de Industrialización fronterizo, iniciado en 1965, fue el cambio de estructura de la economía nogalense que se había dirigido principalmente hacia el turismo, y que este programa reorientó hacia la industria maquiladora. Además de ello, también durante este último medio siglo ha ocurrido una verdadera explosión demográfica local, aunque todavía no conocemos sus  verdaderas causas o siquiera la verdadera dimensión de esta explosión.

Para empezar, es innegable que Nogales sufrió un enorme incremento en su población durante este último medio siglo, hecho reconocido aún por los censos nacionales que se realizan cada diez años, aunque si nos apoyamos en otros datos, también oficiales, nos vemos obligados a concluir que este crecimiento en población adolece de errores que merecen ser aclarados ambos, por un lado acerca de la población real de Nogales como también acerca de las verdaderas causas del crecimiento poblacional de esta frontera.

Así, según los censos, en 1960 la población urbana del municipio de Nogales era de poco más de 37 mil habitantes y para 1970 llegábamos a 52 mil nogalenses mientras que en 1980 alcanzábamos los 66 mil. Diez años después rondábamos los 106 mil habitantes, y el 2000 rebasábamos los 159 mil habitantes, para finalmente el 2010 sobrepasar los 212 mil nogalenses. Todas éstas son cifras censales oficiales.

Sin embargo, cuando cambiamos nuestro punto de vista y nos dirigimos a la población nogalense que se empleaba en las maquiladoras, empleo que generalmente es reconocido como causa de este enorme incremento en población de esta frontera, encontramos que entre 1970 y 1980 el número de obreros de maquiladora creció desde 3,000 a cerca de 13,000, o sea que más que se cuadruplicó, ésto a pesar de que según los censos durante esos mismos años la población nogalense total continuó creciendo linealmente, al mismo ritmo que lo había hecho durante los 30 años anteriores, o sea entre 13 y 14 mil habitantes por década.

Pero siguió el paso del tiempo, y durante la siguiente década, de 1980 a 1990, mientras que durante ese periodo de tiempo se rompió el crecimiento lineal de la población que se dedicada a trabajar en las maquiladoras nogalenses, ya que creció a un ritmo mayor, desde el crecimiento de 13,000 como lo había hecho anteriormente, a cerca de 20,000,  por otro lado tenemos, según el censo, que la población total de Nogales pegó un salto, incrementándose en 40,000. En otras palabras, ese censo de 1990 reconocía la explosión demográfica nogalense, además del hecho de que, aparentemente, la población de la maquiladora contribuía a esa explosión.

Sin embargo, durante la siguiente década, de 1990 a 2000, se revirtió la tendencia anterior, ya que mientras que la cantidad de obreros nogalenses pegó el mayor salto que ha tenido históricamente, en términos absolutos de 20,000 a cerca de 40,000 o sea el mismo crecimiento TOTAL en población que había tenido Nogales durante la década anterior, por otro lado la población total nogalense censada disminuyó su crecimiento, al incrementarse en menos de 54 mil. En otras palabras, aparentemente para entonces ya no era factor de influencia la población de las maquiladoras en los censos poblacionales totales de Nogales, y aparentemente a pesar de que continuara en incremento la población obrera Nogalense, el crecimiento de nuestra población total disminuyó.

En otras palabras, las cifras censales nos están diciendo que no existe correlación, que no hay una relación directa pues, entre el crecimiento en población de Nogales y el del número de obreros de la maquiladora, o lo que es lo mismo, que la maquiladora no ha sido el motor que atrajo a la población nogalense actual a esta frontera.

Frente a estadísticas como ésta cabe que nos preguntemos entonces: Si la maquiladora no fue la causa de esta enorme explosión demográfica nogalense ¿Cuál fue entonces la verdadera causa de ésta?

Al problema de definir los verdaderos motivos que tuvieron los actuales nogalenses para emigrar a esta frontera se le debe agregar el de que no se conoce con certidumbre la cantidad real de población con que cuenta esta frontera de Nogales. Un ejemplo notable de esta situación lo tenemos en el Plan de Desarrollo Urbano del Centro de Población de Nogales, que probablemente fue el más bien realizado que se haya hecho sobre esta ciudad. Este Plan fue elaborado por una Secretaría del gobierno federal, la de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), en 1987. Pues bien, este Plan proyectaba que para el año del 2000 seríamos más de 365,000 los nogalenses. Y sin embargo y como también lo vimos, el censo del año 2000 nos asignó apenas una población de 159 mil habitantes, o sea MENOS DE LA MITAD de la población proyectada por el Plan de Desarrollo federal de nuestro municipio, realizado apenas trece años antes. ¿Es posible que se presentara esa diferencia tan abismal entre ambas cifras oficiales sobre nuestra población? ¿Porqué esa discrepancia tan grande entre las estadísticas de INEGI y las de SEDUE? ¿No merece que el gobierno federal intente darle una respuesta a esta incongruencia?

Resumiendo lo que hemos visto hasta hoy, ya vimos cómo el principal resultado del Programa Nacional Fronterizo en Nogales fue la adecuación de la vialidad urbana al uso del automóvil, e igualmente la facilitación del viaje de Sur a Norte dentro de esta ciudad que, debido a nuestra orografía y a diferencia de las demás fronteras mexicanas con Estados Unidos, ha crecido linealmente hacia el Sur.

Vimos, también, que a mediados de la década de 1960 se implementó el Programa de Industrialización Fronteriza, y que concurrentemente ocurrió la explosión poblacional urbana de este municipio. Sin embargo, todavía no contamos con estadísticas confiables que nos indiquen la dimensión real del enorme crecimiento poblacional nogalense por el que hemos pasado, o aún sobre sus verdaderas causas.

Sunday, May 19, 2013

El inicio del programa de industrialización de las maquiladoras en Nogales


Mientras que el principal proyecto para desarrollar la frontera se centró durante las décadas de 1940 y 50 en la promoción turística de Nogales, el gobierno federal de México fue integrando otro alterno que intentaba combatir la problemática que se había ido desarrollando durante el periodo posrevolucionario.  Esta se derivaba de que la principal oferta laboral de Nogales Sonora dependía del turismo, legal o ilegal; además, era una realidad la pérdida gradual del control ideológico y funcional de la frontera por la nación mexicana debido a la creciente influencia económica y cultural estadounidense.

Para entonces, la calle Morley de la ciudad vecina se había convertido en la tienda de alimentos, ropa y artículos hogareños de toda la costa del pacífico mexicana, al grado de transformar, según la  historiadora Alma Ready, al: “dinámico pequeño centro comercial llamado Nogales [Arizona] cuya importancia estaba, y en 1970 continuaba estando, fuera de toda proporción con su tamaño”. Durante esos años la bonanza económica de la población arizonense era envidiable, manejada a través del esplendor que le daba la imagen del “old Mexico”  y simbolizada en unas Fiestas de Mayo que atraían a millares de visitantes, tanto estadounidenses como mexicanos a esta frontera que era abierta a todo el que quisiera cruzarla esos días sin necesidad de presentar o tener pasaporte y realizar allá sus compras, en una situación que se antojaba sería eterna.

Además, en la apreciación general, Nogales Sonora era una “región especial” dentro de México, era un territorio en donde se alimentaba la idea de que los locales lograban soluciones a su problemática sin interferencia de nadie de afuera. Era una ciudad en donde imperaba la percepción de que la región de los “guachos” empezaba al Sur de Nogales, asociando al “guachismo” con corrupción, con ilegalidad. Como si aquí no hubiera corrupción, como si en Nogales no se manejara nada ilegal. Como si la vida nocturna local no existiera, como si no fuese una realidad cotidiana que aún la necesidad más elemental de cualquier mexicano de un refrigerador, una cama o cualquier otro artículo, era satisfecha de inmediato en alguna de las tiendas de la Calle Morley, acompañada de la oferta de entregarlo a domicilio en las puertas mismas de donde viviera éste en Sonora, Sinaloa o donde fuera, como no hubiese frontera, como si esas tiendas no evadieran el pago de impuestos de importación de los productos que vendían, a México.

Aunado a lo anterior, en 1950 la Comisión Internacional de Límites y Aguas había encargado a la Compañía San Xavier Rock and Sand de Tucson construir una cerca limítrofe internacional en la zona urbana con 11 pies de altura, mientras que un año después también el gobierno federal de México establecía el Perímetro Libre Fronterizo, para cuya implementación se construyeron garitas a 5 Kilómetros de la frontera, en la salida sur de Nogales, en los caminos a Mariposas, a Mascareñas y al Sáric, además de rodear la población con una cerca de 18 Kilómetros de largo, poco más de 2 metros de altura y siete hilos de alambre, obras que se concluyeron en abril de 1952. Así se transformó Nogales en una especie de jaula que impedía el libre tránsito afuera del país o hacia el interior del resto de México.

Y a pesar de estos intentos para controlar la región fronteriza nogalense, el intento de solución no funcionó y para 1954 se generalizaban las protestas contra el Perímetro Libre como inservible para combatir el contrabando.

En respuesta, el gobierno federal de México decidió adoptar un programa integral para mejorar la oferta laboral, habitacional y de tiendas nogalenses, y les dio la oportunidad de ofrecerlos primero a los locales, luego a los regionales, después a los poderes nacionales  y finalmente a las compañías transnacionales. La meta era combatir una realidad local en la que no había oferta de productos nacionales en Nogales Sonora, ya que todo se adquiría en Nogales, Arizona. Tal vez la única excepción haya sido una tienda que estuviera ubicada en la esquina de Obregón y Vázquez, COMBUSTIBLES de Ernesto Elías, que inició operaciones en diciembre de 1945 y en la que se ofrecían, además de gas, que era el combustible que había suplido a la leña y petróleo que por décadas  habían calentado y sido utilizados en esta frontera, también otros productos mexicanos modernos, principalmente estufas y refrigeradores.

Además, en lo laboral se ideó el Proyecto de Industrialización Fronteriza que se tradujo en Sonora en la creación, en noviembre de 1961, de la Dirección de Planeación y Fomento Industrial, cuya primera tarea fue realizar el Primer Congreso Industrial de Sonora en abril de 1962, y también fue promulgada la Ley Número 16, de fomento industrial, que contemplaba varios incentivos fiscales para promover la industrialización local.

El diagnóstico y conclusiones del Congreso sirvieron para la elaboración de un plan para desarrollar la industria en nuestro Estado, aunque orientada principalmente a la región fronteriza, y este plan coincidió con el establecimiento de la primera maquiladora en Nogales, COMCO DE MEXICO, la que inició operaciones con un capital inicial de  medio millón de pesos y 18 obreros, mientras que la segunda, MOTOROLA, empezó a funcionar en 1967.

Finalmente, en marzo de ese último año, 1967, el gobierno estatal expropió 60 Hectáreas al sur y afuera de la entonces mancha urbana nogalense, para crear allí un parque industrial, con la idea de fomentar la industrialización nogalense a través “del ensamble mecánico y electrónico de productos principalmente para la exportación...” Este era el inicio de los radicales cambios que vería Nogales en años por venir, y sobre los cuales regresaré en artículos posteriores de esta serie.

Sunday, May 12, 2013

El renacimiento de la industria nogalense al concluir la revolución


Durante el tiempo que va desde el inicio de la participación revolucionaria de Nogales, en 1913, mismo que destruye la incipiente industria local, hasta cuando se empieza nuevamente a industrializar esta población fronteriza en la década de 1960, la población nogalense creció de unos diez mil hasta alrededor de cuarenta mil habitantes.

En este medio siglo se manifestaron aquí dos proyectos opuestos sobre hacia dónde orientar la sociedad mexicana y nogalense del futuro. Uno, el local, basado en la solución inmediata, pensaba que la vocación de los nogalenses era el turismo y orientó acorde a ello la estructura socioeconómica de esta frontera, con tiendas de curiosidades, de licores, con venta de diversión de todo tipo. El otro, el federal, más complejo intelectual e ideológicamente, intentó encontrarle otra dimensión a la vocación económica y social de esta frontera. Entonces no se sabía, pero fronteras como Nogales se convertirían en laboratorio de fórmulas nacionales durante el periodo posrevolucionario. Esta vertiente tuvo su origen en una serie de pruebas que realizó el gobierno federal desde el momento en que alcanzó primacía, para definir su papel ideológico y funcional futuro dentro de la estructura de México.

Ya en 1917, durante la revolución, el gobierno federal había iniciado probando su poder con las campañas de “desfanatización “ religiosa,  en las que el Estado Nacional se enfrentó a otro poder, el espiritual, e intentó infructuosamente probar que lo secular era el único camino a seguir.

Después vendría la atención estatal hacia el campo, hacia el agro, creyendo que la fuente de riqueza estaba únicamente en la posesión de la tierra, y así se presentaron los programas de redistribución de  la tenencia de la tierra, basándose en los principios que emanaran del zapatismo en el sureste del país, aunque en esta región, debido a la desaparición de los grupos humanos nativos, esta vertiente tuvo un alcance limitado por causas que quedan más allá del alcance de este artículo.

Después, la atención del Estado se dirigió hacia la construcción de infraestructura agrícola en los grandes valles de nuestro país y se levantaron presas, tanto de riego como hidroeléctricas, lo mismo para incorporar las pocas superficies susceptibles de ser domesticadas y aprovechadas para producir utilizando la tecnología de los “farmers” estadounidenses, o bien para domar las aguas broncas que cíclicamente indundaban los territorios aledaños a los ríos y producir la energía necesaria para el desarrollo nacional, aunque tampoco fue ésta la solución a la problemática fronteriza, región que ni gozaba de grandes superficies de tierras ni de grandes ríos que domesticar.

Entonces fue cuando surgió otra solución, una solución que había permanecido escondida entre los ideales revolucionarios: la necesaria atención por el Estado a lo social. Es decir, los esfuerzos del nuevo México deberían enfocarse, tomando como laboratorio a la frontera, al mejoramiento de los mexicanos mismos. Por ejemplo, ya se preveía este intento de solución en el discurso de toma de posesión de Avila Camacho como Presidente de México en 1940, cuando ofreció: "Combatir la pobreza, elevar el nivel nacional, dar garantías a la propiedad rural, defender la salud del pueblo y apoyar a la juventud"

Y sobrevino la Segunda Guerra Mundial, y al concluir ésta y percibirse los parámetros mundiales posbélicos en los que los Estados Unidos se convertía en el eje rector del siglo XX, el gobierno mexicano se dio cuenta de que era necesario poner una barrera a la penetración cultural estadounidense, y a la vez mejorar el nivel de vida mexicano, empezando en la frontera. Así fue cómo se ideó a finales de la década de 1950  una revaloración de la identidad cultural y forma de vida fronterizos, y así fue cómo se idearon dos caminos para encaminar la frontera hacia  esa ansiada modernidad:

Plano del Fundo Legal de Nogales sobre la orografia
Uno, el Programa Nacional Fronterizo (PRONAF) en 1961, que se encargaría de convertir a fronteras como ésta en un escaparate de la cultura nacional, escaparate que por otras causas finalmente no se realizó en Nogales: los edificios construidos para museos y para infraestructura social tuvieron otros usos o bien fueron absorbidos por el enorme crecimiento en población, y a fin de cuentas la principal herencia local del PRONAF fue mejorar la arquitectura urbana nogalense, adecuándola a la hegemonía del automóvil, ya que debido a que cuando surgió esta población en 1884, Nogales había sido diseñada como una retícula cuadrangular de calles angostas adecuadas para carretas y donde la frontera no era sino el límite de la retícula misma, como si la orografía no existiera sobre esta región (en el plano de la derecha, la zona rellena en rojo corresponde a la vía férrea, que antecedió al nacimiento de Nogales, y que actualmente compite con las calles de la ciudad por el escaso espacio plano existente en la cañada).

El antiguo Fundo Legal en la actualidad
Sin embargo, para mediados del siglo XX ya la carreta tirada por caballos había sido suplantada por el automóvil que regía soberano sobre los territorios mundiales, exigiendo amplias vías de comunicación. Así, el PRONAF se enfrentó a la necesidad de cambiar la vialidad nogalense y construyó avenidas que le dieron fluidez al movimiento automovilístico, que proporcionaron más intercomunicación dentro de un Nogales que ya se adivinaba que se extendería a lo largo de la angosta topografía local, buscando salir a terrenos más adecuados para la existencia humana.

Además, y acompañando al PRONAF, a ese escaparate del nuevo México, escaparate del nuevo Nogales que nacía entonces, la atención federal se dirigió también a los estándares de vida de los nogalenses, con la  conclusión que los nogalenses tendrían que gozar de mejor calidad de vida para poder incorporarlos a la modernidad.

La receta ideada fue mejorar aceleradamente el nivel social fronterizo de vida y cambiar sus métodos de vida, de rurales a urbanos. Así fue cómo se ideó el Programa de Industrialización Fronterizo en 1965, un programa conocido hoy como de maquiladoras, bajo el cual en la frontera mexicana se armarían diversos productos estadounidenses, los que serían regresados después a la nación vecina para incorporarlos al mercado. Así se resolvió el problema de la enorme oferta de mano de obra mexicana que ya no sería utilizada en el agro estadounidense, en el bracerismo, sino en fábricas establecidas en México mismo, en las que se trabajaba bajo condiciones urbanas y con mejores niveles de vida que los anteriores.

Sunday, May 5, 2013

La revolución mexicana y la manufactura en Nogales


Continuando con esta serie de artículos acerca de la historia de la industria manufacturera en Nogales, le toca ahora su turno a la época revolucionaria. Nogales no sufrió durante el primer periodo revolucionario, que ocurrió entre 1910 y el asesinato del Presidente Madero.  Los problemas y desmantelamiento de la industria manufacturera en Nogales surgieron posteriormente, época que fue inaugurada por la toma de esta población, el 13 de marzo de 1913, por las tropas del entonces Coronel Álvaro Obregón.

Carranza visitando la actual Escuela Pestalozzi
Después vendría la llegada de Don Venustiano Carranza a Nogales. Aquí  formó su gobierno de oposición al de Victoriano Huerta, y aquí también se ideó la campaña que recuperó la nación para la revolución. Seguirían años de lucha, de los que a nivel nacional el peor ocurrió en 1915 con luchas interfaccionarias entre los Villistas o convencionistas como se les llamaba, y los Constitucionalistas, aunque aquí, en Nogales, debido precisamente a nuestra condición fronteriza, se agregó por necesidad el efecto que tuvo en Estados Unidos su participación en la Primera Guerra Mundial. Fueron años de agravamiento gradual de la situación internacional, de constantes medidas restrictivas en contra del libre comercio y tránsito internacional.

La Expedición Punitiva en una caricatura contemporánea
Por entonces, Nogales, Sonora, dependía casi totalmente para su subsistencia de la nación vecina, ya que en esta población no se producía casi nada. Además, la próxima participación estadounidense en el conflicto europeo había convertido a los Estados Unidos en una nación cada vez más preocupada por su frontera, y además se involucró directamente en la revolución al reconocer a la facción carrancista revolucionaria mexicana y desconocer a la villista. Esta involucración llegó a tal grado, de que tuvieron una participación directa en la contienda entre las facciones mexicanas cuando Villa intentó atacar a Agua Prieta. El resultado fue la derrota de Villa y su promesa de vengarse, lo que ocurrió empezando 1916 cuando atacó a una población fronteriza de Nuevo México, Columbus. Ese ataque, a su vez, provocó la expedición punitiva, como se le llamó, en la que varios miles de soldados estadounidenses entraron a México sin permiso,  buscando a Villa para aprehenderle.
La frontera de Nogales durante el periodo revolucionario


Todos estos incidentes afectaron aún más a esta frontera nogalense, agravando las condiciones de vida locales, hasta el grado de que al correr el rumor de que también Sonora sería invadido por fuerzas militares estadounidenses, el gobierno de nuestro Estado ordenó que se realizara en todo Sonora un inventario de los alimentos existentes y ordenó que a mediados de 1916 todo Nogales, Sonora, fuera evacuado. Y a pesar de que poco después se repobló Nogales, seguiría es establecimiento de los pasaportes para poder cruzar la frontera, hasta que todo este proceso de agravamiento internacional culminó con el incidente internacional del 27 de agosto de 1918 debido al cual, Nogales alcanzó el título de Heroica. Obviamente, no podía conservarse ni mucho menos desarrollarse la manufactura o el comercio bajo esas condiciones, y la economía local se derrumbó.

Vino después la década de 1920, y empezando ésta, el gobierno municipal, que no tenía recursos económicos, para hacerse de algunos, decidió vender el edificio de la Presidencia Municipal, situado en la esquina Noroeste de Campillo y Juárez, y usar como presidencia el edificio de la cárcel municipal, ubicado entonces donde hoy se encuentra la Presidencia. Vendió el edificio de la Campillo al gobierno federal y con ese dinero se pudo ampliar el mercado municipal y otras obras. Mientras, Nogales, Arizona se había convertido en la tienda de toda la costa del pacífico mexicano, donde los mexicanos a adquirían desde ropa hasta artículos del hogar o bien alimentos procesados.

Así transcurrieron los años, y en la década de los 30 sobrevino la gran depresión económica mundial, la que ocasionó que esa década fuera la única en la historia de Nogales en que la población decreció, en vez de crecer.

Vendría después la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias, cuando Nogales descubrió una vocación económica en el turismo, tanto legal como ilegal. Se establecieron las Fiestas de Mayo, Nogales, Arizona continuó siendo la tienda de toda la costa del pacífico mexicano, se estableció la Zona de Tolerancia en la Calle 5 de Febrero y surgieron entonces las tiendas de curiosidades a lo largo de la Calle Obregón. Casi todos los nogalenses creían que el futuro de esta frontera estaba en el turismo.

La garita fronteriza en Nogales, hecha por el PRONAF
Durante la década de mil novecientos cincuenta, los notables locales intentaban afianzar la fórmula del turismo como solución económica local, mientras que el gobierno federal no definía aún una receta para el futuro económico de Nogales. Esta receta finalmente fue presentada a los  nogalenses durante la campaña para la gubernatura de Alvaro Obregón Tapia, y fue implementada por dos proyectos federales: el Programa Nacional Fronterizo, cuyo principal legado fue la adecuación de la vialidad urbana nogalense al automóvil a través de la construcción de amplias calles que comunicaran el Sur con el Norte de Nogales, con la frontera, pues; y el Programa de Industrialización Fronteriza, que diseñó el método de las maquiladoras o fábricas de ensamble, en las que mano de obra mexicana es utilizada para armar diversas piezas, las que nuevamente se regresan a los Estados Unidos, ya como  artículos armados con valor agregado. Simultáneamente, las condiciones de vida locales cambiaron radicalmente, aunque ese es un tema que cubriré en el siguiente artículo…

Monday, April 29, 2013

La Economía y lo social en Nogales durante el porfiriato


Ya describí ejemplos de la industria manufacturera en esta región en los inicios de Nogales, es decir, durante los años del porfiriato. Indudablemente, por entonces la producción agraria rebasaba no únicamente en Nogales sino en todo México, y  con mucho, a la producción en otras actividades económicas como fábricas, servicios, etcétera. Sin embargo, el espacio de estos artículos me encamina a limitarme: únicamente cubriré en éste la dimensión social entonces, aunque con pequeñas referencias a la actividad económica, para poner lo económico dentro del contexto social.

En cuanto a la producción agraria, en el municipio de Nogales, en 1902, se produjeron en la Hacienda La Arizona, dos toneladas de manzana, una de pera y dos de durazno. Esto mientras que las otras haciendas del municipio no reportaron producción frutícola ese año. De cualquier manera, el  principal productor agrario del consumo regional era el municipio de Magdalena, en donde se cultivaba la mayoría de los vegetales y frutas.

Ahora bien, en las haciendas del municipio había el siguiente ganado en 1910: Santa Bárbara y Buenavista, de Manuel Mascareñas, con 5,000 cabezas; La Arizona, de herederos de Guillermo Barnett, con 2,000 cabezas; Cíbuta, de José Pierson, con 1,000 cabezas; rancho de Camou con 500 cabezas, y Agua Zarca, de Luis Carrillo, con 150 cabezas.

Sin embargo, la principal actividad  en este municipio ya desde entonces era el comercio internacional, el cual tuvo un crecimiento  impresionante en los años iniciales de la aduana nogalense, aunque ya para 1900 se había estabilizado. Veámoslo con números: si en 1881 se habían exportado por Nogales cerca de 6 mil pesos, para 1910 se habían alcanzado poco más de 10 millones de pesos. Eso mientras que las importaciones por Nogales durante ese 1910 fueron de poco más de 5 millones de pesos. Y si comparamos  las exportaciones por Guaymas durante ese mismo 1910, que fueron de casi un millón de pesos, o sus importaciones que fueron de cerca de cinco, logramos una idea de la preponderancia que tuvo ya desde entonces Nogales como puerto internacional, así como de las características del comercio aduanal e internacional sonorense: por Nogales se exportaba y por Guaymas se importaba. Y aquí cabe que agregue que el peso valía entonces alrededor de 50 centavos de dólar.

Por entonces, Nogales contaba con una población de 2,500 habitantes dividida en 700 hombres, 800 mujeres, 575 niñas y 425 niños. De ellos, 128 varones y 112 niñas asistían a la escuela. Había 24 kilómetros de calles y 20 de callejones, ninguno pavimentado. La población contaba con 600 residencias, y aunque había electricidad pública y agua, no había ni bomberos ni tranvías o periódicos. La compañía de teléfonos contaba con 34 subscriptores mientras que el Banco de Sonora se encargaba de proporcionar los servicios pecuniarios.

Había, además, varias agencias aduanales de las que la más antigua era la de los hermanos Sandoval y tres hoteles cubrían las necesidades del viajero: el Moderno, el París y el Sonora. Para el relajamiento se encontraban el Club Internacional o bien el Teatro Ramírez, orgullo nogalense por ser el mejor del Estado, y que recientemente había sido construido al estilo Luis XIV. se encontraba ubicado donde hoy se encuentra el Edificio del Estado, tenía una capacidad de 1,200 espectadores y 225 lámparas incandescentes que podían simular cualquier efecto luminoso. Su capacidad y requisitos de mantenimiento probablemente se encontraban por encima de lo local, ya que casi de inmediato se sumergió en problemas financieros, a pesar de que su dueño era un pariente cercano del Gobernador del Estado, José María Maytorena.

La principal fábrica de la población era la de máquinas de coser Singer, establecida en 1895, que alcanzaba una producción anual de 5,000 máquinas y en la que los obreros ganaban entre 2 y 3 pesos diarios; este salario se encontraba por encima de lo normal para Sonora y para México, que era alrededor de 1.50. Sin embargo, estas cifras salariales no nos muestran toda la realidad social existente. Esta era que la mujer recibía la mitad del salario del hombre, mientras que los niños la cuarta parte.  En el Distrito de Magdalena, al que pertenecía Nogales, la cantidad de obreros industriales más aproximada que he encontrado corresponde a 1908, cuando se empleaban 167 hombres y 130 mujeres, y aproximadamente 10 niños.

Nogales era un lugar privilegiado en cuanto al progreso que había experimentado. El ser frontera le hacía disfrutar  de bienes, recursos y formas de vida que no eran comunes en el resto del país. De cualquier manera, los desajustes sociales asociados con el rápido crecimiento económico, no únicamente en esta frontera sino en todo el Estado y país, la creciente urbanización y en consecuencia la mayor interacción humana, la necesaria adaptación a métodos novedosos de producción, la imposición política que intentaba conservar el control social mexicano, las crecientes esperanzas de mejoramiento económico, la filtración hacia la cotidianeidad local de las noticias mundiales que anunciaban ya un siglo XX de un creciente igualitarismo social contribuyeron, todos, a dirigir al país al movimiento social que vería México durante los siguientes años, y en el que esta frontera jugaría un papel tan importante.

Sunday, April 21, 2013

La industria manufacturera nogalense durante el porfiriato


Este lugar limítrofe entre las cuencas de los ríos Asunción y Santa Cruz fue aprovechado desde siempre, no únicamente para el comercio de bienes regionales sino también para darles, aquí, valor agregado con la meta de venderlos o cambiarlos después con un mayor precio o mayor valía. Ese mecanismo funcionó desde siempre en esta región.  Obviamente, en sus inicios y salvo algunas contadas excepciones, los productos eran principalmente de origen local y regional, aunque conforme avanzaron los años gradualmente fueron siendo utilizados materiales básicos producidos o adquiridos en otras regiones.

Pasaron los años, y esta ubicación estratégica provocó, después del Tratado de la Mesilla y con la paz porfiriana, inicialmente el incremento del comercio entre Sonora y Arizona, lo que llevó al mejoramiento de mecanismos de control gubernamental del comercio así como en las comunicaciones, es decir la aduana, la zona libre y el ferrocarril. A ellos les seguiría la fundación del municipio y población de Nogales en 1884. En otras palabras, el comercio y la manufactura, aquí, anteceden a Nogales, no al revés. En esta serie me centro en la manufactura y no en el comercio por la amplitud de estos temas.

Después de la fundación de Nogales, fueron muchas las empresas que aprovecharon esta posición estratégica para establecer, aquí, fábricas. Sería cansado hablar de todas ellas, por lo que en esta serie las categorizo y presento un ejemplo de cada una de ellas.

Por ejemplo, el Decreto No. 7, del 6 de noviembre de 1905, emitido por el Congreso del Estado, autorizaba la operación de la Gran Fábrica de Pastas Alimenticias, para elaborar todo tipo de pastas de harina. Como consecuencia, poco después inició operaciones la fábrica en un local en donde ya había otra, de fósforos. La comprendían los salones de maquinaria, con motores impulsados por petróleo y cuyos obreros eran varones, en los que se convertía la harina procedente de los molinos de la región en diversos tipos de pastas como fideos, tallarines, macarrones y gran cantidad de otras pastas.

Después de darle forma a la harina en la de distintas pastas, éstas eran transferidas a cinco salones de secado, en donde eran sometidas al calor que proveían tuberías de vapor, y allí se les secaba por un equipo de señoritas y algunos niños. Las pastas eran empacadas luego en cajas para su comercialización a un mercado regional como Cananea, en donde por ejemplo en marzo de 1906 hubo pedidos por 40 mil libras, además de otros lugares como La Colorada, Hermosillo, Guaymas o Magdalena. Se decía que tenían costos un 25% más  baratos que en Estados Unidos.

Su dueño era Antonio Campillo, quien al haberse casado con Victoria Elías, hija de José Elías y Ana Salazar, lo convirtió en yerno de los dueños originales del rancho Los Nogales. Debido a eso, cuando se había realizado el Plano del Fundo Legal de la Población de Nogales, en 1884, una de las calles principales de la población adoptó su nombre, la Calle Antonio Campillo, paralela a la frontera.

Ahora bien, poco antes de iniciar el movimiento revolucionario de 1910, otra fábrica nogalense también alcanzaba renombre regional. Se trataba de la “American Clothing Company” de Luis B. Fleischer, yerno de Manuel Mascareñas, dueño a su vez de algunos ranchos sobre el río Santa Cruz, Buenavista y Santa Bárbara. La fábrica ocupaba principalmente a mujeres, 60, así como a 15 varones, y se formó con un capital de $20,000 pesos. Un hermano de Fleischer, Ricardo, poseyó otra fábrica ya mencionada en mi artículo anterior, “El Negrito Poeta” que hacía cigarros. Esta fábrica había iniciado operaciones en junio de 1898, después de la asociación de Fleischer con Anacleto Varona, la que tendría una duración de 25 años, y se había formado con un capital de $10,000 dlls.

Por otro lado, la ubicación estratégica de Nogales no únicamente fue aprovechada en beneficio de esta población sino también del de otras. Por ejemplo, en 1895 había iniciado operaciones en Ures “Ortega, Hernández y Compañía” con un telar que hacía cobijas, sarapes, así como casimires con lana que importaba por medio del ferrocarril desde El Paso, Chihuahua, y lo traía a Nogales a través de Estados Unidos.

También por entonces había una fábrica de calzado que había logrado cierta prominencia por haber sabido aprovechar las ventajas asociadas con la ubicación estratégica de Nogales: utilizaba materiales, pieles y cueros principalmente provenientes de México mismo, ocupaba a 6 obreros, y alcanzaba un capital de $5,000 pesos. Otra empresa que ya mencioné en mi artículo anterior fue la enlatadora de frutas y leche condensada establecida en 1895 el rancho La Arizona, de un bisabuelo del autor de estas notas.

Obviamente, este enorme desarrollo económico provocó cambios en nuestra legislación, normatividad, estructura impositiva y relaciones interregionales, aunque esos son temas que por su amplitud quedan afuera de nuestra perspectiva. Sin embargo, me atrevo a asegurar que las operaciones comerciales y fabriles que aprovecharon la ubicación estratégica de Nogales estuvieron asociadas con el enorme desarrollo del comercio e industria en el resto del Estado de Sonora durante esos años.

Sunday, April 14, 2013

Inicio de la manufactura en Nogales


En el artículo anterior de esta serie vimos cómo la industria manufacturera en nuestra región antecede en muchísimo tiempo al advenimiento de las maquiladoras, ya que sus inicios se pierden en la bruma de los tiempos. Los habitantes nativos de esta región, antes de la llegada del hombre europeo, manufacturaban joyería con las conchas marinas que se extraían del Golfo de California, así como también comerciaban con aves de plumaje vistoso procedentes del sur  de nuestro país; igualmente comerciaban, y fabricaban copias tal vez de objetos de cerámica con estilos chihuahuenses, la que era y es aún muy valiosa debido a  su riqueza estilística y de calidad. Pero aún este comercio era ya antiguo durante los siglos en que tuvo su preponderancia, la segunda mitad del segundo milenio después de Cristo. Esto se debía a que muchos siglos antes, por cañadas como la de Nogales, procedente del centro del actual México había llegado la agricultura al Suroeste del actual Estados Unidos, lo mismo que el conocimiento de la cerámica y otras manifestaciones culturales que desde entonces cambiaron el estilo y forma de vivir del ser humano de entonces.

Pues bien, pasó el tiempo; transcurrieron los siglos, las décadas, los años, y después de las épocas problemáticas de incertidumbre social y política que sufrió nuestro país a mediados del siglo XIX, y con el advenimiento de la paz porfiriana, surgió el comercio de productos estadounidenses introducidos en forma de contrabando a Sonora, como lo atestiguaba a mediados de la década de 1870 el cónsul estadounidense en Guaymas, Frederick Simpich, al informar a sus superiores que a través de Sonora, el “consumo de bienes manufacturados estadounidenses ahora excede al de los bienes europeos, mientras que hace diez años los bienes de algodón y lana que se consumían aquí eran casi todos importados de Europa.”

Por eso fue que, intentando controlar el crecimiento de este contrabando, el gobierno federal de México estableció cuatro aduanas en la frontera de Sonora con Arizona a finales del año de 1880: en Palominas cerca del actual Agua Prieta, en el entonces rancho Los Nogales, en Sásabe y en Quitovaquita cerca del actual Sonoyta, y a esas aduanas le siguió la inauguración, el 25 de octubre de 1882, del Ferrocarril de Sonora, una vía férrea que, procedente de Hermosillo, seguía y aún sigue la cañada donde hoy se asienta esta ciudad para pasar por un lado del monumento de piedras que había sido erigido en 1855 bajo el acantilado de la actual Calle Elías para marcar la frontera, y de esta manera cruzar después al entonces Territorio de Arizona.

En respuesta a estos incentivos, además de que como indico antes, esta cañada siempre fue el paso natural entre Sonora y Arizona,  empezó entonces a crecer un campamento entre los cerros aledaños a la frontera  el que, poco a poco, fue logrando permanencia con casas de madera, aprovechando el pequeño llanito adyacente a la frontera, hasta que, finalmente, en julio de 1884 a través del decreto Número 29, el gobierno del Estado fundó la población y municipio de Nogales, y así fue cómo nació esta hoy pujante ciudad.

Por entonces, las principales actividades económicas de esta región eran la ganadería y agricultura, aunque ya desde entonces aún a los productos del agro se les daba valor agregado a través de la industria manufacturera. Por ejemplo, el rancho La Arizona, situado al suroeste de Nogales, producía vegetales, pieles curtidas, jabón y fruta enlatada, y para 1895 se anunciaba la producción, allí, de 3,500 latas de duraznos, 1,500 de manzanas y 200 de pera, además de leche condensada enlatada.

Pero eso no fue todo, en el renglón económico del comercio regional internacional, en 1896 daba inicio una actividad que en años por venir se convertiría en fundamental no únicamente para la economía local sino la de toda la de la Costa del Pacífico mexicano: esa primavera, E. Luketich y Compañía, de Hermosillo, empezaron a enviar por esta cañada, utilizando al ferrocarril,  tomate cultivado en Sonora y lo exportaban rumbo hacia el Sur de California y Arizona.

Y además de ello, dentro de la población de Nogales mismo también inició por entonces la industria manufacturera urbana como un importante renglón económico local. Por ejemplo, desde sus inicios fueron establecidos los habituales comercios dedicados a venderle a los nogalenses zapatos, de los que había varias fábricas, o bien ropa, actividad de la que también había varias sastrerías, o dentro de la infraestructura social  igualmente fueron inauguradas varias obras como la Compañía de Luz Eléctrica iniciada en 1887; la Compañía Abastecedora de Agua, S.A. en 1895; o bien  la compañía telefónica en 1897, sino que también habían sido establecidas en Nogales otras actividades manufactureras como la Imprenta El Estado de Sonora en 1895 cuyo dueño era Simón Montaño; la Imprenta El Eco de Nogales establecida en 1902 cuyo dueño era Cirilo Rochín; amén de carpinterías, herrerías, carrocerías, hojalaterías, talabarterías, etc.

Todas estas actividades pueden explicarse como resultado natural de la creciente urbanización sonorense. Pero además, entre ellas también surgió por entonces una fábrica de máquinas Singer establecida en esta ciudad fronteriza en 1895; una fábrica de bebidas gaseosas que fuera inaugurada en 1899 y cuyo dueño era León Dennis, una fábrica de cigarros bajo la razón social El Negrito Poeta que había sido establecida en 1896 por Miguel Castelán, amén de otra más cuyo dueño era Luis Fleischer, de la que aún queda la figura de un puro marcado sobre una de las antiguas banquetas nogalenses, ya a caballo de siglo entre el XIX y XX.

Sin embargo, el espacio se me agota, aunque les prometo que en el próximo artículo me extenderé más sobre el tema de los inicios de la industria manufacturera fronteriza nogalense.

Sunday, April 7, 2013

La minería y la industria manufacturera en Sonora


Este artículo es la conclusión del tema de la historia de algunas minas del norte de Sonora sobre las que me he extendido en artículos recientes, y a la vez el primero del siguiente: historia de la industria fronteriza, por ello se convierte en una recapitulación y un anticipo a la vez.

Potencial minero de Sonora
Intentar cubrir en una publicación como ésta la historia minera de un Estado que tiene manifestaciones tan ricas como las del nuestro, al grado de que es el principal Estado minero de México, sería extremadamente ambicioso de mi parte y a la vez absolutamente irreal.

Son muchísimas las minas y el potencial minero de Sonora. Así, siguiendo una hilera de franjas cuyo tamaño distinto nos indica lo poco que se ha explotado este potencial en Sonora, y se extienden con dirección general Noroeste al Sureste de Sonora, y partiendo desde la esquina Noreste del Estado yendo hacia el Sur, nos encontramos primero con las minas de cal cercanas a Agua Prieta (franja blanca en la esquina superior derecha de la imagen); a éstas les siguen las de cobre que hay en la franja que va de Cananea hasta Nacozari, ya desarrolladas, aunque la franja de yacimientos potenciales se extiende por todo el Estado (franja anaranjada); después vienen los placeres y minas de oro principalmente sobre la región de Altar y el Desierto pero que pasan sobre el Río San Miguel y terminan, desarrollados, ya sobre el de Sonora, aunque al igual que con el cobre, el potencial de yacimientos auríferos se extiende por toda la geografía sonorense (franja amarilla). Después siguen las minas de fierro que hay entre Carbó y Bacanora (pequeña franja roja); luego está la franja que rodea principalmente a Hermosillo y que produce desde cemento, pasando más hacia el Este por carbón hasta barita, aunque también aquí hay importantes extractoras de oro (pequeña franja azul). Y finalmente, ya en el extremo Sur de Sonora encontraremos otras de plata, sal y yeso (pequeña franja blanca en el extremo inferior de la imagen) si no se me escapa alguna otra.

Pero cambiemos al siguiente tema, a la historia de la industria manufacturera en nuestra región fronteriza. Pues bien, para empezar es necesario aclarar que la industria manufacturera aquí no comienza con el programa de las maquiladoras como se supone. Los orígenes de la industria, entendida como la manufactura social en nuestra región, se esconden en la bruma de los tiempos. Así, para el arqueólogo que investiga nuestros sitios prehispanos es lugar común encontrar  o bien conchas marinas extraídas del Golfo de California que fueron trabajadas como joyería ya fuese por la cultura Hohokam del Sur de Arizona, por la Trincheras de Sonora o bien por la Paquimé de Chihuahua; o también puede hallar restos de cerámica polícroma cuyos estilos se encuentran en el actual Estado de Chihuahua. O bien, también diseminada entre los restos de la antigua presencia humana de todo el norte de Sonora y Sur de Arizona se encuentra una lítica de pedernal color rojo obscuro, originada en el puerto que une a Magdalena con Cucurpe. El ojo entrenado del investigador descubre aquí y allá los restos de hornos en los que el hombre primitivo calentaba este pedernal para quebrarlo con calor y hacerlo manejable, para poder fabricar con él puntas de proyectil y otras herramientas que pueden encontrarse también sobre toda nuestra región.

Esqueleto de  un pequeño guacamayo hallado en Nogales
Pero si el lector escéptico aún conserva su incredulidad, para borrarla debe saber que en una de las pocas investigaciones de naturaleza arqueológica que se han realizado dentro de la mancha urbana del Nogales actual, en una que se realizó hace poco en la lomita donde se encuentra el edificio recién construido por el Condado de Santa Cruz, en Nogales, Arizona, fue hallado el esqueleto de un guacamayo joven, de unas ocho semanas de nacido; es una ave que no se encuentra naturalmente en todo Sonora sino que inicia en los terrenos más cálidos del actual Estado de Sinaloa. ¿Quién lo trajo a la actual frontera de Nogales? ¿Formó parte de redes de intercambio como las que existieron en el antiguo Paquimé, actual Casas Grandes, Chihuahua, en donde los arqueólogos encontraron hileras de criaderos de estas aves cuya pluma verde metálica era aprovechada en el preciado arte plumario? ¿Por qué, acompañando a estos criaderos de guacamayas también fueron halladas millones de conchas marinas procedentes del Golfo de California?

Pero el espacio se me termina y debo saltar al inicio de la presencia europea en nuestra región, y así recordar que no es casualidad que el principal logro del preclaro misionero de la Pimería Alta, Eusebio Francisco Kino, fue precisamente darle continuidad a esta concepción fronteriza, frontera entre la forma nativa y la europea de vivir; entre las fórmulas de explotación racional del medio como la ganadería, la agricultura o demás, aunque también más profunda e ideológicamente, reemplazó la costumbre nativa de dividir el tiempo únicamente en cíclicos meses lunares y otros anuales, por otra con ciclos más cortos, por la semana que cuenta los días laborables y los de descanso o de oración.

A donde quiero llegar es que esta región fronteriza fue y continúa siendo una zona donde a través de la industria, la manufactura pues, el habitante desde siempre ha aprendido fórmulas de acción colectiva que lo incorporan dentro de áreas mayores de ideología y de convivir.