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Monday, November 5, 2012

La Cananea de Brasil


En el artículo anterior mencionaba cómo el nombre de Cananea, Sonora, se relaciona con el de Cananea, Brasil. Ahora bien, el nombre de Cananea es muy antiguo en la región brasileña y aparece ya en los primeros planos hechos de América del Sur. Entre otros, mencionaría el de Pedro Reinel II (1503-1504) o el de Nicolo Caveri (1503-1504), o aún el del famosísimo Martin Waldseemüller (1507), quien también le diera el nombre de América a nuestro continente  (en seguida muestro el mapa completo de Waldseenuller, así como un acercamiento a Cananea, que aparece como río).

Mapa de Waldseemüller

Acercamiento al mapa. En la parte inferior aparece rio de Cananea
Sin embargo, debo agregar que no son éstos los únicos casos de personajes notables de la historia mundial que hayan mencionado a la Cananea brasileña, ya que el mismo Leonardo de Vinci, amigo de Américo Vespucio, también fue autor de un mapa que existe en la Colección Windsor, de Inglaterra, en el que el pintor ubica precisamente a Cananea en la costa del que con el tiempo sería Brasil.

Así que no hay duda sobre la Cananea brasileña y de su origen que se remonta al inicio de la penetración exploratoria europea del Brasil.
Una característica digna de mencionar del Cananea brasileño es que allí fue lugar de adquisición de mano de obra “barata,” como lo atestigua la declaración de Casimiro Noremberger, gentilhombre de la expedición de Cabot de 1526-1530: “Preguntado que cosa traen en aquesta nao… dijo que cincuenta esclavos que hobieron en el puerto de San Vicente, ques en los términos de Portugal, que los compraron la gente que viene en esta dicha nao… fiados a pagar acá en España, e otros compraron de otros portugueses e se los pagaron en cosas de rescates que llevaban particulares…” San Vicente es el actual Sao Paulo, ubicado a unos 200 kilómetros de Cananea, Brasil, además de que, ¡Atención!: al ser frontera esa región americana entre las posesiones españolas y portuguesas, como lo prueba el que se adquirieron esclavos de españoles y portugueses, las prohibiciones nacionales contra su compra se diluían.

Por otro lado, tenemos la idea errónea de que los exploradores europeos llegaban sin ninguna información sobre las regiones que exploraban para abandonarlas luego sin dejar huella de su paso; ésto lo prueba el caso de los llamados “degredados,” término aplicado a los desertores o bien que habían sido dejados allí por alguna expedición como castigo o aún hasta a náufragos de alguna expedición, como el  caso notorio en nuestra región de Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, quien naufragó en Florida y tardó ocho años en atravesar todo Norteamérica para llegar a Sonora y Sinaloa. Ellos funcionaron como fuente y enlace de conocimiento de las regiones y de las poblaciones indígenas con los exploradores europeos.

Ya el mismo Américo Vespucio se relacionó con los “degredados” cuando en su viaje de descubrimiento de las costas de Brasil en 1501-1502, recogió a dos de ellos que habían sido abandonados en la costa por la expedición de Juan Cabral, del año anterior. Además, en la Memoria del explorador Diego García de Moguer, quien en 1527-1530 hizo un viaje exploratorio al río de la Plata se menciona cómo en diciembre de 1527 éste llegó al Puerto de San Vicente en donde “vive un bachiller e unos yernos suyos mucho tiempo ha…” Esta es una de las menciones existentes de un legendario bachiller posiblemente dejado allí por el mismo Vespucio, figura que forma parte de la tradición histórica de los inicios de Brasil y a quien se le conoce como “el bachiller de la Cananea.” Y a propósito, el término de “bachiller” tenía entonces un significado diferente al actual, que se relaciona con el grado de estudios del  individuo, ya que se aplicaba entonces a alguien que hablaba mucho, por lo que es posible que en el caso del personaje de nuestro artículo se le haya aplicado el castigo de dejarlo, proscrito, en la isla de Cananea debido a su hábito de hablar demasiado.

Además, y en relación con este personaje, en mi artículo anterior también mencionaba la expedición de Alonso de Sousa quien en 1531 descubrió para Portugal la isla de Cananea, cercana a San Vicente (actual Sao Paulo, y situada a unos 200 Kilómetros de ésta). Pues bien, también Sousa conoció a este mismo bachiller, como aparece en el diario expedicionario: “Jueves 17 de agosto. Vino el piloto Pedro Anes en el bergantín y con él vinieron Francisco de Chavez y el bachiller y cinco o seis castellanos. Este bachiller hacía treinta años que estaba proscrito en esta tierra…

En resumen, la isla de Cananea, donde vivía proscrito este bachiller, recibió ese nombre por razones hoy desconocidas desde los inicios de la penetración europea a Sudamérica, aunque es notable que fuera frontera al pasar por allí el límite entre las posesiones americanas de España y de Portugal según lo estableciera el Tratado de Tordesillas, como ya expliqué en mi artículo anterior, y además era región de compra de esclavos. Ahora sólo me queda relacionarlo con el Cananea del actual Estado de Sonora, a lo que dedicaré mi próximo artículo.

Sunday, October 28, 2012

El origen del nombre Cananea


Y así llegamos a la mina símbolo de esta actividad en Sonora, al ícono minero por excelencia en México, a Cananea.

El mapa de Kino de 1696-1697, con la ubicación de Cananea 
Este espacio no me permite extenderme sobre el tema y en consecuencia lo comprimiré en varios artículos. La primera mención con que contamos en donde aparezca el nombre de Cananea, la sonorense, se muestra en un mapa del misionero jesuita de la Pimería Alta, Eusebio Francisco Kino,  realizado entre 1696-1697. Allí se lee, junto a la imagen del misionero mártir Francisco Xavier Saeta, el nombre de Cananea, hacia el Norte del río Sonora en su nacimiento, al Norte de Bacoachi y Mututicachi y al Este del Real de Bacanuchi. Es decir, donde se encuentra el mineral objeto de este artículo. Esta fue, curiosamente, la primera y única mención del lugar hecha por el misionero .

Ahora bien, hay varias versiones acerca del origen del nombre de Cananea. Una de ellas sostiene que se deriva del lenguaje Apache, y que quiere decir “carne de caballo;” así que intentando conocer la opinión sobre este asunto de un historiador amigo, cananense por excelencia, el Ingeniero Humberto de Hoyos, le hablé y pregunté al respecto. Su respuesta fue: “tengo aquí lo que significa carne de caballo en los tres idiomas apaches y en nada se parece a Cananea.  Para mí que viene de la mujer de Canán. Yo considero que es de origen religioso, porque también hay una Cananea en Brasil, en donde no hay Apaches.” 

Que Cananea no es un nombre exclusivo de nuestra región lo prueba la isla de Cananea (Cananeia en portugués), en Brasil, lugar y nombre que menciona ya el Español Alvar Núñez Cabeza de Vaca después de su odisea norteamericana entre 1528 y 1536, en la que atravesó nuestra región de Sonora y Arizona. 

Cabeza de Vaca estuvo después en América del Sur y en su Relación General de 1545 describe cómo le tocó tomar posesión de la isla de Cananea por parte de España, es decir, siglo y medio antes que Kino: “tomé la posesión en nonbre de Su Magestad en la Cananea que está en veynte e çinco grados poco más o menos en la dicha costa de Brasil. Este puerto de la Cananea está çinquenta leguas de la dicha ysla de Santa Catalina.”  Y aquí cabe que agregue que la posición geográfica exacta de la capital de esta isla, con una población actual de poco más de 12 mil habitantes, es precisamente 25 grados Sur, y 47° 56’ Oeste, en el Estado de Sao Paulo, Brasil. Es una región que se encuentra orgullosa del hecho de haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a su enorme diversidad biológica.



El obelisco en la plaza de Cananea, Brasil
Sin embargo, en la plaza principal de la capital municipal de Cananea, Brasil, hay un obelisco que recuerda su fundación por el portugués Alonso de Sousa o Pero Lobo en 1531. Esta nota se basa en el diario del explorador portugués, que reza así: “Sábado. 12 del mes de agosto [1531], con viento noreste, navegábamos con rumbo oeste-suroeste y al mediodía vimos tierra … yendo así costeando, el capitán mi hermano [Martím Afonso de Sousa] ordenó que nos acercáramos a tierra … y yendo en dirección suroeste, topamos con una isla … y reconocimos que era la isla de Cananea, surgimos entre ella y la tierra en un fondo de siete brazas. ”

En otras palabras, a lo que quiero llegar es que no hay duda de lo antiguo del nombre de Cananea, aplicado a esa región de Brasil, y que tanto Brasil como España se disputaron su posesión.

La razón de estas pugnas entre España y Portugal por su posesión se debe a que esa isla se encontraba ubicada precisamente en la región fronteriza entre España y Portugal, ya que allí se situó la frontera entre las posesiones americanas de ambas naciones a través del Tratado de Tordesillas. Esto lo prueba “La Argentina,” obra escrita por Ruy Díaz de Guzmán en 1612, que dice: “Los castellanos [que vivían en la isla de Cananea] respondieron que no conocían ser aquella tierra de la Corona de Portugal, sino de Castilla… De estas demandas y respuestas vino a resultar muy gran desconformidad entre los unos y los otros…”

Ahora bien, cuando surge la pregunta: ¿Porqué se le puso a nuestro lugar sonorense el nombre de Cananea? Encontramos la respuesta en el significado ideológico que debió tener Cananea en aquel entonces, derivado de que al igual como sucedía con el Cananea de Brasil, también nuestra Cananea fue una región fronteriza. Fronteriza en lo cultural y lo geográfico-hidrológico.

En lo primero, según un libro publicado por el INAH en 1984, y cuyo autor es el ahora Doctor en Historia, Ismael Valencia Ortega, "la región de Cananea fue históricamente zona de iinfluencia de los grupos Opatas, Pimas y, más tardíamente, Apaches. Así, Cananea se convierte prácticamente en un punto fronterizo entre estos grupos..."

Y en lo geográfico-hidráulico, en Cananea se encuentra el parteaguas entre las cuencas de los ríos Sonora hacia el Sur y el San Pedro hacia el Norte. Es decir, entre la Sonora explorada hacia el Sur y las regiones desconocidas hacia el Norte.

Esas son las dos razones por las que, al igual que el Cananea de Brasil, el de Sonora se encontraba en una región fronteriza, y probablemente por eso mismo Kino ya no vuelvió a incluir a Cananea en sus mapas posteriores, porque él había recorrido la frontera de lo conocido hacia más allá.

Sunday, April 29, 2012

La Colonización de Sonora


Todos reconocemos el pasado. Sin embargo, es poco lo que en realidad sabemos acerca de cómo se realizó la penetración hispana a nuestro Estado de Sonora. Por eso es que, intentando resolver esta situación, escribo ahora estas líneas.

Después de la caída del Imperio Azteca en 1521 ante las armas de Hernán Cortés, a finales de ese mismo siglo los españoles ya habían penetrado hasta el actual Estado de Sinaloa. Por entonces, el motor de las conquistas eran las empresas o expediciones privadas, financiadas por alguien que conseguía el permiso para penetrar a lo desconocido y alimentadas por la esperanza de, al igual que como había sucedido en el altiplano central, también aquí encontraran enormes riquezas.

El primer europeo en cruzar Sonora fue Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un náufrago de la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida quien después de ocho años de épico viaje, en 1536 llegaba a Sinaloa, la región más norteña conquistada hasta entonces por los españoles, después de pasar, parece ser, por el actual Estado de Sonora. Se deduce que pasó por Sonora debido a las descripciones del medio natural que hizo, así como por su mención de un lugar en donde le dieron "seiscientos corazones" de venado para comer. Acompañándolo iba un morisco, de nombre Estebanico.

Su regreso provocó que el Virrey de Nueva España enviara ahora al fraile Marcos de Niza a investigar la región, y para guiarlo fue escogido Estebanico. Este sería muerto por los indígenas, aunque al regreso de Fray Marcos, narró haber visto grandes ciudades desde la distancia, lo que generó un enorme entusiasmo.

El Virrey, Antonio de Mendoza, organizó entonces otra expedición, encabezada ahora por Francisco Vázquez de Coronado, y como guía fue escogido el mismo Fray Marcos. Esta expedición cruzó también el territorio sonorense, y en o cerca del lugar en donde le habían dado los corazones de venado a Cabeza de Vaca, fundó el pueblo de San Gerónimo. Y aunque llegó hasta el territorio del actual Nebraska, no logró encontrar  ningún tesoro. El desaliento provocado por la falta de noticias positivas ocasionó que el financiamiento privado de nuevas expediciones se secara, y no fue sino hasta que la Corona Española y la Iglesia llegaron  a un acuerdo entre sí, a través del cual la Corona financiaría a misioneros que realizaran la conquista pacífica de los territorios desconocidos, que se reanudó el esfuerzo de penetración español  al noroeste novohispano.

Y aquí es necesaria una pequeña disgresión explicatoria. Debemos agregar que los misioneros no tenían una perspectiva localista, ya que no veían a los pueblos aislados, individuales, sino en relación con su pertenencia a regiones, o Rectorados como les llamaron.

Así, las primeras entradas misionales a Sonora se originaron desde Sinaloa: para 1614 los misioneros Jesuitas habían penetrado al delta del río Mayo y para 1619 al del Yaqui y dos años después fundaban las misiones de Tecoripa y Cumuripa, mientras que para 1622 las de Macoyahui, Onavas, Movas y Nuri y para 1627 llegaban a Sahuaripa, Bacanora y Avivechi , y un año después a Tónichi. De esta manera surgieron los Rectorados de Nuestro Padre San Ignacio de los Ríos Yaqui y Mayo (1 en el mapa adjunto), y el Rectorado de San Francisco de Borja (2 en el mapa adjunto).

En 1629 fundaban las misiones de Mátape, Nácori y Batuc, y para el 36 llegaban a Tepache, así como al río de Sonora, ya que ese mismo año fundaron Ures. Para 1638 habían penetrado al río San Miguel y fundaron Nacameri (actual Rayón), aunque sobrevino en seguida una pugna con un grupo de Franciscanos que habían sido llevados por Pedro de Perea al río de Sonora.

En 1644 los Jesuitas fundaban Oposura y Cumpas, para penetrar aceleradamente después a lo largo de ese río, ya que un año después habían fundado Huásabas, Óputo (actual Villa Hidalgo), Techicadéguachi, Bacerac, Bavispe, Huachinera, Nácori y Bacadéhuachi. Así surgió el Rectorado de los Santos Mártires de Japón, en el Noreste del actual Sonora (3 en el mapa adjunto).

Habiéndose aclarado la pugna con Pedro de Perea acerca de las misiones de los ríos de Sonora y San Miguel, en 1646 los Jesuitas fundaban Sinoquipe y un año después entraban al río San Miguel, a la región donde viviera Perea, y fundaron las misiones de Cucurpe y Tuape. Así nació el Rectorado de San Francisco Xavier en los ríos de Sonora y San Miguel (4 en el mapa adjunto). Estas misiones por muchos años fueron la frontera no sólo de la Opatería sino de la penetración europea al noroeste de Sonora. En seguida, el esfuerzo de penetración Jesuita se dirigió a reforzar lo conquistado en la región serrana sonorense, y en 1654 fundaron las misiones de Cuquiárachi, Cuchuta, Teuricachi y Tevidéhuachi; mientras que veinte años después las de Yécora y Rebeico.

No fue sino hasta 1687 cuando llegaba el misionero Eusebio Francisco Kino en que nuevamente revivió, con toda fuerza, el esfuerzo misional, ahora dirigido hacia el noroeste del actual Sonora, con la fundación de unas 26 misiones en la Pimería Alta y el nacimiento del último, Rectorado de Nuestra Señora de los Dolores (5 en el mapa adjunto).

Sin embargo, en 1767 fueron expulsados los Jesuitas de todos los dominios españoles, y un año después llegaron los Franciscanos a reemplazarlos. El sistema misional, sin embargo, había cambiado para entonces, ya que la orientación del gobierno español no era conservar el modo de vida indígena, sino incorporarlos al sistema establecido por los europeos, y en consecuencia los privilegios de los Franciscanos eran menores que los que habían tenido loe Jesuitas. Así, los  nuevos misioneros se dedicaron principalmente a construir y reconstruir los templos misionales, que son las antiguas iglesias que actualmente encuentra el viajero.

Con el advenimiento del siglo XIX, la secularización del sistema misional se dio en épocas distintas para diferentes regiones de Sonora, aunque acompañado del movimiento de Independencia de nuestro país.  Vendría después hasta mediados de ese siglo XIX un periodo de guerras intestinas en Sonora, como la guerra de castas, y después sobrevendría la intervención europea. No fue sino hasta el Porfirismo, a finales de ese siglo XIX, que Sonora despertó como una fuerza económica, y su desarrollo estuvo basado en la minería y ferrocarriles.

Sobrevendría después la revolución, que se tradujo en la nacionalización de lo construido durante el Porfirismo, y actualmente vivimos el periodo posrevolucionario, cuando nuevamente surge la empresa privada como agente principal de cambio.

Sunday, January 29, 2012

La Epoca de la Colonia en Arizona

En 1521 caía Tenochtitlán bajo las armas Españolas, diez años después los conquistadores inauguraban una estación en el actual Sinaloa y la siguiente década la región del actual Arizona fue atravesada por primera vez por no indígenas. Probablemente el primero de éstos haya sido un esclavo, Estebanico, africano o árabe quien, acompañando primero a Cabeza de Vaca y después a Fray Marcos de Niza, atravesó dos veces al actual Estado de Arizona a finales de la década de 1530. Luego, Fray Marcos regresaría contando haber divisado, desde lejos, ciudades llenas de riquezas.

Como respuesta, en 1540 se organizaba una gran expedición privada al mando de Francisco Vázquez de Coronado. Con 225 caballeros, 60 de infantería, aproximadamente un millar de indígenas, media docena de cañones y miles de animales para alimento de la expedición, los exploradores atravesaron Sonora, posiblemente siguiendo el Río de Sonora, luego la región Este de Arizona, en seguida Nuevo México, y llegaron hasta el actual Kansas sin encontrar las fabulosas riquezas que supuestamente hallarían.

La desilusión que ocasionó el no haber encontrado las riquezas esperadas, secó el financiamiento a posteriores exploraciones privadas en busca de tesoros y, en su lugar, el gobierno Español llegó a un acuerdo con la Iglesia para cambiar el método de colonización. Ya no serían el conquistador y sus armas sino el misionero y la cruz el encargado de penetrar a las regiones desconocidas del Norte. Así, escogiendo la región central de la Nueva España y hacia el Norte, los Franciscanos entraron por Chihuahua a los actuales Nuevo México y Este de Arizona, y a ellos les tocó contribuir con los mártires iniciales de la región: el primero fue Francisco de Porras, y después, durante la gran rebelión de los indios Pueblo en 1680, sobrevino el martirio de once de un total de 33 misioneros franciscanos, entre ellos, en Arizona, José de Figueroa, José de Trujillo y José de Espeleta, además de unos 400 colonos.

En respuesta se cambió más al oeste el impulso de penetración europeo hacia el Norte, y en 1687 llegó el misionero Jesuita, Eusebio Francisco Kino a la Pimería Alta, en la frontera de los actuales Estados de Sonora y Arizona. En Arizona fundó sus primeras misiones en 1691, Guevavi, Tumacácori, y un año después San Xavier del Bac. Su meta era convertir la Pimería Alta en puente entre Asia y Europa, aunque su herencia tangible fue que México no aceptó la frontera propuesta siglo y medio más tarde por los Estados Unidos durante las negociaciones del Tratado de la Mesilla, frontera que habría dejado incomunicada a Baja California por tierra con Sonora; en cambio se permitió una lengua de tierra como puente entre la península califórnica y el resto de México, que es la frontera que conocemos actualmente, pero eso lo veremos después…



Tras morir Kino, el entonces ignoto nombre de Arizona logró renombre mundial en un evento que adorna las páginas del mundo de la leyenda. En 1736, en un lugar situado 25 Km al suroeste del actual Nogales y aledaño al puesto ya conocido como La Arizona, un indio Yaqui descubrió enormes losas de plata pura a flor de tierra; entre ellas, un pedazo de más de una tonelada que a hachazos fue cortado para arrastrarlo con bueyes. El lugar, bautizado como Planchas de Plata de la Arizona, se vio invadido por miles de gambusinos, el gobierno ordenó realizar una investigación y el embargo de la plata encontrada. Esto se debía a que si se trataba de un tesoro escondido le pertenecía por completo al Rey, y si era yacimiento natural, debía pagar la quinta parte de impuestos.

Así pasaron los años, y el agotamiento del mineral superficial y el acoso constante de los Apaches imposibilitaron la explotación de esas legendarias riquezas, aunque su fama se fue extendiendo a toda la región ubicada al Norte de las misiones establecidas por Kino, hasta heredarle su nombre a toda, Arizona.

Seguirían distintos intentos para abrir una ruta por tierra con California, por un lado el misional que resultó en el martirio en Yuma de Fr. Francisco Garcés, y el laico con las dos expediciones del Cap. Juan Bautista de Anza (hijo) que abrieron una ruta por tierra entre Sonora y California.

Además, la reorganización administrativa borbónica del Gobierno Español inauguró la Comandancia de las Provincias Internas de Occidente, con base en Arizpe, Sonora, y jurisdicción sobre California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo México (Arizona incluido), Coahuila, Texas, etc. y se establecieron varios Presidios (o fuertes militares) de protección contra los apaches; así el de Tubac en 1751, que fue cambiado a Tucsón en 1775.

Sin embargo, estas reformas fueron tardías; sobrevino una época de ataques apaches generalizados, asociados con el decaimiento de la hegemonía española, tanto mundial como local, que desembocaron poco después, al iniciar el siglo XIX, en la guerra de Independencia.

Este es un bosquejo de la Colonia en Arizona necesariamente austero por restricción de espacio, pero a fin de cuentas nos da una imagen general de cómo se desarrolló esta época en esa región que, hasta mediados del siglo XIX, formaba parte de México.



Sunday, January 8, 2012

La cacería del venado


En esta temporada de fines de año y principios del nuevo, es decir que además de navidad y año nuevo, es de cacería invernal, la del venado, éste es un ritual en el que convivimos sin darnos cuenta de las raíces ideológicas en las que participamos de nuestra región. Por las carreteras vemos a cazadores que van a diversos ranchos en busca de venados, todos confiados en lograr la mejor pieza, todos con la esperanza de comer carne de venado al llegar el nuevo año; esa es la imagen superficial. Lo que no sabemos es que esta cacería es una costumbre antiquísima, con raíces en la ideología y la religión nativos, en la que han participado desde tiempos inmemoriales no únicamente los habitantes de Sonora sino de todo México.

La mención más antigua del venado en el actual Sonora se remonta a la década de 1530, cuando Alvar Núñez Cabeza de Vaca en su épica odisea nos habla de un lugar, hoy ignoto, que posiblemente estuvo ubicado entre Ures y Banámichi en las márgenes del río de Sonora.  Asi, nos dice: “En el Pueblo donde nos dieron las Esmeraldas, dieron a Dorantes mas de seiscientos corazones de Venado abiertos, de que ellos tienen siempre mucha abundancia para su mantenimiento, y por esto le pusimos nombre, el Pueblo de los Corazones, y por el es la entrada para muchas Provincias, que están a la Mar del Sur.” Es probable que esa cantidad mencionada de carne de venado nos parezca exagerada, aunque si acudimos a la investigación de un antropólogo noruego, Karl Lumholtz, quien en la década de 1890 nos habla de otra costumbre de cazar venados, en esta misma temporada invernal, aunque no entre los indígenas de Sonora sino entre los Huicholes de Nayarit, de donde deducimos que no era exagerada en realidad:

“Siempre que se trae un venado, la carne es cocinada y cortada en cubos pequeños, que luego son ensartados en cuerdas y colgadas a secar y endurecerse, en cuya condición es conservada hasta que llega la fiesta. De esta manera pueden durar cazando semanas y semanas  hasta que quedan satisfechos de que han matado suficientes venados para agradar a los dioses.”

Y es el mismo Lumholtz quien nos describe el trasfondo religioso que para los Huicholes tenía el consumo del venado: “…es el emblema de la alimentación y fertilidad, y su sangre es rociada sobre las semillas de maíz, para que éstas se hagan igualmente alimenticias. El es el sacrificio más valioso para los dioses, y sin éste la lluvia y los buenos cultivos, la salud y la vida no se pueden alcanzar.”  

Danza del Venado durante una festividad religiosa en Sonora
 El venado fue siempre un animal altamente simbólico para los grupos indígenas nativos de México, como aquí, en Sonora, las investigaciones recientes entre los Yaquis también lo corroboran. Para estos, como lo sabemos, el venado es fundamental ya que los yaquis se encuentran íntimamente relacionados con el espacio o “konti,” o sea los productos de la tierra. Ante esta situación, es válido que nos hagamos  las preguntas: ¿Porqué existe esta constante en todo México de considerar al venado como un animal sagrado? ¿Porqué esta concidencia en los rituales asociados a la cacería del mismo?

Durante la prehistoria y hasta nuestro momento actual, tenemos que el venado conserva una función ideológica dual: por un lado vinculada con sociedades agrícolas en las que el espacio es primordial, pero también, y esta es la pista fundamental, en las sociedades relacionadas con el comercio. Así sucedió en regiones con sociedades tan disímiles como Sonora, en donde había indígenas agrícolas o colectores, sedentarios o comerciantes, aunque de cualquier manera, en todas ellas el venado siempre tuvo una vigencia fundamental. Mi propuesta, aquí, es que es posible entender estos rituales relacionados con el venado como mecanismos ideológicos a través de los cuales, estos diversos grupos participaban en redes de comercio prehispanas que unían al centro de México con el actual Estados Unidos.

Corroborando esta hipótesis, tenemos la descripción del mismo Cabeza de Vaca, quien habla de la participación sonorense en estas redes comerciales, precisamente en el Pueblo de Corazones donde les dieron los seiscientos corazones de venado:

“y dabannos muchos Venados, y muchas Mantas de Algodon, mejores que las de la Nueva-España. Dabannos también muchas Cuentas, y de unos Corales que hay en la Mar del Sur, muchas Turquesas; muy buenas que tiene de hacia el Norte y finalmente dieron aqui todo quanto tenian, y à mi me dieron cinco Esmeraldas hechas puntas de Flechas..; y pareciendome à mi que eran muy buenas, les preguntè, que donde las havian havido? y dijeron, que las traìan de unas Sierras muy altas, que estan hacia el Norte, y las compraban a trueco de Penachos, y Plumas de Papagayos.”

Esqueleto de una guacamaya recuperado en Nogales, Arizona
Es decir, hay muchísimo por conocer aún sobre la prehistoria de nuestra región y de sus redes comerciales, aunque las crónicas y descubrimientos arqueológicos comprueban cada vez más su validez. Entre las pruebas de estas redes están el hallazgo reciente de un esqueleto prehispano de guacamaya de 8 semanas de edad en un sitio ubicado en el actual Nogales, Arizona.

Otra, la existencia de turquesa y conchas extraídos de diversos lugares, no únicamente de México sino del actual Estados Unidos, que han sido encontrados en diversos sitios prehispanos de todo México, como lo apreciamos en la cabeza de un guerrero encontrada en Tula, Hidalgo, y elaborada con abulón de California, conchas marinas del Océano Pacífico y cerámica de Centroamérica, que muestro a continuación.

Pero sobre todo, el saber que el ritual de la cacería del venado jugó un papel, hoy desconocido, como agente ideológico aglutinador en un continuo secular en el que todavía participamos los sonorenses de hoy, los mismos sonorenses que en esta temporada actúan el ritual de su caza anual. En el próximo artículo hablaré de ese licor tan aparentemente sonorense como es el bacanora.