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Sunday, October 14, 2012

Entre Dos Expediciones Filibusteras


En la primavera de 1853 eran expulsados de Sonora los filibusteros franceses que había dirigido Gastón de Raousset-Boulbon para atacar Hermosillo y enviados a San Francisco, según vimos anteriormente. Habían buscado proteger la mina Planchas de Plata, al suroeste de Nogales, población que todavía no existía, para poder explotarla.

México acababa de pasar por una revolución que llevó a la renuncia del Presidente Arista, y en marzo de ese 1853 asumía nuevamente el poder Santa Anna. De inmediato, en vez de adoptar el sistema federal disolvió al Congreso Nacional, abolió las legislaturas estatales reduciendo a los Estados a Departamentos y adoptó el sistema centralista. Durante esos mismos meses, una combinación de hechos marcó para siempre la historia de nuestro país. Todos fueron simultáneos aunque sólo puedo presentarlos uno después de otro.

El más importante fue la negociación del Tratado de la Mesilla (conocido como Gadsden en los Estados Unidos), negociación iniciada también en 1853, y que fue firmado el 30 de diciembre, y cuyas principales cláusulas fueron la abrogación del artículo del Tratado de Guadalupe-Hidalgo que hacía responsables a los Estados Unidos de las tropelías que causaran en México los Apaches que vivían en la nación vecina, y la venta a Estados Unidos del territorio situado al Sur del Río Gila. Y a pesar que se piensa que la iniciativa de vender ese territorio partió de Santa Anna, en realidad éste se negó a vender y únicamente aceptó la opción donde vendería el menor territorio posible después de recibir varias amenazas que de cualquier manera México perdería. (Se puede ver más detalles en el siguiente artículo)

En Sonora, Manuel María Gándara había sido electo gobernador en diciembre de 1852 y nombrado Comandante General poco después. Mientras, se recrudecían los asaltos Apaches y continuaba el interés por los minerales de La Arizona; en diciembre de 1852 el periódico Alta California decía: “Un rico espécimen de plata de la Mina de La Arizona   ha sido mostrada al Editor…. Es casi pura y habla muy a favor de la riqueza de esas minas;” además, el gobernador interino de Sonora dirigió un plan para explotar las minas de La Arizona, aunque su expedición fracasó.

Gastón de Raousset había recibido un salvoconducto para ir de San Francisco a México a entrevistarse con un Santa Anna que se debatía entre la duda de colonizar la frontera con gente que no fuera anglosajona para evitar repetir el error por el que se había perdido Texas, o no hacer nada. Raousset primero le propuso traer seis mil hombres a Sonora dentro de seis años para que la colonizaran, aunque cuando notó que a Santa Anna no le gustaba esa oferta, propuso traer una fuerza de quinientos hombres armados, equipados y organizados militarmente para expulsar a los temibles Apaches dentro de un periodo de dos años. En septiembre el Ministro de Guerra le preguntaba al gobernador Gándara su opinión sobre las propuestas de Raousset, y cuando éste respondió recordando la invasión filibustera de 1852, y que no era necesario conseguir más tropas, ya que con los soldados mexicanos existentes se podía defender el territorio, Santa Anna decidió rechazar la oferta de Raousset y éste regresó con las manos vacías a San Francisco.

William Walker
Pero eso no era todo, además poco antes de la firma del  Tratado de La Mesilla, otro aventurero más, William Walker, había llegado a Guaymas, y el 17 de octubre de 1853, en la fragata “Carolina” perteneciente al cónsul estadounidense en Guaymas, Juan Alfredo Robinson, Walker y 45 hombres se hicieron a la mar; en La Paz, Baja California, detuvieron al gobernador de la península y proclamaron la independencia de Baja California, aunque tampoco tuvieron éxito. El único resultado de esta expedición fue que el gobierno estadounidense le quitó el consulado estadounidense en Guaymas a Juan Alfredo Robinson por haberse involucrado en esa aventura filibustera mientras se negociaba el Tratado de la Mesilla.

Raousset
Pasaron los días y Santa Anna, preocupado por la posibilidad de que se formaran otras expediciones angloamericanas como la de Walker, el 31 de enero de 1854 invitaba a extranjeros que no fuesen angloamericanos a entrar al servicio militar en México por un año y, terminado este periodo, podrían continuar en el ejército o convertirse en colonos. Esta noticia fue bienvenida por Raousset, quien para entonces había regresado a San Francisco y estaba pendiente de alguna novedad. Al recibir esa información, reunió a más de trescientos hombres y se preparó a venir al Estado.

El 25 de junio de 1854 partía de San Francisco, cinco días antes de que entrara en efecto el Tratado de la Mesilla. De esta manera, Raousset desembarcaría en un Sonora ya legalmente partido en dos el 1 de julio, aunque todavía soñaba, según lo mencionara en dos cartas que les envió a sus correligionarios, en hacerse justicia, buscar la libertad de los sonorenses de su gobierno, y conseguir la riqueza de La Arizona para sus hombres.

Sunday, April 29, 2012

La Colonización de Sonora


Todos reconocemos el pasado. Sin embargo, es poco lo que en realidad sabemos acerca de cómo se realizó la penetración hispana a nuestro Estado de Sonora. Por eso es que, intentando resolver esta situación, escribo ahora estas líneas.

Después de la caída del Imperio Azteca en 1521 ante las armas de Hernán Cortés, a finales de ese mismo siglo los españoles ya habían penetrado hasta el actual Estado de Sinaloa. Por entonces, el motor de las conquistas eran las empresas o expediciones privadas, financiadas por alguien que conseguía el permiso para penetrar a lo desconocido y alimentadas por la esperanza de, al igual que como había sucedido en el altiplano central, también aquí encontraran enormes riquezas.

El primer europeo en cruzar Sonora fue Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un náufrago de la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida quien después de ocho años de épico viaje, en 1536 llegaba a Sinaloa, la región más norteña conquistada hasta entonces por los españoles, después de pasar, parece ser, por el actual Estado de Sonora. Se deduce que pasó por Sonora debido a las descripciones del medio natural que hizo, así como por su mención de un lugar en donde le dieron "seiscientos corazones" de venado para comer. Acompañándolo iba un morisco, de nombre Estebanico.

Su regreso provocó que el Virrey de Nueva España enviara ahora al fraile Marcos de Niza a investigar la región, y para guiarlo fue escogido Estebanico. Este sería muerto por los indígenas, aunque al regreso de Fray Marcos, narró haber visto grandes ciudades desde la distancia, lo que generó un enorme entusiasmo.

El Virrey, Antonio de Mendoza, organizó entonces otra expedición, encabezada ahora por Francisco Vázquez de Coronado, y como guía fue escogido el mismo Fray Marcos. Esta expedición cruzó también el territorio sonorense, y en o cerca del lugar en donde le habían dado los corazones de venado a Cabeza de Vaca, fundó el pueblo de San Gerónimo. Y aunque llegó hasta el territorio del actual Nebraska, no logró encontrar  ningún tesoro. El desaliento provocado por la falta de noticias positivas ocasionó que el financiamiento privado de nuevas expediciones se secara, y no fue sino hasta que la Corona Española y la Iglesia llegaron  a un acuerdo entre sí, a través del cual la Corona financiaría a misioneros que realizaran la conquista pacífica de los territorios desconocidos, que se reanudó el esfuerzo de penetración español  al noroeste novohispano.

Y aquí es necesaria una pequeña disgresión explicatoria. Debemos agregar que los misioneros no tenían una perspectiva localista, ya que no veían a los pueblos aislados, individuales, sino en relación con su pertenencia a regiones, o Rectorados como les llamaron.

Así, las primeras entradas misionales a Sonora se originaron desde Sinaloa: para 1614 los misioneros Jesuitas habían penetrado al delta del río Mayo y para 1619 al del Yaqui y dos años después fundaban las misiones de Tecoripa y Cumuripa, mientras que para 1622 las de Macoyahui, Onavas, Movas y Nuri y para 1627 llegaban a Sahuaripa, Bacanora y Avivechi , y un año después a Tónichi. De esta manera surgieron los Rectorados de Nuestro Padre San Ignacio de los Ríos Yaqui y Mayo (1 en el mapa adjunto), y el Rectorado de San Francisco de Borja (2 en el mapa adjunto).

En 1629 fundaban las misiones de Mátape, Nácori y Batuc, y para el 36 llegaban a Tepache, así como al río de Sonora, ya que ese mismo año fundaron Ures. Para 1638 habían penetrado al río San Miguel y fundaron Nacameri (actual Rayón), aunque sobrevino en seguida una pugna con un grupo de Franciscanos que habían sido llevados por Pedro de Perea al río de Sonora.

En 1644 los Jesuitas fundaban Oposura y Cumpas, para penetrar aceleradamente después a lo largo de ese río, ya que un año después habían fundado Huásabas, Óputo (actual Villa Hidalgo), Techicadéguachi, Bacerac, Bavispe, Huachinera, Nácori y Bacadéhuachi. Así surgió el Rectorado de los Santos Mártires de Japón, en el Noreste del actual Sonora (3 en el mapa adjunto).

Habiéndose aclarado la pugna con Pedro de Perea acerca de las misiones de los ríos de Sonora y San Miguel, en 1646 los Jesuitas fundaban Sinoquipe y un año después entraban al río San Miguel, a la región donde viviera Perea, y fundaron las misiones de Cucurpe y Tuape. Así nació el Rectorado de San Francisco Xavier en los ríos de Sonora y San Miguel (4 en el mapa adjunto). Estas misiones por muchos años fueron la frontera no sólo de la Opatería sino de la penetración europea al noroeste de Sonora. En seguida, el esfuerzo de penetración Jesuita se dirigió a reforzar lo conquistado en la región serrana sonorense, y en 1654 fundaron las misiones de Cuquiárachi, Cuchuta, Teuricachi y Tevidéhuachi; mientras que veinte años después las de Yécora y Rebeico.

No fue sino hasta 1687 cuando llegaba el misionero Eusebio Francisco Kino en que nuevamente revivió, con toda fuerza, el esfuerzo misional, ahora dirigido hacia el noroeste del actual Sonora, con la fundación de unas 26 misiones en la Pimería Alta y el nacimiento del último, Rectorado de Nuestra Señora de los Dolores (5 en el mapa adjunto).

Sin embargo, en 1767 fueron expulsados los Jesuitas de todos los dominios españoles, y un año después llegaron los Franciscanos a reemplazarlos. El sistema misional, sin embargo, había cambiado para entonces, ya que la orientación del gobierno español no era conservar el modo de vida indígena, sino incorporarlos al sistema establecido por los europeos, y en consecuencia los privilegios de los Franciscanos eran menores que los que habían tenido loe Jesuitas. Así, los  nuevos misioneros se dedicaron principalmente a construir y reconstruir los templos misionales, que son las antiguas iglesias que actualmente encuentra el viajero.

Con el advenimiento del siglo XIX, la secularización del sistema misional se dio en épocas distintas para diferentes regiones de Sonora, aunque acompañado del movimiento de Independencia de nuestro país.  Vendría después hasta mediados de ese siglo XIX un periodo de guerras intestinas en Sonora, como la guerra de castas, y después sobrevendría la intervención europea. No fue sino hasta el Porfirismo, a finales de ese siglo XIX, que Sonora despertó como una fuerza económica, y su desarrollo estuvo basado en la minería y ferrocarriles.

Sobrevendría después la revolución, que se tradujo en la nacionalización de lo construido durante el Porfirismo, y actualmente vivimos el periodo posrevolucionario, cuando nuevamente surge la empresa privada como agente principal de cambio.

Sunday, February 12, 2012

Arizona durante la segunda mitad del siglo XIX

Después de la adquisición de Arizona por Estados Unidos a mediados del siglo XIX con los Tratados de Guadalupe-Hidalgo y de La Mesilla, la nación vecina se dio a la tarea de desarrollar esa región, y para lograrlo, primero fue necesario realizar expediciones exploratorias a lo largo de dos corredores: el Paralelo 35° y el 32.° Era una Arizona esencialmente despoblada, donde los únicos poblados, aunque pequeños, eran Tucsón y Tubac.


Poco después se iniciaba una contienda entre distintas compañías ferroviarias para atravesar la región, siguiendo esas mismas rutas. A lo largo del paralelo 35,° la Atlantic & Pacific, que partía de San Francisco en California, entraba a Arizona por la esquina actual entre Arizona, California y Nevada para después atravesarla por el Norte y dirigirse a Santa Fe, Nuevo México; mientras que siguiendo el paralelo 32° competían la Southern Pacific y la Atchison, Topeka & Santa Fe. Esta línea entraba a Arizona por Yuma, seguía en general el curso del río Gila para después, cerca del actual Phoenix, que había sido fundado en 1865, pasaba al río Santa Cruz hasta Tucsón, y posteriormente hacia el Este hasta El Paso.

El otro problema, de los indígenas, fue resuelto de una manera diferente que en México. En Arizona se fueron estableciendo diversas reservaciones  indígenas;  la primera fue la Comunidad Indígena del  Río Gila, establecida en 1859, hasta completar las 21 que existen hoy. Este programa fue acompañado por la Ley General de Asignación (General Allotment Act) de 1887, que estableció la división de las reservaciones en lotes individuales para transferirlos a familias que los trabajaran, mientras que el resto de las tierras era transferido a no indígenas.  Además, se formaron escuelas en las que los niños eran arrancados de sus familias y sometidos a una rígida disciplina militar en la que se les prohibía hablar su idioma nativo, se les cortaba el cabello y eran vestidos a la usanza europea. La meta era que olvidaran su cultura y se incorporaran al nuevo estilo de vida.

Con la llegada de los ferrocarriles surgió también en gran escala la minería auspiciada por capitales del Este de la Unión Americana. Esta se había desarrollado originalmente con la extracción de oro, para ser seguida por la de la plata a partir de la década de 1870, cuyo principal pueblo minero fue Tombstone, fundado en 1881 y que alcanzó una población de unos 4,000 habitantes, convirtiéndose brevemente en la principal población de Arizona. Después, con el advenimiento de la electricidad de corriente alterna, se incrementó la demanda del cobre y surgieron las minas de ese metal a partir de la década de 1890, aunque ya para entonces habían sido fundados algunos pueblos mineros cupríferos como Clifton, Morenci o Bisbee.

Y mientras se desarrollaba la minería esencialmente en la parte Sur de Arizona, en el Norte del Territorio se iniciaba la explotación maderera, facilitada por el ferrocarril, y así surgieron poblaciones como Fagstaff, Williams, Payson o Snowflake. En 1878 el Congreso estadounidense aprobó la Ley de Corte Maderero (Timber Cutting Act), que les daba a los colonos el derecho de “cortar y remover madera del dominio público para propósitos de minería y domésticos,” y ese mismo año la Ley de Madera y Piedra (Timber and Stone Act) permitió la venta de terrenos con bosques a $2.50 el acre en parcelas de 160 acres; y aunque la intención de esta ley era promover la colonización, lo que sucedió en realidad fue que las grandes compañías madereras adquirieron cientos de miles de acres a través de prestanombres y se presentó la sobreexplotación de los bosques.

De cualquier manera, al inicio del siglo XX, de los cerca de 123,000 arizonenses que había, todavía el 84% vivía  en regiones rurales, mientras que la principal ciudad y capital territorial hasta 1877 era Tucsón, que alcanzaba apenas los 7,531 habitantes; Phoenix, que seguiría a Tucsón como capital, tenía entonces 5,540; mientras que las poblaciones fronterizas hermanas de Ambos Nogales, que habían surgido en 1884, contaban al empezar el siglo XX con unos 1,500 habitantes del lado sonorense y 1,200 en Arizona.

Por otro lado, el lugar que le había heredado su nombre a Arizona, que para entonces era un rancho situado 25 Kilómetros al suroeste de Nogales, y que había adquirido por la década de 1860 Guillermo Barnett, bisabuelo del autor de estas líneas, producía, según descripción de un periódico de la época “3,500 latas de duraznos, 1,500 de manzanas y 200 de peras. Además, se  prepara para  producir leche condensada y pronto la pondrá en venta como "Rancho La Arizona."

En Sonora, el despegue económico arizonense había cruzado la frontera y, asociado con el desarrollo porfirista, llevó al nacimiento de pueblos mineros como Cananea o Nacozari, o la construcción del Ferrocarril de Sonora, resultado de la contienda entre las compañías que construían a lo largo del paralelo 32°.

Sunday, February 5, 2012

Arizona hasta el Tratado de la Mesilla


Las reformas borbónicas en Arizona, que todavía pertenecía a finales del siglo XVIII a Sonora, resultaron en una pinza de castigos y premios para los apaches, de ataques contra los rebeldes e incentivos para que se asentaran en los presidios (fuertes militares) donde les daba comida y lo necesario para su subsistencia. Así se acogieron éstos en Bacoachi, Arizpe, Fronteras, Santa Cruz y, en la década de 1790, en Tucsón. Además, se ordenó repartir cuatro sitios de terreno en cada presidio a los colonos para promover la economía individual. El resultado fue que en 1804 había 37 colonos no indígenas y más de 200 indígenas viviendo en Tucsón, y en el cercano Tubac, fundado como presidio en 1752, ocurría algo parecido.

Simultáneamente, la estructura misional, ahora a cargo de los Franciscanos, realizaba un ambicioso programa de edificación de nuevos templos en todo Sonora para reemplazar a los construidos por los jesuitas. El más notable fue erigido en San Xavier del Bac (haz click aquí para verlo) y dedicado en 1797, mientras que el de Tumacácori (haz click aquí para verlo), que nunca fue concluido, fue iniciado en 1800.

Al sobrevenir la guerra de independencia, Sonora participó con sus soldados en las batallas de la Costa del Pacífico. La paz indígena llevó a que también muchos de los colonos y militares criollos adquirieran mercedes de terrenos que dedicaron a la ganadería.

El espacio no permite una lista exhaustiva de esos ranchos ni hablar de su historia, aunque no puedo dejar de mencionar que el primero documentado, o sea sobre el que existan actualmente los títulos originales, en el actual Arizona se había otorgado en 1789 a Toribio Otero, en Tubac, y para la década de 1830, aledaños a la frontera actual, a lo largo del río Santa Cruz estaban los hermanos Ortiz en Arivaca y Canoa; más al Sur los Juvera en Buenavista (actual Mascareñas) extendiéndose a ambos lados de la frontera actual; los Romero desarrollaban San Rafael de la Zanja al Norte de Santa Cruz, en el nacimiento del río. Por otro lado, al Norte del actual Patagonia la familia de León Herreras vivía en San José de Sonoita y, más al Este, en el río San Pedro se diseminaban los de la numerosa familia Elías, entre otros San Ignacio del Babocómari, San Juan de las Boquillas, Nogales (sobre el río San Pedro), San Pedro y San Rafael del Valle, así como Agua Prieta. Y en el extremo sureste de Arizona, la familia Pérez hacía lo propio con San Bernardino. Entre todos estos ranchos se encontraba Los Nogales de Elías, en donde actualmente se extiende la principal ciudad fronteriza de Sonora y Arizona y que abarcaba desde el Puerto de Encinas en Sonora hasta cerca de Mariposa Road en Nogales, Arizona, actual.

Todo este desarrollo se derrumbó a partir de 1831 al terminarse los incentivos para mantener a los apaches en los presidios y éstos reanudaron sus ataques. Administrativamente, Arizona había sido incorporado en 1824 al Estado Interno de Occidente, que comprendía desde Sinaloa hasta Arizona, el que fue subdividido en 1830 en Sinaloa y Sonora, con Arizona bajo la jurisdicción de Sonora.

La guerra de Estados Unidos de 1846-1848 contra México, impulsada por su expansionismo y la meta de construir una vía férrea que atravesara a la nación vecina que no bloquearan las nieves de invierno, concluyó con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo por el que Estados Unidos adquirió, entre otros, el Norte de Arizona hasta el cauce del río Gila, donde actualmente se encuentra Phoenix, región que puso bajo la administración de Nuevo México. Sin embargo, este tratado no fue suficiente para esas ambiciones, y en 1854 el Tratado de la Mesilla recorría la frontera hasta la actual mediante el pago de 10 millones. Originalmente, se planeaba establecerla más hacia el Sur, aunque debido a la oposición de los negociadores mexicanos se adoptó la que conocemos y que permite la comunicación por tierra con California. (Si deseas conocer más sobre este tema, encontrará esa información haciendo click aquí). 

De esta manera, el ingeniero estadounidense, William Emory, delimitó la nueva frontera y en mayo de 1855 la estableció en Los Nogales, mientras que los soldados mexicanos dejaron Tucsón el 10 de marzo siguiente, y para noviembre llegaba allí un destacamento estadounidense.

Los únicos poblados del terreno recién adquirido eran entonces Tubac, con unos 300 habitantes, y Tucsón, que ya llegaba a 650; Arizona a su vez alcanzaba unos 5,300, de los que 2,400 eran blancos, la mayoría mexicanos,  4,000 indígenas y unos 20 afroamericanos. Es decir, mientras que la población de Sonora para entonces ya se dividía por la mitad entre indígenas y blancos, en Arizona aún preponderaban los indígenas.

Y en relación con el gobierno del territorio recién adquirido, la lejanía del centro de gobierno, en Nuevo México, llevó a que el 29 de agosto de 1856 se reunieran en Tucsón anglos y mexicanos y le enviaran un memorial al Congreso estadounidense pidiendo que Arizona, como le llamaron a esa región en honor a la fama del lugar del que hablamos anteriormente y aledaño al actual Nogales, fuera organizado como  Territorio, separado de Nuevo México.