Showing posts with label Arizpe. Show all posts
Showing posts with label Arizpe. Show all posts

Sunday, December 16, 2012

Greene y Cananea


George Mitchell
Ya cubrimos en el artículo anterior los últimos años del siglo XIX para Greene y el inicio del desarrollo de  Cananea. Las minas que había adquirido de la viuda del General Ignacio Pesqueira no fueron las únicas, ya que también se asoció con George Mitchell para formar otra compañía minera cananense, la Cobre Grande Copper Company, aunque su desarrollo lo frenó la falta de agua y transporte.

El problema del agua obligaba a que la fundición de Cobre Grande trabajara pocos días mensualmente, mientras que para resolver el problema del transporte, en mayo de 1899 la compañía solicitó en México permiso para construir dos vías férreas: una, de vía estándar, entre Cananea y un punto que interconectara con el ferrocarril ya construido, cerca de Bisbee en Arizona; y la otra para un ferrocarril de vía angosta que comunicara la fundición con las minas de la falda Noreste de la Sierra de Cananea, hasta Puertecitos.

Los costos de operación pronto se elevaron;  Greene no podía pagar ni los salarios de los mineros ni el adeudo de $20,000 a la viuda de Pesqueira, que vencía el 22 de noviembre de 1899, y para resolverlo invitaron a J. H. Costello, un hombre de negocios de Nueva York, a que adquiriera el 75% de las acciones de Cobre Grande por $37,000 dlls.

La mina Cobre Grande, en Cananea
Así, Costello se convirtió en Presidente de Cobre Grande el 22 de julio de 1899 e inmediatamente colocó a Con O´Keefe como Administrador General de la compañía y construyó un acueducto para resolver el problema del agua, iniciando las operaciones para producir y vender cobre.

Al saberlo, Greene partió de inmediato a Nueva York a conseguir más dinero con otros inversionistas del Este de la nación vecina, y ya allí transformó su personalidad: de un minero arizonense llamado William Cornell Greene, se convirtió en el “Coronel” Greene, con bastón, sombrero de copa y lujosos trajes, hospedándose en el famoso hotel Waldorf Astoria.

Además, en las cortes mexicanas argumentó que la compañía Cobre Grande nunca había adquirido algún permiso que evitara la prohibición constitucional mexicana a extranjeros para hacerse de títulos cerca de la frontera; además, cuando regresó de Nueva York, Greene entregó en Nogales, Sonora, el 9 de octubre de ese año los papeles de incorporación de la Cananea Consolidated Copper Company, S. A. que operaría las minas de Cobre Grande. Y en seguida se dirigió a Arizpe, y en el Juzgado de Distrito obtuvo una orden que declaraba inválidas las minas de Costello. De regreso, acompañado de un grupo de rurales armados se dirigió a Cananea, en donde Con O´Keefe inicialmente rehusó hacer entrega de las minas hasta que los rurales lo persuadieron a hacerlo el 13 de octubre. Así, Greene imposibilitaba que Costello pagara el resto del adeudo.

Este, a su vez envió a sus hombre a Arizpe y forzó que el Juzgado se retractara de su orden anterior y enviara a otro grupo de rurales armados, los que al llegar a Cananea encontraron que la gente de Greene se había parapetado en las oficinas de la compañía. Así permaneció toda esa situación hasta que los rurales decidieron abandonar el sitio y no intervenir en los pleitos entre dos grupos de estadounidenses. Y aunque poco después se emitió una orden de arresto contra Greene, para entonces éste había abandonado Sonora, y no fue sino hasta un año después que la Suprema Corte de Justicia declaró inválida la acusación en su contra. Mientras todo ésto sucedía, Greene, que había logrado dinero en Nueva York, continuó adquiriendo más minas en Cananea, y para cuando logró el control nuevamente de Cobre Grande ya era dueño de una franja de terreno de cerca de dos kilómetros de ancho y 5 de largo.

Uno de los tractores adquiridos
Ahora, el problema a atacar era el desarrollo de Cananea. Se colocaron en la prensa mexicana y estadounidense anuncios de empleos para  mineros con los sueldos más altos en México, aunque los que respondieron no fueron suficientes. Además, para atacar el problema del transporte, Mitchell compró seis tractores de vapor impulsados por petróleo, con capacidad de unas 20 toneladas de carga para acarrear abastecimientos entre el ferrocarril y Cananea, aunque no fueron adecuados para el terreno de la región.

Greene y su hija Eva en 1899
De esta manera, las tareas de desarrollo en Cananea quedaron divididas entre Greene, que se encargaba de conseguir el dinero necesario; George Mitchell que se ocupó con el desarrollo del pueblo, concentradora y fundición; Jim Kirk con el de las minas, y E. A. MacFarland con el de las vías férreas.

A finales del otoño de 1901, el ferrocarril de vía angosta llevaba mineral a la fundición desde las minas más cercanas, como Capote, mientras que para llegar a Puertecitos, una distancia de 10 Km en línea recta, se requirieron 24 Kilómetros de vía, con pendientes de más de 5% y el 85% de la ruta con curvas de más de 30°, obra que sería concluida hasta 1903. Además, el 9 de enero de 1902 era terminado el ferrocarril entre Cananea y Naco. Para entonces, Greene valuaba su fortuna en más de 14 millones de dólares.

Sunday, October 28, 2012

El origen del nombre Cananea


Y así llegamos a la mina símbolo de esta actividad en Sonora, al ícono minero por excelencia en México, a Cananea.

El mapa de Kino de 1696-1697, con la ubicación de Cananea 
Este espacio no me permite extenderme sobre el tema y en consecuencia lo comprimiré en varios artículos. La primera mención con que contamos en donde aparezca el nombre de Cananea, la sonorense, se muestra en un mapa del misionero jesuita de la Pimería Alta, Eusebio Francisco Kino,  realizado entre 1696-1697. Allí se lee, junto a la imagen del misionero mártir Francisco Xavier Saeta, el nombre de Cananea, hacia el Norte del río Sonora en su nacimiento, al Norte de Bacoachi y Mututicachi y al Este del Real de Bacanuchi. Es decir, donde se encuentra el mineral objeto de este artículo. Esta fue, curiosamente, la primera y única mención del lugar hecha por el misionero .

Ahora bien, hay varias versiones acerca del origen del nombre de Cananea. Una de ellas sostiene que se deriva del lenguaje Apache, y que quiere decir “carne de caballo;” así que intentando conocer la opinión sobre este asunto de un historiador amigo, cananense por excelencia, el Ingeniero Humberto de Hoyos, le hablé y pregunté al respecto. Su respuesta fue: “tengo aquí lo que significa carne de caballo en los tres idiomas apaches y en nada se parece a Cananea.  Para mí que viene de la mujer de Canán. Yo considero que es de origen religioso, porque también hay una Cananea en Brasil, en donde no hay Apaches.” 

Que Cananea no es un nombre exclusivo de nuestra región lo prueba la isla de Cananea (Cananeia en portugués), en Brasil, lugar y nombre que menciona ya el Español Alvar Núñez Cabeza de Vaca después de su odisea norteamericana entre 1528 y 1536, en la que atravesó nuestra región de Sonora y Arizona. 

Cabeza de Vaca estuvo después en América del Sur y en su Relación General de 1545 describe cómo le tocó tomar posesión de la isla de Cananea por parte de España, es decir, siglo y medio antes que Kino: “tomé la posesión en nonbre de Su Magestad en la Cananea que está en veynte e çinco grados poco más o menos en la dicha costa de Brasil. Este puerto de la Cananea está çinquenta leguas de la dicha ysla de Santa Catalina.”  Y aquí cabe que agregue que la posición geográfica exacta de la capital de esta isla, con una población actual de poco más de 12 mil habitantes, es precisamente 25 grados Sur, y 47° 56’ Oeste, en el Estado de Sao Paulo, Brasil. Es una región que se encuentra orgullosa del hecho de haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a su enorme diversidad biológica.



El obelisco en la plaza de Cananea, Brasil
Sin embargo, en la plaza principal de la capital municipal de Cananea, Brasil, hay un obelisco que recuerda su fundación por el portugués Alonso de Sousa o Pero Lobo en 1531. Esta nota se basa en el diario del explorador portugués, que reza así: “Sábado. 12 del mes de agosto [1531], con viento noreste, navegábamos con rumbo oeste-suroeste y al mediodía vimos tierra … yendo así costeando, el capitán mi hermano [Martím Afonso de Sousa] ordenó que nos acercáramos a tierra … y yendo en dirección suroeste, topamos con una isla … y reconocimos que era la isla de Cananea, surgimos entre ella y la tierra en un fondo de siete brazas. ”

En otras palabras, a lo que quiero llegar es que no hay duda de lo antiguo del nombre de Cananea, aplicado a esa región de Brasil, y que tanto Brasil como España se disputaron su posesión.

La razón de estas pugnas entre España y Portugal por su posesión se debe a que esa isla se encontraba ubicada precisamente en la región fronteriza entre España y Portugal, ya que allí se situó la frontera entre las posesiones americanas de ambas naciones a través del Tratado de Tordesillas. Esto lo prueba “La Argentina,” obra escrita por Ruy Díaz de Guzmán en 1612, que dice: “Los castellanos [que vivían en la isla de Cananea] respondieron que no conocían ser aquella tierra de la Corona de Portugal, sino de Castilla… De estas demandas y respuestas vino a resultar muy gran desconformidad entre los unos y los otros…”

Ahora bien, cuando surge la pregunta: ¿Porqué se le puso a nuestro lugar sonorense el nombre de Cananea? Encontramos la respuesta en el significado ideológico que debió tener Cananea en aquel entonces, derivado de que al igual como sucedía con el Cananea de Brasil, también nuestra Cananea fue una región fronteriza. Fronteriza en lo cultural y lo geográfico-hidrológico.

En lo primero, según un libro publicado por el INAH en 1984, y cuyo autor es el ahora Doctor en Historia, Ismael Valencia Ortega, "la región de Cananea fue históricamente zona de iinfluencia de los grupos Opatas, Pimas y, más tardíamente, Apaches. Así, Cananea se convierte prácticamente en un punto fronterizo entre estos grupos..."

Y en lo geográfico-hidráulico, en Cananea se encuentra el parteaguas entre las cuencas de los ríos Sonora hacia el Sur y el San Pedro hacia el Norte. Es decir, entre la Sonora explorada hacia el Sur y las regiones desconocidas hacia el Norte.

Esas son las dos razones por las que, al igual que el Cananea de Brasil, el de Sonora se encontraba en una región fronteriza, y probablemente por eso mismo Kino ya no vuelvió a incluir a Cananea en sus mapas posteriores, porque él había recorrido la frontera de lo conocido hacia más allá.

Sunday, October 7, 2012

Primera expedicion filibustera de Raousset



En el artículo anterior veíamos cómo la compañía Jecker-Torre formó la “Restauradora de La Arizona” para recuperar los antiguos minerales de Planchas de Plata, lugar situado a unos 25 Km. al suroeste del actual Nogales, que había adquirido. Así, el Conde Gastón Raousset-Boulbon firmaba el 7 de abril de 1852 en la Ciudad de México un contrato con Jecker para organizar una fuerza armada que protegiera a la Restauradora y “defender hasta donde pueda los terrenos, minas y placeres de la compañía contra cualquiera que atacase la propiedad o la concesión.” Mientras, otra compañía, la Barrón-Forbes, organizaba a otra, la “Sociedad Esploradora [sic] de Metales de Sonora,” con casi las mismas características que la Restauradora aunque sin incluir colonos extranjeros, y un agente suyo, Adrian Daste, fue enviado a buscar minerales a Sonora en abril y mayo acompañando a una expedición punitiva al mando del General Miguel Blanco, Comandante Militar de la Frontera. Además, la posesión de La Arizona llegó a los tribunales sonorenses, porque Barrón-Forbes reclamaba derechos previos sobre ella.

Así fue cómo, el 1 de junio, al mando de una fuerza de unos 250 colonos-soldados armados, dos cañones y en formación militar, Raousset desembarcaba en Guaymas en un acto violatorio a la ley de Sonora que prohibía manifestaciones castrenses, por lo que de inmediato recibió una reprimenda del Gobierno del Estado. Raousset, que  tenía experiencia política europea al haber sido candidato en Francia a la Asamblea Legislativa, no pudo dejar de percibir que sus exhibiciones marciales no eran bien recibidas por nadie aquí, aunque prefirió continuarlas.




El 28 de junio, y obedeciendo órdenes del gobierno de Sonora, el grupo dirigido por Raousset y el Coronel María Jiménez, representante mexicano de la compañía, partieron rumbo a Hermosillo, a donde llegaron haciendo nuevamente ostentación de sus armas en contravención de las órdenes recibidas. En Hermosillo, Raousset rehusó dar cuenta de $30,000 pesos que Jiménez le había entregado para abastecer la expedición y  le pidió más dinero, petición que Jiménez rechazó al principio aunque al final lo pagó.

Luego, Raousset rehusó obedecer la orden de Blanco de que Jiménez y Raousset permitieran que la fuerza de franceses fueran a Sáric mientras ellos irían a Arizpe a entrevistarse con él. En vez de ello, decidió acompañar al grupo a Sáric mientras que Jiménez fue a Arizpe a la entrevista  con Blanco. Esta y otras acciones de Raousset que sería largo enumerar aquí, llevaron al General Blanco a ir a Ures, capital entonces de Sonora, a preparar una expedición punitiva contra el francés. Además, el 8 y 9 de septiembre, Jiménez mismo apeló en repetidas ocasiones al Conde, haciéndolo responsable de lo que sucediera si no se sometía, y agregó que el Ministro francés en México, André Le Vasseur, le había dicho que los intereses de la Restauradora y la Exploradora habían sido consolidados, por lo que ya no había disputa entre ellas; esperó una semana y al no recibir respuesta, inició su regreso a México.

En septiembre 24, Blanco le escribió nuevamente a Raousset con una oferta final, pidiéndole que únicamente abandonara su organización y equipo militares. Sin embargo, ya para entonces Raousset había iniciado las hostilidades: cerca de Sáric se apoderó de un cargamento de dinero y abastecimientos destinados a Daste, y a fines de septiembre acampó en las afueras de Magdalena en anticipación de las fiestas anuales a San Francisco para hablar con los notables de Sonora que asistían para convencerlos de unírsele. Además, el 5 de octubre escribió al Gobernador Cubillas, diciéndole que éste sería culpable de las consecuencias de cualquier demostración de fuerza de parte del Gobierno de Sonora en su contra. Allí, en Magdalena permanecieron del 1 al 6, estancia que aprovechó el Conde para tener un affaire amoroso con María Antonia, hija del Prefecto de Altar.

El gobierno de Sonora pensaba que los franceses se dirigirían a atacar la capital, Ures, aunque el objetivo de éstos fue Hermosillo, ciudad que tomaron por las armas en una victoria pírrica, ya que no obtuvieron el apoyo que buscaban y muchos enfermaron. Luego decidieron ir a Guaymas para esperar la llegada de más refuerzos por barco, aunque la salud de Raousset agravó y se vió a las puertas de la muerte. En Guaymas ofreció rendirse, y el 4 de noviembre se firmó el acuerdo de paz. Todos los franceses fueron embarcados para San Francisco, pagando el viaje los sonorenses, ya que la compañía Jecker-Torre los había desconocido.

No existe un testimonio escrito de ello, pero un hecho que corrobora que los franceses estuvieron en La Arizona y Planchas de Plata es que a su regreso a San Francisco algunos llevaban pedazos de plata que habían conseguido durante su estancia en Sonora, mismos que servirían para alimentar la leyenda de La Arizona. Así terminó esa primera etapa de la aventura de Raousset en Sonora. En la siguiente continuaré con la segunda.

Sunday, June 24, 2012

Nogales y sus calles


Una de las ventajas que los habitantes de la región lograron de inmediato, gracias a la comunicación que ofreció el ferrocarril, fue que ya se podían comprar, desde Hermosillo hasta Tucsón, ostiones recién extraídos del Golfo de California en Guaymas. Y aunque originalmente se creyó que las líneas de diligencias serían reemplazadas por el tren, en realidad no sucedió así, ya que el ferrocarril cobraba más del doble. Un boleto en diligencia desde Tucsón hasta la frontera costaba $7 dlls, aunque muchos de los pasajeros preferían pagar $6 y detenerse en el nuevo hotel Santa Rita, de Calabazas (actual Río Rico), donde por algunos meses estuvo la aduana estadounidense y allí comer para luego hospedarse en uno de los cuartos de esa construcción de ladrillo de dos niveles, maravillándose con las comodidades que ofrecía la modernidad como agua corriente y timbres eléctricos en cada habitación. Y en sentido contrario, diariamente partía de Guaymas un tren que de inmediato fue bautizado como El Emigrante, el que después de cruzar la frontera, llegaba a la aduana estadounidense en Calabazas, para luego continuar a Benson, Arizona, en donde los pasajeros transbordaban a otro para dirigirse ya fuera al Este, al Paso, y de allí ir también por ferrocarril al centro de México, o bien al Oeste, a Tucsón o San Francisco.

El impacto que trajo el ferrocarril sobre la fauna nativa fue enorme. Las noticias abundaban de osos que huían al sentir que se aproximaba el tren, y de la misma manera se multiplicaron los casos de oseznos que fueron atrapados y conservados como mascotas, ya fuera en Nogales o en Tucsón.

Plano de Nogales de 1884
Nogales, para entonces, era un dinámico asentamiento de más de cien carpas. El plano original de Ambos Nogales, como ya vimos en el artículo anterior, fue realizado en 1884 por los ingenieros Ignacio Bonillas y Chas Herbert para acompañar al contrato de adquisición del terreno que establecía el fundo legal de la población fronteriza sonorense. Al verlo, de inmediato salta a la vista que los ingenieros intentaron acomodar las dos nuevas poblaciones alrededor de los terrenos que ya había adquirido el ferrocarril, cuya línea había sido inaugurada dos años antes, en 1882; una vía férrea que corre a lo largo de la cañada de Los Nogales, en Sonora en una dirección general de Sur a Norte, aunque unos metros antes de alcanzar la frontera tuerce hacia el Noreste para continuar en Arizona la cañada que sigue con ese mismo rumbo.

Las calles que fueron diseñadas de Sur a Norte en ambas poblaciones, según el plano continuarían ininterrumpidas a través de la frontera, como si la orografía no se interpusiera en su trazo ni existiera la línea como se le llamaba en Sonora o “the line” en Arizona. Así, se diseñaron calles que separarían cuadras que a su vez se hallaban partidas en dos por callejones de servicio. Cabe agregar que los nombres adoptados entonces para la población del lado sonorense resultaron ser los definitivos, mientras que los de sus continuaciones en Arizona, aunque conservaron el trazo definido en ese plano, cambiaron de nombre poco después.

Así, en la población sonorense, como principales calles de Sur a Norte tenemos a la Calle de los Ingenieros, la de Arizpe (cuyo nombre le fue cambiado por el de Obregón después del asesinato del presidente electo), la calle de Juárez y la de Pesqueira, mientras que sus continuaciones del lado arizonense recibieron los de Nelson, Hampson y Early, las que poco después fueron cambiadas por West, Sonoita y Terrace.

Además, se planeó una calle principal que atravesaría toda la población de Sur a Norte, al Este de la vía férrea, que llevaría el nombre de Calle de Elías del lado sonorense y Calle Morley en el arizonense. Pero la orografía y demás condiciones locales se impusieron al final, ya que en Nogales, Sonora, el nombre de calle de Elías le fue asignado únicamente a la callecita que aún hoy lleva ese nombre.

Cantina de Brickwood y la mojonera de piedras
Por otro lado, a lo largo de la frontera, del lado sonorense, se encontraba la Calle Camou (actual Internacional) que separaba a los edificios sonorenses de la frontera misma, mientras que en el lado arizonense aún no había calle Internacional por lo que sus construcciones se aglomeraban sobre la frontera misma, a tal grado que se decía que la pintura de sus paredes se encontraba en México.

Se dio el caso, por ejemplo, que la cantina de Brickwood tuviera una caja colgada del corredor, que estaba ya en Sonora, y así su dueño podía evadir el pago de impuestos sobre los cigarros que Brickwood vendía en su negocio, situado en Arizona. Esta cantina tenía también un nicho para acomodar la mojonera de piedras erigida en 1855 para definir la línea, mojonera que hoy corresponde al Monumento Internacional Número 122, situado unos pasos al Oeste de la garita peatonal, del callejón Elías.

Sunday, April 8, 2012

Los meteoritos

Un Cronista debe de conocer y hablar de la mayoría de los temas de su región, no únicamente la historia de los grandes hechos sino los sucesos comunes o de la naturaleza. Motiva esta explicación el tema que cubriré en esta ocasión, los meteoritos: esas rocas que se originan en el espacio y viajan a grandes velocidades para chocar algunas veces con la atmósfera terrestre y, dependiendo de su velocidad y ángulo de caída, la fricción con ésta las calienta al grado de volverlas incandescentes y que a veces vayan dejando estelas tras de s[i. Cuando alcanzan a caer a tierra se les llama meteoritos y cuando no lo logran se les llama bólidos, los que se pueden desintegrar en las alturas o bien regresar al espacio de donde provienen. Son muchos los meteoritos que caen diariamente a la tierra aunque muy pocos los que logran ser vistos por el ser humano.

Durante los primeros años de Nogales cruzó el cielo del norte de Sonora uno de estos bólidos. El explorador noruego Carl Lumholtz lo vió y nos narra su experiencia: Cierto día se encontraban en el desierto de Sonora, al Norte de Caborca, preparándose para cenar, cuando las exclamaciones de la gente interrumpieron las preparaciones: “Mira, mira!”  Dirigieron la mirada hacia el cielo del norte y vieron “una bola grande con una larga cola que cruzaba lenta y majestuosamente los cielos, más o menos de Oeste a Este. Su color era blanco azuloso al inicio y su tamaño aparente de la sexta parte de la luna llena mientras que la cola extremadamente larga parecería que medía como seis pulgadas si uno estuviera cerca. A nuestra vista, el meteoro se movía tan lentamente que fácilmente podría ser fotografiado. Gradualmente se fue haciendo más y más pequeño, tanto el cuerpo como la cola, la cual desapareció primero y luego el globo mismo, que ahora era rojo amarillento, explotó en dos piezas de las que la más pequeña se dirigió hacia arriba.”

Y después de la descripción de este fenómeno, Lumholtz agregó lo siguiente: “El Sr. Bonillas, geólogo, poco tiempo antes había visto otro del mismo tamaño a las tres de la tarde en Nogales.” Primero, un estampido había hecho que la gente saliera asustada de sus casas y, al dirigir la mirada al cielo, habían visto un bólido que en forma aparente, lentamente atravesaba las alturas.

El meteorito de Carbo
En Sonora se tiene el registro de cinco grandes meteoritos aunque no se ha presenciado la caída de ninguno (más sobre este asunto más adelante). El mayor de todos cayó en alguna fecha desconocida en las cercanías del rancho El Alamo, a unos 60 Kilómetros al oeste de Carbó. Consiste en una pieza de hierro con un peso aproximado de media tonelada y fue descubierto en 1923 por vaqueros de ese rancho. Otro más es el de Arizpe, que fue descubierto en 1896 a unos 24 kilómetros al NW de esa población y tenía un peso aproximado de 123.3 kilos, aunque parece ser que es el resultado de un meteorito que se desintegró en el aire, ya que para entonces habían sido halladas otras piezas más del mismo; entre otras, a unos 40 km. al NW de esa población en 1896 fueron encontradas dos, de 52.6 y 9.1 kilogramos respectivamente. Tenemos también el descubierto en 1903 a unos 40 kilómetros al Este de Cumpas con un peso de 28.6 kilogramos mientras que otro más fue el descubierto en 1973 cerca de Puerto Libertad, que tenía un peso de 6 kilos, y finalmente el de Moctezuma, que fuera descubierto en 1889, con un peso de 1.7 kilogramos.

Un meteoro
Por otro lado, la caída meteórica que más impacto mundial ha causado ocurrió a la 1:05 de la mañana del 8 de febrero de 1969, cuando un meteorito al caer sobre el Estado de Chihuahua se fue desintegrando y dejando caer rocas. piezas de meteorito, sobre una superficie de unos 50 kilómetros de largo por 8 de ancho, alrededor del pueblito de Allende. Es posible que nunca se sepa el peso original que tenía este cuerpo celeste, ya que aún hoy se siguen descubriendo partes del mismo, aunque se estima que tendría el tamaño aproximado de un automóvil y que viajaba a unos 15 kilómetros por segundo.  Se ha calculado la edad de la roca que lo formaba, y se ha encontrado que es más vieja aún que nuestro planeta y unos dos millones de años más antigua que nuestro sistema planetario.

Al que escribe estas notas le tocó presenciar un bólido a eso de las 10 de la mañana del sábado 23 de agosto del 2008. Me encontraba en un rancho cerca de Banámichi, Sonora, cuando un vaquero empezó a señalar al cielo. Un bólido que se desplazaba aparentemente en forma lenta de Oeste a Este iba dando vueltas en las alturas y dejando detrás una enorme estela, hasta que desapareció tras el horizonte. En el cercano Banámichi ocasionó un estruendo que rompió varios vidrios; y días después, visitando otro rancho al norte de Cucurpe, los vaqueros me dijeron que también lo habían visto cruzar el cielo. De este bólido existe una constancia periodística, ya que también en Tucsón, Arizona, fue visto varias personas. El periódico Arizona Daily Star incluye esta noticia:  "Un bólido atravesó el sur del cielo de Tucsón a plena luz de la mañana del sábado, sorprendiendo e inspirando a quienes lo vieron... Richard Dougall, coordinador de prestamos de equipo de la Asociación Amateur Astronómica de Tucsón, dijo que quedó maravillado al ver el meteoro cuando se dirigía en auto hacia el Sur por la Calle Kolb. "He estado en el paraíso toda la mañana (por esa experiencia)" agregó. Tenía el brillo color naranja-rojizo de las luces de bengala, y calculó que probablemente cruzaría a unas 200 o 300 millas hacia el sur, probablemente más, aunque siempre es difícil calcular esas distancias."

Y aquí terminaba este artículo, pero recibí una comunicación de un amigo de Guaymas, Sonora, Horacio Vázquez del Mercado, quien después de leerlo, me envía una nota periodística en la que se menciona que sí fue vista la caída de un meteorito cerca de Guaymas en 1963, cuando unos pescadores lo vieron caer, y además, lo recuperaron. Después de recuperarlo, este meteorito se mantuvo en exhibición en un museo que algunos ciudadanos guaymenses interesados en la historia formaron en el puerto guaymense, hasta que fue cerrado. Incluyo la nota periodística que menciona el hecho misma que me fue enviada por Horacio, la que prueba que yo estaba equivocado al suponer que nunca había sido vista la caída de un meteorito en nuestra entidad: