Sunday, May 26, 2013

Las maquiladoras y la población nogalense

El más importante resultado del Programa de Industrialización fronterizo, iniciado en 1965, fue el cambio de estructura de la economía nogalense que se había dirigido principalmente hacia el turismo, y que este programa reorientó hacia la industria maquiladora. Además de ello, también durante este último medio siglo ha ocurrido una verdadera explosión demográfica local, aunque todavía no conocemos sus  verdaderas causas o siquiera la verdadera dimensión de esta explosión.

Para empezar, es innegable que Nogales sufrió un enorme incremento en su población durante este último medio siglo, hecho reconocido aún por los censos nacionales que se realizan cada diez años, aunque si nos apoyamos en otros datos, también oficiales, nos vemos obligados a concluir que este crecimiento en población adolece de errores que merecen ser aclarados ambos, por un lado acerca de la población real de Nogales como también acerca de las verdaderas causas del crecimiento poblacional de esta frontera.

Así, según los censos, en 1960 la población urbana del municipio de Nogales era de poco más de 37 mil habitantes y para 1970 llegábamos a 52 mil nogalenses mientras que en 1980 alcanzábamos los 66 mil. Diez años después rondábamos los 106 mil habitantes, y el 2000 rebasábamos los 159 mil habitantes, para finalmente el 2010 sobrepasar los 212 mil nogalenses. Todas éstas son cifras censales oficiales.

Sin embargo, cuando cambiamos nuestro punto de vista y nos dirigimos a la población nogalense que se empleaba en las maquiladoras, empleo que generalmente es reconocido como causa de este enorme incremento en población de esta frontera, encontramos que entre 1970 y 1980 el número de obreros de maquiladora creció desde 3,000 a cerca de 13,000, o sea que más que se cuadruplicó, ésto a pesar de que según los censos durante esos mismos años la población nogalense total continuó creciendo linealmente, al mismo ritmo que lo había hecho durante los 30 años anteriores, o sea entre 13 y 14 mil habitantes por década.

Pero siguió el paso del tiempo, y durante la siguiente década, de 1980 a 1990, mientras que durante ese periodo de tiempo se rompió el crecimiento lineal de la población que se dedicada a trabajar en las maquiladoras nogalenses, ya que creció a un ritmo mayor, desde el crecimiento de 13,000 como lo había hecho anteriormente, a cerca de 20,000,  por otro lado tenemos, según el censo, que la población total de Nogales pegó un salto, incrementándose en 40,000. En otras palabras, ese censo de 1990 reconocía la explosión demográfica nogalense, además del hecho de que, aparentemente, la población de la maquiladora contribuía a esa explosión.

Sin embargo, durante la siguiente década, de 1990 a 2000, se revirtió la tendencia anterior, ya que mientras que la cantidad de obreros nogalenses pegó el mayor salto que ha tenido históricamente, en términos absolutos de 20,000 a cerca de 40,000 o sea el mismo crecimiento TOTAL en población que había tenido Nogales durante la década anterior, por otro lado la población total nogalense censada disminuyó su crecimiento, al incrementarse en menos de 54 mil. En otras palabras, aparentemente para entonces ya no era factor de influencia la población de las maquiladoras en los censos poblacionales totales de Nogales, y aparentemente a pesar de que continuara en incremento la población obrera Nogalense, el crecimiento de nuestra población total disminuyó.

En otras palabras, las cifras censales nos están diciendo que no existe correlación, que no hay una relación directa pues, entre el crecimiento en población de Nogales y el del número de obreros de la maquiladora, o lo que es lo mismo, que la maquiladora no ha sido el motor que atrajo a la población nogalense actual a esta frontera.

Frente a estadísticas como ésta cabe que nos preguntemos entonces: Si la maquiladora no fue la causa de esta enorme explosión demográfica nogalense ¿Cuál fue entonces la verdadera causa de ésta?

Al problema de definir los verdaderos motivos que tuvieron los actuales nogalenses para emigrar a esta frontera se le debe agregar el de que no se conoce con certidumbre la cantidad real de población con que cuenta esta frontera de Nogales. Un ejemplo notable de esta situación lo tenemos en el Plan de Desarrollo Urbano del Centro de Población de Nogales, que probablemente fue el más bien realizado que se haya hecho sobre esta ciudad. Este Plan fue elaborado por una Secretaría del gobierno federal, la de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), en 1987. Pues bien, este Plan proyectaba que para el año del 2000 seríamos más de 365,000 los nogalenses. Y sin embargo y como también lo vimos, el censo del año 2000 nos asignó apenas una población de 159 mil habitantes, o sea MENOS DE LA MITAD de la población proyectada por el Plan de Desarrollo federal de nuestro municipio, realizado apenas trece años antes. ¿Es posible que se presentara esa diferencia tan abismal entre ambas cifras oficiales sobre nuestra población? ¿Porqué esa discrepancia tan grande entre las estadísticas de INEGI y las de SEDUE? ¿No merece que el gobierno federal intente darle una respuesta a esta incongruencia?

Resumiendo lo que hemos visto hasta hoy, ya vimos cómo el principal resultado del Programa Nacional Fronterizo en Nogales fue la adecuación de la vialidad urbana al uso del automóvil, e igualmente la facilitación del viaje de Sur a Norte dentro de esta ciudad que, debido a nuestra orografía y a diferencia de las demás fronteras mexicanas con Estados Unidos, ha crecido linealmente hacia el Sur.

Vimos, también, que a mediados de la década de 1960 se implementó el Programa de Industrialización Fronteriza, y que concurrentemente ocurrió la explosión poblacional urbana de este municipio. Sin embargo, todavía no contamos con estadísticas confiables que nos indiquen la dimensión real del enorme crecimiento poblacional nogalense por el que hemos pasado, o aún sobre sus verdaderas causas.

Sunday, May 19, 2013

El inicio del programa de industrialización de las maquiladoras en Nogales


Mientras que el principal proyecto para desarrollar la frontera se centró durante las décadas de 1940 y 50 en la promoción turística de Nogales, el gobierno federal de México fue integrando otro alterno que intentaba combatir la problemática que se había ido desarrollando durante el periodo posrevolucionario.  Esta se derivaba de que la principal oferta laboral de Nogales Sonora dependía del turismo, legal o ilegal; además, era una realidad la pérdida gradual del control ideológico y funcional de la frontera por la nación mexicana debido a la creciente influencia económica y cultural estadounidense.

Para entonces, la calle Morley de la ciudad vecina se había convertido en la tienda de alimentos, ropa y artículos hogareños de toda la costa del pacífico mexicana, al grado de transformar, según la  historiadora Alma Ready, al: “dinámico pequeño centro comercial llamado Nogales [Arizona] cuya importancia estaba, y en 1970 continuaba estando, fuera de toda proporción con su tamaño”. Durante esos años la bonanza económica de la población arizonense era envidiable, manejada a través del esplendor que le daba la imagen del “old Mexico”  y simbolizada en unas Fiestas de Mayo que atraían a millares de visitantes, tanto estadounidenses como mexicanos a esta frontera que era abierta a todo el que quisiera cruzarla esos días sin necesidad de presentar o tener pasaporte y realizar allá sus compras, en una situación que se antojaba sería eterna.

Además, en la apreciación general, Nogales Sonora era una “región especial” dentro de México, era un territorio en donde se alimentaba la idea de que los locales lograban soluciones a su problemática sin interferencia de nadie de afuera. Era una ciudad en donde imperaba la percepción de que la región de los “guachos” empezaba al Sur de Nogales, asociando al “guachismo” con corrupción, con ilegalidad. Como si aquí no hubiera corrupción, como si en Nogales no se manejara nada ilegal. Como si la vida nocturna local no existiera, como si no fuese una realidad cotidiana que aún la necesidad más elemental de cualquier mexicano de un refrigerador, una cama o cualquier otro artículo, era satisfecha de inmediato en alguna de las tiendas de la Calle Morley, acompañada de la oferta de entregarlo a domicilio en las puertas mismas de donde viviera éste en Sonora, Sinaloa o donde fuera, como no hubiese frontera, como si esas tiendas no evadieran el pago de impuestos de importación de los productos que vendían, a México.

Aunado a lo anterior, en 1950 la Comisión Internacional de Límites y Aguas había encargado a la Compañía San Xavier Rock and Sand de Tucson construir una cerca limítrofe internacional en la zona urbana con 11 pies de altura, mientras que un año después también el gobierno federal de México establecía el Perímetro Libre Fronterizo, para cuya implementación se construyeron garitas a 5 Kilómetros de la frontera, en la salida sur de Nogales, en los caminos a Mariposas, a Mascareñas y al Sáric, además de rodear la población con una cerca de 18 Kilómetros de largo, poco más de 2 metros de altura y siete hilos de alambre, obras que se concluyeron en abril de 1952. Así se transformó Nogales en una especie de jaula que impedía el libre tránsito afuera del país o hacia el interior del resto de México.

Y a pesar de estos intentos para controlar la región fronteriza nogalense, el intento de solución no funcionó y para 1954 se generalizaban las protestas contra el Perímetro Libre como inservible para combatir el contrabando.

En respuesta, el gobierno federal de México decidió adoptar un programa integral para mejorar la oferta laboral, habitacional y de tiendas nogalenses, y les dio la oportunidad de ofrecerlos primero a los locales, luego a los regionales, después a los poderes nacionales  y finalmente a las compañías transnacionales. La meta era combatir una realidad local en la que no había oferta de productos nacionales en Nogales Sonora, ya que todo se adquiría en Nogales, Arizona. Tal vez la única excepción haya sido una tienda que estuviera ubicada en la esquina de Obregón y Vázquez, COMBUSTIBLES de Ernesto Elías, que inició operaciones en diciembre de 1945 y en la que se ofrecían, además de gas, que era el combustible que había suplido a la leña y petróleo que por décadas  habían calentado y sido utilizados en esta frontera, también otros productos mexicanos modernos, principalmente estufas y refrigeradores.

Además, en lo laboral se ideó el Proyecto de Industrialización Fronteriza que se tradujo en Sonora en la creación, en noviembre de 1961, de la Dirección de Planeación y Fomento Industrial, cuya primera tarea fue realizar el Primer Congreso Industrial de Sonora en abril de 1962, y también fue promulgada la Ley Número 16, de fomento industrial, que contemplaba varios incentivos fiscales para promover la industrialización local.

El diagnóstico y conclusiones del Congreso sirvieron para la elaboración de un plan para desarrollar la industria en nuestro Estado, aunque orientada principalmente a la región fronteriza, y este plan coincidió con el establecimiento de la primera maquiladora en Nogales, COMCO DE MEXICO, la que inició operaciones con un capital inicial de  medio millón de pesos y 18 obreros, mientras que la segunda, MOTOROLA, empezó a funcionar en 1967.

Finalmente, en marzo de ese último año, 1967, el gobierno estatal expropió 60 Hectáreas al sur y afuera de la entonces mancha urbana nogalense, para crear allí un parque industrial, con la idea de fomentar la industrialización nogalense a través “del ensamble mecánico y electrónico de productos principalmente para la exportación...” Este era el inicio de los radicales cambios que vería Nogales en años por venir, y sobre los cuales regresaré en artículos posteriores de esta serie.

Sunday, May 12, 2013

El renacimiento de la industria nogalense al concluir la revolución


Durante el tiempo que va desde el inicio de la participación revolucionaria de Nogales, en 1913, mismo que destruye la incipiente industria local, hasta cuando se empieza nuevamente a industrializar esta población fronteriza en la década de 1960, la población nogalense creció de unos diez mil hasta alrededor de cuarenta mil habitantes.

En este medio siglo se manifestaron aquí dos proyectos opuestos sobre hacia dónde orientar la sociedad mexicana y nogalense del futuro. Uno, el local, basado en la solución inmediata, pensaba que la vocación de los nogalenses era el turismo y orientó acorde a ello la estructura socioeconómica de esta frontera, con tiendas de curiosidades, de licores, con venta de diversión de todo tipo. El otro, el federal, más complejo intelectual e ideológicamente, intentó encontrarle otra dimensión a la vocación económica y social de esta frontera. Entonces no se sabía, pero fronteras como Nogales se convertirían en laboratorio de fórmulas nacionales durante el periodo posrevolucionario. Esta vertiente tuvo su origen en una serie de pruebas que realizó el gobierno federal desde el momento en que alcanzó primacía, para definir su papel ideológico y funcional futuro dentro de la estructura de México.

Ya en 1917, durante la revolución, el gobierno federal había iniciado probando su poder con las campañas de “desfanatización “ religiosa,  en las que el Estado Nacional se enfrentó a otro poder, el espiritual, e intentó infructuosamente probar que lo secular era el único camino a seguir.

Después vendría la atención estatal hacia el campo, hacia el agro, creyendo que la fuente de riqueza estaba únicamente en la posesión de la tierra, y así se presentaron los programas de redistribución de  la tenencia de la tierra, basándose en los principios que emanaran del zapatismo en el sureste del país, aunque en esta región, debido a la desaparición de los grupos humanos nativos, esta vertiente tuvo un alcance limitado por causas que quedan más allá del alcance de este artículo.

Después, la atención del Estado se dirigió hacia la construcción de infraestructura agrícola en los grandes valles de nuestro país y se levantaron presas, tanto de riego como hidroeléctricas, lo mismo para incorporar las pocas superficies susceptibles de ser domesticadas y aprovechadas para producir utilizando la tecnología de los “farmers” estadounidenses, o bien para domar las aguas broncas que cíclicamente indundaban los territorios aledaños a los ríos y producir la energía necesaria para el desarrollo nacional, aunque tampoco fue ésta la solución a la problemática fronteriza, región que ni gozaba de grandes superficies de tierras ni de grandes ríos que domesticar.

Entonces fue cuando surgió otra solución, una solución que había permanecido escondida entre los ideales revolucionarios: la necesaria atención por el Estado a lo social. Es decir, los esfuerzos del nuevo México deberían enfocarse, tomando como laboratorio a la frontera, al mejoramiento de los mexicanos mismos. Por ejemplo, ya se preveía este intento de solución en el discurso de toma de posesión de Avila Camacho como Presidente de México en 1940, cuando ofreció: "Combatir la pobreza, elevar el nivel nacional, dar garantías a la propiedad rural, defender la salud del pueblo y apoyar a la juventud"

Y sobrevino la Segunda Guerra Mundial, y al concluir ésta y percibirse los parámetros mundiales posbélicos en los que los Estados Unidos se convertía en el eje rector del siglo XX, el gobierno mexicano se dio cuenta de que era necesario poner una barrera a la penetración cultural estadounidense, y a la vez mejorar el nivel de vida mexicano, empezando en la frontera. Así fue cómo se ideó a finales de la década de 1950  una revaloración de la identidad cultural y forma de vida fronterizos, y así fue cómo se idearon dos caminos para encaminar la frontera hacia  esa ansiada modernidad:

Plano del Fundo Legal de Nogales sobre la orografia
Uno, el Programa Nacional Fronterizo (PRONAF) en 1961, que se encargaría de convertir a fronteras como ésta en un escaparate de la cultura nacional, escaparate que por otras causas finalmente no se realizó en Nogales: los edificios construidos para museos y para infraestructura social tuvieron otros usos o bien fueron absorbidos por el enorme crecimiento en población, y a fin de cuentas la principal herencia local del PRONAF fue mejorar la arquitectura urbana nogalense, adecuándola a la hegemonía del automóvil, ya que debido a que cuando surgió esta población en 1884, Nogales había sido diseñada como una retícula cuadrangular de calles angostas adecuadas para carretas y donde la frontera no era sino el límite de la retícula misma, como si la orografía no existiera sobre esta región (en el plano de la derecha, la zona rellena en rojo corresponde a la vía férrea, que antecedió al nacimiento de Nogales, y que actualmente compite con las calles de la ciudad por el escaso espacio plano existente en la cañada).

El antiguo Fundo Legal en la actualidad
Sin embargo, para mediados del siglo XX ya la carreta tirada por caballos había sido suplantada por el automóvil que regía soberano sobre los territorios mundiales, exigiendo amplias vías de comunicación. Así, el PRONAF se enfrentó a la necesidad de cambiar la vialidad nogalense y construyó avenidas que le dieron fluidez al movimiento automovilístico, que proporcionaron más intercomunicación dentro de un Nogales que ya se adivinaba que se extendería a lo largo de la angosta topografía local, buscando salir a terrenos más adecuados para la existencia humana.

Además, y acompañando al PRONAF, a ese escaparate del nuevo México, escaparate del nuevo Nogales que nacía entonces, la atención federal se dirigió también a los estándares de vida de los nogalenses, con la  conclusión que los nogalenses tendrían que gozar de mejor calidad de vida para poder incorporarlos a la modernidad.

La receta ideada fue mejorar aceleradamente el nivel social fronterizo de vida y cambiar sus métodos de vida, de rurales a urbanos. Así fue cómo se ideó el Programa de Industrialización Fronterizo en 1965, un programa conocido hoy como de maquiladoras, bajo el cual en la frontera mexicana se armarían diversos productos estadounidenses, los que serían regresados después a la nación vecina para incorporarlos al mercado. Así se resolvió el problema de la enorme oferta de mano de obra mexicana que ya no sería utilizada en el agro estadounidense, en el bracerismo, sino en fábricas establecidas en México mismo, en las que se trabajaba bajo condiciones urbanas y con mejores niveles de vida que los anteriores.

Sunday, May 5, 2013

La revolución mexicana y la manufactura en Nogales


Continuando con esta serie de artículos acerca de la historia de la industria manufacturera en Nogales, le toca ahora su turno a la época revolucionaria. Nogales no sufrió durante el primer periodo revolucionario, que ocurrió entre 1910 y el asesinato del Presidente Madero.  Los problemas y desmantelamiento de la industria manufacturera en Nogales surgieron posteriormente, época que fue inaugurada por la toma de esta población, el 13 de marzo de 1913, por las tropas del entonces Coronel Álvaro Obregón.

Carranza visitando la actual Escuela Pestalozzi
Después vendría la llegada de Don Venustiano Carranza a Nogales. Aquí  formó su gobierno de oposición al de Victoriano Huerta, y aquí también se ideó la campaña que recuperó la nación para la revolución. Seguirían años de lucha, de los que a nivel nacional el peor ocurrió en 1915 con luchas interfaccionarias entre los Villistas o convencionistas como se les llamaba, y los Constitucionalistas, aunque aquí, en Nogales, debido precisamente a nuestra condición fronteriza, se agregó por necesidad el efecto que tuvo en Estados Unidos su participación en la Primera Guerra Mundial. Fueron años de agravamiento gradual de la situación internacional, de constantes medidas restrictivas en contra del libre comercio y tránsito internacional.

La Expedición Punitiva en una caricatura contemporánea
Por entonces, Nogales, Sonora, dependía casi totalmente para su subsistencia de la nación vecina, ya que en esta población no se producía casi nada. Además, la próxima participación estadounidense en el conflicto europeo había convertido a los Estados Unidos en una nación cada vez más preocupada por su frontera, y además se involucró directamente en la revolución al reconocer a la facción carrancista revolucionaria mexicana y desconocer a la villista. Esta involucración llegó a tal grado, de que tuvieron una participación directa en la contienda entre las facciones mexicanas cuando Villa intentó atacar a Agua Prieta. El resultado fue la derrota de Villa y su promesa de vengarse, lo que ocurrió empezando 1916 cuando atacó a una población fronteriza de Nuevo México, Columbus. Ese ataque, a su vez, provocó la expedición punitiva, como se le llamó, en la que varios miles de soldados estadounidenses entraron a México sin permiso,  buscando a Villa para aprehenderle.
La frontera de Nogales durante el periodo revolucionario


Todos estos incidentes afectaron aún más a esta frontera nogalense, agravando las condiciones de vida locales, hasta el grado de que al correr el rumor de que también Sonora sería invadido por fuerzas militares estadounidenses, el gobierno de nuestro Estado ordenó que se realizara en todo Sonora un inventario de los alimentos existentes y ordenó que a mediados de 1916 todo Nogales, Sonora, fuera evacuado. Y a pesar de que poco después se repobló Nogales, seguiría es establecimiento de los pasaportes para poder cruzar la frontera, hasta que todo este proceso de agravamiento internacional culminó con el incidente internacional del 27 de agosto de 1918 debido al cual, Nogales alcanzó el título de Heroica. Obviamente, no podía conservarse ni mucho menos desarrollarse la manufactura o el comercio bajo esas condiciones, y la economía local se derrumbó.

Vino después la década de 1920, y empezando ésta, el gobierno municipal, que no tenía recursos económicos, para hacerse de algunos, decidió vender el edificio de la Presidencia Municipal, situado en la esquina Noroeste de Campillo y Juárez, y usar como presidencia el edificio de la cárcel municipal, ubicado entonces donde hoy se encuentra la Presidencia. Vendió el edificio de la Campillo al gobierno federal y con ese dinero se pudo ampliar el mercado municipal y otras obras. Mientras, Nogales, Arizona se había convertido en la tienda de toda la costa del pacífico mexicano, donde los mexicanos a adquirían desde ropa hasta artículos del hogar o bien alimentos procesados.

Así transcurrieron los años, y en la década de los 30 sobrevino la gran depresión económica mundial, la que ocasionó que esa década fuera la única en la historia de Nogales en que la población decreció, en vez de crecer.

Vendría después la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias, cuando Nogales descubrió una vocación económica en el turismo, tanto legal como ilegal. Se establecieron las Fiestas de Mayo, Nogales, Arizona continuó siendo la tienda de toda la costa del pacífico mexicano, se estableció la Zona de Tolerancia en la Calle 5 de Febrero y surgieron entonces las tiendas de curiosidades a lo largo de la Calle Obregón. Casi todos los nogalenses creían que el futuro de esta frontera estaba en el turismo.

La garita fronteriza en Nogales, hecha por el PRONAF
Durante la década de mil novecientos cincuenta, los notables locales intentaban afianzar la fórmula del turismo como solución económica local, mientras que el gobierno federal no definía aún una receta para el futuro económico de Nogales. Esta receta finalmente fue presentada a los  nogalenses durante la campaña para la gubernatura de Alvaro Obregón Tapia, y fue implementada por dos proyectos federales: el Programa Nacional Fronterizo, cuyo principal legado fue la adecuación de la vialidad urbana nogalense al automóvil a través de la construcción de amplias calles que comunicaran el Sur con el Norte de Nogales, con la frontera, pues; y el Programa de Industrialización Fronteriza, que diseñó el método de las maquiladoras o fábricas de ensamble, en las que mano de obra mexicana es utilizada para armar diversas piezas, las que nuevamente se regresan a los Estados Unidos, ya como  artículos armados con valor agregado. Simultáneamente, las condiciones de vida locales cambiaron radicalmente, aunque ese es un tema que cubriré en el siguiente artículo…

Monday, April 29, 2013

La Economía y lo social en Nogales durante el porfiriato


Ya describí ejemplos de la industria manufacturera en esta región en los inicios de Nogales, es decir, durante los años del porfiriato. Indudablemente, por entonces la producción agraria rebasaba no únicamente en Nogales sino en todo México, y  con mucho, a la producción en otras actividades económicas como fábricas, servicios, etcétera. Sin embargo, el espacio de estos artículos me encamina a limitarme: únicamente cubriré en éste la dimensión social entonces, aunque con pequeñas referencias a la actividad económica, para poner lo económico dentro del contexto social.

En cuanto a la producción agraria, en el municipio de Nogales, en 1902, se produjeron en la Hacienda La Arizona, dos toneladas de manzana, una de pera y dos de durazno. Esto mientras que las otras haciendas del municipio no reportaron producción frutícola ese año. De cualquier manera, el  principal productor agrario del consumo regional era el municipio de Magdalena, en donde se cultivaba la mayoría de los vegetales y frutas.

Ahora bien, en las haciendas del municipio había el siguiente ganado en 1910: Santa Bárbara y Buenavista, de Manuel Mascareñas, con 5,000 cabezas; La Arizona, de herederos de Guillermo Barnett, con 2,000 cabezas; Cíbuta, de José Pierson, con 1,000 cabezas; rancho de Camou con 500 cabezas, y Agua Zarca, de Luis Carrillo, con 150 cabezas.

Sin embargo, la principal actividad  en este municipio ya desde entonces era el comercio internacional, el cual tuvo un crecimiento  impresionante en los años iniciales de la aduana nogalense, aunque ya para 1900 se había estabilizado. Veámoslo con números: si en 1881 se habían exportado por Nogales cerca de 6 mil pesos, para 1910 se habían alcanzado poco más de 10 millones de pesos. Eso mientras que las importaciones por Nogales durante ese 1910 fueron de poco más de 5 millones de pesos. Y si comparamos  las exportaciones por Guaymas durante ese mismo 1910, que fueron de casi un millón de pesos, o sus importaciones que fueron de cerca de cinco, logramos una idea de la preponderancia que tuvo ya desde entonces Nogales como puerto internacional, así como de las características del comercio aduanal e internacional sonorense: por Nogales se exportaba y por Guaymas se importaba. Y aquí cabe que agregue que el peso valía entonces alrededor de 50 centavos de dólar.

Por entonces, Nogales contaba con una población de 2,500 habitantes dividida en 700 hombres, 800 mujeres, 575 niñas y 425 niños. De ellos, 128 varones y 112 niñas asistían a la escuela. Había 24 kilómetros de calles y 20 de callejones, ninguno pavimentado. La población contaba con 600 residencias, y aunque había electricidad pública y agua, no había ni bomberos ni tranvías o periódicos. La compañía de teléfonos contaba con 34 subscriptores mientras que el Banco de Sonora se encargaba de proporcionar los servicios pecuniarios.

Había, además, varias agencias aduanales de las que la más antigua era la de los hermanos Sandoval y tres hoteles cubrían las necesidades del viajero: el Moderno, el París y el Sonora. Para el relajamiento se encontraban el Club Internacional o bien el Teatro Ramírez, orgullo nogalense por ser el mejor del Estado, y que recientemente había sido construido al estilo Luis XIV. se encontraba ubicado donde hoy se encuentra el Edificio del Estado, tenía una capacidad de 1,200 espectadores y 225 lámparas incandescentes que podían simular cualquier efecto luminoso. Su capacidad y requisitos de mantenimiento probablemente se encontraban por encima de lo local, ya que casi de inmediato se sumergió en problemas financieros, a pesar de que su dueño era un pariente cercano del Gobernador del Estado, José María Maytorena.

La principal fábrica de la población era la de máquinas de coser Singer, establecida en 1895, que alcanzaba una producción anual de 5,000 máquinas y en la que los obreros ganaban entre 2 y 3 pesos diarios; este salario se encontraba por encima de lo normal para Sonora y para México, que era alrededor de 1.50. Sin embargo, estas cifras salariales no nos muestran toda la realidad social existente. Esta era que la mujer recibía la mitad del salario del hombre, mientras que los niños la cuarta parte.  En el Distrito de Magdalena, al que pertenecía Nogales, la cantidad de obreros industriales más aproximada que he encontrado corresponde a 1908, cuando se empleaban 167 hombres y 130 mujeres, y aproximadamente 10 niños.

Nogales era un lugar privilegiado en cuanto al progreso que había experimentado. El ser frontera le hacía disfrutar  de bienes, recursos y formas de vida que no eran comunes en el resto del país. De cualquier manera, los desajustes sociales asociados con el rápido crecimiento económico, no únicamente en esta frontera sino en todo el Estado y país, la creciente urbanización y en consecuencia la mayor interacción humana, la necesaria adaptación a métodos novedosos de producción, la imposición política que intentaba conservar el control social mexicano, las crecientes esperanzas de mejoramiento económico, la filtración hacia la cotidianeidad local de las noticias mundiales que anunciaban ya un siglo XX de un creciente igualitarismo social contribuyeron, todos, a dirigir al país al movimiento social que vería México durante los siguientes años, y en el que esta frontera jugaría un papel tan importante.

Sunday, April 21, 2013

La industria manufacturera nogalense durante el porfiriato


Este lugar limítrofe entre las cuencas de los ríos Asunción y Santa Cruz fue aprovechado desde siempre, no únicamente para el comercio de bienes regionales sino también para darles, aquí, valor agregado con la meta de venderlos o cambiarlos después con un mayor precio o mayor valía. Ese mecanismo funcionó desde siempre en esta región.  Obviamente, en sus inicios y salvo algunas contadas excepciones, los productos eran principalmente de origen local y regional, aunque conforme avanzaron los años gradualmente fueron siendo utilizados materiales básicos producidos o adquiridos en otras regiones.

Pasaron los años, y esta ubicación estratégica provocó, después del Tratado de la Mesilla y con la paz porfiriana, inicialmente el incremento del comercio entre Sonora y Arizona, lo que llevó al mejoramiento de mecanismos de control gubernamental del comercio así como en las comunicaciones, es decir la aduana, la zona libre y el ferrocarril. A ellos les seguiría la fundación del municipio y población de Nogales en 1884. En otras palabras, el comercio y la manufactura, aquí, anteceden a Nogales, no al revés. En esta serie me centro en la manufactura y no en el comercio por la amplitud de estos temas.

Después de la fundación de Nogales, fueron muchas las empresas que aprovecharon esta posición estratégica para establecer, aquí, fábricas. Sería cansado hablar de todas ellas, por lo que en esta serie las categorizo y presento un ejemplo de cada una de ellas.

Por ejemplo, el Decreto No. 7, del 6 de noviembre de 1905, emitido por el Congreso del Estado, autorizaba la operación de la Gran Fábrica de Pastas Alimenticias, para elaborar todo tipo de pastas de harina. Como consecuencia, poco después inició operaciones la fábrica en un local en donde ya había otra, de fósforos. La comprendían los salones de maquinaria, con motores impulsados por petróleo y cuyos obreros eran varones, en los que se convertía la harina procedente de los molinos de la región en diversos tipos de pastas como fideos, tallarines, macarrones y gran cantidad de otras pastas.

Después de darle forma a la harina en la de distintas pastas, éstas eran transferidas a cinco salones de secado, en donde eran sometidas al calor que proveían tuberías de vapor, y allí se les secaba por un equipo de señoritas y algunos niños. Las pastas eran empacadas luego en cajas para su comercialización a un mercado regional como Cananea, en donde por ejemplo en marzo de 1906 hubo pedidos por 40 mil libras, además de otros lugares como La Colorada, Hermosillo, Guaymas o Magdalena. Se decía que tenían costos un 25% más  baratos que en Estados Unidos.

Su dueño era Antonio Campillo, quien al haberse casado con Victoria Elías, hija de José Elías y Ana Salazar, lo convirtió en yerno de los dueños originales del rancho Los Nogales. Debido a eso, cuando se había realizado el Plano del Fundo Legal de la Población de Nogales, en 1884, una de las calles principales de la población adoptó su nombre, la Calle Antonio Campillo, paralela a la frontera.

Ahora bien, poco antes de iniciar el movimiento revolucionario de 1910, otra fábrica nogalense también alcanzaba renombre regional. Se trataba de la “American Clothing Company” de Luis B. Fleischer, yerno de Manuel Mascareñas, dueño a su vez de algunos ranchos sobre el río Santa Cruz, Buenavista y Santa Bárbara. La fábrica ocupaba principalmente a mujeres, 60, así como a 15 varones, y se formó con un capital de $20,000 pesos. Un hermano de Fleischer, Ricardo, poseyó otra fábrica ya mencionada en mi artículo anterior, “El Negrito Poeta” que hacía cigarros. Esta fábrica había iniciado operaciones en junio de 1898, después de la asociación de Fleischer con Anacleto Varona, la que tendría una duración de 25 años, y se había formado con un capital de $10,000 dlls.

Por otro lado, la ubicación estratégica de Nogales no únicamente fue aprovechada en beneficio de esta población sino también del de otras. Por ejemplo, en 1895 había iniciado operaciones en Ures “Ortega, Hernández y Compañía” con un telar que hacía cobijas, sarapes, así como casimires con lana que importaba por medio del ferrocarril desde El Paso, Chihuahua, y lo traía a Nogales a través de Estados Unidos.

También por entonces había una fábrica de calzado que había logrado cierta prominencia por haber sabido aprovechar las ventajas asociadas con la ubicación estratégica de Nogales: utilizaba materiales, pieles y cueros principalmente provenientes de México mismo, ocupaba a 6 obreros, y alcanzaba un capital de $5,000 pesos. Otra empresa que ya mencioné en mi artículo anterior fue la enlatadora de frutas y leche condensada establecida en 1895 el rancho La Arizona, de un bisabuelo del autor de estas notas.

Obviamente, este enorme desarrollo económico provocó cambios en nuestra legislación, normatividad, estructura impositiva y relaciones interregionales, aunque esos son temas que por su amplitud quedan afuera de nuestra perspectiva. Sin embargo, me atrevo a asegurar que las operaciones comerciales y fabriles que aprovecharon la ubicación estratégica de Nogales estuvieron asociadas con el enorme desarrollo del comercio e industria en el resto del Estado de Sonora durante esos años.

Sunday, April 14, 2013

Inicio de la manufactura en Nogales


En el artículo anterior de esta serie vimos cómo la industria manufacturera en nuestra región antecede en muchísimo tiempo al advenimiento de las maquiladoras, ya que sus inicios se pierden en la bruma de los tiempos. Los habitantes nativos de esta región, antes de la llegada del hombre europeo, manufacturaban joyería con las conchas marinas que se extraían del Golfo de California, así como también comerciaban con aves de plumaje vistoso procedentes del sur  de nuestro país; igualmente comerciaban, y fabricaban copias tal vez de objetos de cerámica con estilos chihuahuenses, la que era y es aún muy valiosa debido a  su riqueza estilística y de calidad. Pero aún este comercio era ya antiguo durante los siglos en que tuvo su preponderancia, la segunda mitad del segundo milenio después de Cristo. Esto se debía a que muchos siglos antes, por cañadas como la de Nogales, procedente del centro del actual México había llegado la agricultura al Suroeste del actual Estados Unidos, lo mismo que el conocimiento de la cerámica y otras manifestaciones culturales que desde entonces cambiaron el estilo y forma de vivir del ser humano de entonces.

Pues bien, pasó el tiempo; transcurrieron los siglos, las décadas, los años, y después de las épocas problemáticas de incertidumbre social y política que sufrió nuestro país a mediados del siglo XIX, y con el advenimiento de la paz porfiriana, surgió el comercio de productos estadounidenses introducidos en forma de contrabando a Sonora, como lo atestiguaba a mediados de la década de 1870 el cónsul estadounidense en Guaymas, Frederick Simpich, al informar a sus superiores que a través de Sonora, el “consumo de bienes manufacturados estadounidenses ahora excede al de los bienes europeos, mientras que hace diez años los bienes de algodón y lana que se consumían aquí eran casi todos importados de Europa.”

Por eso fue que, intentando controlar el crecimiento de este contrabando, el gobierno federal de México estableció cuatro aduanas en la frontera de Sonora con Arizona a finales del año de 1880: en Palominas cerca del actual Agua Prieta, en el entonces rancho Los Nogales, en Sásabe y en Quitovaquita cerca del actual Sonoyta, y a esas aduanas le siguió la inauguración, el 25 de octubre de 1882, del Ferrocarril de Sonora, una vía férrea que, procedente de Hermosillo, seguía y aún sigue la cañada donde hoy se asienta esta ciudad para pasar por un lado del monumento de piedras que había sido erigido en 1855 bajo el acantilado de la actual Calle Elías para marcar la frontera, y de esta manera cruzar después al entonces Territorio de Arizona.

En respuesta a estos incentivos, además de que como indico antes, esta cañada siempre fue el paso natural entre Sonora y Arizona,  empezó entonces a crecer un campamento entre los cerros aledaños a la frontera  el que, poco a poco, fue logrando permanencia con casas de madera, aprovechando el pequeño llanito adyacente a la frontera, hasta que, finalmente, en julio de 1884 a través del decreto Número 29, el gobierno del Estado fundó la población y municipio de Nogales, y así fue cómo nació esta hoy pujante ciudad.

Por entonces, las principales actividades económicas de esta región eran la ganadería y agricultura, aunque ya desde entonces aún a los productos del agro se les daba valor agregado a través de la industria manufacturera. Por ejemplo, el rancho La Arizona, situado al suroeste de Nogales, producía vegetales, pieles curtidas, jabón y fruta enlatada, y para 1895 se anunciaba la producción, allí, de 3,500 latas de duraznos, 1,500 de manzanas y 200 de pera, además de leche condensada enlatada.

Pero eso no fue todo, en el renglón económico del comercio regional internacional, en 1896 daba inicio una actividad que en años por venir se convertiría en fundamental no únicamente para la economía local sino la de toda la de la Costa del Pacífico mexicano: esa primavera, E. Luketich y Compañía, de Hermosillo, empezaron a enviar por esta cañada, utilizando al ferrocarril,  tomate cultivado en Sonora y lo exportaban rumbo hacia el Sur de California y Arizona.

Y además de ello, dentro de la población de Nogales mismo también inició por entonces la industria manufacturera urbana como un importante renglón económico local. Por ejemplo, desde sus inicios fueron establecidos los habituales comercios dedicados a venderle a los nogalenses zapatos, de los que había varias fábricas, o bien ropa, actividad de la que también había varias sastrerías, o dentro de la infraestructura social  igualmente fueron inauguradas varias obras como la Compañía de Luz Eléctrica iniciada en 1887; la Compañía Abastecedora de Agua, S.A. en 1895; o bien  la compañía telefónica en 1897, sino que también habían sido establecidas en Nogales otras actividades manufactureras como la Imprenta El Estado de Sonora en 1895 cuyo dueño era Simón Montaño; la Imprenta El Eco de Nogales establecida en 1902 cuyo dueño era Cirilo Rochín; amén de carpinterías, herrerías, carrocerías, hojalaterías, talabarterías, etc.

Todas estas actividades pueden explicarse como resultado natural de la creciente urbanización sonorense. Pero además, entre ellas también surgió por entonces una fábrica de máquinas Singer establecida en esta ciudad fronteriza en 1895; una fábrica de bebidas gaseosas que fuera inaugurada en 1899 y cuyo dueño era León Dennis, una fábrica de cigarros bajo la razón social El Negrito Poeta que había sido establecida en 1896 por Miguel Castelán, amén de otra más cuyo dueño era Luis Fleischer, de la que aún queda la figura de un puro marcado sobre una de las antiguas banquetas nogalenses, ya a caballo de siglo entre el XIX y XX.

Sin embargo, el espacio se me agota, aunque les prometo que en el próximo artículo me extenderé más sobre el tema de los inicios de la industria manufacturera fronteriza nogalense.