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Sunday, March 10, 2013

Cananea de los 20 a los 1960´s


Ya veíamos en el artículo anterior cómo la revolución mexicana definió un cambio estructural del manejo de los recursos del país hacia recetas de corporaciones cada vez mayores, más poderosas, todo como anticipo de lo que se avecinaba. Este proceso llevó a que las grandes compañías mineras, sonorenses las más, aprovecharan esa situación regulatoria imperante en el México de entonces para crecer, mientras que las pequeñas, tanto mexicanas como estadounidenses, se enfrentaron a una cambiante situación que impedía el progreso de sus empresas, ya que, recordaría un minero de Nacozari, las grandes compañías mineras de Sonora: “pueden contarse con los dedos de una mano… [mientras que un minero en pequeño] puede levantarse alguna mañana y encontrar que debido a alguna nueva regla, sus costos han aumentado de tal manera que no le queda ningún margen de ganancia…” 

Después de la clausura de la mina de Cananea en 1921, ésta resumía operaciones en agosto de 1922, y para el año siguiente el ferrocarril de la mina había acarreado, desde los tiros existentes que se utilizaban para extraer el mineral, un total de cerca de dos millones de toneladas de carga, incluyendo a 300 mil de cobre que fue producido en la fundición cananense y embarcado. Era una operación minera que todavía se basaba en la explotación por medio de tiros y en el subsecuente acarreo del material por medio de ferrocarril a la concentradora, a la fundición y hacia el exterior.

Vendría después la gran depresión económica mundial, aunque para entonces, en 1926 había sido descubierto, a 900 pies debajo de la superficie del suelo, un riquísimo filón de metal en Cananea, yacimiento al que se le dio el nombre de La Colorada, el que para 1928 inició a operar. Ese fue el mismo año en que las 4C, como se les conocía hasta entonces, oficialmente se convirtieron en una dependencia de la Anaconda Copper Company, conglomerado estadounidense que operaba en Cananea bajo el rubro de “Compañía Minera de Cananea.” Sin embargo, cabe recordar aquí que Greene había perdido el control de la mina de Cananea ante intereses de la familia Rotschild, quienes a su vez controlaban a la antecesora de  La Anaconda, que había sido conocida hasta 1915 como la Amalgamated Copper Mining Company, y a su vez, los Rotschild pasarían el control de la Amalgamated a la familia Rockefeller, petroleros que eran dueños a su vez de la Standard Oil. Todo este embrollo de posesiones hace difícil rastrear quién fue el dueño verdadero de la mina de Cananea durante esos estos años, aunque obviamente quienes detentaron el poder sobre esta mina pertenecían a la élite económica estadounidense.

Durante aquellos años que incluyeron y siguieron a la Gran Depresión, tan sólo el yacimiento de La Colorada produciría, antes de que se agotara y cerrara en 1944, más de 700 millones de libras de cobre, con una ley promedio de 7.5% de metal, además de otros minerales y metales, tanto de importancia estratégica como preciosos.  Se ha dicho que tan sólo el yacimiento de la Colorada fue el que mantuvo a la compañía Anaconda solvente durante aquellos años de la Gran Depresión, cuando el precio del metal rojo cayó a precios nunca antes alcanzados antes, de alrededor de 5 centavos por libra.

Explotación minera a tajo abierto
Al concluir operaciones La Colorada, la explotación minera en Cananea había estado cambiando, de tiros subterráneos como se había manejado desde sus inicios como mina, a una explotación de tajo abierto, que consiste en desmontar, “descapotar” como se le conoce en términos mineros, el suelo que cubre al yacimiento, y después de ser removida esa capa los mineros tienen acceso a grandes volúmenes de tierra que hacen costeable la extracción de minerales con leyes menores de concentración de metal, obteniéndolos a precios más bajos que los tradicionales.

Además del cambio de régimen, de tiro a tajo abierto, también se realizaron otras medidas para optimizar la producción: entre 1957 y el 60 se realizaron varias investigaciones para ampliar las instalaciones y poder beneficiar 25 mil toneladas de mineral diarias. Además, se iniciarían negociaciones con el Estado Mexicano para incrementar sus inversiones en la mina por un monto de 400 millones de pesos con la meta de que le permitiera ampliar la producción de cobre a 35 mil toneladas de cobre diarias, y  en 1966 instaló bandas sinfín y un sistema hidráulico en la concentradora, reduciendo con ello la necesidad de utilizar ferrocarriles que llevaran el mineral a ser concentrado.

Para entonces, el metal que se producía en Cananea, que constituía el 66% de la producción nacional, era utilizado totalmente en México. Todo eso hablaba de una creciente interpretación de la minería del cobre como estratégica para el desarrollo de México y, asociado con ello, de la inminente mexicanización de la mina, pero el espacio se me agota...

Sunday, February 3, 2013

El Final de Greene en Cananea


La huelga de Cananea define el inicio del final del imperio minero de William Cornell Greene. Durante el movimiento huelguístico, el patio maderero había sido incendiado con una pérdida de $350 mil dólares, que la compañía aseguradora no cubrió. Además, la salud de Greene ya no era la de antes, las presiones emocionales y excesos le habían provocado una angina que le obligaba cada vez más a descansar.

Por otro lado, la interconexión financiera entre sus múltiples empresas debilitaban la estructura del castillo que había formado, ya que bastaba con que a una empresa le fuese mal para que todas las demás sufrieran las consecuencias. El precio del cobre era alto por entonces, lo que producía un margen de ganancias suficiente, aunque el mineral que se extraía contenía cada vez menos cobre, un promedio de 3.5% y más azufre, lo que obligaba al uso de quemadores y de una mayor capacidad reverberadora del mineral; es decir, era más caro y requería de más trabajo para producirlo, y en consecuencia se necesitaba más capital para invertir en desarrollo, aunque por otro lado, para el año fiscal que terminó en julio de 1906, de un total de 2.8 millones de dólares en ganancias producidas por la mina, apenas unos 70 mil dólares habían quedado para reinvertir en mejoramiento de la infraestructura. En otras palabras, era necesario conseguir más capital en algún lugar para realizar esas mejoras.

El error de Greene fue buscar el dinero necesario para las mejoras requeridas en la mina de Cananea con Thomas F. Cole, detrás de quien se encontraba en realidad John D. Ryan, quien el año anterior había sido Presidente de la compañía Anaconda, y ambos eran miembros del Complejo Cuprífero Amalgamado (Amalgamated Copper Complex); es decir, un rival de Greene. Así fue cómo los periódicos informaron a finales de Julio de ese 1906 que Greene se había asociado con Cole, y que juntos habían formado una nueva corporación, la Cananea Central Copper Company, a cambio de 2 millones que recibió Greene en acciones de la Cananea Central.

Posiblemente Greene calculaba que esta operación era meramente una compra de tiempo  y que podría conservar el control de la compañía, como ya le había sucedido a inicios de su carrera, mediante la ayuda de algún otro capitalista. Sin embargo, el 15 de febrero de 1907, en una sesión de accionistas de la compañía, todos los funcionarios leales a Greene fueron reemplazados por otros, leales a los recién llegados. Y aunque el precio del cobre continuó subiendo durante esos meses, ya que por ejemplo alcanzó los 25 centavos de dólar la libra en mayo, en vez de prepararse para alguna crisis financiera futura, Greene invertía su capital recién adquirido en el desarrollo de otras empresas, como minas de oro en Chihuahua, compañías madereras en el mismo Estado, y vías férreas para comunicarlas entre sí y con Sonora.

El problema surgió al ocurrir la crisis económica mundial de 1907, depresión que ocasionó el derrumbe en el precio del cobre.  La primera caída ocurrió en marzo, seguida por otras más, y para septiembre el precio de la libra de cobre llegaba a 15.5 centavos, mientras que el nuevo administrador de la mina tuvo que anunciar que para noviembre cerrarían las minas de Cananea. Además de ello, también por entonces Cole decidió romper su asociación con Greene, lo que llevó a que todos los capitalistas que podían haber invertido en Cananea huyeran, temerosos de inyectarle capital a una compañía que a cada momento se hundía en la bancarrota, y así fue cómo Greene perdió el control de los destinos de la mina de Cananea.



Greene conservaría sus ranchos ganaderos en la región Norte de Sonora y Sur de Arizona y viviría por temporadas en Cananea hasta su fallecimiento el 5 de agosto de 1911 como consecuencia de una caída de su carruaje en el poblado. Para entonces, ya la revolución mexicana había explotado, aunque todavía el movimiento que hiciera estremecer al país no había fructificado en la promulgación de una nueva Constitución, lo que sucedió estos mismos días hace noventa y seis años.

Las deliberaciones para construir esa constitución se llevarían a cabo en el teatro Iturbide, de Querétaro;  iniciaron el 1 de diciembre de 1916 (diez años después de la huelga de Cananea) para concluir las deliberaciones el 31 de enero de 1917. Y finalmente, el 5 de febrero de 1917 fue promulgada la nueva Constitución con el nombre “Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos que reforma la del 5 de febrero de 1857.”

Esta constitución entraría en vigor el 1 de mayo de ese mismo año, y fue publicada ese mismo día  en el Diario Oficial de la Federación. En ella, en particular en su artículo número 123, se adoptaron la jornada de trabajo máxima de 8 horas, y el reconocimiento de la libertad de asociación de los trabajadores. Es decir, se plasmaban en papel y como obligación en México, como derechos de los trabajadores, muchos de los mismos ideales que habían sido motivo de la huelga de Cananea. Sin embargo, ésto ya no lo vio William Cornell Greene.

Monday, January 28, 2013

El Impacto de la Huelga de Cananea


Es muchísimo, y con razón, lo que se ha publicado interpretando a la huelga de Cananea como un momento decisivo en el inicio de la Revolución Mexicana. Sin embargo, en este artículo intento adoptar otra perspectiva, ya que la huelga no significó únicamente eso, la protesta de los mineros e inicio de un movimiento revolucionario, sino que también tuvo otras implicaciones. Y es que también define en lo social, en Sonora y en México, el inicio de lo que significó el siglo XX. Es decir, define el comienzo de la atención a la difusión masiva de información sobre los fenómenos sociales y económicos, relacionados con el predominio de la prensa, y asociado con ello el impacto que ha tenido desde entonces la imagen fotográfica como prueba de lo sucedido. También marca el comienzo de la vigencia de los intereses económicos por encima de las fronteras políticas nacionales y, además, define el predominio mundial de la estadística social. Pero sobre todo, también nos habla de la creciente necesidad de que las estructuras políticas y económicas que rigen cada vez más las relaciones interhumanas adopten modelos novedosos de atención a las necesidades sociales. Son estos temas, todos, que han tenido una creciente importancia desde entonces. Veamos...
Greene exhortando a los mineros en Cananea

Cuando el Gobernador Izábal intentó hablarle a la gente de Cananea ese 3 de junio de 1906 para convencerlos de que regresaran a sus labores, de inmediato fue callado por la muchedumbre. Eso lo sabemos gracias a una fotografía y un reportaje. La primera nos anuncia ya el enorme papel que tendría la imagen inmortalizada en el celuloide para transmitir la noticia durante el siglo XX; en ella aparece Greene, arriba de su auto, extendiendo su brazo, dirigiéndose en Español a la multitud que, atenta, escucha sus palabras y, a sus espaldas, al fondo y como mudos encuadradores del abuso, se puede apreciar a una hilera de guardias estadounidenses armados que defienden las propiedades de la compañía. Además,  al centro de la imagen  vemos a un despechado gobernador Izábal que no sabe qué  hacer. Su discurso ha fracasado. Había intentado dirigirse a la multitud antes que Greene, amonestándola, diciéndole que “la muerte y robo no tendrán lugar en este lugar mientras yo sea gobernador” aunque su receta política era anacrónica ya que no respondía a las circunstancias del momento, por lo que fue interrumpido constantemente por las peticiones de justicia social que brotaban en tumulto de la gente, ante lo que no le quedó más que callar y sentarse nuevamente.

Cita del periódico Bisbee Review
Luego le tocó su turno a Greene quien, según una crónica de la huelga escrita por un periodista estadounidense, W. B. Kelly del Bisbee Review,  les dijo a los mineros que era imposible  pagarles más: “un hombre no puede recibir más de lo que hace. No les puedo pagar cinco dólares. Los ingresos de la mina no lo permiten,” cuestionamiento que el mismo reportero respondió públicamente en su artículo, mostrando cierta simpatía con el movimiento: “Algunas veces, la gente se burlaba de lo que se les decía” y agrega  lo que escuchó a un minero decirle a otro: “Sí. Todo eso es cierto, pero ¿porqué la compañía no les paga a los mineros mexicanos lo mismo que les paga a los americanos?” Es decir, también el argumento de Greene era obsoleto ya que no intentó siquiera responder a la discriminación racial.

Pero además, la petición de los mineros debe ser entendida bajo su situación económica: entre 1900 y 1910 el peso perdió la mitad de su poder adquisitivo al mismo tiempo que el costo de la vida saltó el 200%.  A ello debemos agregarle el papel monopólico de la compañía en Cananea, y que sus dependencias en vez de constituir un colchón social contra la crisis económica se habían convertido en una herramienta para incrementar los ingresos de la minera: la tienda de raya proporcionaba entre el 30 y el 40% de ganancias sobre el costo de los productos, y ese año de 1906 la compañía rentaba 570 lotes de terreno junto con los servicios de abastecimiento de agua a 746 jefes de familia, en $3 mensuales. Pues bien, el mismo mes de la huelga se reportó que la deuda de los cananenses al Banco de Cananea era de más de $47,700, además de otros $5,000 de renta de lotes de la ciudad. Esta estadística nos proporciona  una imagen mental de lo que sucedía en el panorama socioeconómico del Cananea de entonces.

Pero además, de inmediato después de la huelga, Greene se dispuso a atacar la que consideraba su fuente, en vez de apelar a la conciliación. Hizo correr la voz que ya se sabía quiénes eran los huelguistas y que serían arrestados cuando intentaran regresar a sus labores; además envió al comandante de su policía particular, de apellido Rowan, a St. Louis, Missouri, a infiltrarse en el Partido Liberal, mientras que en septiembre, Albert Fall, por entonces abogado de Greene y quien llegaría a ser Senador de los Estados Unidos y Secretario del Interior,  le escribió al Presidente Woodrow Wilson una carta en la que decía: “la semana pasada, Greene realizó pasos para poner fuera de funcionamiento la oficina en St. Louis del periódico anarquista que se publica allí,” Por eso fue que ya durante el juicio contra los Flores Magón en San Antonio, en enero de 1907, los periódicos reportaron, hoy sabemos erróneamente, que algunos documentos capturados indicaban que Cananea había sido seleccionada como punto de inicio para la revolución en México.

Sunday, January 20, 2013

El 1 de junio de 1906


Las tensiones habían ido creciendo, y aunque los sueldos de los mineros del mineral eran superiores no únicamente a los que se pagaban en otros minerales sino también en el campo y los centros textiles de Sonora, en Cananea los trabajadores estaban descontentos con la disparidad entre lo que ganaban los extranjeros y los mexicanos: 5 pesos oro y tres pesos plata respectivamente, así como con las diferentes tareas que se les encargaban, que eran discriminadoras racialmente.

Así, en la noche del 31 de mayo de ese 1906 se les notificó a los trabajadores de la mina Oversight que los mayordomos habían celebrado un contrato con la empresa incrementando la carga de trabajo asignado a cada uno y reduciendo el número de mineros, todo con la intención de producir más con menos empleados.

Pasaron las horas, y en la madrugada del 1 de junio se declararon en huelga. Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón fueron llamados por los mineros para que dirigieran la protesta. Baca Calderón llegó a la mina Oversight donde fue amenazado por la policía municipal mientras que los mineros lo defendieron a la vez que él los exhortaba a mantener el orden para evitar pretextos para suprimir la huelga. Además, les dijo que los obreros extranjeros que trabajan en Cananea habían manifestado su simpatía con el movimiento. Poco después llegaba el presidente municipal a la mina y acordaron que una comisión de mineros llevaran sus peticiones a la empresa.

Mientras, el movimiento se generalizaba para entonces: ya que amaneciendo ese día primero, unos 2,000 mineros recorrieron las instalaciones, y los mineros de El Capote y La Demócrata, los de la fundición y de la concentradora se unieron al movimiento. Al mismo tiempo, Baca Calderón escribió el pliego petitorio que fue entregado de inmediato. Entre sus principales puntos estaba la petición de que se pagara para todos un  sueldo de cinco pesos por ocho horas de trabajo; que se empleara a un porcentaje del 75% de mexicanos en la mina; el mejoramiento del trato para los mineros, etc.

Durante las horas siguientes siguió un intercambio de telegramas entre William Cornell Greene, el Gobernador Rafael Izábal, el Jefe de la Zona Militar, Luis. E. Torres; el Comandante de la Gendarmería Fiscal, en Nogales, Juan Fenochio y su subalterno en Magdalena, el Corl. Emilio Kosterlitsky, y Ramón Corral, Vicepresidente de la República.  A mí me tocó ver en el Archivo General del Estado un telegrama de Ramón Corral, en respuesta a la solicitud de Greene de que le permitiera subir los sueldos de los mineros, en que Corral negó el permiso bajo el argumento de que eso provocaría un desajuste salarial generalizado.

Durante la tarde de ese 1 de junio, los mineros partían en manifestación de El Ronquillo, pasaron frente a las oficinas de la Compañía, recorrieron el centro comercial del poblado para luego subir al poblado de La Mesa Norte y dirigirse a la maderera, ubicada en el extremo Oriente de Cananea.  Allí, George Metcalf, quien trabajaba en el almacén, los repelió con mangueras de agua a presión y disparos que mataron a un huelguista e hirieron a varios más. En respuesta, los mineros mataron a Metcalf y a su hermano, además de incendiar la maderera. Luego regresaron al centro de Cananea, y en la Ave. Chihuahua y Calle 3 fueron atacados por hombres armados, quienes desde automóviles les dispararon, matando a 6 protestantes, por lo que la violencia se extendió sobre toda la población.

Durante la noche, los extranjeros que no habían huido a Arizona se refugian en la casa de Greene. Vendría luego la petición de refuerzos estadounidenses a proteger los intereses extranjeros en el poblado, y a medianoche de ese día, más de 200 voluntarios, que desobedecieron las órdenes directas de no cruzar a México del Gobernador de Arizona y de algunas autoridades federales mexicanas, después de recibir el permiso del Gobernador Izábal cruzaron en forma individual la frontera al mando de Tom Rynning (cuyo puesto era equivalente en Arizona al de Kosterlitsky), se reagruparon del lado sonorense y se dirigieron a Cananea. Corral le había telegrafiado a Izábal que no permitiera esa fuerza extranjera, pero el telegrama le llegó tarde.

Panorama de Cananea en la época de la huelga
Panorámica de Cananea en la época de la huelga.


A las 10:30 de la mañana del día 2 llegaba a Cananea el tren procedente de Naco con Izábal y la fuerza encabezada por Rynning, y se dispusieron a defender las propiedades extranjeras, mientras que los dirigentes de la huelga, Lázaro Gutiérrez de Lara y Rafael J. Castro fueron encarcelados, y a eso de mediodía, desde el auto de Greene, tanto Izábal como Greene intentaron disuadir a los manifestantes.  Así pasó el tiempo, y por la tarde continuaron los enfrentamientos y más muertes de protestantes, más arrestos de dirigentes obreros, hasta que al anochecer llegaba la Gendarmería Fiscal, encabezada por Kosterlitsky, quien dispersó a los huelguistas, hizo retirar a los guardias estadounidenses e impuso la ley militar y toque de queda para toda la población. A las 10 de la noche partía el tren a Naco que llevaba a los guardias extranjeros. Al día siguiente, el 3,  llega el Jefe de la Zona Militar, Luis E. Torres, al mando de 100 soldados, y se hizo pública, firmada el día 1, la negatoria de Greene a la petición de los obreros.

Un día después, el 4, llegaban 200 soldados más, y al día siguiente fueron aprehendidos el resto de los dirigentes del movimiento, lo que  ocasionó el fin de esa protesta aunque, como ya sabemos, fue ésta una victoria pírrica, ya que este movimiento, junto con otros más, desembocaron en la revolución mexicana.

Sunday, January 6, 2013

En vísperas de la huelga de Cananea


Antes de tocar la cronología de la huelga de Cananea es necesario intentar explicar, de manera racional,  cuáles fueron las causas que llevaron a ese desenlace,  e intentar realizarlo dentro de las restricciones de este espacio.

En México y durante el porfiriato se habían registrado alrededor de 250 huelgas; las principales ocurrieron en 1881, 1884, 1889, 1890, 1891 y 1895; aunque ya durante el siglo XX se incrementaron los movimientos obreros: entre 1905 y 1908 tuvimos 25, de las que las más notables fueron la de Cananea en 1906, la de Río Blanco en 1907 y la de los ferrocarrileros en 1908. Es decir, había un descontento obrero generalizado con las condiciones laborales.

Los huelguistas de entonces luchaban contra el incremento de las horas de trabajo; la disminución salarial a los obreros; las peticiones sin respuesta favorable de aumento salarial; el trabajo dominical y nocturno; el cese de operarios; la oposición a los capataces y/o reglamentos; los privilegios otorgados a empleados extranjeros; el pago en vales o en monedas de níquel; los malos tratos; la oposición a contratar empleados que no pertenecieran a las asociaciones obreras, etcétera.

Ahora bien, entre los factores que propiciaron estos movimientos estuvo el importantísimo del establecimiento de enlaces entre, por un lado la clase obrera , y por el otro algunos movimientos de carácter social surgidos de la clase media. Inicialmente había surgido el Club Liberal Ponciano Arriaga, que desembocó en el Primer Congreso Liberal de 1901, mismo que provocó la radicalización de una facción de sus participantes, quienes fundaron en 1905 el Partido Liberal Mexicano, de tendencias claramente anarquistas y encabezado por los hermanos Ricardo, Enrique y Jesús Flores Magón así como los también hermanos Juan y Manuel Sarabia, Librado Rivera, Antonio I. Villarreal, Rosalío Bustamante. Todos ellos le dieron orden ideológico al despertar obrero.

Pero no creamos que todo se debió meramente a la agitación ideológica obrera.  Las condiciones de vida de los obreros la acompañaban como cotidiano recordatorio de la realidad social que se vivía entonces. Por ejemplo, cabe mencionar la diferencia abismal entre los estándares de vida de mexicanos y extranjeros en el Cananea de entonces. Sobre la Mesa Norte, terreno plano, se extendía el poblado estadounidense, con calles “anchas y bien distribuidas… y las casas de los pobladores americanos atractivamente construidas” con pastos bien conservados, sirvientes chinos y puertas que se abrían a “verandas y jardines con flores de dulces aromas” según lo describiera la esposa de un ingeniero.

Y en contraste con el barrio extranjero sobre la Mesa, en la cañada de abajo, aledaños a la fundición y a las minas, los poblados de Ronquillo o Buenavista estaban formados por un desordenado aglomeramiento de casas de un cuarto, “de carácter primitivo” según las describieran, levantadas con adobes y desechos de la mina. Además, “cuando alguien que vive en las cercanías de la fundición es afectado por una enfermedad es casi seguro que seguirá la muerte … los humos del azufre impiden la curación de los pulmones.”  Y sin embargo eran condiciones similares a las que se vivían en los demás pueblos mineros en Sonora, como El Tigre, Pilares o Nacozari.

Ahora bien,  en cuanto a salubridad en el sector mexicano, podemos entenderla mejor a través del informe de 1902 del entonces Presidente Municipal, Filiberto Vázquez Barroso:  “La mortalidad aumentó de abril a junio por la neumonía que encontró campo adecuado a su desarrollo a causa de las carpas antihigiénicas en que viven amontonados los habitantes de El Ronquillo y se pudo notar que el mayor número de casos graves fue en las cercanías del infecto arroyo que atraviesa dicha Comisaría… El agua, a la cual se ha imputado el origen de las enfermedades del aparato digestivo en esta población se ha cuidado últimamente de mejorar su calidad y actualmente tenemos agua potable de Puertecitos y en la Cananea Vieja, utilizando la de cobre sólo en usos de aseo.”

Y si dirigimos nuestra atención al poder adquisitivo, los sueldos, merece que recordemos que  ese 1906, días antes de la huelga, Cananea contaba con la población más numerosa del Estado, unos 20,000 habitantes, y empleaba a 2,200 extranjeros a los que se les pagaba un sueldo mínimo de 5 pesos oro; y a 5,360 mexicanos que ganaban un sueldo mínimo de 3 pesos plata, y para comprender lo que se podía comprar con ese sueldo podemos acudir a la carta que le envió José María Carrasco, de Cananea, al Gobernador, Rafael Izábal, el 4 de junio de 1906, días después de que explotara la huelga: “3 pesos es un miserable sueldo para comprar leña a 16 pesos y una casa pocilga de una pieza a 15 pesos, doctor a 3 pesos, agua a 5 pesos, un mal calsado a 6 pesos… tenemos que humillarnos los mexicanos porque si lebantamos la voz nos la calla nuestro gobierno…” 

Sunday, December 30, 2012

Cananea entre 1901 y 1905


Según vimos ya en los artículos anteriores de esta serie, el mecanismo de Greene para capitalizar el desarrollo de sus empresas era conseguir préstamos y con ellos pagar el “enganche” para iniciarlas, y después, con los ingresos que se lograran, ir cubriendo los dividendos a los inversionistas a la vez que se iba pagando a los dueños de los terrenos o minas.

Sin embargo, hubo algunas inversiones que no redundaron en beneficios, como el caso de los tractores adquiridos para transportar productos a Cananea desde la frontera, que no funcionaron sobre el terreno de la región, ya que se atascaban en el lodo.

También estaba el ferrocarril de vía angosta a Puertecitos que tampoco trajo grandes beneficios para la compañía a pesar de su costo. Por ejemplo, se operaban alrededor de 20 trenes diarios de mineral entre las minas como Capote y la fundición, que estaban situadas sobre terreno más o menos plano, y así fue cómo  las minas Veta Grande, Capote y Oversight produjeron casi 800 mil toneladas de mineral para 1905.

Y si comparamos con esta producción la de las minas situadas más arriba de la sierra de Cananea, que eran manejadas a través del ferrocarril de Puertecitos, que era de una ruta difícil, tenemos que las cubrían apenas dos trenes diarios y producían generalmente entre 3 y 4 góndolas diarias de mineral.

Ferrocarril de vía angosta, Cananea a Puertecitos

El ferrocarril a Puertecitos, debido a lo quebrado del terreno y altura que se tenía que alcanzar, cubría una distancia que en línea recta era de sólo once kilómetros en 24, con pendientes máximas de más del 5%, y más del 85% de la ruta con curvas de más de 30 grados.

Como resultado, mientras que los gastos de operación del ferrocarril de vía angosta a Puertecitos para 1906, cuando ya se había logrado desarrollarlo totalmente, fueron de poco más de $202 mil dólares por otro lado los ingresos del mismo y para el mismo periodo fueron apenas de $121 mil dólares.

Además estaban los accidentes producidos en ese tramo del ferrocarril a Puertecitos, como el ocurrido a fines de 1902 cuando seis góndolas de mineral se descarrilaron al escapársele al maquinista;  aunque no fue éste el único ya que hubo otros y más graves. Por ejemplo, el accidente ocurrido el 1 de marzo de 1903 que ocasionó la muerte del cambiavías John Madden y del empleado O. E. Foubre. Sin embargo, el mayor accidente ocurrió en la fundición con la muerte de los mineros Gerónimo Fontes y Manuel Encinas, cuando no fue detenido a tiempo el ferrocarril con los desechos de la fundición al final de la vía, y como consecuencia la locomotora que transportaba a cinco góndolas de desecho fundido se precipitaron por la pendiente, sepultando a Fontes y Encinas bajo el material candente. Según lo reportó el Heraldo de Cananea: “es casi cierto, y por razones caritativas deseable, que las dos desafortunadas víctimas hayan muerto instantáneamente.”

Otro problema recurrente al que se tenía que enfrentar Greene era a los intentos de distintos grupos para quitarle el control de la compañía. Esto ocurrió, por ejemplo, cuando un grupo de inversionistas, Thomas Gates, F. H. Ray y  Edwin Hawley, quienes gracias a sus inversiones en Cananea habían logrado ser parte de la mesa directiva de la compañía junto con Greene, contrataron a Anson Burchard como Vicepresidente de la Compañía. Burchard de inmediato se puso a analizar la operación de la mina en Cananea, y entre sus hallazgos estuvo el que Greene pagaba los mejores sueldos en México.

Así fue cómo, empezando 1903, los maquinistas estadounidenses del ferrocarril a Puertecitos, que eran miembros de la Hermandad de Maquinistas y recibían un sobresueldo del 25% por trabajo peligroso en esa ruta, recibieron la noticia de que de inmediato serían cancelados esos sobresueldos y reducidas sus horas de trabajo, de 12 a 10 horas diarias. Como resultado del bloqueo subsecuente, toda la planta tuvo que suspender operaciones, lo que le costó $15,000 dólares diarios a la CCCC. Y para intentar resolver el problema, de inmediato se contrataron más maquinistas, aunque los que llegaron, al saber lo que había sucedido de inmediato renunciaron también. Como resultado, Burchard tuvo que extender el plazo de terminación del pago de sobresueldo hasta febrero.

Estos problemas ocasionados por los intentos de Burchard para hacer más eficiente el funcionamiento de la mina fueron aprovechados por inversionistas como Gates, Ray y Hawley, quienes además de adquirir a Burchard también contrataron a John Farish, de Denver, a que realizara un análisis independiente de la operación de la mina; y de inmediato empezaron a vender grandes cantidades de acciones de la compañía.

Cuando se hizo público, el reporte decía que la mina estaba casi agotada, lo que trajo como consecuencia que el precio de las acciones se vinieran abajo. Poco después estaba planeada la sesión de accionistas de la compañía, por lo que el plan de este grupo era vender primero y cuando los precios de las acciones alcanzaran su mínimo valor, adquirirlas nuevamente y así lograr el control de la compañía. Sin embargo, Greene consiguió el apoyo del Dr. James Douglas, de la compañía Phelps Dodge que operaba la mina de Nacozari, y con el millón de dólares que éste le facilitó logró expulsar a sus cuatro oponentes, recuperando, así, el control de la mina de Cananea.


Sunday, December 23, 2012

Años de bonanza en Cananea


El mineral de Cananea sería desarrollado y en enero de 1901, gracias a la conclusión de un horno, de inmediato se incrementó la producción de cobre. Al mismo tiempo nacía el poblado de Cananea, no siguiendo la tradición histórica mexicana de establecer un Fundo Legal, territorio público que sirviera para que allí se estableciera la población, sino como una propiedad privada perteneciente a Greene.

George Perkins
En 1885, el Senador de California, George C. Perkins, y otros, habían comprado un millón de hectáreas en esa región con la intención de dedicarlas a la ganadería, aunque nunca las trabajaron, y empezando 1901 Greene adquirió esa posesión.

Por entonces había dos poblados allí: Cananea Vieja y El Ronquillo y ambos tenían una población total de unos 3,500 habitantes, aunque gracias al desarrollo que había traído la minería, la primavera de 1902 se alcanzaban 12,000. El problema que tenían era que estaban ubicados sobre terreno quebrado, y además dentro del terreno de la compañía minera.

Para resolver esa situación, Greene ordenó trazar las calles de un nuevo poblado sobre la mesa norte, como se le llama, que es una planicie elevada que se extiende hacia el Este de la fundición, y así alejarlo del quebrado terreno del Ronquillo y Cananea Vieja, y el Congreso de Sonora decretó su fundación el 13 de octubre de 1901.

El poblado inicial de Cananea sobre una imagen actual
Era un poblado “privado” en terrenos de William Cornell Greene, quien donó los lotes necesarios para construir la infraestructura social y que el municipio tuviera para vender.

El resto lo conservó Greene como propiedad privada y allí construyó su mansión en el extremo oeste de la mesa, en la orilla que dominaba la cañada del Ronquillo y Cananea Vieja, este último poblado que fue obligado a ser desmantelado ya que ocupaba terrenos de la compañía.

El banco de Cananea fue inaugurado en enero de 1902, el hospital y el hotel Sonora en septiembre, los bomberos en noviembre y el rastro en diciembre.  Los acompañaría la tienda de la compañía, el hospital y la escuela con 246 alumnos, así como el cementerio, la cárcel y la presidencia municipal.

Sin embargo, el mecanismo diseñado para la asignación de lotes, alejado de la tradición histórica y cultural mexicana, causó fricciones de inmediato, como lo apreciamos en la queja de algunos cananenses en 1902: La compañía “ha puesto cercos en todas direcciones, obstruyendo calles y avenidas … dejando a cientos de miles de almas [cifra exagerada, sin duda] sin medio de comunicación, o de entrar o salir de sus propias casas;”  además, la fuerza pública se encargaba de hacer cumplir esos límites y expulsaba a quien no los obedeciera.

Y por otro lado, la tendencia a la eficiencia y simplificación administrativa estadounidense llevó a que los pequeños comerciantes que, acostumbrados al sistema mexicano de libre comercio, y que se veían ahora bloqueados, interpretaban esos ataques como intentos de la compañía para apoderarse de su actividad económica. Así sucedió, por ejemplo, con el monopolio del rastro de ganado, compañía de Greene que penalizaba el sacrificio ganadero por quien no perteneciera a la compañía. Ese problema hizo surgir, ya desde mayo de 1902, la semilla del descontento, por ejemplo en la queja de unos cananenses: “¿Porqué toleran los mexicanos ser tratados como bestias y ser expulsados de su propia tierra como si fueran extranjeros?”

Y mientras nacía el poblado de Cananea, al mismo tiempo la bonanza del cobre llevaba a los inversionistas a llenarle las bolsas a Greene, dinero que era invertido en la construcción del poblado y en un ferrocarril que comunicara a Cananea con Naco. Pero además, Greene compró el rancho Palominas del lado arizonense de la frontera y se convirtió en dueño binacional ganadero, ya que poseía toda esa planicie que va desde Cananea y cruza la frontera hasta Arizona, y para criar ganado en esa región, organizó la Greene Cattle Company en Arizona, seguida de la Cananea Cattle Company en Sonora. A la compañía sonorense le asignó la marca RO mientras que a la arizonense la OR.



En el mapa adjunto se muestran en forma aproximada las posesiones de Greene

Y para explotar los minerales de oro y plata en Sonora y Chihuahua también creó la Greene Gold-Silver Company, además de que su incursión en Chihuahua lo llevó a adquirir grandes extensiones de bosques chihuahuenses para explotar su madera, y así formó la Sierra Madre Land and Lumber Company. Y como fuente energética para hacer funcionar toda esa actividad económica logró una concesión para construir una presa hidroeléctrica sobre el río Aros. Finalmente, como conclusión de ello, para conectar todas estas posesiones compró el Ferrocarril Rio Grande, Sierra Madre y Pacífico con la idea de construir una red ferroviaria que conectara a Cananea con Guaymas y Nogales en Sonora, así como con todo Chihuahua y Nuevo México.

No todo era miel sobre hojuelas, sin embargo. También surgieron problemas por diferencias en las tradiciones legales de México y los Estados Unidos, como la posesión indivisa de terrenos que contemplaba la ley en México. Eso pasó, por ejemplo, cuando Greene quiso hacerse de los terrenos del Ojo de Agua, aledaño a Cananea, y se topó con que había siete herederos de Arvallo, cada uno con demandas diferentes, y que además eran dueños “indivisos” de esos terrenos, o sea que su posesión por ley no estaba dividida de las demás y no importaba qué tan pequeña fuera ésta, ellos podían hacer uso de toda la superficie de esa posesión.

Sunday, December 16, 2012

Greene y Cananea


George Mitchell
Ya cubrimos en el artículo anterior los últimos años del siglo XIX para Greene y el inicio del desarrollo de  Cananea. Las minas que había adquirido de la viuda del General Ignacio Pesqueira no fueron las únicas, ya que también se asoció con George Mitchell para formar otra compañía minera cananense, la Cobre Grande Copper Company, aunque su desarrollo lo frenó la falta de agua y transporte.

El problema del agua obligaba a que la fundición de Cobre Grande trabajara pocos días mensualmente, mientras que para resolver el problema del transporte, en mayo de 1899 la compañía solicitó en México permiso para construir dos vías férreas: una, de vía estándar, entre Cananea y un punto que interconectara con el ferrocarril ya construido, cerca de Bisbee en Arizona; y la otra para un ferrocarril de vía angosta que comunicara la fundición con las minas de la falda Noreste de la Sierra de Cananea, hasta Puertecitos.

Los costos de operación pronto se elevaron;  Greene no podía pagar ni los salarios de los mineros ni el adeudo de $20,000 a la viuda de Pesqueira, que vencía el 22 de noviembre de 1899, y para resolverlo invitaron a J. H. Costello, un hombre de negocios de Nueva York, a que adquiriera el 75% de las acciones de Cobre Grande por $37,000 dlls.

La mina Cobre Grande, en Cananea
Así, Costello se convirtió en Presidente de Cobre Grande el 22 de julio de 1899 e inmediatamente colocó a Con O´Keefe como Administrador General de la compañía y construyó un acueducto para resolver el problema del agua, iniciando las operaciones para producir y vender cobre.

Al saberlo, Greene partió de inmediato a Nueva York a conseguir más dinero con otros inversionistas del Este de la nación vecina, y ya allí transformó su personalidad: de un minero arizonense llamado William Cornell Greene, se convirtió en el “Coronel” Greene, con bastón, sombrero de copa y lujosos trajes, hospedándose en el famoso hotel Waldorf Astoria.

Además, en las cortes mexicanas argumentó que la compañía Cobre Grande nunca había adquirido algún permiso que evitara la prohibición constitucional mexicana a extranjeros para hacerse de títulos cerca de la frontera; además, cuando regresó de Nueva York, Greene entregó en Nogales, Sonora, el 9 de octubre de ese año los papeles de incorporación de la Cananea Consolidated Copper Company, S. A. que operaría las minas de Cobre Grande. Y en seguida se dirigió a Arizpe, y en el Juzgado de Distrito obtuvo una orden que declaraba inválidas las minas de Costello. De regreso, acompañado de un grupo de rurales armados se dirigió a Cananea, en donde Con O´Keefe inicialmente rehusó hacer entrega de las minas hasta que los rurales lo persuadieron a hacerlo el 13 de octubre. Así, Greene imposibilitaba que Costello pagara el resto del adeudo.

Este, a su vez envió a sus hombre a Arizpe y forzó que el Juzgado se retractara de su orden anterior y enviara a otro grupo de rurales armados, los que al llegar a Cananea encontraron que la gente de Greene se había parapetado en las oficinas de la compañía. Así permaneció toda esa situación hasta que los rurales decidieron abandonar el sitio y no intervenir en los pleitos entre dos grupos de estadounidenses. Y aunque poco después se emitió una orden de arresto contra Greene, para entonces éste había abandonado Sonora, y no fue sino hasta un año después que la Suprema Corte de Justicia declaró inválida la acusación en su contra. Mientras todo ésto sucedía, Greene, que había logrado dinero en Nueva York, continuó adquiriendo más minas en Cananea, y para cuando logró el control nuevamente de Cobre Grande ya era dueño de una franja de terreno de cerca de dos kilómetros de ancho y 5 de largo.

Uno de los tractores adquiridos
Ahora, el problema a atacar era el desarrollo de Cananea. Se colocaron en la prensa mexicana y estadounidense anuncios de empleos para  mineros con los sueldos más altos en México, aunque los que respondieron no fueron suficientes. Además, para atacar el problema del transporte, Mitchell compró seis tractores de vapor impulsados por petróleo, con capacidad de unas 20 toneladas de carga para acarrear abastecimientos entre el ferrocarril y Cananea, aunque no fueron adecuados para el terreno de la región.

Greene y su hija Eva en 1899
De esta manera, las tareas de desarrollo en Cananea quedaron divididas entre Greene, que se encargaba de conseguir el dinero necesario; George Mitchell que se ocupó con el desarrollo del pueblo, concentradora y fundición; Jim Kirk con el de las minas, y E. A. MacFarland con el de las vías férreas.

A finales del otoño de 1901, el ferrocarril de vía angosta llevaba mineral a la fundición desde las minas más cercanas, como Capote, mientras que para llegar a Puertecitos, una distancia de 10 Km en línea recta, se requirieron 24 Kilómetros de vía, con pendientes de más de 5% y el 85% de la ruta con curvas de más de 30°, obra que sería concluida hasta 1903. Además, el 9 de enero de 1902 era terminado el ferrocarril entre Cananea y Naco. Para entonces, Greene valuaba su fortuna en más de 14 millones de dólares.

Sunday, December 9, 2012

El inicio de Cananea, bajo Greene


Ignacio Pesqueira
El fallecimiento de Don Ignacio Pesqueira García en 1886 coincidió con un cambio general de las condiciones socioeconómicas, no únicamente de Sonora sino de alcance mundial.

En lo regional, en 1880 había sido concluido el Ferrocarril que atravesaba de Este a Oeste al entonces territorio de Arizona en su porción Sur, pasando por Benson, tan sólo a 50 kilómetros de la frontera (como se aprecia en el mapa adjunto) y para controlar el contrabando, ese mismo año el gobierno de México estableció cuatro aduanas en la frontera de Sonora con Arizona, en San Pedro Palominas, en el entonces rancho Los Nogales, en Sásabe y en Quitovaquita (actual Sonoita).

En particular, la aduana de San Pedro cubría el comercio entre Tombstone, en Arizona, y Bacoachi, Arizpe, Delicias y demás poblados del Río Sonora, así como con los del río Bavispe como Fronteras, obviamente pasando por las casi deshabitadas minas de Cananea. También, esa década desaparecieron los constantes ataques Apaches, el último de ellos ocasionado por el apache Gerónimo en 1886, quien mató ese año a un bisabuelo del autor de este artículo al sur del actual Agua Prieta.



View Aduanas fronterizas de Sonora in a larger map

Además, la apertura comercial llevó a que la frontera tendiese a desaparecer. John Hohstadt, de Tombstone, había adquirido unas 200 mil hectáreas en terrenos ganaderos por Cananea y organizado la California Land and Cattle Company, igualmente surgieron actos de bandidaje internacional, como los de los Clanton o los hermanos McLaury que robaban ganado en cualquier lado de la frontera para venderlo del otro, y ocasionaban asesinatos como el de ocho mexicanos, en julio de 1881, en el Cañón de los Esqueletos (en la frontera entre Sonora - Chihuahua - Arizona y Nuevo México), acto que seguiría con la emboscada y muerte de otro grupo mexicano que viajaba de Fronteras a Tombstone, lo que llevó a que se organizara en Bavispe un grupo para hacerse justicia. Así, dos semanas más tarde los bandidos fueron muertos en el mismo cañón.

Acompañando a esta violencia regional, también se avecinaban cambios profundos en la infraestructura económica mundial. El más importante fue la decisión de Thomas Alva Edison, en 1882, de utilizar al cobre como el conductor de la electricidad, decisión que desembocó en el mejoramiento de los procesos de refinación del metal, de químicos a electrolíticos, para quitarle las impurezas al cobre e incrementar su conductividad, y así creció el interés mundial por las minas de cobre, así como en Sonora por los terreros desecho de las antiguas obras mineras que contenían mucho cobre, haciéndolos también propensos a ser explotados. El problema fue que estas nuevas empresas no llegaron con buena actitud para con los mexicanos.

En Cananea, en 1881 la compañía minera Unión Mexicana, cerca de Puertecitos, había sido vendida a una compañía de Cleveland que construyó una pequeña refinería en el arroyo Cuitaca, la que cambiaría después a Puertecitos. El problema fue que su administrador, de apellido Bennett, fue asesinado por los mineros por el maltrato que les daba, y poco después otro estadounidense, el Coronel R. F. Morton, quien administraba la mina Que Esperanzas sufrió la misma suerte, mientras que otra aventura minera más, la Copper King Company igualmente terminó con una batalla a balazos contra las autoridades mexicanas.

William Cornell Greene
Bajo estas circunstancias, William Cornell Greene había llegado a Tombstone, Arizona, buscando hacer fortuna alrededor de 1880 y trabajado allí bajo las órdenes de James Kirk, con quien se asoció para explotar otras minas en Sonora, cerca de Arizpe, como la Oso Negro.

En sus viajes a Sonora, Greene indudablemente se dio cuenta del potencial que tenía Cananea, no como mina sino para reprocesar sus terreros, llenos de cobre, metal que había sido desechado anteriormente y que  el desarrollo de la electricidad volvía valioso.

Con ese fin, el 3 de diciembre de 1896 Greene logró un contrato con Elena, viuda del General Pesqueira, y adquirió en $1 además de $20,000 dlls pagaderos en 1899, las minas de Chivatera, Ronquillo, Cobre Grande y San Ignacio, asimismo se asoció con Henry Caraway, quien se había casado con la viuda de Pesqueira, y debido a que en julio anterior otro grupo de inversionistas, Tadeo Iruretagoyena (dueño de un molino de harina en Hermosillo) y Jacobo Stormann (comerciante de Magdalena)  habían comprado a los Pesqueira cinco minas más, ese mismo día de diciembre Greene  se asociaba con todos ellos y registraron en Tucsón, Arizona, la Compañía de Cobre de Cananea (Cananea Copper Company), emitiendo 200 certificados valuados en $20,000 para capitalizarla.

OK Corral, en Tombstone, ca. 1880
Pero no todo era color de rosa. Poco después se desarrollaría un juicio en Tombstone contra Greene por el asesinato en el famoso OK Corral del llamado Juez Jim Burnett; un personaje acostumbrado a dictar la ley (del oeste), y a quien Greene acusaba de ser el culpable de dinamitar un represo en su rancho y con esa acción ocasionar que se ahogara su hijita de 9 años de edad.

Finalmente, el 20 de diciembre de 1897 el jurado declaraba no culpable a Greene, que se aproximaba a los 45 años de edad, aunque esta pena siguió con la muerte de su esposa, en diciembre de 1899, víctima de cáncer.

Sunday, July 15, 2012

Las minas de Cerro Blanco, cerca de Imuris, Sonora


El artículo anterior, acerca del desarrollo de Cananea y Nacozari durante el Porfiriato, despertó el interés de algunos lectores acerca de otras minas y ferrocarriles sonorenses de los que no se sabe tanto. Así fue cómo decidí dedicar algunas de mis colaboraciones siguientes al desarrollo de la minería en Sonora. Sin embargo, antes debo explicar que los primeros ferrocarriles asociados con la minería fueron líneas de vía angosta (o sea que tenían una separación entre sus rieles menor al estándar de 1,435 milímetros). Entre sus ventajas estaba el poder construir curvas más cerradas y que los puentes y demás infraestructura eran también de menor peso, ya que el equipo era más pequeño. Además, también es necesario explicar que la minería del cobre no era entonces aún tan importante mundialmente, ya que los hilos conductores de electricidad no existían, y por lo tanto las principales minas eran de oro y plata.

En Sonora, la primera y única concesión estatal que haya habido para construir un ferrocarril fue precisamente de vía angosta, de 24 pulgadas.  Comunicaba al Ferrocarril de Sonora con Cerro Blanco al Noreste de Imuris, y de ella todavía quedan vestigios. Unos 5 kilómetros al Norte de Imuris, siguiendo la carretera rumbo a Nogales, en una milpa de por allí quedan algunas tumbas que formaron parte del panteón de la antigua estación Farrell, unión del Ferrocarril Cerro Blanco con el de Sonora. Además, cuando el viajero recorre la carretera que parte de Imuris hacia Cananea, irá viendo durante su ascenso a la sierra la antigua cama de este ferrocarril que corre paralela por la loma de la izquierda, y al llegar al puerto comprenderá que la carretera moderna sigue precisamente la ruta de ese tren angosto, y tal vez distinga en un cerro de por allí los cimientos de San Imuris. Son lugares y nombres olvidados por el tiempo, aunque alguna vez fueron lugar común entre los habitantes de la región.

La historia de los esfuerzos por desarrollar Cerro Blanco se pierde en la bruma de los tiempos; lo único que se sabe con certeza es que a finales de la década de 1880 un minero estadounidense, George Reed, adquirió un grupo de denuncios en esa región, y para desarrollarlos se asoció con James Farrell. Pasó el tiempo y tras varios años, Farrell logró interesar a un grupo de inversionistas ingleses, y el 8 de diciembre de 1889 se integró la compañía  “Imuris Mining Limited,” con las minas San José, Ophir, Sheba y San Imuris, y para capitalizarla se emitieron 175 mil acciones, de las que Farrell conservó 58 mil.

El siguiente paso fue conseguir el permiso para construir un ferrocarril que enlazara al mineral con la vía del Ferrocarril de Sonora, y el 13 de diciembre de 1889 el Gobierno de Sonora lo otorgó. Luego, se contrató a personal para desarrollar la propiedad. Así fue cómo no de los que llegaron fue William Vincent (Guillermo Vicente) O´Daly, quien se enlazaría con una antigua familia de la región, Corella, mientras que otro fue Andrew B. Ferris, quien trazó la vía férrea, de aproximadamente 25 kilómetos de longitud y 600 metros de ascenso hasta llegar a la mina: incluía los túneles horadados en la roca que todavía puede ver el viajero que se detenga a un lado del camino, además de los puentes para salvar las cañadas, estructuras que hace mucho desaparecieron. También adquirió dos locomotoras construidas en 1890, marca Porter con los números 1176 y 1177.

Pronto, la construcción empleaba a más de 450 trabajadores, y para administrarla fue contratado el Coronel inglés F. H. Seymour. Este fue el parte aguas que cambió la suerte de la empresa. En agosto de 1890, dos trabajadores eran asesinados en el campamento y un año después otro más moría en la mina, y cuando su esposa fue informada se volvió loca y murió poco después. En 1891 otros cuatro obreros morían en un accidente más, y el descarrilamiento de un tren por ir a alta velocidad ocasionó heridas a otros tantos, lo que llevó al Gobernador del Estado, Ramón Corral, a ordenarle a Seymour que cambiara al maquinista o la obra sería cerrada. Finalmente, y para culminar la racha de mala suerte, poco antes de la inauguración de la mina, George Reed se enfrentaba con James Farrell en Nogales, Arizona; le pidió la parte que le correspondía del negocio, y cuando Farrell se negó, Reed lo mató de seis tiros para huir luego a México, donde fue capturado y entregado a las autoridades estadounidenses.

Finalmente, en junio de 1891 tanto el ferrocarril como la mina fueron inaugurados, aunque apenas un mes después empezaron a correr rumores de que no tenía el metal esperado, y menos de un año más tarde la mina se declaraba en bancarrota. Y aunque se reorganizó en 1892 como la “New Imuris Mines, Limited” aparentemente con capital japonés, para 1894 nuevamente se declaraba en quiebra y cerró definitivamente, ya que en 1896 la vía y maquinaria fueron removidos por Seymour y llevados a su nueva empresa, el ferrocarril que enlazaría Estación Torres con las minas La Colorada y Minas Prietas, tema que cubriré en otro artículo posterior.

Sunday, July 8, 2012

La minería en el Norte de Sonora


El desarrollo económico del Estado durante el Porfirismo, promovido por las inversiones extranjeras en el ferrocarril, no llevó únicamente al establecimiento de la aduana de Los Nogales, seguido por la inauguración del Ferrocarril de Sonora en el mismo lugar, mismo que comunicaba a Guaymas con Estados Unidos, y finalmente al surgimiento de esta población fronteriza, sino que también otros renglones económicos fueron desarrollados, y entre todos ellos, tal vez el más importante, fue el de la minería.

William Cornell Greene
El primer gran despegue económico y tecnológico minero de Sonora ocurrió precisamente en esta región del Norte del Estado cuando un estadounidense, William Cornell Greene (al igual que a como a mucha gente de su época le gustaba ser llamado Coronel, aunque no lo fue), y quien había vivido durante los 1880s en el mineral de Tombstone, Arizona, decidió aprovechar los jales y demás desechos de las obras mineras que habían quedado de explotaciones previas en un lugar situado en el Norte de Sonora.

Dirigido a ese fin, en 1898 compró un grupo de denuncios mineros en un lugar despoblado entonces, llamado Cananea, mineral que había sido descubierto en 1760 y cuya historia pasó por aitibajos, y no fue sino hasta poco antes de 1860 cuando el Gral. Ignacio Pesqueira, gobernador de Sonora, los empezó a trabajar, cuando  estos minerales tuvieron un desarrollo más duradero, mismo que continuó hasta el fallecimiento del General en 1886, cuando pasaron a ser propiedad de su viuda, Elena Pesqueira.

Cananea, iniciando el siglo XX
Ella le vendió su propiedad a Greene, quien en asociación con personajes que serían prominentes en los negocios durante aquellos años, gente como Tadeo Iruretagoyena, Jacobo Storman de Magdalena, William Cranz de Nogales y otros, en   1896 formó la Cananea Copper Company, y se dedicó a adquirir diferentes posesiones mineras de esa región, y con todas ellas formó la Cananea Consolidated Copper Company. Para explotarlas, a finales de diciembre de 1899 celebró un contrato con el Gobierno de Sonora para establecer una planta de beneficio en ese lugar, y con la ayunda de otra de las grandes compañías mineras estadounidenses, la Phelps Dodge, dueña a su vez de las minas de Nacozari, cambió la orientación de esa explotación, que había sido únicamente para reaprovechar los desechos de obras antiguas, y ahora se dedicó a abrir minas nuevas, y con ese fin construyó a partir de 1903 varias fundidoras y una planta concentradora en Cananea, hasta convertirla en una de las principales minas de México.

Todo ésto llevó, a su vez, al nacimiento de una población en aquel lugar que para fines de esa primera década del siglo XX se había convertido en uno de los complejos cupríferos mayores del mundo, y el poblado que surgió adjunto, para 1906 alcanzaba los 20,000 habitantes, lo que la hacía la ciudad más poblada del Estado de Sonora.

Empleados armados cuidando la tienda de la compañía en 1906
Por otro lado, para poder exportar a Arizona el cobre de Cananea, en septiembre de 1900 Greene había obtenido la concesión para la construcción de un ferrocarril entre Cananea y Naco (61.5 Km), que se inauguró en 1902, además del otro ferrocarril que construyera entre Nogales y Cananea y fuera inaugurado en 1908, cuando Greene ya no controlaba esa compañia.

Esto se debió a que 1907 había perdido el control de la compañía minera, no en poco grado ocasionado por la huelga de Cananea de 1906, con lo que ésta pasó a manos de Thomas F. Cole, detrás de quien se encontraba John D. Ryan, quien el año anterior había sido nombrado como Presidente de la Anaconda Copper Co., ambos también asociados con el complejo financiero de la Amalgamated Copper Co.

James Douglas
Y si cambiamos nuestra mirada más hacia el Este, tenemos que el origen de la otra gran mina del Norte de Sonora, Nacozari, se remontaba a la década de 1660, y que su desarrollo se había dado, al igual que el de Cananea, con altibajos. No fue sino hasta durante el  porfirismo en que empezó su ascenso, cuando James Douglas, un ingeniero minero canadiense que había desarrollado las minas de cobre de Arizona, fue nombrado en 1895 como Presidente de la compañía Copper Queen Consolidated Mining Company, dependiente a su vez de la Phelps Dodge, y quien después, entre 1908 y 1916, fungiría como Presidente de la misma Phelps Dodge.


La compañía Phelps Dodge había ido creciendo durante aquellos años, adquiriendo empresas mineras en Sonora. Así, en 1895 compró la Moctezuma Copper Company, que era a su vez dueña de Pilares de Nacozari, mina que había sido establecida alrededor de 1867 por U. B. Treaner como la Moctezuma Concentrating Company, aunque poco después había pasado su control a los intereses de la familia Guggenheim, quienes a su vez la vendieron a la compañía Phelps Dodge, y así fue cómo esta compañía quedó bajo el control de la Phelps Dodge.

Además, como ya vimos, la Phelps Dodge había adquirido  en 1903 acciones de la compañía Cananea de Greene, y para explotar mejor la producción de Nacozari, la compañía Phelps Dodge, al igual que como sucedió en Cananea, se enfrentó a la necesidad de construir una salida de sus minerales rumbo a Arizona, por lo que en 1904 construyó el ferrocarril con 123.7 Km de extensión que enlazaba a Agua Prieta con Nacozari.

Uno de los hijos de Douglas, Walter, administraría Nacozari durante la revolución y sucedería a su padre en 1916 como Presidente de la Phelps Dodge, mientras que el hijo mayor, James S. Douglas, fundaría el pueblo de Douglas, Arizona, vecino de Agua Prieta, y organizaría bancos en Bisbee y Douglas, así como también participaría como administrador minero, tanto en Nacozari como en Cananea durante la revolución. Es decir, aquí se presentó el entremezclado de factores mundiales de aquel momento con otros regionales.

Casas mexicanas y estadounidenses en Nacozari
Y es que aunque no ocurrió en Nacozari una huelga de los mineros como sucedió en Cananea, de cualquier manera las condiciones bajo las que vivían los obreros en ambas eran similares (había una enorme disparidad entre las de los mexicanos y los estadounidenses), la que fue causa de movimientos sociales de protesta de los mineros, apoyados por los sindicatos estadounidenses. 


Como muestra de esta disparidad, en los planos de la derecha aparecen las habitaciones que construía entonces  la compañía en Nacozari: en la parte alta de la cañada de Pilares para los mineros estadounidenses y en el fondo de la cañada para los mexicanos.

Aunque probablemente la mejor manera de entender esta disparidad de condiciones de vida que tenían entonces los mexicanos y estadounidenses  la logremos acudiendo a la descripción que nos heredó el Ingeniero estadounidense, Ralph Ingersoll. Así, él nos describe en el barrio estadounidense de Pilares de Nacozari las casas estadounidenses, cada una con un jardín "en donde el pasto casi verde y los árboles de durazno e higueras estaban nítidamente cercadas contra los burros andariegos... [y cada casa] con una muchacha mexicana que ayudaba, y tenían todas las comodidades modernas incluídas, mismas que hacían realidad el sueño de un vendedor de bienes raíces -luces eléctricas, agua fría y caliente y el descenso de dos minutos al trabajo" 

Además un día, queriendo conocer cómo se vivía entre los mexicanos, bajó al "pueblo mexicano" y encontró a uno de los obreros mexicanos mejor pagados, "en una casa de adobe techada con lo que evidentemente eran antiguas puertas de la mina... y su chimenea consistía de una media docena de latas de café pegadas una tras otra...  con un solo cuarto en donde vivían niños, perros y puercos, y así fue que se preguntó: "Si los ricos como Angel viven así, ¿En dónde viven aquellos que sólo ganan un peso con cincuenta centavos diarios?" ("In and Under Mexico," New York: Century, 1924)

Por eso es que para concluir este artículo cabría que nos preguntásemos si la culpa de esta disparidad la tuvieron los inversionistas que ofrecían empleos a tantos mexicanos desempleados, o los gobiernos mexicanos que habían olvidado que precisamente su razón de ser era esa: preocuparse por ofrecerle la mejor calidad de vida posible a aquellos mineros.