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Sunday, April 7, 2013

La minería y la industria manufacturera en Sonora


Este artículo es la conclusión del tema de la historia de algunas minas del norte de Sonora sobre las que me he extendido en artículos recientes, y a la vez el primero del siguiente: historia de la industria fronteriza, por ello se convierte en una recapitulación y un anticipo a la vez.

Potencial minero de Sonora
Intentar cubrir en una publicación como ésta la historia minera de un Estado que tiene manifestaciones tan ricas como las del nuestro, al grado de que es el principal Estado minero de México, sería extremadamente ambicioso de mi parte y a la vez absolutamente irreal.

Son muchísimas las minas y el potencial minero de Sonora. Así, siguiendo una hilera de franjas cuyo tamaño distinto nos indica lo poco que se ha explotado este potencial en Sonora, y se extienden con dirección general Noroeste al Sureste de Sonora, y partiendo desde la esquina Noreste del Estado yendo hacia el Sur, nos encontramos primero con las minas de cal cercanas a Agua Prieta (franja blanca en la esquina superior derecha de la imagen); a éstas les siguen las de cobre que hay en la franja que va de Cananea hasta Nacozari, ya desarrolladas, aunque la franja de yacimientos potenciales se extiende por todo el Estado (franja anaranjada); después vienen los placeres y minas de oro principalmente sobre la región de Altar y el Desierto pero que pasan sobre el Río San Miguel y terminan, desarrollados, ya sobre el de Sonora, aunque al igual que con el cobre, el potencial de yacimientos auríferos se extiende por toda la geografía sonorense (franja amarilla). Después siguen las minas de fierro que hay entre Carbó y Bacanora (pequeña franja roja); luego está la franja que rodea principalmente a Hermosillo y que produce desde cemento, pasando más hacia el Este por carbón hasta barita, aunque también aquí hay importantes extractoras de oro (pequeña franja azul). Y finalmente, ya en el extremo Sur de Sonora encontraremos otras de plata, sal y yeso (pequeña franja blanca en el extremo inferior de la imagen) si no se me escapa alguna otra.

Pero cambiemos al siguiente tema, a la historia de la industria manufacturera en nuestra región fronteriza. Pues bien, para empezar es necesario aclarar que la industria manufacturera aquí no comienza con el programa de las maquiladoras como se supone. Los orígenes de la industria, entendida como la manufactura social en nuestra región, se esconden en la bruma de los tiempos. Así, para el arqueólogo que investiga nuestros sitios prehispanos es lugar común encontrar  o bien conchas marinas extraídas del Golfo de California que fueron trabajadas como joyería ya fuese por la cultura Hohokam del Sur de Arizona, por la Trincheras de Sonora o bien por la Paquimé de Chihuahua; o también puede hallar restos de cerámica polícroma cuyos estilos se encuentran en el actual Estado de Chihuahua. O bien, también diseminada entre los restos de la antigua presencia humana de todo el norte de Sonora y Sur de Arizona se encuentra una lítica de pedernal color rojo obscuro, originada en el puerto que une a Magdalena con Cucurpe. El ojo entrenado del investigador descubre aquí y allá los restos de hornos en los que el hombre primitivo calentaba este pedernal para quebrarlo con calor y hacerlo manejable, para poder fabricar con él puntas de proyectil y otras herramientas que pueden encontrarse también sobre toda nuestra región.

Esqueleto de  un pequeño guacamayo hallado en Nogales
Pero si el lector escéptico aún conserva su incredulidad, para borrarla debe saber que en una de las pocas investigaciones de naturaleza arqueológica que se han realizado dentro de la mancha urbana del Nogales actual, en una que se realizó hace poco en la lomita donde se encuentra el edificio recién construido por el Condado de Santa Cruz, en Nogales, Arizona, fue hallado el esqueleto de un guacamayo joven, de unas ocho semanas de nacido; es una ave que no se encuentra naturalmente en todo Sonora sino que inicia en los terrenos más cálidos del actual Estado de Sinaloa. ¿Quién lo trajo a la actual frontera de Nogales? ¿Formó parte de redes de intercambio como las que existieron en el antiguo Paquimé, actual Casas Grandes, Chihuahua, en donde los arqueólogos encontraron hileras de criaderos de estas aves cuya pluma verde metálica era aprovechada en el preciado arte plumario? ¿Por qué, acompañando a estos criaderos de guacamayas también fueron halladas millones de conchas marinas procedentes del Golfo de California?

Pero el espacio se me termina y debo saltar al inicio de la presencia europea en nuestra región, y así recordar que no es casualidad que el principal logro del preclaro misionero de la Pimería Alta, Eusebio Francisco Kino, fue precisamente darle continuidad a esta concepción fronteriza, frontera entre la forma nativa y la europea de vivir; entre las fórmulas de explotación racional del medio como la ganadería, la agricultura o demás, aunque también más profunda e ideológicamente, reemplazó la costumbre nativa de dividir el tiempo únicamente en cíclicos meses lunares y otros anuales, por otra con ciclos más cortos, por la semana que cuenta los días laborables y los de descanso o de oración.

A donde quiero llegar es que esta región fronteriza fue y continúa siendo una zona donde a través de la industria, la manufactura pues, el habitante desde siempre ha aprendido fórmulas de acción colectiva que lo incorporan dentro de áreas mayores de ideología y de convivir.

Sunday, March 24, 2013

La venta de la mina de Cananea


En el anterior artículo de esta serie vimos cómo en agosto de 1989 se declaró la quiebra de la mina en Cananea, y el procedimiento que se siguió el día 20 de ese mes para imponer esa medida sobre los cananenses, todo bajo la advertencia presidencial de “no dar marcha atrás.” Eso respondía a un proceso de privatización y “modernización administrativa” de empresas que, desde 1982, había producido el despido de más de 50 mil empleados de la industria minera de México, además de otras similares, como en la Compañía Real del Monte y Pachuca, la Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril, la Fundidora de Monterrey o Altos Hornos de México, aunado todo al cierre de unas 71 empresas mineras en el país. Era una crisis general en la industria pesada del país que, en Sonora, ya había llevado a varios intentos, fallidos, de vender la mina de Cananea, tema sobre el que me extiendo más adelante.

Sin embargo, ocurrió entonces que la presión social por el camino que se había seguido para declarar la quiebra en Cananea no se dejó de sentir, y tuvo consecuencias en las respuestas de todos los actores en ese drama. En primer lugar, el gobierno federal tuvo que atemperar sus intenciones intentando comprar tiempo a través del enredo de la situación, mientras que el sindicato de la compañía minera también fue afectado por lo sucedido. Por ejemplo, en las siguientes elecciones sindicales sólo votó el 40% del personal sindicalizado (unos 850 mineros), y el resultado fue que la diferencia entre el grupo ganador, que encabezaba Armando Martínez y el perdedor, de Oscar Sáinz Cota, fue de sólo 63 votos. No se sabe si tuvo influencia en estas elecciones el levantamiento de actas de investigación por parte de Consejo Nacional de Vigilancia del Sindicato contra Sáinz Cota, acusándolo de malversación de 6 millones de pesos, acusación que posteriormente sería desistida por falta de pruebas.

Ahora bien, cuando tocamos los temas de a quién se le vendió la mina y a qué precio, en primer lugar resulta que había una oposición generalizada, dentro del sindicato mismo así como de otros posibles compradores como la compañía Ingenieros Civiles Asociados (ICA),  de que el mismo grupo que era ya dueño de Nacozari fuera el que se hiciera de la mina de Cananea. La principal razón detrás de ello era evitar el monopolio en el manejo del cobre, que entonces se manejaba como metal estratégico para el desarrollo de México.

Sin embargo, la petición que trataba del grupo comprador fue desechada días antes de la venta, ya que “daría lugar a procedimientos que por ley, requerirían de un largo plazo para su conclusión… prolongando la incertidumbre de todo el personal de CMC y de la comunidad cananense” por lo que se le otorgó la mina al grupo Industrial Minera Mexico, que encabezaba Jorge Larrea, grupo que era dueño de Nacozari, y así fue cómo se constituyó ese monopolio.

Además, en cuanto al precio de venta de la mina de Cananea, el valor en el que el gobierno federal aceptó la venta fue de 475 millones de dólares, cantidad que era la mitad de lo que había ofrecido el grupo PROTEXA en 1988, o la mitad de lo que había invertido NAFINSA en la modernización de sus instalaciones. Eso sin considerar que NAFINSA mismo a principios de 1989 había cotizado la mina en 2,000 millones de dólares.

Por otro lado, las operaciones realizadas posteriormente dieron mucho que decir. Por ejemplo, la liquidación de todo el personal de confianza y su recontratación posterior bajo condiciones diferentes a las que habían gozado, a pesar de que el acuerdo de octubre de 1989 permitía únicamente “liquidar al 30% del personal de la planta no sindicalizado.” 

Ahora bien, encaminada a dar una apariencia de diversificación económica, y acompañando a la venta de la mina, el gobierno federal invirtió en varias acciones encaminadas hacia la diversificación económica del poblado de Cananea, tales como la ampliación de la Zona Libre para que incluyera a Cananea, o el establecimiento de un parque industrial en la ciudad. Sin embargo, después de años de haberse establecido estas medidas de aliento económico para Cananea, aún hoy no se les ve un resultado positivo. La Zona Libre ha influenciado en menor grado la vida del mineral, mientras que el parque industrial languidece a un lado de la carretera que une al mineral con Imuris.

Debido a todo ello, Jorge Luis Ibarra Mendívil, actual Secretario de Educación y Cultura de  Sonora, sostenía proféticamente en su análisis de finales de los 90, “Cananea: Resistencias Regionales a la Política de Modernización” artículo que ya cité en mi artículo anterior, que

“el caso Cananea no está aún cerrado. En efecto, los impactos de la reconversión industrial apenas están por verse. La necesaria modernización (o clausura) del departamento de fundición… es un proceso que afectará sin duda a un considerable número de obreros. Lo mismo sucederá con la anunciada ampliación de las actividades en las plantas ESDE que emplean poca mano de obra y que son denominadas la tecnología del futuro.”

Sunday, March 17, 2013

Cananea, hasta la quiebra de 1989


Este artículo se basa, en gran parte, en el capítulo del actual Secretario de Educación y Cultura de Sonora, Jorge Luis Ibarra Mendívil, “Cananea: Resistencias Regionales a la Política de Modernización” que aparece en el libro Negociación y Conflicto Laboral en México. De cualquier manera, las conclusiones son mías.

Ya vimos cómo desde la década de 1960 crecía la involucración de instancias superiores en el control del mineral de Cananea, que para 1988 se había convertido en la primera productora nacional de cobre, 123 mil toneladas frente a las 121 mil que producía su más cercana rival, Nacozari-La Caridad, empresa privada de Mexicana del Cobre. Los contendientes para controlarla eran el Estado Mexicano y la iniciativa privada, nacional y extranjera.

El proceso por el que pasó Cananea entonces se puede comprender reconstruyendo los pasos de lo sucedido. En 1971, Anaconda, dueña estadounidense de Cananea, vendía un interés controlador en la mina al banco de desarrollo del Gobierno de México,  Nacional Financiera, y desde entonces NAFINSA invirtió en Cananea más de mil millones de dólares, inversión que aceleró su capacidad de producción. Si bien entre 1973 y 1979 había producido apenas 46,610 toneladas anuales, para 1988, como vimos al inicio de este artículo esta producción se triplicó. Además, como resultado del incremento en su capacidad productora, dejó de tener pérdidas desde 1987 y un año después alcanzó ganancias por 170 mil millones de pesos. Para entonces producía casi el 50% del cobre del país, además de aportar alrededor de la tercera parte del PIB de la minería en Sonora, o entre el  7 y 9% del total del PIB del Estado.

Recuerdo un viaje de estudios que tuvimos los entonces estudiantes de Ingeniería al mineral, y a un ingeniero que nos describía, orgulloso, los logros alcanzados hasta entonces. La productividad per cápita se había incrementado durante los ocho años desde la mexicanización de la compañía a pesar del mayor número de empleados. Si en 1979 había 1,700 mineros, para 1988 éstos eran el doble, aunque  con una capacidad per cápita de producción de 33 toneladas por minero, frente a la que había tenido en 1979 de 25 toneladas.

Pero aún no visibles para el común de la gente como nosotros, estudiantes, las nubes de una tormenta se avecinaban sobre el mineral.  En primer lugar, el financiamiento necesario para la triplicación de la producción de cobre estaba basado en adeudos, de los que los de pago inmediato representaban alrededor del 30% del total, además de que el 70% de éste era con NAFINSA misma. En otras palabras, la deuda no era un problema de solución urgente.

Por otro lado, la situación económica de la mina había mejorado considerablemente durante los últimos años antes de ese 1989: sus activos habían crecido en alrededor del 30%, a la par que los pasivos habían caído en 49%, con el resultado de que los activos eran casi el doble de los pasivos: 3.3 billones de pesos contra 1.7 billones.  A ello se le debe agregar que el capital contable había crecido en un 1,000%, mientras que las ventas habían crecido en 300%.

Sin embargo, el proceso de privatización empresarial respondía a la receta “desarrollista” del momento, y el gobierno había pasado ya por varios intentos fallidos de vender la mina a la iniciativa privada detrás de quien había intereses económicos extranjeros, situación que no les preocupó a los mineros, ya que “con cualquier dueño, sus conquistas continuarían estando protegidas por el contrato colectivo.” Así, en mayo de 1989, el sindicato solicitaba la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo y lanzaba un emplazamiento a huelga que vencía el 28 de agosto.

Esa petición definió y aceleró la respuesta del gobierno: era necesario partir de cero, con nuevos dueños y sin contrato colectivo. El 20 de agosto de 1989, la compañía declaró el cierre de operaciones “por motivos estrictamente financieros” y un día después en un comunicado público agregaba  que “el estado de insuficiencia financiera para enfrentar sus cuantiosos compromisos de pago ya vencidos, así como las críticas condiciones de la empresa y la imposibilidad de acceder a las peticiones laborales para la firma del Contrato Colectivo 1989-1991, la empresa se ve obligada a solicitar su declaración de quiebra ante un Juzgado de lo Concursal en el Distrito Federal.”

Ese domingo, las instalaciones de la mina, todo el pueblo de Cananea, fueron tomados por una fuerza armada de 4,000 efectivos del ejército mexicano; sin medir las consecuencias, el Estado se aprovechaba de las instituciones diseñadas para proteger a la nación. Mientras, los principales diarios de Sonora y Arizona, EL IMPARCIAL, y  el ARIZONA DAILY STAR apoyaban a los mineros, y empezaron a llegar personajes  a Cananea: el Gobernador de Sonora Rodolfo Félix Valdés, el Obispo de Hermosillo Carlos Quintero Arce, así como, entre otros, Cuauhtémoc Cárdenas (del recién fundado PRD) y Luis Donaldo Colosio Murrieta (del PRI), todos a mostrarle su apoyo a los mineros desalojados.  Un día después de la llegada de Colosio el ejército dejaba las instalaciones de Cananea, aunque bajo la advertencia presidencial de: “no dar marcha atrás.”

Sunday, March 10, 2013

Cananea de los 20 a los 1960´s


Ya veíamos en el artículo anterior cómo la revolución mexicana definió un cambio estructural del manejo de los recursos del país hacia recetas de corporaciones cada vez mayores, más poderosas, todo como anticipo de lo que se avecinaba. Este proceso llevó a que las grandes compañías mineras, sonorenses las más, aprovecharan esa situación regulatoria imperante en el México de entonces para crecer, mientras que las pequeñas, tanto mexicanas como estadounidenses, se enfrentaron a una cambiante situación que impedía el progreso de sus empresas, ya que, recordaría un minero de Nacozari, las grandes compañías mineras de Sonora: “pueden contarse con los dedos de una mano… [mientras que un minero en pequeño] puede levantarse alguna mañana y encontrar que debido a alguna nueva regla, sus costos han aumentado de tal manera que no le queda ningún margen de ganancia…” 

Después de la clausura de la mina de Cananea en 1921, ésta resumía operaciones en agosto de 1922, y para el año siguiente el ferrocarril de la mina había acarreado, desde los tiros existentes que se utilizaban para extraer el mineral, un total de cerca de dos millones de toneladas de carga, incluyendo a 300 mil de cobre que fue producido en la fundición cananense y embarcado. Era una operación minera que todavía se basaba en la explotación por medio de tiros y en el subsecuente acarreo del material por medio de ferrocarril a la concentradora, a la fundición y hacia el exterior.

Vendría después la gran depresión económica mundial, aunque para entonces, en 1926 había sido descubierto, a 900 pies debajo de la superficie del suelo, un riquísimo filón de metal en Cananea, yacimiento al que se le dio el nombre de La Colorada, el que para 1928 inició a operar. Ese fue el mismo año en que las 4C, como se les conocía hasta entonces, oficialmente se convirtieron en una dependencia de la Anaconda Copper Company, conglomerado estadounidense que operaba en Cananea bajo el rubro de “Compañía Minera de Cananea.” Sin embargo, cabe recordar aquí que Greene había perdido el control de la mina de Cananea ante intereses de la familia Rotschild, quienes a su vez controlaban a la antecesora de  La Anaconda, que había sido conocida hasta 1915 como la Amalgamated Copper Mining Company, y a su vez, los Rotschild pasarían el control de la Amalgamated a la familia Rockefeller, petroleros que eran dueños a su vez de la Standard Oil. Todo este embrollo de posesiones hace difícil rastrear quién fue el dueño verdadero de la mina de Cananea durante esos estos años, aunque obviamente quienes detentaron el poder sobre esta mina pertenecían a la élite económica estadounidense.

Durante aquellos años que incluyeron y siguieron a la Gran Depresión, tan sólo el yacimiento de La Colorada produciría, antes de que se agotara y cerrara en 1944, más de 700 millones de libras de cobre, con una ley promedio de 7.5% de metal, además de otros minerales y metales, tanto de importancia estratégica como preciosos.  Se ha dicho que tan sólo el yacimiento de la Colorada fue el que mantuvo a la compañía Anaconda solvente durante aquellos años de la Gran Depresión, cuando el precio del metal rojo cayó a precios nunca antes alcanzados antes, de alrededor de 5 centavos por libra.

Explotación minera a tajo abierto
Al concluir operaciones La Colorada, la explotación minera en Cananea había estado cambiando, de tiros subterráneos como se había manejado desde sus inicios como mina, a una explotación de tajo abierto, que consiste en desmontar, “descapotar” como se le conoce en términos mineros, el suelo que cubre al yacimiento, y después de ser removida esa capa los mineros tienen acceso a grandes volúmenes de tierra que hacen costeable la extracción de minerales con leyes menores de concentración de metal, obteniéndolos a precios más bajos que los tradicionales.

Además del cambio de régimen, de tiro a tajo abierto, también se realizaron otras medidas para optimizar la producción: entre 1957 y el 60 se realizaron varias investigaciones para ampliar las instalaciones y poder beneficiar 25 mil toneladas de mineral diarias. Además, se iniciarían negociaciones con el Estado Mexicano para incrementar sus inversiones en la mina por un monto de 400 millones de pesos con la meta de que le permitiera ampliar la producción de cobre a 35 mil toneladas de cobre diarias, y  en 1966 instaló bandas sinfín y un sistema hidráulico en la concentradora, reduciendo con ello la necesidad de utilizar ferrocarriles que llevaran el mineral a ser concentrado.

Para entonces, el metal que se producía en Cananea, que constituía el 66% de la producción nacional, era utilizado totalmente en México. Todo eso hablaba de una creciente interpretación de la minería del cobre como estratégica para el desarrollo de México y, asociado con ello, de la inminente mexicanización de la mina, pero el espacio se me agota...

Tuesday, March 5, 2013

Cananea durante la Primera Guerra Mundial


Después de la derrota final en Sonora del General Francisco Villa por los Constitucionalistas, muchos creyeron que la paz y el progreso regresarían a Cananea, aunque no fue así. La inestabilidad social ocasionada por la revolución continuaría ejerciendo su presión sobre la región y a ella se le unirían las consecuencias regionales de la Primera Guerra Mundial.

La compañía minera de Cananea argumentaba que después de la partida de los villistas las instalaciones mineras habían quedado “en un muy mal estado” y valuaron en un total de poco más de $233 mil dólares las pérdidas ocasionadas por la ocupación. Pero eso no era todo, para 1917 se dejaron caducar 7,702 denuncios mineros en la región y poco después el gobierno de México ordenaba que se cerrara la mina hasta que fueran pagados poco más de un millón de dólares en impuestos vencidos. Una nueva receta de relaciones económicas entre un país que descubría su nacionalismo y el capital foráneo estaba naciendo.

Columbus, Nuevo Mexico, después del ataque 
Empezando 1916, Villa atacaría Columbus, Nuevo México, lo que llevó a la incursión de la Expedición Punitiva, un ejército que, al mando del Gral. John Pershing, penetró por Chihuahua a México intentando atraparlo, aunque sin éxito. Y mientras ésto sucedía, Estados Unidos se preparaba para el papel preponderante mundial que tendría durante el siglo XX, y entre sus medidas para intentar lograr un mayor control sobre sus fronteras estuvo  el establecimiento de los pasaportes en diciembre de 1917.

Los mineros siendo deportados de Bisbee
Para entonces había hecho crisis también en Arizona el movimiento de los mineros;  en junio de ese 1917 miles de mineros abandonaron sus trabajos en las minas de la Compañía Copper Queen cerca de Bisbee, en lo que la prensa y opinión pública estadounidenses consideraron como un acto de deslealtad patriótica ya que se detenía la producción estadounidense de cobre precisamente en el momento cuando éste era más necesitado para producir municiones para la Primera Guerra Mundial. Para oponerse al grupo sindical minero, Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World), que era visto como socialista, se formaron en Bisbee la Liga de Protección a los Trabajadores formada por hombres de negocios de Bisbee, y la Liga de Lealtad de los Trabajadores integrada a su vez por mineros que no participaban en la huelga, ambos para combatir a los huelguistas.

La deportación de los mineros de Bisbee en 1917
Así fue cómo el amanecer del 12 de julio de 1917, al amparo de los silbatos de la mina Copper Queen de Bisbee que los llamaba a unirse, dos mil hombres se reunieron con cientos de policías locales y, encabezados todos por el Presidente de la Phelps Dodge, Walter Douglas, se dedicaron a reunuir mineros huelguistas.

Unos 1,200 fueron puestos bajo custodia armada en el estadio de beisbol para ser después subidos a carros de ferrocarril que los expulsaron del Estado de Arizona, y en el pueblo de Hermanas, Nuevo México, cerca de Columbus, pueblo que el año anterior había sido atacado por fuerzas villistas, fueron desembarcados y abandonados después de amenazarlos que no intentaran regresar a Arizona.

Los vagones llenos de gente, listos para ser deportados
La mayoría de este grupo de mineros eran mexicanos quienes, a los ojos de los arizonenses, según diría el Sheriff Harry Wheeler “muchos de estos huelguistas eran villistas que habían obligado a cerrar la mina de Cananea,” además que toda la región fronteriza se llenó de falsos rumores de villistas armados que merodeaban la región aledaña a Cananea. El espectro de la huelga de Cananea todavía vivía en la mentalidad de los arizonenses del Sur de ese Estado.

Pero ésto no fue todo, ya que al concluir la I Guerra Mundial el precio del cobre empezó a caer. Para 1920 ya no había quien lo comprara aún a precios por debajo del mercado. Si bien Greene  había dicho que “podía poner cobre en Nueva York por menos de 9 centavos por libra”, sus costos reales de producción se habían aproximado  al doble de ese precio, aunque para la década de 1920 su costo de producción había sido reducido a poco más de 13 centavos, y aún así nadie compraba el metal. Todo esto forzó a que la mina de Cananea cesara operaciones en 1921.

Al ser cerrada la mina, durante esos años posbélicos Cananea quedó abandonado, y al resumir  operaciones fue necesario que la compañía contratara trabajadores de otras regiones del Estado. El procedimiento  que siguió para contratarlos nuevamente, en voz del historiador Samuel Truett: “se apoyó en oficiales locales que funcionaban como contratistas… Mientras, las élites regionales se aprovecharon de las dificultades  para disciplinar a los trabajadores… administrando a sus compatriotas para favorecer su propia ventaja económica. Así fue como las compañías de cobre surgieron del otro lado de la revolución mexicana aún más fuertes que nunca, aunque todavía tenían que reconciliar sus sueños de control con las redes locales de poder, arraigadas aún más allá de las miradas del Estado o de la corporación.” 

Sunday, February 10, 2013

El Inicio de la Revolución Mexicana y Cananea

La pérdida del control económico por Greene de Cananea fue una especie de aviso de lo que pronto afloraría en lo social en nuestro país, una ansia de modernidad que no lograría expresarse clara y precisa debido a que había por entonces, en abierta contienda entre sí, muchos proyectos de modernidad: fuesen éstos los de las clases altas o los de las bajas, de lo naciente urbano o de lo rural, y aún de vertientes nacionales o internacionales de lo que debería ser el México “moderno.”

Abrán Salcido. Foto de cuando estuvo preso en Yuma
Fueron eventos que ya habían sido anunciados no únicamente por la huelga en el mineral sonorense sino por otras manifestaciones de inquietud social que se extendían a lo largo de toda la frontera entre Sonora y Arizona. En otras palabras, las fronteras internacionales no fueron frontera para esas manifestaciones de inquietud.

Así estuvo la huelga en el mineral arizonense de Clifton-Morenci, de 1903, impulsada por mexicanos, muchos de ellos hoy olvidados como Abrán (sic) Salcido, o Wenceslao Loustaunau.  Por ejemplo, cuando Salcido participó en Morenci ya era un avezado luchador social que a los 22 años de edad había participado en el ataque a la aduana de Nogales del 12 de agosto de 1896, asalto realizado por seguidores de Teresa Urrea.

Y ya después de la huelga, en el mineral se escuchaban rumores de que Salcido, recién salido de la prisión de Yuma debido a su liderazgo de la huelga del mineral arizonense, planeaba “marchar a Sonora y levantar la bandera de la insurrección,” rumores que llevaron a que fuera arrestado, ahora en México, y confinado en San Juan de Ulúa, aunque su arresto tampoco logró acallar los tambores de guerra.

Para 1910, los rumores de insurrección ya se habían extendido por toda la región. Para entonces, un personaje que en forma casi desconocida recorría todo el país en una quijotesca campaña en la que contendía por la presidencia de la república contra Díaz, y que se llamaba Francisco Ignacio Madero, acababa de visitar Hermosillo en su campaña y planeaba llegar al mineral de Cananea para realizar allí otro mítin, aunque le advirtieron que se preparaban algunos actos violentos para recibirle en el mineral y fue por eso que en forma incógnita, el 13 de enero de ese 1910 llegó a esta frontera y por aquí, por Nogales, cruzó la frontera internacional y de aquí se dirigió por tren a Ciudad Juárez para regresar al centro del país.

De esta manera transcurrieron los meses de ese 1910, e iniciando el verano todo era un hervidero de rumores de que toda la región entre Douglas y Nogales, pasando por Cananea, sería atacada por los sublevados que preparaban una gran insurrección. Fue una inquietud alimentada poco después por el llamado que hiciera Madero al levantamiento armado para noviembre de ese 1910 cuando le fue arrebatada la Presidencia en las elecciones.  Para entonces, no únicamente esta región fronteriza estaba llena de inestabilidades, sino también la rural de Sonora y Chihuahua a través de la insurrección promovida por Pascual Orozco en los pueblos mineros de Chihuahua, inestabilidad  que se extendería al Noreste de Sonora con ataques como el de José de la Luz Blanco al mineral del Tigre, o aún en abril 13 de 1911, cuando Red López tomó Agua Prieta para después desaparecer sin dejar huellas de su paso: algunos de sus seguidores se refugiarían en la Sierra de los Ajos frente a Cananea, otros cruzarían la frontera, pero lo asombroso fue que no dejaron huella detrás de ellos: era como si la tierra se los hubiera tragado.

Un mes después, Juan Cabral, un sonorense nativo de Minas Prietas  que había estudiado primero en el Colegio de Sonora y luego en la Universidad de Arizona, se presentaba procedente de Arizona  acompañado de una pequeña fuerza armada ante el mineral de Cananea y exigió su rendimiento, y después de algunas negociaciones entró al poblado el 12 de mayo, tomándola sin realizar un sólo disparo, en un  evento que describiría el periódico arizonense “Douglas Daily International:” Cabral “fue casi arrancado de su caballo por sus admiradores, los que le colgaron al cuello guirnaldas de flores,” mientras que para los empresarios de la mina, la toma de Cananea se había realizado “de la forma más ordenada y legal posible.”

Días después, el 21 de mayo el para entonces líder del movimiento insurreccionista mexicano, Francisco Ignacio Madero, tomaba Ciudad Juárez, y en Sonora nombraba a José María Maytorena como Gobernador del Estado y a Agua Prieta como la capital provisional del Estado. Y el  25 de mayo, Porfirio Díaz renunciaba a la Presidencia de la República, renuncia que sería seguida por elecciones en el país para escoger un nuevo presidente, y Madero resultó electo. Todo mundo pensaba que con esa elección la inquietud social en México había terminado. Lo que no sabían era que esto era apenas el comienzo de un movimiento revolucionario que estremecería al país por más de un lustro.


Sunday, February 3, 2013

El Final de Greene en Cananea


La huelga de Cananea define el inicio del final del imperio minero de William Cornell Greene. Durante el movimiento huelguístico, el patio maderero había sido incendiado con una pérdida de $350 mil dólares, que la compañía aseguradora no cubrió. Además, la salud de Greene ya no era la de antes, las presiones emocionales y excesos le habían provocado una angina que le obligaba cada vez más a descansar.

Por otro lado, la interconexión financiera entre sus múltiples empresas debilitaban la estructura del castillo que había formado, ya que bastaba con que a una empresa le fuese mal para que todas las demás sufrieran las consecuencias. El precio del cobre era alto por entonces, lo que producía un margen de ganancias suficiente, aunque el mineral que se extraía contenía cada vez menos cobre, un promedio de 3.5% y más azufre, lo que obligaba al uso de quemadores y de una mayor capacidad reverberadora del mineral; es decir, era más caro y requería de más trabajo para producirlo, y en consecuencia se necesitaba más capital para invertir en desarrollo, aunque por otro lado, para el año fiscal que terminó en julio de 1906, de un total de 2.8 millones de dólares en ganancias producidas por la mina, apenas unos 70 mil dólares habían quedado para reinvertir en mejoramiento de la infraestructura. En otras palabras, era necesario conseguir más capital en algún lugar para realizar esas mejoras.

El error de Greene fue buscar el dinero necesario para las mejoras requeridas en la mina de Cananea con Thomas F. Cole, detrás de quien se encontraba en realidad John D. Ryan, quien el año anterior había sido Presidente de la compañía Anaconda, y ambos eran miembros del Complejo Cuprífero Amalgamado (Amalgamated Copper Complex); es decir, un rival de Greene. Así fue cómo los periódicos informaron a finales de Julio de ese 1906 que Greene se había asociado con Cole, y que juntos habían formado una nueva corporación, la Cananea Central Copper Company, a cambio de 2 millones que recibió Greene en acciones de la Cananea Central.

Posiblemente Greene calculaba que esta operación era meramente una compra de tiempo  y que podría conservar el control de la compañía, como ya le había sucedido a inicios de su carrera, mediante la ayuda de algún otro capitalista. Sin embargo, el 15 de febrero de 1907, en una sesión de accionistas de la compañía, todos los funcionarios leales a Greene fueron reemplazados por otros, leales a los recién llegados. Y aunque el precio del cobre continuó subiendo durante esos meses, ya que por ejemplo alcanzó los 25 centavos de dólar la libra en mayo, en vez de prepararse para alguna crisis financiera futura, Greene invertía su capital recién adquirido en el desarrollo de otras empresas, como minas de oro en Chihuahua, compañías madereras en el mismo Estado, y vías férreas para comunicarlas entre sí y con Sonora.

El problema surgió al ocurrir la crisis económica mundial de 1907, depresión que ocasionó el derrumbe en el precio del cobre.  La primera caída ocurrió en marzo, seguida por otras más, y para septiembre el precio de la libra de cobre llegaba a 15.5 centavos, mientras que el nuevo administrador de la mina tuvo que anunciar que para noviembre cerrarían las minas de Cananea. Además de ello, también por entonces Cole decidió romper su asociación con Greene, lo que llevó a que todos los capitalistas que podían haber invertido en Cananea huyeran, temerosos de inyectarle capital a una compañía que a cada momento se hundía en la bancarrota, y así fue cómo Greene perdió el control de los destinos de la mina de Cananea.



Greene conservaría sus ranchos ganaderos en la región Norte de Sonora y Sur de Arizona y viviría por temporadas en Cananea hasta su fallecimiento el 5 de agosto de 1911 como consecuencia de una caída de su carruaje en el poblado. Para entonces, ya la revolución mexicana había explotado, aunque todavía el movimiento que hiciera estremecer al país no había fructificado en la promulgación de una nueva Constitución, lo que sucedió estos mismos días hace noventa y seis años.

Las deliberaciones para construir esa constitución se llevarían a cabo en el teatro Iturbide, de Querétaro;  iniciaron el 1 de diciembre de 1916 (diez años después de la huelga de Cananea) para concluir las deliberaciones el 31 de enero de 1917. Y finalmente, el 5 de febrero de 1917 fue promulgada la nueva Constitución con el nombre “Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos que reforma la del 5 de febrero de 1857.”

Esta constitución entraría en vigor el 1 de mayo de ese mismo año, y fue publicada ese mismo día  en el Diario Oficial de la Federación. En ella, en particular en su artículo número 123, se adoptaron la jornada de trabajo máxima de 8 horas, y el reconocimiento de la libertad de asociación de los trabajadores. Es decir, se plasmaban en papel y como obligación en México, como derechos de los trabajadores, muchos de los mismos ideales que habían sido motivo de la huelga de Cananea. Sin embargo, ésto ya no lo vio William Cornell Greene.

Monday, January 28, 2013

El Impacto de la Huelga de Cananea


Es muchísimo, y con razón, lo que se ha publicado interpretando a la huelga de Cananea como un momento decisivo en el inicio de la Revolución Mexicana. Sin embargo, en este artículo intento adoptar otra perspectiva, ya que la huelga no significó únicamente eso, la protesta de los mineros e inicio de un movimiento revolucionario, sino que también tuvo otras implicaciones. Y es que también define en lo social, en Sonora y en México, el inicio de lo que significó el siglo XX. Es decir, define el comienzo de la atención a la difusión masiva de información sobre los fenómenos sociales y económicos, relacionados con el predominio de la prensa, y asociado con ello el impacto que ha tenido desde entonces la imagen fotográfica como prueba de lo sucedido. También marca el comienzo de la vigencia de los intereses económicos por encima de las fronteras políticas nacionales y, además, define el predominio mundial de la estadística social. Pero sobre todo, también nos habla de la creciente necesidad de que las estructuras políticas y económicas que rigen cada vez más las relaciones interhumanas adopten modelos novedosos de atención a las necesidades sociales. Son estos temas, todos, que han tenido una creciente importancia desde entonces. Veamos...
Greene exhortando a los mineros en Cananea

Cuando el Gobernador Izábal intentó hablarle a la gente de Cananea ese 3 de junio de 1906 para convencerlos de que regresaran a sus labores, de inmediato fue callado por la muchedumbre. Eso lo sabemos gracias a una fotografía y un reportaje. La primera nos anuncia ya el enorme papel que tendría la imagen inmortalizada en el celuloide para transmitir la noticia durante el siglo XX; en ella aparece Greene, arriba de su auto, extendiendo su brazo, dirigiéndose en Español a la multitud que, atenta, escucha sus palabras y, a sus espaldas, al fondo y como mudos encuadradores del abuso, se puede apreciar a una hilera de guardias estadounidenses armados que defienden las propiedades de la compañía. Además,  al centro de la imagen  vemos a un despechado gobernador Izábal que no sabe qué  hacer. Su discurso ha fracasado. Había intentado dirigirse a la multitud antes que Greene, amonestándola, diciéndole que “la muerte y robo no tendrán lugar en este lugar mientras yo sea gobernador” aunque su receta política era anacrónica ya que no respondía a las circunstancias del momento, por lo que fue interrumpido constantemente por las peticiones de justicia social que brotaban en tumulto de la gente, ante lo que no le quedó más que callar y sentarse nuevamente.

Cita del periódico Bisbee Review
Luego le tocó su turno a Greene quien, según una crónica de la huelga escrita por un periodista estadounidense, W. B. Kelly del Bisbee Review,  les dijo a los mineros que era imposible  pagarles más: “un hombre no puede recibir más de lo que hace. No les puedo pagar cinco dólares. Los ingresos de la mina no lo permiten,” cuestionamiento que el mismo reportero respondió públicamente en su artículo, mostrando cierta simpatía con el movimiento: “Algunas veces, la gente se burlaba de lo que se les decía” y agrega  lo que escuchó a un minero decirle a otro: “Sí. Todo eso es cierto, pero ¿porqué la compañía no les paga a los mineros mexicanos lo mismo que les paga a los americanos?” Es decir, también el argumento de Greene era obsoleto ya que no intentó siquiera responder a la discriminación racial.

Pero además, la petición de los mineros debe ser entendida bajo su situación económica: entre 1900 y 1910 el peso perdió la mitad de su poder adquisitivo al mismo tiempo que el costo de la vida saltó el 200%.  A ello debemos agregarle el papel monopólico de la compañía en Cananea, y que sus dependencias en vez de constituir un colchón social contra la crisis económica se habían convertido en una herramienta para incrementar los ingresos de la minera: la tienda de raya proporcionaba entre el 30 y el 40% de ganancias sobre el costo de los productos, y ese año de 1906 la compañía rentaba 570 lotes de terreno junto con los servicios de abastecimiento de agua a 746 jefes de familia, en $3 mensuales. Pues bien, el mismo mes de la huelga se reportó que la deuda de los cananenses al Banco de Cananea era de más de $47,700, además de otros $5,000 de renta de lotes de la ciudad. Esta estadística nos proporciona  una imagen mental de lo que sucedía en el panorama socioeconómico del Cananea de entonces.

Pero además, de inmediato después de la huelga, Greene se dispuso a atacar la que consideraba su fuente, en vez de apelar a la conciliación. Hizo correr la voz que ya se sabía quiénes eran los huelguistas y que serían arrestados cuando intentaran regresar a sus labores; además envió al comandante de su policía particular, de apellido Rowan, a St. Louis, Missouri, a infiltrarse en el Partido Liberal, mientras que en septiembre, Albert Fall, por entonces abogado de Greene y quien llegaría a ser Senador de los Estados Unidos y Secretario del Interior,  le escribió al Presidente Woodrow Wilson una carta en la que decía: “la semana pasada, Greene realizó pasos para poner fuera de funcionamiento la oficina en St. Louis del periódico anarquista que se publica allí,” Por eso fue que ya durante el juicio contra los Flores Magón en San Antonio, en enero de 1907, los periódicos reportaron, hoy sabemos erróneamente, que algunos documentos capturados indicaban que Cananea había sido seleccionada como punto de inicio para la revolución en México.

Sunday, January 20, 2013

El 1 de junio de 1906


Las tensiones habían ido creciendo, y aunque los sueldos de los mineros del mineral eran superiores no únicamente a los que se pagaban en otros minerales sino también en el campo y los centros textiles de Sonora, en Cananea los trabajadores estaban descontentos con la disparidad entre lo que ganaban los extranjeros y los mexicanos: 5 pesos oro y tres pesos plata respectivamente, así como con las diferentes tareas que se les encargaban, que eran discriminadoras racialmente.

Así, en la noche del 31 de mayo de ese 1906 se les notificó a los trabajadores de la mina Oversight que los mayordomos habían celebrado un contrato con la empresa incrementando la carga de trabajo asignado a cada uno y reduciendo el número de mineros, todo con la intención de producir más con menos empleados.

Pasaron las horas, y en la madrugada del 1 de junio se declararon en huelga. Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón fueron llamados por los mineros para que dirigieran la protesta. Baca Calderón llegó a la mina Oversight donde fue amenazado por la policía municipal mientras que los mineros lo defendieron a la vez que él los exhortaba a mantener el orden para evitar pretextos para suprimir la huelga. Además, les dijo que los obreros extranjeros que trabajan en Cananea habían manifestado su simpatía con el movimiento. Poco después llegaba el presidente municipal a la mina y acordaron que una comisión de mineros llevaran sus peticiones a la empresa.

Mientras, el movimiento se generalizaba para entonces: ya que amaneciendo ese día primero, unos 2,000 mineros recorrieron las instalaciones, y los mineros de El Capote y La Demócrata, los de la fundición y de la concentradora se unieron al movimiento. Al mismo tiempo, Baca Calderón escribió el pliego petitorio que fue entregado de inmediato. Entre sus principales puntos estaba la petición de que se pagara para todos un  sueldo de cinco pesos por ocho horas de trabajo; que se empleara a un porcentaje del 75% de mexicanos en la mina; el mejoramiento del trato para los mineros, etc.

Durante las horas siguientes siguió un intercambio de telegramas entre William Cornell Greene, el Gobernador Rafael Izábal, el Jefe de la Zona Militar, Luis. E. Torres; el Comandante de la Gendarmería Fiscal, en Nogales, Juan Fenochio y su subalterno en Magdalena, el Corl. Emilio Kosterlitsky, y Ramón Corral, Vicepresidente de la República.  A mí me tocó ver en el Archivo General del Estado un telegrama de Ramón Corral, en respuesta a la solicitud de Greene de que le permitiera subir los sueldos de los mineros, en que Corral negó el permiso bajo el argumento de que eso provocaría un desajuste salarial generalizado.

Durante la tarde de ese 1 de junio, los mineros partían en manifestación de El Ronquillo, pasaron frente a las oficinas de la Compañía, recorrieron el centro comercial del poblado para luego subir al poblado de La Mesa Norte y dirigirse a la maderera, ubicada en el extremo Oriente de Cananea.  Allí, George Metcalf, quien trabajaba en el almacén, los repelió con mangueras de agua a presión y disparos que mataron a un huelguista e hirieron a varios más. En respuesta, los mineros mataron a Metcalf y a su hermano, además de incendiar la maderera. Luego regresaron al centro de Cananea, y en la Ave. Chihuahua y Calle 3 fueron atacados por hombres armados, quienes desde automóviles les dispararon, matando a 6 protestantes, por lo que la violencia se extendió sobre toda la población.

Durante la noche, los extranjeros que no habían huido a Arizona se refugian en la casa de Greene. Vendría luego la petición de refuerzos estadounidenses a proteger los intereses extranjeros en el poblado, y a medianoche de ese día, más de 200 voluntarios, que desobedecieron las órdenes directas de no cruzar a México del Gobernador de Arizona y de algunas autoridades federales mexicanas, después de recibir el permiso del Gobernador Izábal cruzaron en forma individual la frontera al mando de Tom Rynning (cuyo puesto era equivalente en Arizona al de Kosterlitsky), se reagruparon del lado sonorense y se dirigieron a Cananea. Corral le había telegrafiado a Izábal que no permitiera esa fuerza extranjera, pero el telegrama le llegó tarde.

Panorama de Cananea en la época de la huelga
Panorámica de Cananea en la época de la huelga.


A las 10:30 de la mañana del día 2 llegaba a Cananea el tren procedente de Naco con Izábal y la fuerza encabezada por Rynning, y se dispusieron a defender las propiedades extranjeras, mientras que los dirigentes de la huelga, Lázaro Gutiérrez de Lara y Rafael J. Castro fueron encarcelados, y a eso de mediodía, desde el auto de Greene, tanto Izábal como Greene intentaron disuadir a los manifestantes.  Así pasó el tiempo, y por la tarde continuaron los enfrentamientos y más muertes de protestantes, más arrestos de dirigentes obreros, hasta que al anochecer llegaba la Gendarmería Fiscal, encabezada por Kosterlitsky, quien dispersó a los huelguistas, hizo retirar a los guardias estadounidenses e impuso la ley militar y toque de queda para toda la población. A las 10 de la noche partía el tren a Naco que llevaba a los guardias extranjeros. Al día siguiente, el 3,  llega el Jefe de la Zona Militar, Luis E. Torres, al mando de 100 soldados, y se hizo pública, firmada el día 1, la negatoria de Greene a la petición de los obreros.

Un día después, el 4, llegaban 200 soldados más, y al día siguiente fueron aprehendidos el resto de los dirigentes del movimiento, lo que  ocasionó el fin de esa protesta aunque, como ya sabemos, fue ésta una victoria pírrica, ya que este movimiento, junto con otros más, desembocaron en la revolución mexicana.

Monday, January 14, 2013

Quien organizó la huelga de Cananea


Es una idea común que la huelga de Cananea fue un movimiento autónomo, sin relación con ninguna organización ya fuera nacional o extranjera. Sin embargo ésto no fue así. La historia del Partido Liberal Mexicano no es el tema de este artículo, aunque estuvo íntimamente relacionada con el desarrollo de la huelga, además de que organizaciones mineras estadounidenses que tenían presencia en el Sur de Arizona influyeron sobre lo sucedido en Cananea.  Así estuvieron la Western Federation of Miners o la International Workers of the World. Por ejemplo, la Western Federation of Miners, algunos de cuyos miembros trabajaban en las minas arizonenses de Metcalf, Bisbee, Mowry, Clifton, Morenci y Douglas, en Arizona, intervino apoyando a los mineros de Cananea.

La agitación antiporfirista en Sonora tenía raíces que se remontaban al inicio del porfiriato mismo. Por ejemplo, algunos miembros del Partido Liberal Mexicano como Abraham Salcido habían participado ya desde 1896 en la toma de la aduana de Nogales realizada por seguidores de Teresa Urrea. Y después, ya trabajando como minero en 1903, Salcido participaría en una huelga de mineros en Morenci, por cuya participación fue apresado en Estados Unidos, y cuando lo liberaron en 1906 se fue a Cananea y allí participó en la huelga.

Otros más no pertenecían a ninguna organización, ya que fue trabajando como mineros cuando se afiliaron a alguna. Ese fue el caso de Plácido Ríos, nativo de Chihuahua, quien a finales del siglo XIX llegó a Hermosillo y allí apoyó la candidatura a la presidencia municipal de Dionisio González en oposición del candidato oficial, Vicente Vélez Escalante, suegro de Ramón Corral.  Ese apoyo le costó la cárcel, aunque por intervención de Corral fue liberado con la condición de que abandonara la capital del Estado. Así se cambió a Cananea en donde trabajó en la mina Veta Grande y en la concentradora, y fue allí donde empezó a leer el periódico Regeneración, del Partido Liberal, y se afilió a la Unión Liberal Humanidad y posteriormente participaría en el desarrollo de la huelga.

Otro participante en la huelga, aunque con una biografía distinta a la de los anteriores, fue Gabriel Rubio, sonorense que muy joven se fue a vivir a los Estados Unidos en donde trabajó como panadero. Ya en 1905, viviendo en Douglas, Arizona, ciudad cercana a Cananea, inició una relación epistolar con Ricardo Flores Magón, misma que fue el inicio de su incorporación al Partido Liberal, y en 1906 se cambió a Cananea donde participó en actividades contra el gobierno de Díaz.

Sin embargo, a pesar de lo aquí expuesto, de ninguna manera intento probar que la huelga de Cananea fue el resultado de una planeación específica del Partido Liberal Mexicano o de alguno de los muchos organismos similares que había entonces. Como prueba de ello está la declaración de Esteban Baca Calderón, quien fuera un destacado miembro del Partido Liberal y a la vez organizador dentro de la huelga, quien años después de los hechos, cuando ya no afectaba para bien o para mal el sostener que el Partido Liberal hubiera o no apoyado al movimiento huelguístico, sostuvo que ninguno de los numerosos clubes obreros existentes entonces en Cananea tuvieron como misión la organización de la huelga. Además, Calderón diría que los miembros del Partido Liberal, es decir el mismo Partido del que él formaba parte, decidieron al fin prestarle su apoyo a la huelga porque sabían que sin una organización adecuada, y finanzas, ésta no podría triunfar.

Sin embargo, aunque no se puede sostener que el Partido Liberal fue el organizador de la huelga, lo innegable fue que gracias al poder organizativo que éste le prestó al movimiento obrero, la huelga pudo alcanzar la dimensión que logró.

Así, estuvo el caso de la Unión Liberal Humanidad, que había sido integrada por Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón en Cananea en enero de 1906 como un club secreto dependiente del Partido Liberal Mexicano. Pero se enfrentaba a un problema. Por un lado era un organismo secreto que por su naturaleza no podía realizar acciones públicas, aunque por otro lado su meta era la acción política de organización obrera. Para resolver este problema, la Unión intentaría infructuosamente reunir a los mineros de México bajo una Liga Minera de los Estados Unidos Mexicanos.

Y sin embargo, estas propuestas de la Unión Liberal para organizar otros clubes no tuvieron eco entre la organización del Partido Liberal, por lo que sus miembros llevaron  a cabo en forma independienteesas acciones de organización de otros clubes que, ellos sí, podrían realizar acciones políticas de protesta. En otras palabras, la inercia de la oposición contra Díaz fue el motor de la huelga, y organizaciones como el Partido Liberal serían las que: “pusieron en movimiento fuerzas que no pudieron ser controladas por los Liberales” mismos.

Sunday, January 6, 2013

En vísperas de la huelga de Cananea


Antes de tocar la cronología de la huelga de Cananea es necesario intentar explicar, de manera racional,  cuáles fueron las causas que llevaron a ese desenlace,  e intentar realizarlo dentro de las restricciones de este espacio.

En México y durante el porfiriato se habían registrado alrededor de 250 huelgas; las principales ocurrieron en 1881, 1884, 1889, 1890, 1891 y 1895; aunque ya durante el siglo XX se incrementaron los movimientos obreros: entre 1905 y 1908 tuvimos 25, de las que las más notables fueron la de Cananea en 1906, la de Río Blanco en 1907 y la de los ferrocarrileros en 1908. Es decir, había un descontento obrero generalizado con las condiciones laborales.

Los huelguistas de entonces luchaban contra el incremento de las horas de trabajo; la disminución salarial a los obreros; las peticiones sin respuesta favorable de aumento salarial; el trabajo dominical y nocturno; el cese de operarios; la oposición a los capataces y/o reglamentos; los privilegios otorgados a empleados extranjeros; el pago en vales o en monedas de níquel; los malos tratos; la oposición a contratar empleados que no pertenecieran a las asociaciones obreras, etcétera.

Ahora bien, entre los factores que propiciaron estos movimientos estuvo el importantísimo del establecimiento de enlaces entre, por un lado la clase obrera , y por el otro algunos movimientos de carácter social surgidos de la clase media. Inicialmente había surgido el Club Liberal Ponciano Arriaga, que desembocó en el Primer Congreso Liberal de 1901, mismo que provocó la radicalización de una facción de sus participantes, quienes fundaron en 1905 el Partido Liberal Mexicano, de tendencias claramente anarquistas y encabezado por los hermanos Ricardo, Enrique y Jesús Flores Magón así como los también hermanos Juan y Manuel Sarabia, Librado Rivera, Antonio I. Villarreal, Rosalío Bustamante. Todos ellos le dieron orden ideológico al despertar obrero.

Pero no creamos que todo se debió meramente a la agitación ideológica obrera.  Las condiciones de vida de los obreros la acompañaban como cotidiano recordatorio de la realidad social que se vivía entonces. Por ejemplo, cabe mencionar la diferencia abismal entre los estándares de vida de mexicanos y extranjeros en el Cananea de entonces. Sobre la Mesa Norte, terreno plano, se extendía el poblado estadounidense, con calles “anchas y bien distribuidas… y las casas de los pobladores americanos atractivamente construidas” con pastos bien conservados, sirvientes chinos y puertas que se abrían a “verandas y jardines con flores de dulces aromas” según lo describiera la esposa de un ingeniero.

Y en contraste con el barrio extranjero sobre la Mesa, en la cañada de abajo, aledaños a la fundición y a las minas, los poblados de Ronquillo o Buenavista estaban formados por un desordenado aglomeramiento de casas de un cuarto, “de carácter primitivo” según las describieran, levantadas con adobes y desechos de la mina. Además, “cuando alguien que vive en las cercanías de la fundición es afectado por una enfermedad es casi seguro que seguirá la muerte … los humos del azufre impiden la curación de los pulmones.”  Y sin embargo eran condiciones similares a las que se vivían en los demás pueblos mineros en Sonora, como El Tigre, Pilares o Nacozari.

Ahora bien,  en cuanto a salubridad en el sector mexicano, podemos entenderla mejor a través del informe de 1902 del entonces Presidente Municipal, Filiberto Vázquez Barroso:  “La mortalidad aumentó de abril a junio por la neumonía que encontró campo adecuado a su desarrollo a causa de las carpas antihigiénicas en que viven amontonados los habitantes de El Ronquillo y se pudo notar que el mayor número de casos graves fue en las cercanías del infecto arroyo que atraviesa dicha Comisaría… El agua, a la cual se ha imputado el origen de las enfermedades del aparato digestivo en esta población se ha cuidado últimamente de mejorar su calidad y actualmente tenemos agua potable de Puertecitos y en la Cananea Vieja, utilizando la de cobre sólo en usos de aseo.”

Y si dirigimos nuestra atención al poder adquisitivo, los sueldos, merece que recordemos que  ese 1906, días antes de la huelga, Cananea contaba con la población más numerosa del Estado, unos 20,000 habitantes, y empleaba a 2,200 extranjeros a los que se les pagaba un sueldo mínimo de 5 pesos oro; y a 5,360 mexicanos que ganaban un sueldo mínimo de 3 pesos plata, y para comprender lo que se podía comprar con ese sueldo podemos acudir a la carta que le envió José María Carrasco, de Cananea, al Gobernador, Rafael Izábal, el 4 de junio de 1906, días después de que explotara la huelga: “3 pesos es un miserable sueldo para comprar leña a 16 pesos y una casa pocilga de una pieza a 15 pesos, doctor a 3 pesos, agua a 5 pesos, un mal calsado a 6 pesos… tenemos que humillarnos los mexicanos porque si lebantamos la voz nos la calla nuestro gobierno…” 

Sunday, December 30, 2012

Cananea entre 1901 y 1905


Según vimos ya en los artículos anteriores de esta serie, el mecanismo de Greene para capitalizar el desarrollo de sus empresas era conseguir préstamos y con ellos pagar el “enganche” para iniciarlas, y después, con los ingresos que se lograran, ir cubriendo los dividendos a los inversionistas a la vez que se iba pagando a los dueños de los terrenos o minas.

Sin embargo, hubo algunas inversiones que no redundaron en beneficios, como el caso de los tractores adquiridos para transportar productos a Cananea desde la frontera, que no funcionaron sobre el terreno de la región, ya que se atascaban en el lodo.

También estaba el ferrocarril de vía angosta a Puertecitos que tampoco trajo grandes beneficios para la compañía a pesar de su costo. Por ejemplo, se operaban alrededor de 20 trenes diarios de mineral entre las minas como Capote y la fundición, que estaban situadas sobre terreno más o menos plano, y así fue cómo  las minas Veta Grande, Capote y Oversight produjeron casi 800 mil toneladas de mineral para 1905.

Y si comparamos con esta producción la de las minas situadas más arriba de la sierra de Cananea, que eran manejadas a través del ferrocarril de Puertecitos, que era de una ruta difícil, tenemos que las cubrían apenas dos trenes diarios y producían generalmente entre 3 y 4 góndolas diarias de mineral.

Ferrocarril de vía angosta, Cananea a Puertecitos

El ferrocarril a Puertecitos, debido a lo quebrado del terreno y altura que se tenía que alcanzar, cubría una distancia que en línea recta era de sólo once kilómetros en 24, con pendientes máximas de más del 5%, y más del 85% de la ruta con curvas de más de 30 grados.

Como resultado, mientras que los gastos de operación del ferrocarril de vía angosta a Puertecitos para 1906, cuando ya se había logrado desarrollarlo totalmente, fueron de poco más de $202 mil dólares por otro lado los ingresos del mismo y para el mismo periodo fueron apenas de $121 mil dólares.

Además estaban los accidentes producidos en ese tramo del ferrocarril a Puertecitos, como el ocurrido a fines de 1902 cuando seis góndolas de mineral se descarrilaron al escapársele al maquinista;  aunque no fue éste el único ya que hubo otros y más graves. Por ejemplo, el accidente ocurrido el 1 de marzo de 1903 que ocasionó la muerte del cambiavías John Madden y del empleado O. E. Foubre. Sin embargo, el mayor accidente ocurrió en la fundición con la muerte de los mineros Gerónimo Fontes y Manuel Encinas, cuando no fue detenido a tiempo el ferrocarril con los desechos de la fundición al final de la vía, y como consecuencia la locomotora que transportaba a cinco góndolas de desecho fundido se precipitaron por la pendiente, sepultando a Fontes y Encinas bajo el material candente. Según lo reportó el Heraldo de Cananea: “es casi cierto, y por razones caritativas deseable, que las dos desafortunadas víctimas hayan muerto instantáneamente.”

Otro problema recurrente al que se tenía que enfrentar Greene era a los intentos de distintos grupos para quitarle el control de la compañía. Esto ocurrió, por ejemplo, cuando un grupo de inversionistas, Thomas Gates, F. H. Ray y  Edwin Hawley, quienes gracias a sus inversiones en Cananea habían logrado ser parte de la mesa directiva de la compañía junto con Greene, contrataron a Anson Burchard como Vicepresidente de la Compañía. Burchard de inmediato se puso a analizar la operación de la mina en Cananea, y entre sus hallazgos estuvo el que Greene pagaba los mejores sueldos en México.

Así fue cómo, empezando 1903, los maquinistas estadounidenses del ferrocarril a Puertecitos, que eran miembros de la Hermandad de Maquinistas y recibían un sobresueldo del 25% por trabajo peligroso en esa ruta, recibieron la noticia de que de inmediato serían cancelados esos sobresueldos y reducidas sus horas de trabajo, de 12 a 10 horas diarias. Como resultado del bloqueo subsecuente, toda la planta tuvo que suspender operaciones, lo que le costó $15,000 dólares diarios a la CCCC. Y para intentar resolver el problema, de inmediato se contrataron más maquinistas, aunque los que llegaron, al saber lo que había sucedido de inmediato renunciaron también. Como resultado, Burchard tuvo que extender el plazo de terminación del pago de sobresueldo hasta febrero.

Estos problemas ocasionados por los intentos de Burchard para hacer más eficiente el funcionamiento de la mina fueron aprovechados por inversionistas como Gates, Ray y Hawley, quienes además de adquirir a Burchard también contrataron a John Farish, de Denver, a que realizara un análisis independiente de la operación de la mina; y de inmediato empezaron a vender grandes cantidades de acciones de la compañía.

Cuando se hizo público, el reporte decía que la mina estaba casi agotada, lo que trajo como consecuencia que el precio de las acciones se vinieran abajo. Poco después estaba planeada la sesión de accionistas de la compañía, por lo que el plan de este grupo era vender primero y cuando los precios de las acciones alcanzaran su mínimo valor, adquirirlas nuevamente y así lograr el control de la compañía. Sin embargo, Greene consiguió el apoyo del Dr. James Douglas, de la compañía Phelps Dodge que operaba la mina de Nacozari, y con el millón de dólares que éste le facilitó logró expulsar a sus cuatro oponentes, recuperando, así, el control de la mina de Cananea.


Sunday, December 23, 2012

Años de bonanza en Cananea


El mineral de Cananea sería desarrollado y en enero de 1901, gracias a la conclusión de un horno, de inmediato se incrementó la producción de cobre. Al mismo tiempo nacía el poblado de Cananea, no siguiendo la tradición histórica mexicana de establecer un Fundo Legal, territorio público que sirviera para que allí se estableciera la población, sino como una propiedad privada perteneciente a Greene.

George Perkins
En 1885, el Senador de California, George C. Perkins, y otros, habían comprado un millón de hectáreas en esa región con la intención de dedicarlas a la ganadería, aunque nunca las trabajaron, y empezando 1901 Greene adquirió esa posesión.

Por entonces había dos poblados allí: Cananea Vieja y El Ronquillo y ambos tenían una población total de unos 3,500 habitantes, aunque gracias al desarrollo que había traído la minería, la primavera de 1902 se alcanzaban 12,000. El problema que tenían era que estaban ubicados sobre terreno quebrado, y además dentro del terreno de la compañía minera.

Para resolver esa situación, Greene ordenó trazar las calles de un nuevo poblado sobre la mesa norte, como se le llama, que es una planicie elevada que se extiende hacia el Este de la fundición, y así alejarlo del quebrado terreno del Ronquillo y Cananea Vieja, y el Congreso de Sonora decretó su fundación el 13 de octubre de 1901.

El poblado inicial de Cananea sobre una imagen actual
Era un poblado “privado” en terrenos de William Cornell Greene, quien donó los lotes necesarios para construir la infraestructura social y que el municipio tuviera para vender.

El resto lo conservó Greene como propiedad privada y allí construyó su mansión en el extremo oeste de la mesa, en la orilla que dominaba la cañada del Ronquillo y Cananea Vieja, este último poblado que fue obligado a ser desmantelado ya que ocupaba terrenos de la compañía.

El banco de Cananea fue inaugurado en enero de 1902, el hospital y el hotel Sonora en septiembre, los bomberos en noviembre y el rastro en diciembre.  Los acompañaría la tienda de la compañía, el hospital y la escuela con 246 alumnos, así como el cementerio, la cárcel y la presidencia municipal.

Sin embargo, el mecanismo diseñado para la asignación de lotes, alejado de la tradición histórica y cultural mexicana, causó fricciones de inmediato, como lo apreciamos en la queja de algunos cananenses en 1902: La compañía “ha puesto cercos en todas direcciones, obstruyendo calles y avenidas … dejando a cientos de miles de almas [cifra exagerada, sin duda] sin medio de comunicación, o de entrar o salir de sus propias casas;”  además, la fuerza pública se encargaba de hacer cumplir esos límites y expulsaba a quien no los obedeciera.

Y por otro lado, la tendencia a la eficiencia y simplificación administrativa estadounidense llevó a que los pequeños comerciantes que, acostumbrados al sistema mexicano de libre comercio, y que se veían ahora bloqueados, interpretaban esos ataques como intentos de la compañía para apoderarse de su actividad económica. Así sucedió, por ejemplo, con el monopolio del rastro de ganado, compañía de Greene que penalizaba el sacrificio ganadero por quien no perteneciera a la compañía. Ese problema hizo surgir, ya desde mayo de 1902, la semilla del descontento, por ejemplo en la queja de unos cananenses: “¿Porqué toleran los mexicanos ser tratados como bestias y ser expulsados de su propia tierra como si fueran extranjeros?”

Y mientras nacía el poblado de Cananea, al mismo tiempo la bonanza del cobre llevaba a los inversionistas a llenarle las bolsas a Greene, dinero que era invertido en la construcción del poblado y en un ferrocarril que comunicara a Cananea con Naco. Pero además, Greene compró el rancho Palominas del lado arizonense de la frontera y se convirtió en dueño binacional ganadero, ya que poseía toda esa planicie que va desde Cananea y cruza la frontera hasta Arizona, y para criar ganado en esa región, organizó la Greene Cattle Company en Arizona, seguida de la Cananea Cattle Company en Sonora. A la compañía sonorense le asignó la marca RO mientras que a la arizonense la OR.



En el mapa adjunto se muestran en forma aproximada las posesiones de Greene

Y para explotar los minerales de oro y plata en Sonora y Chihuahua también creó la Greene Gold-Silver Company, además de que su incursión en Chihuahua lo llevó a adquirir grandes extensiones de bosques chihuahuenses para explotar su madera, y así formó la Sierra Madre Land and Lumber Company. Y como fuente energética para hacer funcionar toda esa actividad económica logró una concesión para construir una presa hidroeléctrica sobre el río Aros. Finalmente, como conclusión de ello, para conectar todas estas posesiones compró el Ferrocarril Rio Grande, Sierra Madre y Pacífico con la idea de construir una red ferroviaria que conectara a Cananea con Guaymas y Nogales en Sonora, así como con todo Chihuahua y Nuevo México.

No todo era miel sobre hojuelas, sin embargo. También surgieron problemas por diferencias en las tradiciones legales de México y los Estados Unidos, como la posesión indivisa de terrenos que contemplaba la ley en México. Eso pasó, por ejemplo, cuando Greene quiso hacerse de los terrenos del Ojo de Agua, aledaño a Cananea, y se topó con que había siete herederos de Arvallo, cada uno con demandas diferentes, y que además eran dueños “indivisos” de esos terrenos, o sea que su posesión por ley no estaba dividida de las demás y no importaba qué tan pequeña fuera ésta, ellos podían hacer uso de toda la superficie de esa posesión.

Sunday, December 16, 2012

Greene y Cananea


George Mitchell
Ya cubrimos en el artículo anterior los últimos años del siglo XIX para Greene y el inicio del desarrollo de  Cananea. Las minas que había adquirido de la viuda del General Ignacio Pesqueira no fueron las únicas, ya que también se asoció con George Mitchell para formar otra compañía minera cananense, la Cobre Grande Copper Company, aunque su desarrollo lo frenó la falta de agua y transporte.

El problema del agua obligaba a que la fundición de Cobre Grande trabajara pocos días mensualmente, mientras que para resolver el problema del transporte, en mayo de 1899 la compañía solicitó en México permiso para construir dos vías férreas: una, de vía estándar, entre Cananea y un punto que interconectara con el ferrocarril ya construido, cerca de Bisbee en Arizona; y la otra para un ferrocarril de vía angosta que comunicara la fundición con las minas de la falda Noreste de la Sierra de Cananea, hasta Puertecitos.

Los costos de operación pronto se elevaron;  Greene no podía pagar ni los salarios de los mineros ni el adeudo de $20,000 a la viuda de Pesqueira, que vencía el 22 de noviembre de 1899, y para resolverlo invitaron a J. H. Costello, un hombre de negocios de Nueva York, a que adquiriera el 75% de las acciones de Cobre Grande por $37,000 dlls.

La mina Cobre Grande, en Cananea
Así, Costello se convirtió en Presidente de Cobre Grande el 22 de julio de 1899 e inmediatamente colocó a Con O´Keefe como Administrador General de la compañía y construyó un acueducto para resolver el problema del agua, iniciando las operaciones para producir y vender cobre.

Al saberlo, Greene partió de inmediato a Nueva York a conseguir más dinero con otros inversionistas del Este de la nación vecina, y ya allí transformó su personalidad: de un minero arizonense llamado William Cornell Greene, se convirtió en el “Coronel” Greene, con bastón, sombrero de copa y lujosos trajes, hospedándose en el famoso hotel Waldorf Astoria.

Además, en las cortes mexicanas argumentó que la compañía Cobre Grande nunca había adquirido algún permiso que evitara la prohibición constitucional mexicana a extranjeros para hacerse de títulos cerca de la frontera; además, cuando regresó de Nueva York, Greene entregó en Nogales, Sonora, el 9 de octubre de ese año los papeles de incorporación de la Cananea Consolidated Copper Company, S. A. que operaría las minas de Cobre Grande. Y en seguida se dirigió a Arizpe, y en el Juzgado de Distrito obtuvo una orden que declaraba inválidas las minas de Costello. De regreso, acompañado de un grupo de rurales armados se dirigió a Cananea, en donde Con O´Keefe inicialmente rehusó hacer entrega de las minas hasta que los rurales lo persuadieron a hacerlo el 13 de octubre. Así, Greene imposibilitaba que Costello pagara el resto del adeudo.

Este, a su vez envió a sus hombre a Arizpe y forzó que el Juzgado se retractara de su orden anterior y enviara a otro grupo de rurales armados, los que al llegar a Cananea encontraron que la gente de Greene se había parapetado en las oficinas de la compañía. Así permaneció toda esa situación hasta que los rurales decidieron abandonar el sitio y no intervenir en los pleitos entre dos grupos de estadounidenses. Y aunque poco después se emitió una orden de arresto contra Greene, para entonces éste había abandonado Sonora, y no fue sino hasta un año después que la Suprema Corte de Justicia declaró inválida la acusación en su contra. Mientras todo ésto sucedía, Greene, que había logrado dinero en Nueva York, continuó adquiriendo más minas en Cananea, y para cuando logró el control nuevamente de Cobre Grande ya era dueño de una franja de terreno de cerca de dos kilómetros de ancho y 5 de largo.

Uno de los tractores adquiridos
Ahora, el problema a atacar era el desarrollo de Cananea. Se colocaron en la prensa mexicana y estadounidense anuncios de empleos para  mineros con los sueldos más altos en México, aunque los que respondieron no fueron suficientes. Además, para atacar el problema del transporte, Mitchell compró seis tractores de vapor impulsados por petróleo, con capacidad de unas 20 toneladas de carga para acarrear abastecimientos entre el ferrocarril y Cananea, aunque no fueron adecuados para el terreno de la región.

Greene y su hija Eva en 1899
De esta manera, las tareas de desarrollo en Cananea quedaron divididas entre Greene, que se encargaba de conseguir el dinero necesario; George Mitchell que se ocupó con el desarrollo del pueblo, concentradora y fundición; Jim Kirk con el de las minas, y E. A. MacFarland con el de las vías férreas.

A finales del otoño de 1901, el ferrocarril de vía angosta llevaba mineral a la fundición desde las minas más cercanas, como Capote, mientras que para llegar a Puertecitos, una distancia de 10 Km en línea recta, se requirieron 24 Kilómetros de vía, con pendientes de más de 5% y el 85% de la ruta con curvas de más de 30°, obra que sería concluida hasta 1903. Además, el 9 de enero de 1902 era terminado el ferrocarril entre Cananea y Naco. Para entonces, Greene valuaba su fortuna en más de 14 millones de dólares.

Sunday, December 9, 2012

El inicio de Cananea, bajo Greene


Ignacio Pesqueira
El fallecimiento de Don Ignacio Pesqueira García en 1886 coincidió con un cambio general de las condiciones socioeconómicas, no únicamente de Sonora sino de alcance mundial.

En lo regional, en 1880 había sido concluido el Ferrocarril que atravesaba de Este a Oeste al entonces territorio de Arizona en su porción Sur, pasando por Benson, tan sólo a 50 kilómetros de la frontera (como se aprecia en el mapa adjunto) y para controlar el contrabando, ese mismo año el gobierno de México estableció cuatro aduanas en la frontera de Sonora con Arizona, en San Pedro Palominas, en el entonces rancho Los Nogales, en Sásabe y en Quitovaquita (actual Sonoita).

En particular, la aduana de San Pedro cubría el comercio entre Tombstone, en Arizona, y Bacoachi, Arizpe, Delicias y demás poblados del Río Sonora, así como con los del río Bavispe como Fronteras, obviamente pasando por las casi deshabitadas minas de Cananea. También, esa década desaparecieron los constantes ataques Apaches, el último de ellos ocasionado por el apache Gerónimo en 1886, quien mató ese año a un bisabuelo del autor de este artículo al sur del actual Agua Prieta.



View Aduanas fronterizas de Sonora in a larger map

Además, la apertura comercial llevó a que la frontera tendiese a desaparecer. John Hohstadt, de Tombstone, había adquirido unas 200 mil hectáreas en terrenos ganaderos por Cananea y organizado la California Land and Cattle Company, igualmente surgieron actos de bandidaje internacional, como los de los Clanton o los hermanos McLaury que robaban ganado en cualquier lado de la frontera para venderlo del otro, y ocasionaban asesinatos como el de ocho mexicanos, en julio de 1881, en el Cañón de los Esqueletos (en la frontera entre Sonora - Chihuahua - Arizona y Nuevo México), acto que seguiría con la emboscada y muerte de otro grupo mexicano que viajaba de Fronteras a Tombstone, lo que llevó a que se organizara en Bavispe un grupo para hacerse justicia. Así, dos semanas más tarde los bandidos fueron muertos en el mismo cañón.

Acompañando a esta violencia regional, también se avecinaban cambios profundos en la infraestructura económica mundial. El más importante fue la decisión de Thomas Alva Edison, en 1882, de utilizar al cobre como el conductor de la electricidad, decisión que desembocó en el mejoramiento de los procesos de refinación del metal, de químicos a electrolíticos, para quitarle las impurezas al cobre e incrementar su conductividad, y así creció el interés mundial por las minas de cobre, así como en Sonora por los terreros desecho de las antiguas obras mineras que contenían mucho cobre, haciéndolos también propensos a ser explotados. El problema fue que estas nuevas empresas no llegaron con buena actitud para con los mexicanos.

En Cananea, en 1881 la compañía minera Unión Mexicana, cerca de Puertecitos, había sido vendida a una compañía de Cleveland que construyó una pequeña refinería en el arroyo Cuitaca, la que cambiaría después a Puertecitos. El problema fue que su administrador, de apellido Bennett, fue asesinado por los mineros por el maltrato que les daba, y poco después otro estadounidense, el Coronel R. F. Morton, quien administraba la mina Que Esperanzas sufrió la misma suerte, mientras que otra aventura minera más, la Copper King Company igualmente terminó con una batalla a balazos contra las autoridades mexicanas.

William Cornell Greene
Bajo estas circunstancias, William Cornell Greene había llegado a Tombstone, Arizona, buscando hacer fortuna alrededor de 1880 y trabajado allí bajo las órdenes de James Kirk, con quien se asoció para explotar otras minas en Sonora, cerca de Arizpe, como la Oso Negro.

En sus viajes a Sonora, Greene indudablemente se dio cuenta del potencial que tenía Cananea, no como mina sino para reprocesar sus terreros, llenos de cobre, metal que había sido desechado anteriormente y que  el desarrollo de la electricidad volvía valioso.

Con ese fin, el 3 de diciembre de 1896 Greene logró un contrato con Elena, viuda del General Pesqueira, y adquirió en $1 además de $20,000 dlls pagaderos en 1899, las minas de Chivatera, Ronquillo, Cobre Grande y San Ignacio, asimismo se asoció con Henry Caraway, quien se había casado con la viuda de Pesqueira, y debido a que en julio anterior otro grupo de inversionistas, Tadeo Iruretagoyena (dueño de un molino de harina en Hermosillo) y Jacobo Stormann (comerciante de Magdalena)  habían comprado a los Pesqueira cinco minas más, ese mismo día de diciembre Greene  se asociaba con todos ellos y registraron en Tucsón, Arizona, la Compañía de Cobre de Cananea (Cananea Copper Company), emitiendo 200 certificados valuados en $20,000 para capitalizarla.

OK Corral, en Tombstone, ca. 1880
Pero no todo era color de rosa. Poco después se desarrollaría un juicio en Tombstone contra Greene por el asesinato en el famoso OK Corral del llamado Juez Jim Burnett; un personaje acostumbrado a dictar la ley (del oeste), y a quien Greene acusaba de ser el culpable de dinamitar un represo en su rancho y con esa acción ocasionar que se ahogara su hijita de 9 años de edad.

Finalmente, el 20 de diciembre de 1897 el jurado declaraba no culpable a Greene, que se aproximaba a los 45 años de edad, aunque esta pena siguió con la muerte de su esposa, en diciembre de 1899, víctima de cáncer.

Sunday, December 2, 2012

Pesqueira y Cananea


Después del intento de Ignacio Pérez y de los hermanos Arvayo para desarrollar las minas de Cananea, según vimos en el artículo anterior, éstas quedaron abandonadas hasta que Don Ignacio Pesqueira intentó trabajarlas. Pesqueira controlaría la gubernatura de Sonora por dos décadas y empezando su gobierno, en 1860 le encargó al Ingeniero Robert D´Aumaile investigar ese mineral. En su reporte, D´Aumaile se quejaría de que los problemas políticos habían desprovisto a Sonora de información sobre la historia de la mina, aunque podía mencionar varias en el lugar, de las que las principales eran: Ronquillo, Chivatera, San Rafael, Santo Domingo, Cobre Pobre, la de Plomo de Arvayo y además, en las cercanías se encontraban: Mariquilla y El Tajo.

¿Cómo era el Cananea de entonces? ¿antes de que naciera esa población? Para responderlo, afortunadamente contamos con el diario de un explorador, Adolfo Bandelier,  quien recorrió esa región en 1884, dos años antes de la muerte de Pesqueira y cuando nacía Nogales. Así, entrando a Sonora por el río San Pedro, Bandelier anota: “Febrero 21, 1884: Partimos alrededor de las 8 A.M. siguiendo el San Pedro por su ribera derecha… Descendimos al Cananea, un vivaraz arroyo… [y llegamos a] un rancho bien fortificado con dos torres redondas, y luego entramos a la cañada hasta el Pinal. Muy pintoresco. Altamente romántico. Cruzamos el pequeño arroyo cuando menos treinta veces. Suficiente vegetación. Encinas, mucha yuca y sotol, nopales, agaves y las altas cimas de las montañas cubiertas de nieve. El General  Pesqueira y Don Epitacio Paredes me recibieron hospitalariamente… Dormí mal en las cabañas de madera a pesar de que no están tan altas ni tan frías, aunque éste es el punto más alto en Sonora.”

El antiguo fuerte de Cananea. Foto tomada alrededor de 1900
El torreón que menciona Bandelier, que hoy ha desaparecido y ya entonces se encontraba abandonado, se encontraba ubicado al Norte del actual Cananea. Estos torreones, que eran necesarios para la defensa contra los Apaches, fueron muy comunes en las haciendas de la Colonia (recuerdo , por ejemplo, que una tía me hablaba del que hubo en la hacienda de La Arizona, al Suroeste de Nogales). Por otro lado, el Pinal que se menciona era donde Pesqueira había construido unas cabañas en las que brindó hospitalidad a Bandelier, las que posiblemente estuvieron cerca del Puerto de Cananea.  Pero regresemos al diario de Bandelier:

“Febrero 22: El General partió temprano con casi todos. Yo seguí a pie y fui con Julián Zubía a la mina, que está en una cañada, cuatro y media millas hacia el Sureste…. Descendimos a una cañada profunda, boscosa. Los árboles son encinas de los dos tipos comunes. Las faldas de los cerros están cubiertas con grava, lo que hace muy difícil caminar. Fui a la mina y regresé.” 

Es decir, partiendo de las cabañas donde habían pernoctado, los viajeros se adentraron a la Sierra de Cananea siguiendo la cañada que cruza de Este a Oeste al norte de la población actual, pasando por El Ronquillo y por el pueblo hoy desaparecido de Buenavista y Chivatera ya dentro de los terrenos actuales de la mina.

En su descripción de estas mismas minas que, recordemos, entonces trabajaban por medio de túneles o tiros, no a tajo abierto como actualmente, D´Aumaile dice que el Ronquillo: “…tiene un grosor de entre tres y medio o cuatro pies de mineral muy rico, trabajada a una profundidad de 80 pies. Tiene varias bocas y está llena de agua… Siguiendo por la cañada… un cuarto de milla más arriba llegamos a la mina de La Chivatera, que está situada sobre una pendiente muy pronunciada... Los minerales son varios de cobre, plata y plomo, prevaleciendo los de cobre. Los terreros están llenos de buen metal y a sus pies corre un arroyo permanente que no es adecuado para usar debido a la impregnación de metales pero muy bien ubicado para lavar los desechos de la mina. El metal que se tira en los terreros, el que se encuentra en las haciendas y el de los jales le proporcionaría una fortuna respetable a un europeo.  Trescientas yardas más arriba está un salón abierto -no lo puedo comparar con nada más-, con una pequeña pila de desechos a un lado; es la mina o Tajo de San Rafael.  Y más arriba por la cañada está la Mina de Plomo de Arvayo…”

La cañada actual. Buenavista en la esquina inferior izquierda
Hoy, todas estas minas han desaparecido debido al cambio de tecnología minera, de tiro a tajo abierto. El Ronquillo se ha convertido en uno de los barrios de la antigua Cananea, y gracias al recorrido que le debo al Ingeniero Humberto de Hoyos, un cananense profundo conocedor de su región, pude reconstruir la ubicación de las demás minas mencionadas por D´Aumaile.

Continuando por la cañada que menciona el texto puede uno ver algunas ruinas de la antigua población de Buenavista, por donde estuvieron las minas La Chivatera, La Demócrata, La Veta Grande, todas las cuales han sido cubiertas actualmente por los jales de las nuevas obras y, al fondo de esa cañada, siguiendo la cama del antiguo ferrocarril a Puertecitos (cuyo trazo se muestra, serpenteante en la fotografía adjunta), antes de que ésta dé vuelta para empezar a ascender la sierra, también se encuentran las ruinas de Capote…

Después de dejar la gubernatura, Pesqueira continuaría trabajando la mina de Cananea, así como la de Santa Elena, cerca de Banámichi, y sus haciendas de Delicias y Bacanuchi hasta su fallecimiento en 1886.