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Tuesday, March 5, 2013

Cananea durante la Primera Guerra Mundial


Después de la derrota final en Sonora del General Francisco Villa por los Constitucionalistas, muchos creyeron que la paz y el progreso regresarían a Cananea, aunque no fue así. La inestabilidad social ocasionada por la revolución continuaría ejerciendo su presión sobre la región y a ella se le unirían las consecuencias regionales de la Primera Guerra Mundial.

La compañía minera de Cananea argumentaba que después de la partida de los villistas las instalaciones mineras habían quedado “en un muy mal estado” y valuaron en un total de poco más de $233 mil dólares las pérdidas ocasionadas por la ocupación. Pero eso no era todo, para 1917 se dejaron caducar 7,702 denuncios mineros en la región y poco después el gobierno de México ordenaba que se cerrara la mina hasta que fueran pagados poco más de un millón de dólares en impuestos vencidos. Una nueva receta de relaciones económicas entre un país que descubría su nacionalismo y el capital foráneo estaba naciendo.

Columbus, Nuevo Mexico, después del ataque 
Empezando 1916, Villa atacaría Columbus, Nuevo México, lo que llevó a la incursión de la Expedición Punitiva, un ejército que, al mando del Gral. John Pershing, penetró por Chihuahua a México intentando atraparlo, aunque sin éxito. Y mientras ésto sucedía, Estados Unidos se preparaba para el papel preponderante mundial que tendría durante el siglo XX, y entre sus medidas para intentar lograr un mayor control sobre sus fronteras estuvo  el establecimiento de los pasaportes en diciembre de 1917.

Los mineros siendo deportados de Bisbee
Para entonces había hecho crisis también en Arizona el movimiento de los mineros;  en junio de ese 1917 miles de mineros abandonaron sus trabajos en las minas de la Compañía Copper Queen cerca de Bisbee, en lo que la prensa y opinión pública estadounidenses consideraron como un acto de deslealtad patriótica ya que se detenía la producción estadounidense de cobre precisamente en el momento cuando éste era más necesitado para producir municiones para la Primera Guerra Mundial. Para oponerse al grupo sindical minero, Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World), que era visto como socialista, se formaron en Bisbee la Liga de Protección a los Trabajadores formada por hombres de negocios de Bisbee, y la Liga de Lealtad de los Trabajadores integrada a su vez por mineros que no participaban en la huelga, ambos para combatir a los huelguistas.

La deportación de los mineros de Bisbee en 1917
Así fue cómo el amanecer del 12 de julio de 1917, al amparo de los silbatos de la mina Copper Queen de Bisbee que los llamaba a unirse, dos mil hombres se reunieron con cientos de policías locales y, encabezados todos por el Presidente de la Phelps Dodge, Walter Douglas, se dedicaron a reunuir mineros huelguistas.

Unos 1,200 fueron puestos bajo custodia armada en el estadio de beisbol para ser después subidos a carros de ferrocarril que los expulsaron del Estado de Arizona, y en el pueblo de Hermanas, Nuevo México, cerca de Columbus, pueblo que el año anterior había sido atacado por fuerzas villistas, fueron desembarcados y abandonados después de amenazarlos que no intentaran regresar a Arizona.

Los vagones llenos de gente, listos para ser deportados
La mayoría de este grupo de mineros eran mexicanos quienes, a los ojos de los arizonenses, según diría el Sheriff Harry Wheeler “muchos de estos huelguistas eran villistas que habían obligado a cerrar la mina de Cananea,” además que toda la región fronteriza se llenó de falsos rumores de villistas armados que merodeaban la región aledaña a Cananea. El espectro de la huelga de Cananea todavía vivía en la mentalidad de los arizonenses del Sur de ese Estado.

Pero ésto no fue todo, ya que al concluir la I Guerra Mundial el precio del cobre empezó a caer. Para 1920 ya no había quien lo comprara aún a precios por debajo del mercado. Si bien Greene  había dicho que “podía poner cobre en Nueva York por menos de 9 centavos por libra”, sus costos reales de producción se habían aproximado  al doble de ese precio, aunque para la década de 1920 su costo de producción había sido reducido a poco más de 13 centavos, y aún así nadie compraba el metal. Todo esto forzó a que la mina de Cananea cesara operaciones en 1921.

Al ser cerrada la mina, durante esos años posbélicos Cananea quedó abandonado, y al resumir  operaciones fue necesario que la compañía contratara trabajadores de otras regiones del Estado. El procedimiento  que siguió para contratarlos nuevamente, en voz del historiador Samuel Truett: “se apoyó en oficiales locales que funcionaban como contratistas… Mientras, las élites regionales se aprovecharon de las dificultades  para disciplinar a los trabajadores… administrando a sus compatriotas para favorecer su propia ventaja económica. Así fue como las compañías de cobre surgieron del otro lado de la revolución mexicana aún más fuertes que nunca, aunque todavía tenían que reconciliar sus sueños de control con las redes locales de poder, arraigadas aún más allá de las miradas del Estado o de la corporación.” 

Sunday, February 17, 2013

Cananea durante la revolución mexicana


Así fue cómo, después de la renuncia de Porfirio Díaz a la presidencia de México, seguida de nuevas elecciones en las que asumió la presidencia Francisco Ignacio Madero, todos pensaron que la época más difícil de la revolución había pasado aunque, hoy lo sabemos, eso no era más que el principio de la verdadera revolución mexicana.

La principal falla del gobierno maderista fue ofrecerles muy poco mejoramiento económico a los obreros y campesinos y concentrar sus esfuerzos en apoyar una mayor libertad política en el país. Eso llevó al descontento de algunos sectores de la sociedad; al levantamiento en oposición al maderismo de Emiliano Zapata en el Sur del país y a su apoyo a la insurrección de Pascual Orozco en el Norte, en Chihuahua, ese 1912.

En el Norte de México, la subsecuente derrota de Orozco en Chihuahua forzó a que el movimiento orozquista se trasladara a la región serrana oriental de Sonora: a las minas cercanas a Cumpas; a los pueblos del Río de Sonora, como Aconchi que fue bombardeado con dinamita; a poblaciones sonorenses en donde aún hoy se mantiene el recuerdo de esas resistencias en los nombres de sus calles y en su memoria colectiva; o bien a actos de orozquistas como el del General Emilio Campa, quien a finales de agosto de 1912 quemó los puentes ferroviarios aledaños a Santa Cruz, además de tomar al poblado, lo que interrumpió el tránsito en la vía férrea que aún hoy une al mineral de Cananea con Nogales. O bien al ataque al pueblo y mineral de Nacozari por el orozquista Antonio Rojas, hecho que llevó a que los hermanos Douglas, dueños de las minas, intentaran formar una fuerza armada filibustera estadounidense en Arizona para proteger sus intereses mineros, aunque no lograron reunir a suficiente gente y el proyecto quedó abortado. De esta manera, la frontera internacional conservó hasta entonces su carácter delimitador de los conflictos políticos.

Siguió entonces el golpe de Estado de Victoriano Huerta contra el gobierno de Madero en febrero de 1913, estos días hace cien años, seguido del arresto del presidente por órdenes de Huerta, y horas antes de que fueran muertos el presidente Madero  y el Vicepresidente Pino Suárez, el día 21 el ayuntamiento de Cananea se declaró en oposición a Huerta, todo como antesala de la oposición casi total de Sonora contra el huertismo.

Carranza durante su visita a Puertecitos
Vendría después la siguiente fase revolucionaria, dirigida ahora por Venustiano Carranza; y cuando tanto Nogales como Cananea fueron recuperados por la oposición contra Huerta, Carranza escogió a Sonora y en particular a Nogales para formar su gobierno. Durante este periodo visitaría los poblados aledaños a Nogales, y Cananea y Puertecitos no pudieron quedar olvidados (en la imagen de la derecha aparece el momento de su visita a este último lugar. Se puede apreciar al centro a Carranza, rodeado de José María Maytorena a la izquierda e Ignacio Pesqueira a la derecha, además de otros personajes que pronto después lograrían prominencia regional o aún nacional, como Adolfo de la Huerta, entre otros).

Sin embargo, este periodo de aparente armonía entre los revolucionarios no duró mucho y fue seguido por la división en facciones revolucionarias y la guerra intestina entre las fuerzas de Maytorena y Francisco Villa por un lado, y las de Calles y Carranza por el otro, la que se expresó a través del famoso Sitio de Naco y con éste, el impedimento a exportar los productos de la mina cananense. Esta contienda obligó al cierre de la mina en agosto de 1914 y al despido de 4 mil mineros mexicanos y de doscientos estadounidenses y a que únicamente diez estadounidenses y cuarenta mexicanos se quedaran en las instalaciones para protegerlas, al mismo tiempo que la situación económica de los residentes de la región era cada vez peor.

Así, el agente consular Charles Montague escribiría haber visto cómo miles de residentes del Norte de Sonora: “han estado sufriendo una magra existencia lavando oro, cazando, acarreando leña y demás, mientras que otros se han unido a los distintos ejércitos que pasan por la región.” Y agregaba: “durante los últimos meses he visto evidencia de más sufrimiento en Cananea que todo lo que he visto antes.” Y al igual que en Cananea, esa crisis se manifestaba en todas las regiones de Sonora, con inestabilidad económica, con asaltos y una infinidad de rumores, a los que se agregaba el que Francisco Villa, que para entonces había roto abiertamente contra la facción de Carranza, se preparaba para invadir Sonora.

Finalmente, ya para terminar 1915 los Estados Unidos reconoció a la facción carrancista dentro del movimiento revolucionario, y Villa, opositor de Carranza, invadió entonces a nuestro Estado y atacó Agua Prieta. Pensaba que ese puerto fronterizo estaría protegido únicamente por unos pocos, cansados, soldados carrancistas, aunque fue rechazado con enormes pérdidas debido a que Estados Unidos habían permitido que cuatro vagones de fuerzas constitucionalistas viajaran por su territorio y reforzaran a las tropas de Agua Prieta. Eso provocó su ira, aunque el espacio se me agota por lo que retomaré el tema en mi próximo artículo…

Sunday, February 10, 2013

El Inicio de la Revolución Mexicana y Cananea

La pérdida del control económico por Greene de Cananea fue una especie de aviso de lo que pronto afloraría en lo social en nuestro país, una ansia de modernidad que no lograría expresarse clara y precisa debido a que había por entonces, en abierta contienda entre sí, muchos proyectos de modernidad: fuesen éstos los de las clases altas o los de las bajas, de lo naciente urbano o de lo rural, y aún de vertientes nacionales o internacionales de lo que debería ser el México “moderno.”

Abrán Salcido. Foto de cuando estuvo preso en Yuma
Fueron eventos que ya habían sido anunciados no únicamente por la huelga en el mineral sonorense sino por otras manifestaciones de inquietud social que se extendían a lo largo de toda la frontera entre Sonora y Arizona. En otras palabras, las fronteras internacionales no fueron frontera para esas manifestaciones de inquietud.

Así estuvo la huelga en el mineral arizonense de Clifton-Morenci, de 1903, impulsada por mexicanos, muchos de ellos hoy olvidados como Abrán (sic) Salcido, o Wenceslao Loustaunau.  Por ejemplo, cuando Salcido participó en Morenci ya era un avezado luchador social que a los 22 años de edad había participado en el ataque a la aduana de Nogales del 12 de agosto de 1896, asalto realizado por seguidores de Teresa Urrea.

Y ya después de la huelga, en el mineral se escuchaban rumores de que Salcido, recién salido de la prisión de Yuma debido a su liderazgo de la huelga del mineral arizonense, planeaba “marchar a Sonora y levantar la bandera de la insurrección,” rumores que llevaron a que fuera arrestado, ahora en México, y confinado en San Juan de Ulúa, aunque su arresto tampoco logró acallar los tambores de guerra.

Para 1910, los rumores de insurrección ya se habían extendido por toda la región. Para entonces, un personaje que en forma casi desconocida recorría todo el país en una quijotesca campaña en la que contendía por la presidencia de la república contra Díaz, y que se llamaba Francisco Ignacio Madero, acababa de visitar Hermosillo en su campaña y planeaba llegar al mineral de Cananea para realizar allí otro mítin, aunque le advirtieron que se preparaban algunos actos violentos para recibirle en el mineral y fue por eso que en forma incógnita, el 13 de enero de ese 1910 llegó a esta frontera y por aquí, por Nogales, cruzó la frontera internacional y de aquí se dirigió por tren a Ciudad Juárez para regresar al centro del país.

De esta manera transcurrieron los meses de ese 1910, e iniciando el verano todo era un hervidero de rumores de que toda la región entre Douglas y Nogales, pasando por Cananea, sería atacada por los sublevados que preparaban una gran insurrección. Fue una inquietud alimentada poco después por el llamado que hiciera Madero al levantamiento armado para noviembre de ese 1910 cuando le fue arrebatada la Presidencia en las elecciones.  Para entonces, no únicamente esta región fronteriza estaba llena de inestabilidades, sino también la rural de Sonora y Chihuahua a través de la insurrección promovida por Pascual Orozco en los pueblos mineros de Chihuahua, inestabilidad  que se extendería al Noreste de Sonora con ataques como el de José de la Luz Blanco al mineral del Tigre, o aún en abril 13 de 1911, cuando Red López tomó Agua Prieta para después desaparecer sin dejar huellas de su paso: algunos de sus seguidores se refugiarían en la Sierra de los Ajos frente a Cananea, otros cruzarían la frontera, pero lo asombroso fue que no dejaron huella detrás de ellos: era como si la tierra se los hubiera tragado.

Un mes después, Juan Cabral, un sonorense nativo de Minas Prietas  que había estudiado primero en el Colegio de Sonora y luego en la Universidad de Arizona, se presentaba procedente de Arizona  acompañado de una pequeña fuerza armada ante el mineral de Cananea y exigió su rendimiento, y después de algunas negociaciones entró al poblado el 12 de mayo, tomándola sin realizar un sólo disparo, en un  evento que describiría el periódico arizonense “Douglas Daily International:” Cabral “fue casi arrancado de su caballo por sus admiradores, los que le colgaron al cuello guirnaldas de flores,” mientras que para los empresarios de la mina, la toma de Cananea se había realizado “de la forma más ordenada y legal posible.”

Días después, el 21 de mayo el para entonces líder del movimiento insurreccionista mexicano, Francisco Ignacio Madero, tomaba Ciudad Juárez, y en Sonora nombraba a José María Maytorena como Gobernador del Estado y a Agua Prieta como la capital provisional del Estado. Y el  25 de mayo, Porfirio Díaz renunciaba a la Presidencia de la República, renuncia que sería seguida por elecciones en el país para escoger un nuevo presidente, y Madero resultó electo. Todo mundo pensaba que con esa elección la inquietud social en México había terminado. Lo que no sabían era que esto era apenas el comienzo de un movimiento revolucionario que estremecería al país por más de un lustro.


Sunday, January 20, 2013

El 1 de junio de 1906


Las tensiones habían ido creciendo, y aunque los sueldos de los mineros del mineral eran superiores no únicamente a los que se pagaban en otros minerales sino también en el campo y los centros textiles de Sonora, en Cananea los trabajadores estaban descontentos con la disparidad entre lo que ganaban los extranjeros y los mexicanos: 5 pesos oro y tres pesos plata respectivamente, así como con las diferentes tareas que se les encargaban, que eran discriminadoras racialmente.

Así, en la noche del 31 de mayo de ese 1906 se les notificó a los trabajadores de la mina Oversight que los mayordomos habían celebrado un contrato con la empresa incrementando la carga de trabajo asignado a cada uno y reduciendo el número de mineros, todo con la intención de producir más con menos empleados.

Pasaron las horas, y en la madrugada del 1 de junio se declararon en huelga. Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón fueron llamados por los mineros para que dirigieran la protesta. Baca Calderón llegó a la mina Oversight donde fue amenazado por la policía municipal mientras que los mineros lo defendieron a la vez que él los exhortaba a mantener el orden para evitar pretextos para suprimir la huelga. Además, les dijo que los obreros extranjeros que trabajan en Cananea habían manifestado su simpatía con el movimiento. Poco después llegaba el presidente municipal a la mina y acordaron que una comisión de mineros llevaran sus peticiones a la empresa.

Mientras, el movimiento se generalizaba para entonces: ya que amaneciendo ese día primero, unos 2,000 mineros recorrieron las instalaciones, y los mineros de El Capote y La Demócrata, los de la fundición y de la concentradora se unieron al movimiento. Al mismo tiempo, Baca Calderón escribió el pliego petitorio que fue entregado de inmediato. Entre sus principales puntos estaba la petición de que se pagara para todos un  sueldo de cinco pesos por ocho horas de trabajo; que se empleara a un porcentaje del 75% de mexicanos en la mina; el mejoramiento del trato para los mineros, etc.

Durante las horas siguientes siguió un intercambio de telegramas entre William Cornell Greene, el Gobernador Rafael Izábal, el Jefe de la Zona Militar, Luis. E. Torres; el Comandante de la Gendarmería Fiscal, en Nogales, Juan Fenochio y su subalterno en Magdalena, el Corl. Emilio Kosterlitsky, y Ramón Corral, Vicepresidente de la República.  A mí me tocó ver en el Archivo General del Estado un telegrama de Ramón Corral, en respuesta a la solicitud de Greene de que le permitiera subir los sueldos de los mineros, en que Corral negó el permiso bajo el argumento de que eso provocaría un desajuste salarial generalizado.

Durante la tarde de ese 1 de junio, los mineros partían en manifestación de El Ronquillo, pasaron frente a las oficinas de la Compañía, recorrieron el centro comercial del poblado para luego subir al poblado de La Mesa Norte y dirigirse a la maderera, ubicada en el extremo Oriente de Cananea.  Allí, George Metcalf, quien trabajaba en el almacén, los repelió con mangueras de agua a presión y disparos que mataron a un huelguista e hirieron a varios más. En respuesta, los mineros mataron a Metcalf y a su hermano, además de incendiar la maderera. Luego regresaron al centro de Cananea, y en la Ave. Chihuahua y Calle 3 fueron atacados por hombres armados, quienes desde automóviles les dispararon, matando a 6 protestantes, por lo que la violencia se extendió sobre toda la población.

Durante la noche, los extranjeros que no habían huido a Arizona se refugian en la casa de Greene. Vendría luego la petición de refuerzos estadounidenses a proteger los intereses extranjeros en el poblado, y a medianoche de ese día, más de 200 voluntarios, que desobedecieron las órdenes directas de no cruzar a México del Gobernador de Arizona y de algunas autoridades federales mexicanas, después de recibir el permiso del Gobernador Izábal cruzaron en forma individual la frontera al mando de Tom Rynning (cuyo puesto era equivalente en Arizona al de Kosterlitsky), se reagruparon del lado sonorense y se dirigieron a Cananea. Corral le había telegrafiado a Izábal que no permitiera esa fuerza extranjera, pero el telegrama le llegó tarde.

Panorama de Cananea en la época de la huelga
Panorámica de Cananea en la época de la huelga.


A las 10:30 de la mañana del día 2 llegaba a Cananea el tren procedente de Naco con Izábal y la fuerza encabezada por Rynning, y se dispusieron a defender las propiedades extranjeras, mientras que los dirigentes de la huelga, Lázaro Gutiérrez de Lara y Rafael J. Castro fueron encarcelados, y a eso de mediodía, desde el auto de Greene, tanto Izábal como Greene intentaron disuadir a los manifestantes.  Así pasó el tiempo, y por la tarde continuaron los enfrentamientos y más muertes de protestantes, más arrestos de dirigentes obreros, hasta que al anochecer llegaba la Gendarmería Fiscal, encabezada por Kosterlitsky, quien dispersó a los huelguistas, hizo retirar a los guardias estadounidenses e impuso la ley militar y toque de queda para toda la población. A las 10 de la noche partía el tren a Naco que llevaba a los guardias extranjeros. Al día siguiente, el 3,  llega el Jefe de la Zona Militar, Luis E. Torres, al mando de 100 soldados, y se hizo pública, firmada el día 1, la negatoria de Greene a la petición de los obreros.

Un día después, el 4, llegaban 200 soldados más, y al día siguiente fueron aprehendidos el resto de los dirigentes del movimiento, lo que  ocasionó el fin de esa protesta aunque, como ya sabemos, fue ésta una victoria pírrica, ya que este movimiento, junto con otros más, desembocaron en la revolución mexicana.

Monday, January 14, 2013

Quien organizó la huelga de Cananea


Es una idea común que la huelga de Cananea fue un movimiento autónomo, sin relación con ninguna organización ya fuera nacional o extranjera. Sin embargo ésto no fue así. La historia del Partido Liberal Mexicano no es el tema de este artículo, aunque estuvo íntimamente relacionada con el desarrollo de la huelga, además de que organizaciones mineras estadounidenses que tenían presencia en el Sur de Arizona influyeron sobre lo sucedido en Cananea.  Así estuvieron la Western Federation of Miners o la International Workers of the World. Por ejemplo, la Western Federation of Miners, algunos de cuyos miembros trabajaban en las minas arizonenses de Metcalf, Bisbee, Mowry, Clifton, Morenci y Douglas, en Arizona, intervino apoyando a los mineros de Cananea.

La agitación antiporfirista en Sonora tenía raíces que se remontaban al inicio del porfiriato mismo. Por ejemplo, algunos miembros del Partido Liberal Mexicano como Abraham Salcido habían participado ya desde 1896 en la toma de la aduana de Nogales realizada por seguidores de Teresa Urrea. Y después, ya trabajando como minero en 1903, Salcido participaría en una huelga de mineros en Morenci, por cuya participación fue apresado en Estados Unidos, y cuando lo liberaron en 1906 se fue a Cananea y allí participó en la huelga.

Otros más no pertenecían a ninguna organización, ya que fue trabajando como mineros cuando se afiliaron a alguna. Ese fue el caso de Plácido Ríos, nativo de Chihuahua, quien a finales del siglo XIX llegó a Hermosillo y allí apoyó la candidatura a la presidencia municipal de Dionisio González en oposición del candidato oficial, Vicente Vélez Escalante, suegro de Ramón Corral.  Ese apoyo le costó la cárcel, aunque por intervención de Corral fue liberado con la condición de que abandonara la capital del Estado. Así se cambió a Cananea en donde trabajó en la mina Veta Grande y en la concentradora, y fue allí donde empezó a leer el periódico Regeneración, del Partido Liberal, y se afilió a la Unión Liberal Humanidad y posteriormente participaría en el desarrollo de la huelga.

Otro participante en la huelga, aunque con una biografía distinta a la de los anteriores, fue Gabriel Rubio, sonorense que muy joven se fue a vivir a los Estados Unidos en donde trabajó como panadero. Ya en 1905, viviendo en Douglas, Arizona, ciudad cercana a Cananea, inició una relación epistolar con Ricardo Flores Magón, misma que fue el inicio de su incorporación al Partido Liberal, y en 1906 se cambió a Cananea donde participó en actividades contra el gobierno de Díaz.

Sin embargo, a pesar de lo aquí expuesto, de ninguna manera intento probar que la huelga de Cananea fue el resultado de una planeación específica del Partido Liberal Mexicano o de alguno de los muchos organismos similares que había entonces. Como prueba de ello está la declaración de Esteban Baca Calderón, quien fuera un destacado miembro del Partido Liberal y a la vez organizador dentro de la huelga, quien años después de los hechos, cuando ya no afectaba para bien o para mal el sostener que el Partido Liberal hubiera o no apoyado al movimiento huelguístico, sostuvo que ninguno de los numerosos clubes obreros existentes entonces en Cananea tuvieron como misión la organización de la huelga. Además, Calderón diría que los miembros del Partido Liberal, es decir el mismo Partido del que él formaba parte, decidieron al fin prestarle su apoyo a la huelga porque sabían que sin una organización adecuada, y finanzas, ésta no podría triunfar.

Sin embargo, aunque no se puede sostener que el Partido Liberal fue el organizador de la huelga, lo innegable fue que gracias al poder organizativo que éste le prestó al movimiento obrero, la huelga pudo alcanzar la dimensión que logró.

Así, estuvo el caso de la Unión Liberal Humanidad, que había sido integrada por Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón en Cananea en enero de 1906 como un club secreto dependiente del Partido Liberal Mexicano. Pero se enfrentaba a un problema. Por un lado era un organismo secreto que por su naturaleza no podía realizar acciones públicas, aunque por otro lado su meta era la acción política de organización obrera. Para resolver este problema, la Unión intentaría infructuosamente reunir a los mineros de México bajo una Liga Minera de los Estados Unidos Mexicanos.

Y sin embargo, estas propuestas de la Unión Liberal para organizar otros clubes no tuvieron eco entre la organización del Partido Liberal, por lo que sus miembros llevaron  a cabo en forma independienteesas acciones de organización de otros clubes que, ellos sí, podrían realizar acciones políticas de protesta. En otras palabras, la inercia de la oposición contra Díaz fue el motor de la huelga, y organizaciones como el Partido Liberal serían las que: “pusieron en movimiento fuerzas que no pudieron ser controladas por los Liberales” mismos.

Sunday, December 30, 2012

Cananea entre 1901 y 1905


Según vimos ya en los artículos anteriores de esta serie, el mecanismo de Greene para capitalizar el desarrollo de sus empresas era conseguir préstamos y con ellos pagar el “enganche” para iniciarlas, y después, con los ingresos que se lograran, ir cubriendo los dividendos a los inversionistas a la vez que se iba pagando a los dueños de los terrenos o minas.

Sin embargo, hubo algunas inversiones que no redundaron en beneficios, como el caso de los tractores adquiridos para transportar productos a Cananea desde la frontera, que no funcionaron sobre el terreno de la región, ya que se atascaban en el lodo.

También estaba el ferrocarril de vía angosta a Puertecitos que tampoco trajo grandes beneficios para la compañía a pesar de su costo. Por ejemplo, se operaban alrededor de 20 trenes diarios de mineral entre las minas como Capote y la fundición, que estaban situadas sobre terreno más o menos plano, y así fue cómo  las minas Veta Grande, Capote y Oversight produjeron casi 800 mil toneladas de mineral para 1905.

Y si comparamos con esta producción la de las minas situadas más arriba de la sierra de Cananea, que eran manejadas a través del ferrocarril de Puertecitos, que era de una ruta difícil, tenemos que las cubrían apenas dos trenes diarios y producían generalmente entre 3 y 4 góndolas diarias de mineral.

Ferrocarril de vía angosta, Cananea a Puertecitos

El ferrocarril a Puertecitos, debido a lo quebrado del terreno y altura que se tenía que alcanzar, cubría una distancia que en línea recta era de sólo once kilómetros en 24, con pendientes máximas de más del 5%, y más del 85% de la ruta con curvas de más de 30 grados.

Como resultado, mientras que los gastos de operación del ferrocarril de vía angosta a Puertecitos para 1906, cuando ya se había logrado desarrollarlo totalmente, fueron de poco más de $202 mil dólares por otro lado los ingresos del mismo y para el mismo periodo fueron apenas de $121 mil dólares.

Además estaban los accidentes producidos en ese tramo del ferrocarril a Puertecitos, como el ocurrido a fines de 1902 cuando seis góndolas de mineral se descarrilaron al escapársele al maquinista;  aunque no fue éste el único ya que hubo otros y más graves. Por ejemplo, el accidente ocurrido el 1 de marzo de 1903 que ocasionó la muerte del cambiavías John Madden y del empleado O. E. Foubre. Sin embargo, el mayor accidente ocurrió en la fundición con la muerte de los mineros Gerónimo Fontes y Manuel Encinas, cuando no fue detenido a tiempo el ferrocarril con los desechos de la fundición al final de la vía, y como consecuencia la locomotora que transportaba a cinco góndolas de desecho fundido se precipitaron por la pendiente, sepultando a Fontes y Encinas bajo el material candente. Según lo reportó el Heraldo de Cananea: “es casi cierto, y por razones caritativas deseable, que las dos desafortunadas víctimas hayan muerto instantáneamente.”

Otro problema recurrente al que se tenía que enfrentar Greene era a los intentos de distintos grupos para quitarle el control de la compañía. Esto ocurrió, por ejemplo, cuando un grupo de inversionistas, Thomas Gates, F. H. Ray y  Edwin Hawley, quienes gracias a sus inversiones en Cananea habían logrado ser parte de la mesa directiva de la compañía junto con Greene, contrataron a Anson Burchard como Vicepresidente de la Compañía. Burchard de inmediato se puso a analizar la operación de la mina en Cananea, y entre sus hallazgos estuvo el que Greene pagaba los mejores sueldos en México.

Así fue cómo, empezando 1903, los maquinistas estadounidenses del ferrocarril a Puertecitos, que eran miembros de la Hermandad de Maquinistas y recibían un sobresueldo del 25% por trabajo peligroso en esa ruta, recibieron la noticia de que de inmediato serían cancelados esos sobresueldos y reducidas sus horas de trabajo, de 12 a 10 horas diarias. Como resultado del bloqueo subsecuente, toda la planta tuvo que suspender operaciones, lo que le costó $15,000 dólares diarios a la CCCC. Y para intentar resolver el problema, de inmediato se contrataron más maquinistas, aunque los que llegaron, al saber lo que había sucedido de inmediato renunciaron también. Como resultado, Burchard tuvo que extender el plazo de terminación del pago de sobresueldo hasta febrero.

Estos problemas ocasionados por los intentos de Burchard para hacer más eficiente el funcionamiento de la mina fueron aprovechados por inversionistas como Gates, Ray y Hawley, quienes además de adquirir a Burchard también contrataron a John Farish, de Denver, a que realizara un análisis independiente de la operación de la mina; y de inmediato empezaron a vender grandes cantidades de acciones de la compañía.

Cuando se hizo público, el reporte decía que la mina estaba casi agotada, lo que trajo como consecuencia que el precio de las acciones se vinieran abajo. Poco después estaba planeada la sesión de accionistas de la compañía, por lo que el plan de este grupo era vender primero y cuando los precios de las acciones alcanzaran su mínimo valor, adquirirlas nuevamente y así lograr el control de la compañía. Sin embargo, Greene consiguió el apoyo del Dr. James Douglas, de la compañía Phelps Dodge que operaba la mina de Nacozari, y con el millón de dólares que éste le facilitó logró expulsar a sus cuatro oponentes, recuperando, así, el control de la mina de Cananea.


Sunday, July 8, 2012

La minería en el Norte de Sonora


El desarrollo económico del Estado durante el Porfirismo, promovido por las inversiones extranjeras en el ferrocarril, no llevó únicamente al establecimiento de la aduana de Los Nogales, seguido por la inauguración del Ferrocarril de Sonora en el mismo lugar, mismo que comunicaba a Guaymas con Estados Unidos, y finalmente al surgimiento de esta población fronteriza, sino que también otros renglones económicos fueron desarrollados, y entre todos ellos, tal vez el más importante, fue el de la minería.

William Cornell Greene
El primer gran despegue económico y tecnológico minero de Sonora ocurrió precisamente en esta región del Norte del Estado cuando un estadounidense, William Cornell Greene (al igual que a como a mucha gente de su época le gustaba ser llamado Coronel, aunque no lo fue), y quien había vivido durante los 1880s en el mineral de Tombstone, Arizona, decidió aprovechar los jales y demás desechos de las obras mineras que habían quedado de explotaciones previas en un lugar situado en el Norte de Sonora.

Dirigido a ese fin, en 1898 compró un grupo de denuncios mineros en un lugar despoblado entonces, llamado Cananea, mineral que había sido descubierto en 1760 y cuya historia pasó por aitibajos, y no fue sino hasta poco antes de 1860 cuando el Gral. Ignacio Pesqueira, gobernador de Sonora, los empezó a trabajar, cuando  estos minerales tuvieron un desarrollo más duradero, mismo que continuó hasta el fallecimiento del General en 1886, cuando pasaron a ser propiedad de su viuda, Elena Pesqueira.

Cananea, iniciando el siglo XX
Ella le vendió su propiedad a Greene, quien en asociación con personajes que serían prominentes en los negocios durante aquellos años, gente como Tadeo Iruretagoyena, Jacobo Storman de Magdalena, William Cranz de Nogales y otros, en   1896 formó la Cananea Copper Company, y se dedicó a adquirir diferentes posesiones mineras de esa región, y con todas ellas formó la Cananea Consolidated Copper Company. Para explotarlas, a finales de diciembre de 1899 celebró un contrato con el Gobierno de Sonora para establecer una planta de beneficio en ese lugar, y con la ayunda de otra de las grandes compañías mineras estadounidenses, la Phelps Dodge, dueña a su vez de las minas de Nacozari, cambió la orientación de esa explotación, que había sido únicamente para reaprovechar los desechos de obras antiguas, y ahora se dedicó a abrir minas nuevas, y con ese fin construyó a partir de 1903 varias fundidoras y una planta concentradora en Cananea, hasta convertirla en una de las principales minas de México.

Todo ésto llevó, a su vez, al nacimiento de una población en aquel lugar que para fines de esa primera década del siglo XX se había convertido en uno de los complejos cupríferos mayores del mundo, y el poblado que surgió adjunto, para 1906 alcanzaba los 20,000 habitantes, lo que la hacía la ciudad más poblada del Estado de Sonora.

Empleados armados cuidando la tienda de la compañía en 1906
Por otro lado, para poder exportar a Arizona el cobre de Cananea, en septiembre de 1900 Greene había obtenido la concesión para la construcción de un ferrocarril entre Cananea y Naco (61.5 Km), que se inauguró en 1902, además del otro ferrocarril que construyera entre Nogales y Cananea y fuera inaugurado en 1908, cuando Greene ya no controlaba esa compañia.

Esto se debió a que 1907 había perdido el control de la compañía minera, no en poco grado ocasionado por la huelga de Cananea de 1906, con lo que ésta pasó a manos de Thomas F. Cole, detrás de quien se encontraba John D. Ryan, quien el año anterior había sido nombrado como Presidente de la Anaconda Copper Co., ambos también asociados con el complejo financiero de la Amalgamated Copper Co.

James Douglas
Y si cambiamos nuestra mirada más hacia el Este, tenemos que el origen de la otra gran mina del Norte de Sonora, Nacozari, se remontaba a la década de 1660, y que su desarrollo se había dado, al igual que el de Cananea, con altibajos. No fue sino hasta durante el  porfirismo en que empezó su ascenso, cuando James Douglas, un ingeniero minero canadiense que había desarrollado las minas de cobre de Arizona, fue nombrado en 1895 como Presidente de la compañía Copper Queen Consolidated Mining Company, dependiente a su vez de la Phelps Dodge, y quien después, entre 1908 y 1916, fungiría como Presidente de la misma Phelps Dodge.


La compañía Phelps Dodge había ido creciendo durante aquellos años, adquiriendo empresas mineras en Sonora. Así, en 1895 compró la Moctezuma Copper Company, que era a su vez dueña de Pilares de Nacozari, mina que había sido establecida alrededor de 1867 por U. B. Treaner como la Moctezuma Concentrating Company, aunque poco después había pasado su control a los intereses de la familia Guggenheim, quienes a su vez la vendieron a la compañía Phelps Dodge, y así fue cómo esta compañía quedó bajo el control de la Phelps Dodge.

Además, como ya vimos, la Phelps Dodge había adquirido  en 1903 acciones de la compañía Cananea de Greene, y para explotar mejor la producción de Nacozari, la compañía Phelps Dodge, al igual que como sucedió en Cananea, se enfrentó a la necesidad de construir una salida de sus minerales rumbo a Arizona, por lo que en 1904 construyó el ferrocarril con 123.7 Km de extensión que enlazaba a Agua Prieta con Nacozari.

Uno de los hijos de Douglas, Walter, administraría Nacozari durante la revolución y sucedería a su padre en 1916 como Presidente de la Phelps Dodge, mientras que el hijo mayor, James S. Douglas, fundaría el pueblo de Douglas, Arizona, vecino de Agua Prieta, y organizaría bancos en Bisbee y Douglas, así como también participaría como administrador minero, tanto en Nacozari como en Cananea durante la revolución. Es decir, aquí se presentó el entremezclado de factores mundiales de aquel momento con otros regionales.

Casas mexicanas y estadounidenses en Nacozari
Y es que aunque no ocurrió en Nacozari una huelga de los mineros como sucedió en Cananea, de cualquier manera las condiciones bajo las que vivían los obreros en ambas eran similares (había una enorme disparidad entre las de los mexicanos y los estadounidenses), la que fue causa de movimientos sociales de protesta de los mineros, apoyados por los sindicatos estadounidenses. 


Como muestra de esta disparidad, en los planos de la derecha aparecen las habitaciones que construía entonces  la compañía en Nacozari: en la parte alta de la cañada de Pilares para los mineros estadounidenses y en el fondo de la cañada para los mexicanos.

Aunque probablemente la mejor manera de entender esta disparidad de condiciones de vida que tenían entonces los mexicanos y estadounidenses  la logremos acudiendo a la descripción que nos heredó el Ingeniero estadounidense, Ralph Ingersoll. Así, él nos describe en el barrio estadounidense de Pilares de Nacozari las casas estadounidenses, cada una con un jardín "en donde el pasto casi verde y los árboles de durazno e higueras estaban nítidamente cercadas contra los burros andariegos... [y cada casa] con una muchacha mexicana que ayudaba, y tenían todas las comodidades modernas incluídas, mismas que hacían realidad el sueño de un vendedor de bienes raíces -luces eléctricas, agua fría y caliente y el descenso de dos minutos al trabajo" 

Además un día, queriendo conocer cómo se vivía entre los mexicanos, bajó al "pueblo mexicano" y encontró a uno de los obreros mexicanos mejor pagados, "en una casa de adobe techada con lo que evidentemente eran antiguas puertas de la mina... y su chimenea consistía de una media docena de latas de café pegadas una tras otra...  con un solo cuarto en donde vivían niños, perros y puercos, y así fue que se preguntó: "Si los ricos como Angel viven así, ¿En dónde viven aquellos que sólo ganan un peso con cincuenta centavos diarios?" ("In and Under Mexico," New York: Century, 1924)

Por eso es que para concluir este artículo cabría que nos preguntásemos si la culpa de esta disparidad la tuvieron los inversionistas que ofrecían empleos a tantos mexicanos desempleados, o los gobiernos mexicanos que habían olvidado que precisamente su razón de ser era esa: preocuparse por ofrecerle la mejor calidad de vida posible a aquellos mineros.