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Sunday, April 7, 2013

La minería y la industria manufacturera en Sonora


Este artículo es la conclusión del tema de la historia de algunas minas del norte de Sonora sobre las que me he extendido en artículos recientes, y a la vez el primero del siguiente: historia de la industria fronteriza, por ello se convierte en una recapitulación y un anticipo a la vez.

Potencial minero de Sonora
Intentar cubrir en una publicación como ésta la historia minera de un Estado que tiene manifestaciones tan ricas como las del nuestro, al grado de que es el principal Estado minero de México, sería extremadamente ambicioso de mi parte y a la vez absolutamente irreal.

Son muchísimas las minas y el potencial minero de Sonora. Así, siguiendo una hilera de franjas cuyo tamaño distinto nos indica lo poco que se ha explotado este potencial en Sonora, y se extienden con dirección general Noroeste al Sureste de Sonora, y partiendo desde la esquina Noreste del Estado yendo hacia el Sur, nos encontramos primero con las minas de cal cercanas a Agua Prieta (franja blanca en la esquina superior derecha de la imagen); a éstas les siguen las de cobre que hay en la franja que va de Cananea hasta Nacozari, ya desarrolladas, aunque la franja de yacimientos potenciales se extiende por todo el Estado (franja anaranjada); después vienen los placeres y minas de oro principalmente sobre la región de Altar y el Desierto pero que pasan sobre el Río San Miguel y terminan, desarrollados, ya sobre el de Sonora, aunque al igual que con el cobre, el potencial de yacimientos auríferos se extiende por toda la geografía sonorense (franja amarilla). Después siguen las minas de fierro que hay entre Carbó y Bacanora (pequeña franja roja); luego está la franja que rodea principalmente a Hermosillo y que produce desde cemento, pasando más hacia el Este por carbón hasta barita, aunque también aquí hay importantes extractoras de oro (pequeña franja azul). Y finalmente, ya en el extremo Sur de Sonora encontraremos otras de plata, sal y yeso (pequeña franja blanca en el extremo inferior de la imagen) si no se me escapa alguna otra.

Pero cambiemos al siguiente tema, a la historia de la industria manufacturera en nuestra región fronteriza. Pues bien, para empezar es necesario aclarar que la industria manufacturera aquí no comienza con el programa de las maquiladoras como se supone. Los orígenes de la industria, entendida como la manufactura social en nuestra región, se esconden en la bruma de los tiempos. Así, para el arqueólogo que investiga nuestros sitios prehispanos es lugar común encontrar  o bien conchas marinas extraídas del Golfo de California que fueron trabajadas como joyería ya fuese por la cultura Hohokam del Sur de Arizona, por la Trincheras de Sonora o bien por la Paquimé de Chihuahua; o también puede hallar restos de cerámica polícroma cuyos estilos se encuentran en el actual Estado de Chihuahua. O bien, también diseminada entre los restos de la antigua presencia humana de todo el norte de Sonora y Sur de Arizona se encuentra una lítica de pedernal color rojo obscuro, originada en el puerto que une a Magdalena con Cucurpe. El ojo entrenado del investigador descubre aquí y allá los restos de hornos en los que el hombre primitivo calentaba este pedernal para quebrarlo con calor y hacerlo manejable, para poder fabricar con él puntas de proyectil y otras herramientas que pueden encontrarse también sobre toda nuestra región.

Esqueleto de  un pequeño guacamayo hallado en Nogales
Pero si el lector escéptico aún conserva su incredulidad, para borrarla debe saber que en una de las pocas investigaciones de naturaleza arqueológica que se han realizado dentro de la mancha urbana del Nogales actual, en una que se realizó hace poco en la lomita donde se encuentra el edificio recién construido por el Condado de Santa Cruz, en Nogales, Arizona, fue hallado el esqueleto de un guacamayo joven, de unas ocho semanas de nacido; es una ave que no se encuentra naturalmente en todo Sonora sino que inicia en los terrenos más cálidos del actual Estado de Sinaloa. ¿Quién lo trajo a la actual frontera de Nogales? ¿Formó parte de redes de intercambio como las que existieron en el antiguo Paquimé, actual Casas Grandes, Chihuahua, en donde los arqueólogos encontraron hileras de criaderos de estas aves cuya pluma verde metálica era aprovechada en el preciado arte plumario? ¿Por qué, acompañando a estos criaderos de guacamayas también fueron halladas millones de conchas marinas procedentes del Golfo de California?

Pero el espacio se me termina y debo saltar al inicio de la presencia europea en nuestra región, y así recordar que no es casualidad que el principal logro del preclaro misionero de la Pimería Alta, Eusebio Francisco Kino, fue precisamente darle continuidad a esta concepción fronteriza, frontera entre la forma nativa y la europea de vivir; entre las fórmulas de explotación racional del medio como la ganadería, la agricultura o demás, aunque también más profunda e ideológicamente, reemplazó la costumbre nativa de dividir el tiempo únicamente en cíclicos meses lunares y otros anuales, por otra con ciclos más cortos, por la semana que cuenta los días laborables y los de descanso o de oración.

A donde quiero llegar es que esta región fronteriza fue y continúa siendo una zona donde a través de la industria, la manufactura pues, el habitante desde siempre ha aprendido fórmulas de acción colectiva que lo incorporan dentro de áreas mayores de ideología y de convivir.

Sunday, March 24, 2013

La venta de la mina de Cananea


En el anterior artículo de esta serie vimos cómo en agosto de 1989 se declaró la quiebra de la mina en Cananea, y el procedimiento que se siguió el día 20 de ese mes para imponer esa medida sobre los cananenses, todo bajo la advertencia presidencial de “no dar marcha atrás.” Eso respondía a un proceso de privatización y “modernización administrativa” de empresas que, desde 1982, había producido el despido de más de 50 mil empleados de la industria minera de México, además de otras similares, como en la Compañía Real del Monte y Pachuca, la Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril, la Fundidora de Monterrey o Altos Hornos de México, aunado todo al cierre de unas 71 empresas mineras en el país. Era una crisis general en la industria pesada del país que, en Sonora, ya había llevado a varios intentos, fallidos, de vender la mina de Cananea, tema sobre el que me extiendo más adelante.

Sin embargo, ocurrió entonces que la presión social por el camino que se había seguido para declarar la quiebra en Cananea no se dejó de sentir, y tuvo consecuencias en las respuestas de todos los actores en ese drama. En primer lugar, el gobierno federal tuvo que atemperar sus intenciones intentando comprar tiempo a través del enredo de la situación, mientras que el sindicato de la compañía minera también fue afectado por lo sucedido. Por ejemplo, en las siguientes elecciones sindicales sólo votó el 40% del personal sindicalizado (unos 850 mineros), y el resultado fue que la diferencia entre el grupo ganador, que encabezaba Armando Martínez y el perdedor, de Oscar Sáinz Cota, fue de sólo 63 votos. No se sabe si tuvo influencia en estas elecciones el levantamiento de actas de investigación por parte de Consejo Nacional de Vigilancia del Sindicato contra Sáinz Cota, acusándolo de malversación de 6 millones de pesos, acusación que posteriormente sería desistida por falta de pruebas.

Ahora bien, cuando tocamos los temas de a quién se le vendió la mina y a qué precio, en primer lugar resulta que había una oposición generalizada, dentro del sindicato mismo así como de otros posibles compradores como la compañía Ingenieros Civiles Asociados (ICA),  de que el mismo grupo que era ya dueño de Nacozari fuera el que se hiciera de la mina de Cananea. La principal razón detrás de ello era evitar el monopolio en el manejo del cobre, que entonces se manejaba como metal estratégico para el desarrollo de México.

Sin embargo, la petición que trataba del grupo comprador fue desechada días antes de la venta, ya que “daría lugar a procedimientos que por ley, requerirían de un largo plazo para su conclusión… prolongando la incertidumbre de todo el personal de CMC y de la comunidad cananense” por lo que se le otorgó la mina al grupo Industrial Minera Mexico, que encabezaba Jorge Larrea, grupo que era dueño de Nacozari, y así fue cómo se constituyó ese monopolio.

Además, en cuanto al precio de venta de la mina de Cananea, el valor en el que el gobierno federal aceptó la venta fue de 475 millones de dólares, cantidad que era la mitad de lo que había ofrecido el grupo PROTEXA en 1988, o la mitad de lo que había invertido NAFINSA en la modernización de sus instalaciones. Eso sin considerar que NAFINSA mismo a principios de 1989 había cotizado la mina en 2,000 millones de dólares.

Por otro lado, las operaciones realizadas posteriormente dieron mucho que decir. Por ejemplo, la liquidación de todo el personal de confianza y su recontratación posterior bajo condiciones diferentes a las que habían gozado, a pesar de que el acuerdo de octubre de 1989 permitía únicamente “liquidar al 30% del personal de la planta no sindicalizado.” 

Ahora bien, encaminada a dar una apariencia de diversificación económica, y acompañando a la venta de la mina, el gobierno federal invirtió en varias acciones encaminadas hacia la diversificación económica del poblado de Cananea, tales como la ampliación de la Zona Libre para que incluyera a Cananea, o el establecimiento de un parque industrial en la ciudad. Sin embargo, después de años de haberse establecido estas medidas de aliento económico para Cananea, aún hoy no se les ve un resultado positivo. La Zona Libre ha influenciado en menor grado la vida del mineral, mientras que el parque industrial languidece a un lado de la carretera que une al mineral con Imuris.

Debido a todo ello, Jorge Luis Ibarra Mendívil, actual Secretario de Educación y Cultura de  Sonora, sostenía proféticamente en su análisis de finales de los 90, “Cananea: Resistencias Regionales a la Política de Modernización” artículo que ya cité en mi artículo anterior, que

“el caso Cananea no está aún cerrado. En efecto, los impactos de la reconversión industrial apenas están por verse. La necesaria modernización (o clausura) del departamento de fundición… es un proceso que afectará sin duda a un considerable número de obreros. Lo mismo sucederá con la anunciada ampliación de las actividades en las plantas ESDE que emplean poca mano de obra y que son denominadas la tecnología del futuro.”

Sunday, March 10, 2013

Cananea de los 20 a los 1960´s


Ya veíamos en el artículo anterior cómo la revolución mexicana definió un cambio estructural del manejo de los recursos del país hacia recetas de corporaciones cada vez mayores, más poderosas, todo como anticipo de lo que se avecinaba. Este proceso llevó a que las grandes compañías mineras, sonorenses las más, aprovecharan esa situación regulatoria imperante en el México de entonces para crecer, mientras que las pequeñas, tanto mexicanas como estadounidenses, se enfrentaron a una cambiante situación que impedía el progreso de sus empresas, ya que, recordaría un minero de Nacozari, las grandes compañías mineras de Sonora: “pueden contarse con los dedos de una mano… [mientras que un minero en pequeño] puede levantarse alguna mañana y encontrar que debido a alguna nueva regla, sus costos han aumentado de tal manera que no le queda ningún margen de ganancia…” 

Después de la clausura de la mina de Cananea en 1921, ésta resumía operaciones en agosto de 1922, y para el año siguiente el ferrocarril de la mina había acarreado, desde los tiros existentes que se utilizaban para extraer el mineral, un total de cerca de dos millones de toneladas de carga, incluyendo a 300 mil de cobre que fue producido en la fundición cananense y embarcado. Era una operación minera que todavía se basaba en la explotación por medio de tiros y en el subsecuente acarreo del material por medio de ferrocarril a la concentradora, a la fundición y hacia el exterior.

Vendría después la gran depresión económica mundial, aunque para entonces, en 1926 había sido descubierto, a 900 pies debajo de la superficie del suelo, un riquísimo filón de metal en Cananea, yacimiento al que se le dio el nombre de La Colorada, el que para 1928 inició a operar. Ese fue el mismo año en que las 4C, como se les conocía hasta entonces, oficialmente se convirtieron en una dependencia de la Anaconda Copper Company, conglomerado estadounidense que operaba en Cananea bajo el rubro de “Compañía Minera de Cananea.” Sin embargo, cabe recordar aquí que Greene había perdido el control de la mina de Cananea ante intereses de la familia Rotschild, quienes a su vez controlaban a la antecesora de  La Anaconda, que había sido conocida hasta 1915 como la Amalgamated Copper Mining Company, y a su vez, los Rotschild pasarían el control de la Amalgamated a la familia Rockefeller, petroleros que eran dueños a su vez de la Standard Oil. Todo este embrollo de posesiones hace difícil rastrear quién fue el dueño verdadero de la mina de Cananea durante esos estos años, aunque obviamente quienes detentaron el poder sobre esta mina pertenecían a la élite económica estadounidense.

Durante aquellos años que incluyeron y siguieron a la Gran Depresión, tan sólo el yacimiento de La Colorada produciría, antes de que se agotara y cerrara en 1944, más de 700 millones de libras de cobre, con una ley promedio de 7.5% de metal, además de otros minerales y metales, tanto de importancia estratégica como preciosos.  Se ha dicho que tan sólo el yacimiento de la Colorada fue el que mantuvo a la compañía Anaconda solvente durante aquellos años de la Gran Depresión, cuando el precio del metal rojo cayó a precios nunca antes alcanzados antes, de alrededor de 5 centavos por libra.

Explotación minera a tajo abierto
Al concluir operaciones La Colorada, la explotación minera en Cananea había estado cambiando, de tiros subterráneos como se había manejado desde sus inicios como mina, a una explotación de tajo abierto, que consiste en desmontar, “descapotar” como se le conoce en términos mineros, el suelo que cubre al yacimiento, y después de ser removida esa capa los mineros tienen acceso a grandes volúmenes de tierra que hacen costeable la extracción de minerales con leyes menores de concentración de metal, obteniéndolos a precios más bajos que los tradicionales.

Además del cambio de régimen, de tiro a tajo abierto, también se realizaron otras medidas para optimizar la producción: entre 1957 y el 60 se realizaron varias investigaciones para ampliar las instalaciones y poder beneficiar 25 mil toneladas de mineral diarias. Además, se iniciarían negociaciones con el Estado Mexicano para incrementar sus inversiones en la mina por un monto de 400 millones de pesos con la meta de que le permitiera ampliar la producción de cobre a 35 mil toneladas de cobre diarias, y  en 1966 instaló bandas sinfín y un sistema hidráulico en la concentradora, reduciendo con ello la necesidad de utilizar ferrocarriles que llevaran el mineral a ser concentrado.

Para entonces, el metal que se producía en Cananea, que constituía el 66% de la producción nacional, era utilizado totalmente en México. Todo eso hablaba de una creciente interpretación de la minería del cobre como estratégica para el desarrollo de México y, asociado con ello, de la inminente mexicanización de la mina, pero el espacio se me agota...

Tuesday, March 5, 2013

Cananea durante la Primera Guerra Mundial


Después de la derrota final en Sonora del General Francisco Villa por los Constitucionalistas, muchos creyeron que la paz y el progreso regresarían a Cananea, aunque no fue así. La inestabilidad social ocasionada por la revolución continuaría ejerciendo su presión sobre la región y a ella se le unirían las consecuencias regionales de la Primera Guerra Mundial.

La compañía minera de Cananea argumentaba que después de la partida de los villistas las instalaciones mineras habían quedado “en un muy mal estado” y valuaron en un total de poco más de $233 mil dólares las pérdidas ocasionadas por la ocupación. Pero eso no era todo, para 1917 se dejaron caducar 7,702 denuncios mineros en la región y poco después el gobierno de México ordenaba que se cerrara la mina hasta que fueran pagados poco más de un millón de dólares en impuestos vencidos. Una nueva receta de relaciones económicas entre un país que descubría su nacionalismo y el capital foráneo estaba naciendo.

Columbus, Nuevo Mexico, después del ataque 
Empezando 1916, Villa atacaría Columbus, Nuevo México, lo que llevó a la incursión de la Expedición Punitiva, un ejército que, al mando del Gral. John Pershing, penetró por Chihuahua a México intentando atraparlo, aunque sin éxito. Y mientras ésto sucedía, Estados Unidos se preparaba para el papel preponderante mundial que tendría durante el siglo XX, y entre sus medidas para intentar lograr un mayor control sobre sus fronteras estuvo  el establecimiento de los pasaportes en diciembre de 1917.

Los mineros siendo deportados de Bisbee
Para entonces había hecho crisis también en Arizona el movimiento de los mineros;  en junio de ese 1917 miles de mineros abandonaron sus trabajos en las minas de la Compañía Copper Queen cerca de Bisbee, en lo que la prensa y opinión pública estadounidenses consideraron como un acto de deslealtad patriótica ya que se detenía la producción estadounidense de cobre precisamente en el momento cuando éste era más necesitado para producir municiones para la Primera Guerra Mundial. Para oponerse al grupo sindical minero, Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World), que era visto como socialista, se formaron en Bisbee la Liga de Protección a los Trabajadores formada por hombres de negocios de Bisbee, y la Liga de Lealtad de los Trabajadores integrada a su vez por mineros que no participaban en la huelga, ambos para combatir a los huelguistas.

La deportación de los mineros de Bisbee en 1917
Así fue cómo el amanecer del 12 de julio de 1917, al amparo de los silbatos de la mina Copper Queen de Bisbee que los llamaba a unirse, dos mil hombres se reunieron con cientos de policías locales y, encabezados todos por el Presidente de la Phelps Dodge, Walter Douglas, se dedicaron a reunuir mineros huelguistas.

Unos 1,200 fueron puestos bajo custodia armada en el estadio de beisbol para ser después subidos a carros de ferrocarril que los expulsaron del Estado de Arizona, y en el pueblo de Hermanas, Nuevo México, cerca de Columbus, pueblo que el año anterior había sido atacado por fuerzas villistas, fueron desembarcados y abandonados después de amenazarlos que no intentaran regresar a Arizona.

Los vagones llenos de gente, listos para ser deportados
La mayoría de este grupo de mineros eran mexicanos quienes, a los ojos de los arizonenses, según diría el Sheriff Harry Wheeler “muchos de estos huelguistas eran villistas que habían obligado a cerrar la mina de Cananea,” además que toda la región fronteriza se llenó de falsos rumores de villistas armados que merodeaban la región aledaña a Cananea. El espectro de la huelga de Cananea todavía vivía en la mentalidad de los arizonenses del Sur de ese Estado.

Pero ésto no fue todo, ya que al concluir la I Guerra Mundial el precio del cobre empezó a caer. Para 1920 ya no había quien lo comprara aún a precios por debajo del mercado. Si bien Greene  había dicho que “podía poner cobre en Nueva York por menos de 9 centavos por libra”, sus costos reales de producción se habían aproximado  al doble de ese precio, aunque para la década de 1920 su costo de producción había sido reducido a poco más de 13 centavos, y aún así nadie compraba el metal. Todo esto forzó a que la mina de Cananea cesara operaciones en 1921.

Al ser cerrada la mina, durante esos años posbélicos Cananea quedó abandonado, y al resumir  operaciones fue necesario que la compañía contratara trabajadores de otras regiones del Estado. El procedimiento  que siguió para contratarlos nuevamente, en voz del historiador Samuel Truett: “se apoyó en oficiales locales que funcionaban como contratistas… Mientras, las élites regionales se aprovecharon de las dificultades  para disciplinar a los trabajadores… administrando a sus compatriotas para favorecer su propia ventaja económica. Así fue como las compañías de cobre surgieron del otro lado de la revolución mexicana aún más fuertes que nunca, aunque todavía tenían que reconciliar sus sueños de control con las redes locales de poder, arraigadas aún más allá de las miradas del Estado o de la corporación.” 

Sunday, February 24, 2013

Villa en Cananea


El General Francisco Villa, quien para finales de 1915 había sido desconocido por los Estados Unidos y después de la derrota que sufrió en Agua Prieta llegaba al Norte de Cananea, no tenía ni alimentos ni agua para mantener el  ejército que le quedaba y en consecuencia su principal preocupación era conservar sus fuerzas armadas lo mejor que pudiera. Es posible que con su derrota hubieran brotado las insurrecciones, de otra manera no se pueden entender las acciones que tomó, que le atrajeron la enemistad de los sonorenses, que hasta entonces habían sido encaminadas a sostenerlo.  Así,  para conseguir pertrechos, envió, empezando noviembre de ese año de 1915 a una fuerza de 150 hombres al mando del Coronel Jesús Beltrán a Cananea, seguidos de  algunos millares de soldados; le exigieron a los funcionarios estadounidenses de la mina que les pagaran un impuesto de $25,000 dólares por la producción de la mina aunque, poco después, Villa cambió de parecer y pidió 20,000 sacos de harina, 5 sacos de azúcar, 2 de sal, café, un camión para transportar esa mercancía desde Naco, varios cientos de caballos y ganado; además, el General José Rodríguez entró al Banco Mercantil de Cananea y exigió que le entregaran $50 mil pesos plata del banco y $43 mil de la compañía. Todo ésto lo sabemos porque se ha conservado documentación sobre esos hechos.
El valle de Villa Verde, desde uno de los cerros de la región
Al autor de estas líneas le tocó la fortuna de haber sido guiado por un cananense amante y profundo conocedor de la historia de su región, el Ingenero Humberto de Hoyos, a Villa Verde, situado al noreste de Cananea, lugar donde acampó Villa, y ver allí los restos de las fortificaciones de los villistas.

Es un enorme valle que se extiende más allá de la frontera, cortado por pequeños arroyos que, aquí y allá, también interrumpen algunas lomas en donde aún se pueden ver las trincheras villistas, mezcladas algunas con sitios prehispanos que dejaron los habitantes nativos del valle; son fortificaciones que llevan al visitante actual a preguntarse cómo se explicarían los villistas aquellas trincheras ya existentes allí cuando llegaron ellos y a nosotros a preguntarnos: ¿Cómo sabemos que esas trincheras datan de dos épocas diferentes, del Sonora prehispano y de la época villista? Por los petroglifos y los cartuchos vacíos que han quedado; por la lítica y cerámica indígenos y los viejos rifles que han sido recuperados allí. Pero regresemos a nuestra crónica…

Las trincheras villistas en la falda de una de las lomas.
El día siguiente al de la petición de Villa eran retirados $25,000 dólares del banco de Bisbee y se los entregaron a Villa, quien prometió no saquear a la población de Cananea, en donde entonces vivían unas 15,000 personas, aunque el 16 de noviembre se reportó que las tropas de Villa habían entrado a Cananea y saqueado la población.

Además, dos trenes llenos de botín fueron enviados a Nogales, aunque una de las máquinas, la número 11, se quedó sin combustible, ya que funcionaban con carbón, combustible que no había en existencia en el mineral entonces. Los villistas que iban en el tren intentaron continuar en ella rumbo a Nogales  usando como combustible leña empapada en grasa animal, aunque falló la maniobra y la locomotora con su carga tuvo que ser abandonada en la vía.

El Gral Rodríguez
Villa, por su lado, quien como dije tenía su base de operaciones en Villa Verde, únicamente visitó Cananea por unas horas, aprovechó la oportunidad para dar algunos discursos y finalmente partió del poblado el 20 de noviembre con la intención de atacar y apoderarse de Hermosillo, capital del Estado. En Cananea se quedó la fuerza principal del ejército villista al mando de uno de los fieles villistas, el General José Rodríguez, quien había acordado con Villa reunirse después con él para atacar, juntos, la capital del Estado.

Sin embargo, para entonces las fuerzas constitucionalistas habían rodeado al mineral y al darse cuenta de ello, Rodríguez dividió a sus tropas en grupos pequeños para intentar escapar. Uno se dirigió al Ojo de Agua y por allí se deslizó entre las fuerzas constitucionalistas para escapar a Chihuahua. Otro grupo, que mandaba el Coronel Beltrán se apoderó de dos trenes y se dirigió a Puertecitos con la intención de escapar por allí. Mientras, en Nogales, las tropas villistas que se habían apoderado de la población se dedicaron también a saquearla y quemaron los archivos municipales y del Catastro Municipal, saqueo que duró hasta el día 25, cuando fueron expulsados por las tropas constitucionalistas al mando de Lázaro Cárdenas.

El Gral. Rodríguez cuando Villa era gobernador de Chihuahua
Finalmente, el 28 de noviembre, las tropas de Rodríguez y de Beltrán atacaban Nacozari, para después intentar regresar a Cananea. Sin embargo, fueron rodeados cerca de Fronteras, en donde fueron derrotados el  12 de diciembre por los constitucionalistas. De este escape ha quedado una leyenda en Cananea, de que después del enfrentamiento en Puertecitos, los villistas tuvieron que abandonar o esconder parte de su botín, que permanece escondido en alguna parte de la sierra, cerca de Puertecitos.

Villa, por su parte, atacó Hermosillo sin los refuerzos de Beltrán o Rodríguez y fue derrotado, para después retirarse rumbo a Chihuahua, y ese fue el momento en que ocurrió la conocida como Masacre de San Pedro de la Cueva, cuya descripción no le corresponde a esta crónica. Después, Villa abandonaría definitivamente Sonora y los constitucionalistas quedaron dueños del Estado.

Sunday, February 3, 2013

El Final de Greene en Cananea


La huelga de Cananea define el inicio del final del imperio minero de William Cornell Greene. Durante el movimiento huelguístico, el patio maderero había sido incendiado con una pérdida de $350 mil dólares, que la compañía aseguradora no cubrió. Además, la salud de Greene ya no era la de antes, las presiones emocionales y excesos le habían provocado una angina que le obligaba cada vez más a descansar.

Por otro lado, la interconexión financiera entre sus múltiples empresas debilitaban la estructura del castillo que había formado, ya que bastaba con que a una empresa le fuese mal para que todas las demás sufrieran las consecuencias. El precio del cobre era alto por entonces, lo que producía un margen de ganancias suficiente, aunque el mineral que se extraía contenía cada vez menos cobre, un promedio de 3.5% y más azufre, lo que obligaba al uso de quemadores y de una mayor capacidad reverberadora del mineral; es decir, era más caro y requería de más trabajo para producirlo, y en consecuencia se necesitaba más capital para invertir en desarrollo, aunque por otro lado, para el año fiscal que terminó en julio de 1906, de un total de 2.8 millones de dólares en ganancias producidas por la mina, apenas unos 70 mil dólares habían quedado para reinvertir en mejoramiento de la infraestructura. En otras palabras, era necesario conseguir más capital en algún lugar para realizar esas mejoras.

El error de Greene fue buscar el dinero necesario para las mejoras requeridas en la mina de Cananea con Thomas F. Cole, detrás de quien se encontraba en realidad John D. Ryan, quien el año anterior había sido Presidente de la compañía Anaconda, y ambos eran miembros del Complejo Cuprífero Amalgamado (Amalgamated Copper Complex); es decir, un rival de Greene. Así fue cómo los periódicos informaron a finales de Julio de ese 1906 que Greene se había asociado con Cole, y que juntos habían formado una nueva corporación, la Cananea Central Copper Company, a cambio de 2 millones que recibió Greene en acciones de la Cananea Central.

Posiblemente Greene calculaba que esta operación era meramente una compra de tiempo  y que podría conservar el control de la compañía, como ya le había sucedido a inicios de su carrera, mediante la ayuda de algún otro capitalista. Sin embargo, el 15 de febrero de 1907, en una sesión de accionistas de la compañía, todos los funcionarios leales a Greene fueron reemplazados por otros, leales a los recién llegados. Y aunque el precio del cobre continuó subiendo durante esos meses, ya que por ejemplo alcanzó los 25 centavos de dólar la libra en mayo, en vez de prepararse para alguna crisis financiera futura, Greene invertía su capital recién adquirido en el desarrollo de otras empresas, como minas de oro en Chihuahua, compañías madereras en el mismo Estado, y vías férreas para comunicarlas entre sí y con Sonora.

El problema surgió al ocurrir la crisis económica mundial de 1907, depresión que ocasionó el derrumbe en el precio del cobre.  La primera caída ocurrió en marzo, seguida por otras más, y para septiembre el precio de la libra de cobre llegaba a 15.5 centavos, mientras que el nuevo administrador de la mina tuvo que anunciar que para noviembre cerrarían las minas de Cananea. Además de ello, también por entonces Cole decidió romper su asociación con Greene, lo que llevó a que todos los capitalistas que podían haber invertido en Cananea huyeran, temerosos de inyectarle capital a una compañía que a cada momento se hundía en la bancarrota, y así fue cómo Greene perdió el control de los destinos de la mina de Cananea.



Greene conservaría sus ranchos ganaderos en la región Norte de Sonora y Sur de Arizona y viviría por temporadas en Cananea hasta su fallecimiento el 5 de agosto de 1911 como consecuencia de una caída de su carruaje en el poblado. Para entonces, ya la revolución mexicana había explotado, aunque todavía el movimiento que hiciera estremecer al país no había fructificado en la promulgación de una nueva Constitución, lo que sucedió estos mismos días hace noventa y seis años.

Las deliberaciones para construir esa constitución se llevarían a cabo en el teatro Iturbide, de Querétaro;  iniciaron el 1 de diciembre de 1916 (diez años después de la huelga de Cananea) para concluir las deliberaciones el 31 de enero de 1917. Y finalmente, el 5 de febrero de 1917 fue promulgada la nueva Constitución con el nombre “Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos que reforma la del 5 de febrero de 1857.”

Esta constitución entraría en vigor el 1 de mayo de ese mismo año, y fue publicada ese mismo día  en el Diario Oficial de la Federación. En ella, en particular en su artículo número 123, se adoptaron la jornada de trabajo máxima de 8 horas, y el reconocimiento de la libertad de asociación de los trabajadores. Es decir, se plasmaban en papel y como obligación en México, como derechos de los trabajadores, muchos de los mismos ideales que habían sido motivo de la huelga de Cananea. Sin embargo, ésto ya no lo vio William Cornell Greene.

Monday, January 28, 2013

El Impacto de la Huelga de Cananea


Es muchísimo, y con razón, lo que se ha publicado interpretando a la huelga de Cananea como un momento decisivo en el inicio de la Revolución Mexicana. Sin embargo, en este artículo intento adoptar otra perspectiva, ya que la huelga no significó únicamente eso, la protesta de los mineros e inicio de un movimiento revolucionario, sino que también tuvo otras implicaciones. Y es que también define en lo social, en Sonora y en México, el inicio de lo que significó el siglo XX. Es decir, define el comienzo de la atención a la difusión masiva de información sobre los fenómenos sociales y económicos, relacionados con el predominio de la prensa, y asociado con ello el impacto que ha tenido desde entonces la imagen fotográfica como prueba de lo sucedido. También marca el comienzo de la vigencia de los intereses económicos por encima de las fronteras políticas nacionales y, además, define el predominio mundial de la estadística social. Pero sobre todo, también nos habla de la creciente necesidad de que las estructuras políticas y económicas que rigen cada vez más las relaciones interhumanas adopten modelos novedosos de atención a las necesidades sociales. Son estos temas, todos, que han tenido una creciente importancia desde entonces. Veamos...
Greene exhortando a los mineros en Cananea

Cuando el Gobernador Izábal intentó hablarle a la gente de Cananea ese 3 de junio de 1906 para convencerlos de que regresaran a sus labores, de inmediato fue callado por la muchedumbre. Eso lo sabemos gracias a una fotografía y un reportaje. La primera nos anuncia ya el enorme papel que tendría la imagen inmortalizada en el celuloide para transmitir la noticia durante el siglo XX; en ella aparece Greene, arriba de su auto, extendiendo su brazo, dirigiéndose en Español a la multitud que, atenta, escucha sus palabras y, a sus espaldas, al fondo y como mudos encuadradores del abuso, se puede apreciar a una hilera de guardias estadounidenses armados que defienden las propiedades de la compañía. Además,  al centro de la imagen  vemos a un despechado gobernador Izábal que no sabe qué  hacer. Su discurso ha fracasado. Había intentado dirigirse a la multitud antes que Greene, amonestándola, diciéndole que “la muerte y robo no tendrán lugar en este lugar mientras yo sea gobernador” aunque su receta política era anacrónica ya que no respondía a las circunstancias del momento, por lo que fue interrumpido constantemente por las peticiones de justicia social que brotaban en tumulto de la gente, ante lo que no le quedó más que callar y sentarse nuevamente.

Cita del periódico Bisbee Review
Luego le tocó su turno a Greene quien, según una crónica de la huelga escrita por un periodista estadounidense, W. B. Kelly del Bisbee Review,  les dijo a los mineros que era imposible  pagarles más: “un hombre no puede recibir más de lo que hace. No les puedo pagar cinco dólares. Los ingresos de la mina no lo permiten,” cuestionamiento que el mismo reportero respondió públicamente en su artículo, mostrando cierta simpatía con el movimiento: “Algunas veces, la gente se burlaba de lo que se les decía” y agrega  lo que escuchó a un minero decirle a otro: “Sí. Todo eso es cierto, pero ¿porqué la compañía no les paga a los mineros mexicanos lo mismo que les paga a los americanos?” Es decir, también el argumento de Greene era obsoleto ya que no intentó siquiera responder a la discriminación racial.

Pero además, la petición de los mineros debe ser entendida bajo su situación económica: entre 1900 y 1910 el peso perdió la mitad de su poder adquisitivo al mismo tiempo que el costo de la vida saltó el 200%.  A ello debemos agregarle el papel monopólico de la compañía en Cananea, y que sus dependencias en vez de constituir un colchón social contra la crisis económica se habían convertido en una herramienta para incrementar los ingresos de la minera: la tienda de raya proporcionaba entre el 30 y el 40% de ganancias sobre el costo de los productos, y ese año de 1906 la compañía rentaba 570 lotes de terreno junto con los servicios de abastecimiento de agua a 746 jefes de familia, en $3 mensuales. Pues bien, el mismo mes de la huelga se reportó que la deuda de los cananenses al Banco de Cananea era de más de $47,700, además de otros $5,000 de renta de lotes de la ciudad. Esta estadística nos proporciona  una imagen mental de lo que sucedía en el panorama socioeconómico del Cananea de entonces.

Pero además, de inmediato después de la huelga, Greene se dispuso a atacar la que consideraba su fuente, en vez de apelar a la conciliación. Hizo correr la voz que ya se sabía quiénes eran los huelguistas y que serían arrestados cuando intentaran regresar a sus labores; además envió al comandante de su policía particular, de apellido Rowan, a St. Louis, Missouri, a infiltrarse en el Partido Liberal, mientras que en septiembre, Albert Fall, por entonces abogado de Greene y quien llegaría a ser Senador de los Estados Unidos y Secretario del Interior,  le escribió al Presidente Woodrow Wilson una carta en la que decía: “la semana pasada, Greene realizó pasos para poner fuera de funcionamiento la oficina en St. Louis del periódico anarquista que se publica allí,” Por eso fue que ya durante el juicio contra los Flores Magón en San Antonio, en enero de 1907, los periódicos reportaron, hoy sabemos erróneamente, que algunos documentos capturados indicaban que Cananea había sido seleccionada como punto de inicio para la revolución en México.

Sunday, January 20, 2013

El 1 de junio de 1906


Las tensiones habían ido creciendo, y aunque los sueldos de los mineros del mineral eran superiores no únicamente a los que se pagaban en otros minerales sino también en el campo y los centros textiles de Sonora, en Cananea los trabajadores estaban descontentos con la disparidad entre lo que ganaban los extranjeros y los mexicanos: 5 pesos oro y tres pesos plata respectivamente, así como con las diferentes tareas que se les encargaban, que eran discriminadoras racialmente.

Así, en la noche del 31 de mayo de ese 1906 se les notificó a los trabajadores de la mina Oversight que los mayordomos habían celebrado un contrato con la empresa incrementando la carga de trabajo asignado a cada uno y reduciendo el número de mineros, todo con la intención de producir más con menos empleados.

Pasaron las horas, y en la madrugada del 1 de junio se declararon en huelga. Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón fueron llamados por los mineros para que dirigieran la protesta. Baca Calderón llegó a la mina Oversight donde fue amenazado por la policía municipal mientras que los mineros lo defendieron a la vez que él los exhortaba a mantener el orden para evitar pretextos para suprimir la huelga. Además, les dijo que los obreros extranjeros que trabajan en Cananea habían manifestado su simpatía con el movimiento. Poco después llegaba el presidente municipal a la mina y acordaron que una comisión de mineros llevaran sus peticiones a la empresa.

Mientras, el movimiento se generalizaba para entonces: ya que amaneciendo ese día primero, unos 2,000 mineros recorrieron las instalaciones, y los mineros de El Capote y La Demócrata, los de la fundición y de la concentradora se unieron al movimiento. Al mismo tiempo, Baca Calderón escribió el pliego petitorio que fue entregado de inmediato. Entre sus principales puntos estaba la petición de que se pagara para todos un  sueldo de cinco pesos por ocho horas de trabajo; que se empleara a un porcentaje del 75% de mexicanos en la mina; el mejoramiento del trato para los mineros, etc.

Durante las horas siguientes siguió un intercambio de telegramas entre William Cornell Greene, el Gobernador Rafael Izábal, el Jefe de la Zona Militar, Luis. E. Torres; el Comandante de la Gendarmería Fiscal, en Nogales, Juan Fenochio y su subalterno en Magdalena, el Corl. Emilio Kosterlitsky, y Ramón Corral, Vicepresidente de la República.  A mí me tocó ver en el Archivo General del Estado un telegrama de Ramón Corral, en respuesta a la solicitud de Greene de que le permitiera subir los sueldos de los mineros, en que Corral negó el permiso bajo el argumento de que eso provocaría un desajuste salarial generalizado.

Durante la tarde de ese 1 de junio, los mineros partían en manifestación de El Ronquillo, pasaron frente a las oficinas de la Compañía, recorrieron el centro comercial del poblado para luego subir al poblado de La Mesa Norte y dirigirse a la maderera, ubicada en el extremo Oriente de Cananea.  Allí, George Metcalf, quien trabajaba en el almacén, los repelió con mangueras de agua a presión y disparos que mataron a un huelguista e hirieron a varios más. En respuesta, los mineros mataron a Metcalf y a su hermano, además de incendiar la maderera. Luego regresaron al centro de Cananea, y en la Ave. Chihuahua y Calle 3 fueron atacados por hombres armados, quienes desde automóviles les dispararon, matando a 6 protestantes, por lo que la violencia se extendió sobre toda la población.

Durante la noche, los extranjeros que no habían huido a Arizona se refugian en la casa de Greene. Vendría luego la petición de refuerzos estadounidenses a proteger los intereses extranjeros en el poblado, y a medianoche de ese día, más de 200 voluntarios, que desobedecieron las órdenes directas de no cruzar a México del Gobernador de Arizona y de algunas autoridades federales mexicanas, después de recibir el permiso del Gobernador Izábal cruzaron en forma individual la frontera al mando de Tom Rynning (cuyo puesto era equivalente en Arizona al de Kosterlitsky), se reagruparon del lado sonorense y se dirigieron a Cananea. Corral le había telegrafiado a Izábal que no permitiera esa fuerza extranjera, pero el telegrama le llegó tarde.

Panorama de Cananea en la época de la huelga
Panorámica de Cananea en la época de la huelga.


A las 10:30 de la mañana del día 2 llegaba a Cananea el tren procedente de Naco con Izábal y la fuerza encabezada por Rynning, y se dispusieron a defender las propiedades extranjeras, mientras que los dirigentes de la huelga, Lázaro Gutiérrez de Lara y Rafael J. Castro fueron encarcelados, y a eso de mediodía, desde el auto de Greene, tanto Izábal como Greene intentaron disuadir a los manifestantes.  Así pasó el tiempo, y por la tarde continuaron los enfrentamientos y más muertes de protestantes, más arrestos de dirigentes obreros, hasta que al anochecer llegaba la Gendarmería Fiscal, encabezada por Kosterlitsky, quien dispersó a los huelguistas, hizo retirar a los guardias estadounidenses e impuso la ley militar y toque de queda para toda la población. A las 10 de la noche partía el tren a Naco que llevaba a los guardias extranjeros. Al día siguiente, el 3,  llega el Jefe de la Zona Militar, Luis E. Torres, al mando de 100 soldados, y se hizo pública, firmada el día 1, la negatoria de Greene a la petición de los obreros.

Un día después, el 4, llegaban 200 soldados más, y al día siguiente fueron aprehendidos el resto de los dirigentes del movimiento, lo que  ocasionó el fin de esa protesta aunque, como ya sabemos, fue ésta una victoria pírrica, ya que este movimiento, junto con otros más, desembocaron en la revolución mexicana.

Sunday, January 6, 2013

En vísperas de la huelga de Cananea


Antes de tocar la cronología de la huelga de Cananea es necesario intentar explicar, de manera racional,  cuáles fueron las causas que llevaron a ese desenlace,  e intentar realizarlo dentro de las restricciones de este espacio.

En México y durante el porfiriato se habían registrado alrededor de 250 huelgas; las principales ocurrieron en 1881, 1884, 1889, 1890, 1891 y 1895; aunque ya durante el siglo XX se incrementaron los movimientos obreros: entre 1905 y 1908 tuvimos 25, de las que las más notables fueron la de Cananea en 1906, la de Río Blanco en 1907 y la de los ferrocarrileros en 1908. Es decir, había un descontento obrero generalizado con las condiciones laborales.

Los huelguistas de entonces luchaban contra el incremento de las horas de trabajo; la disminución salarial a los obreros; las peticiones sin respuesta favorable de aumento salarial; el trabajo dominical y nocturno; el cese de operarios; la oposición a los capataces y/o reglamentos; los privilegios otorgados a empleados extranjeros; el pago en vales o en monedas de níquel; los malos tratos; la oposición a contratar empleados que no pertenecieran a las asociaciones obreras, etcétera.

Ahora bien, entre los factores que propiciaron estos movimientos estuvo el importantísimo del establecimiento de enlaces entre, por un lado la clase obrera , y por el otro algunos movimientos de carácter social surgidos de la clase media. Inicialmente había surgido el Club Liberal Ponciano Arriaga, que desembocó en el Primer Congreso Liberal de 1901, mismo que provocó la radicalización de una facción de sus participantes, quienes fundaron en 1905 el Partido Liberal Mexicano, de tendencias claramente anarquistas y encabezado por los hermanos Ricardo, Enrique y Jesús Flores Magón así como los también hermanos Juan y Manuel Sarabia, Librado Rivera, Antonio I. Villarreal, Rosalío Bustamante. Todos ellos le dieron orden ideológico al despertar obrero.

Pero no creamos que todo se debió meramente a la agitación ideológica obrera.  Las condiciones de vida de los obreros la acompañaban como cotidiano recordatorio de la realidad social que se vivía entonces. Por ejemplo, cabe mencionar la diferencia abismal entre los estándares de vida de mexicanos y extranjeros en el Cananea de entonces. Sobre la Mesa Norte, terreno plano, se extendía el poblado estadounidense, con calles “anchas y bien distribuidas… y las casas de los pobladores americanos atractivamente construidas” con pastos bien conservados, sirvientes chinos y puertas que se abrían a “verandas y jardines con flores de dulces aromas” según lo describiera la esposa de un ingeniero.

Y en contraste con el barrio extranjero sobre la Mesa, en la cañada de abajo, aledaños a la fundición y a las minas, los poblados de Ronquillo o Buenavista estaban formados por un desordenado aglomeramiento de casas de un cuarto, “de carácter primitivo” según las describieran, levantadas con adobes y desechos de la mina. Además, “cuando alguien que vive en las cercanías de la fundición es afectado por una enfermedad es casi seguro que seguirá la muerte … los humos del azufre impiden la curación de los pulmones.”  Y sin embargo eran condiciones similares a las que se vivían en los demás pueblos mineros en Sonora, como El Tigre, Pilares o Nacozari.

Ahora bien,  en cuanto a salubridad en el sector mexicano, podemos entenderla mejor a través del informe de 1902 del entonces Presidente Municipal, Filiberto Vázquez Barroso:  “La mortalidad aumentó de abril a junio por la neumonía que encontró campo adecuado a su desarrollo a causa de las carpas antihigiénicas en que viven amontonados los habitantes de El Ronquillo y se pudo notar que el mayor número de casos graves fue en las cercanías del infecto arroyo que atraviesa dicha Comisaría… El agua, a la cual se ha imputado el origen de las enfermedades del aparato digestivo en esta población se ha cuidado últimamente de mejorar su calidad y actualmente tenemos agua potable de Puertecitos y en la Cananea Vieja, utilizando la de cobre sólo en usos de aseo.”

Y si dirigimos nuestra atención al poder adquisitivo, los sueldos, merece que recordemos que  ese 1906, días antes de la huelga, Cananea contaba con la población más numerosa del Estado, unos 20,000 habitantes, y empleaba a 2,200 extranjeros a los que se les pagaba un sueldo mínimo de 5 pesos oro; y a 5,360 mexicanos que ganaban un sueldo mínimo de 3 pesos plata, y para comprender lo que se podía comprar con ese sueldo podemos acudir a la carta que le envió José María Carrasco, de Cananea, al Gobernador, Rafael Izábal, el 4 de junio de 1906, días después de que explotara la huelga: “3 pesos es un miserable sueldo para comprar leña a 16 pesos y una casa pocilga de una pieza a 15 pesos, doctor a 3 pesos, agua a 5 pesos, un mal calsado a 6 pesos… tenemos que humillarnos los mexicanos porque si lebantamos la voz nos la calla nuestro gobierno…” 

Sunday, December 30, 2012

Cananea entre 1901 y 1905


Según vimos ya en los artículos anteriores de esta serie, el mecanismo de Greene para capitalizar el desarrollo de sus empresas era conseguir préstamos y con ellos pagar el “enganche” para iniciarlas, y después, con los ingresos que se lograran, ir cubriendo los dividendos a los inversionistas a la vez que se iba pagando a los dueños de los terrenos o minas.

Sin embargo, hubo algunas inversiones que no redundaron en beneficios, como el caso de los tractores adquiridos para transportar productos a Cananea desde la frontera, que no funcionaron sobre el terreno de la región, ya que se atascaban en el lodo.

También estaba el ferrocarril de vía angosta a Puertecitos que tampoco trajo grandes beneficios para la compañía a pesar de su costo. Por ejemplo, se operaban alrededor de 20 trenes diarios de mineral entre las minas como Capote y la fundición, que estaban situadas sobre terreno más o menos plano, y así fue cómo  las minas Veta Grande, Capote y Oversight produjeron casi 800 mil toneladas de mineral para 1905.

Y si comparamos con esta producción la de las minas situadas más arriba de la sierra de Cananea, que eran manejadas a través del ferrocarril de Puertecitos, que era de una ruta difícil, tenemos que las cubrían apenas dos trenes diarios y producían generalmente entre 3 y 4 góndolas diarias de mineral.

Ferrocarril de vía angosta, Cananea a Puertecitos

El ferrocarril a Puertecitos, debido a lo quebrado del terreno y altura que se tenía que alcanzar, cubría una distancia que en línea recta era de sólo once kilómetros en 24, con pendientes máximas de más del 5%, y más del 85% de la ruta con curvas de más de 30 grados.

Como resultado, mientras que los gastos de operación del ferrocarril de vía angosta a Puertecitos para 1906, cuando ya se había logrado desarrollarlo totalmente, fueron de poco más de $202 mil dólares por otro lado los ingresos del mismo y para el mismo periodo fueron apenas de $121 mil dólares.

Además estaban los accidentes producidos en ese tramo del ferrocarril a Puertecitos, como el ocurrido a fines de 1902 cuando seis góndolas de mineral se descarrilaron al escapársele al maquinista;  aunque no fue éste el único ya que hubo otros y más graves. Por ejemplo, el accidente ocurrido el 1 de marzo de 1903 que ocasionó la muerte del cambiavías John Madden y del empleado O. E. Foubre. Sin embargo, el mayor accidente ocurrió en la fundición con la muerte de los mineros Gerónimo Fontes y Manuel Encinas, cuando no fue detenido a tiempo el ferrocarril con los desechos de la fundición al final de la vía, y como consecuencia la locomotora que transportaba a cinco góndolas de desecho fundido se precipitaron por la pendiente, sepultando a Fontes y Encinas bajo el material candente. Según lo reportó el Heraldo de Cananea: “es casi cierto, y por razones caritativas deseable, que las dos desafortunadas víctimas hayan muerto instantáneamente.”

Otro problema recurrente al que se tenía que enfrentar Greene era a los intentos de distintos grupos para quitarle el control de la compañía. Esto ocurrió, por ejemplo, cuando un grupo de inversionistas, Thomas Gates, F. H. Ray y  Edwin Hawley, quienes gracias a sus inversiones en Cananea habían logrado ser parte de la mesa directiva de la compañía junto con Greene, contrataron a Anson Burchard como Vicepresidente de la Compañía. Burchard de inmediato se puso a analizar la operación de la mina en Cananea, y entre sus hallazgos estuvo el que Greene pagaba los mejores sueldos en México.

Así fue cómo, empezando 1903, los maquinistas estadounidenses del ferrocarril a Puertecitos, que eran miembros de la Hermandad de Maquinistas y recibían un sobresueldo del 25% por trabajo peligroso en esa ruta, recibieron la noticia de que de inmediato serían cancelados esos sobresueldos y reducidas sus horas de trabajo, de 12 a 10 horas diarias. Como resultado del bloqueo subsecuente, toda la planta tuvo que suspender operaciones, lo que le costó $15,000 dólares diarios a la CCCC. Y para intentar resolver el problema, de inmediato se contrataron más maquinistas, aunque los que llegaron, al saber lo que había sucedido de inmediato renunciaron también. Como resultado, Burchard tuvo que extender el plazo de terminación del pago de sobresueldo hasta febrero.

Estos problemas ocasionados por los intentos de Burchard para hacer más eficiente el funcionamiento de la mina fueron aprovechados por inversionistas como Gates, Ray y Hawley, quienes además de adquirir a Burchard también contrataron a John Farish, de Denver, a que realizara un análisis independiente de la operación de la mina; y de inmediato empezaron a vender grandes cantidades de acciones de la compañía.

Cuando se hizo público, el reporte decía que la mina estaba casi agotada, lo que trajo como consecuencia que el precio de las acciones se vinieran abajo. Poco después estaba planeada la sesión de accionistas de la compañía, por lo que el plan de este grupo era vender primero y cuando los precios de las acciones alcanzaran su mínimo valor, adquirirlas nuevamente y así lograr el control de la compañía. Sin embargo, Greene consiguió el apoyo del Dr. James Douglas, de la compañía Phelps Dodge que operaba la mina de Nacozari, y con el millón de dólares que éste le facilitó logró expulsar a sus cuatro oponentes, recuperando, así, el control de la mina de Cananea.


Sunday, December 16, 2012

Greene y Cananea


George Mitchell
Ya cubrimos en el artículo anterior los últimos años del siglo XIX para Greene y el inicio del desarrollo de  Cananea. Las minas que había adquirido de la viuda del General Ignacio Pesqueira no fueron las únicas, ya que también se asoció con George Mitchell para formar otra compañía minera cananense, la Cobre Grande Copper Company, aunque su desarrollo lo frenó la falta de agua y transporte.

El problema del agua obligaba a que la fundición de Cobre Grande trabajara pocos días mensualmente, mientras que para resolver el problema del transporte, en mayo de 1899 la compañía solicitó en México permiso para construir dos vías férreas: una, de vía estándar, entre Cananea y un punto que interconectara con el ferrocarril ya construido, cerca de Bisbee en Arizona; y la otra para un ferrocarril de vía angosta que comunicara la fundición con las minas de la falda Noreste de la Sierra de Cananea, hasta Puertecitos.

Los costos de operación pronto se elevaron;  Greene no podía pagar ni los salarios de los mineros ni el adeudo de $20,000 a la viuda de Pesqueira, que vencía el 22 de noviembre de 1899, y para resolverlo invitaron a J. H. Costello, un hombre de negocios de Nueva York, a que adquiriera el 75% de las acciones de Cobre Grande por $37,000 dlls.

La mina Cobre Grande, en Cananea
Así, Costello se convirtió en Presidente de Cobre Grande el 22 de julio de 1899 e inmediatamente colocó a Con O´Keefe como Administrador General de la compañía y construyó un acueducto para resolver el problema del agua, iniciando las operaciones para producir y vender cobre.

Al saberlo, Greene partió de inmediato a Nueva York a conseguir más dinero con otros inversionistas del Este de la nación vecina, y ya allí transformó su personalidad: de un minero arizonense llamado William Cornell Greene, se convirtió en el “Coronel” Greene, con bastón, sombrero de copa y lujosos trajes, hospedándose en el famoso hotel Waldorf Astoria.

Además, en las cortes mexicanas argumentó que la compañía Cobre Grande nunca había adquirido algún permiso que evitara la prohibición constitucional mexicana a extranjeros para hacerse de títulos cerca de la frontera; además, cuando regresó de Nueva York, Greene entregó en Nogales, Sonora, el 9 de octubre de ese año los papeles de incorporación de la Cananea Consolidated Copper Company, S. A. que operaría las minas de Cobre Grande. Y en seguida se dirigió a Arizpe, y en el Juzgado de Distrito obtuvo una orden que declaraba inválidas las minas de Costello. De regreso, acompañado de un grupo de rurales armados se dirigió a Cananea, en donde Con O´Keefe inicialmente rehusó hacer entrega de las minas hasta que los rurales lo persuadieron a hacerlo el 13 de octubre. Así, Greene imposibilitaba que Costello pagara el resto del adeudo.

Este, a su vez envió a sus hombre a Arizpe y forzó que el Juzgado se retractara de su orden anterior y enviara a otro grupo de rurales armados, los que al llegar a Cananea encontraron que la gente de Greene se había parapetado en las oficinas de la compañía. Así permaneció toda esa situación hasta que los rurales decidieron abandonar el sitio y no intervenir en los pleitos entre dos grupos de estadounidenses. Y aunque poco después se emitió una orden de arresto contra Greene, para entonces éste había abandonado Sonora, y no fue sino hasta un año después que la Suprema Corte de Justicia declaró inválida la acusación en su contra. Mientras todo ésto sucedía, Greene, que había logrado dinero en Nueva York, continuó adquiriendo más minas en Cananea, y para cuando logró el control nuevamente de Cobre Grande ya era dueño de una franja de terreno de cerca de dos kilómetros de ancho y 5 de largo.

Uno de los tractores adquiridos
Ahora, el problema a atacar era el desarrollo de Cananea. Se colocaron en la prensa mexicana y estadounidense anuncios de empleos para  mineros con los sueldos más altos en México, aunque los que respondieron no fueron suficientes. Además, para atacar el problema del transporte, Mitchell compró seis tractores de vapor impulsados por petróleo, con capacidad de unas 20 toneladas de carga para acarrear abastecimientos entre el ferrocarril y Cananea, aunque no fueron adecuados para el terreno de la región.

Greene y su hija Eva en 1899
De esta manera, las tareas de desarrollo en Cananea quedaron divididas entre Greene, que se encargaba de conseguir el dinero necesario; George Mitchell que se ocupó con el desarrollo del pueblo, concentradora y fundición; Jim Kirk con el de las minas, y E. A. MacFarland con el de las vías férreas.

A finales del otoño de 1901, el ferrocarril de vía angosta llevaba mineral a la fundición desde las minas más cercanas, como Capote, mientras que para llegar a Puertecitos, una distancia de 10 Km en línea recta, se requirieron 24 Kilómetros de vía, con pendientes de más de 5% y el 85% de la ruta con curvas de más de 30°, obra que sería concluida hasta 1903. Además, el 9 de enero de 1902 era terminado el ferrocarril entre Cananea y Naco. Para entonces, Greene valuaba su fortuna en más de 14 millones de dólares.